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ACCIÓN SINONIMIA ARTICULACIONES RELACIONADAS

1.3 La Marcha Humana

1.3.12 Acción muscular durante la marcha

Se ha comprobado que la mayoría de los principales grupos musculares de la extremidad inferior se encuentran activos durante el ciclo de la marcha, principalmente en la fase de apoyo y principio y final del periodo oscilante. Esto se da en función de las aceleraciones y desaceleraciones del miembro inferior y transferencias del peso del cuerpo de un pie al otro (VILADOT, 1996). En la marcha normal, los músculos se contraen y relajan de modo preciso y orquestado, según ROSE (1987); los patrones de actividad muscular son más amortiguadores de choque que propulsores, no incrementando con el aumento de la velocidad.

De acuerdo con VAUGHAN et al. (1992), como regla general, la principal acción de los músculos durante la marcha es acelerar y desacelerar los movimientos angulares de la pierna. Durante la marcha humana, la contracción muscular es controlada de modo que produzca la máxima eficiencia energética, con el movimiento adecuado hacia adelante. Muchos músculos responsables de la marcha se contraen de forma isométrica y otros lo

hacen de forma anisométrica de tipo excéntrico, forma más eficiente de contracción en términos energéticos, permitiendo así el mantenimiento de la postura erecta en contra de la gravedad o la transferencia y almacenaje de energía entre los segmentos del miembro.

Las contracciones anisométricas concéntricas, que utilizan más energía, son apenas usadas en breves momentos de la marcha normal (ROSE y GAMBLE, 1998). En el contacto inicial del pie, cuando el miembro contacta con el suelo, el cuerpo comienza a desacelerar. Los músculos isquiotibiales y pretibiales presentan su pico máximo de actividad, frenando la aceleración del cuerpo hacia delante, éstos continúan su acción en el inicio del periodo de apoyo ayudando al glúteo mayor a extender la cadera (VILADOT, 1996). La contracción de los flexores dorsales del pie hace que el pie contacte desde el tobillo de forma lenta y controlada, facilitando el descenso del antepié y no permitiendo que él choque con el suelo (LEHMANN y LATEUR, 1994; ROSE y GAMBLE, 1998). Los músculos isquiotibiales actúan en cadena cinética abierta durante el balanceo, desacelerando la oscilación hacia delante del miembro por la acción de extensión sobre la cadera y flexión de la rodilla. Los aductores actúan dos veces durante el ciclo de la marcha, una en el inicio de la fase de balanceo disminuyendo la longitud del miembro inferior y otra al final de este mismo periodo, estabilizando el miembro inferior durante el contacto con el suelo. El cuádriceps actúa, principalmente, al final del periodo oscilante e inicio del periodo de apoyo, estabilizando la rodilla en el momento de contacto con el suelo (VILADOT, 1996). De acuerdo con ROSE y GAMBLE (1998), la extensión de la rodilla es realizada por la acción concéntrica de los extensores de la rodilla y es auxiliada por la flexión concéntrica de los flexores plantares, tendiendo a mover el punto de contacto del miembro hacia delante al mismo tiempo y restringiendo el avance pasivo de la tibia.

El glúteo mayor, fuerte extensor de la cadera, actúa al final de la oscilación e inicio del periodo de apoyo, estabilizando la cadera en el momento del choque del tobillo contra el suelo (VILADOT, 1996). El tensor de la fascia lata tiene dos momentos de contracción durante el ciclo, el primero es sincrónico con el glúteo mayor, al final del periodo de oscilación e inicio del periodo de apoyo, evitando de esta forma el desplazamiento posterior del tracto iliotibial donde se inserta la mayor parte del glúteo mayor. El segundo es sincrónico al psoas-ilíaco y tiene la función de contraerse en el inicio del periodo de oscilación para flexionar la cadera, disminuyendo la longitud del miembro inferior e impulsándolo hacia delante.

VILADOT (1996) refiere que los abductores de la cadera (glúteos medio y menor) actúan durante el periodo de apoyo del ciclo. El glúteo menor se contrae isométricamente estabilizando la pelvis en el plano frontal. El glúteo medio estabiliza la pelvis durante el balanceo contralateral.

En la fase de apoyo medio, según ROSE y GAMBLE (1998), el centro de gravedad del cuerpo llega a su punto más alto y es impulsado hacia delante mientras la rodilla permanece extendida. Para McCONAILL y BASMAJIAN (1977), los flexores plantares son los responsables de la estabilización funcional de la rodilla. La contracción excéntrica del músculo soleo mantiene el antepié presionado contra el suelo, creando una unión de fuerzas que permite la extensión de la rodilla en este periodo, sin necesidad de acción del cuadriceps.

En la fase terminal del apoyo, el acoplamiento de las fuerzas de extensión de la rodilla y flexión plantar del tobillo mantiene a la rodilla extendida de forma pasiva; en este punto, los flexores plantares del tobillo comienzan a contraerse de forma concéntrica, lo que hace acelerar el cuerpo hacia adelante (ROSE y GAMBLE, 1998).

El grupo muscular de la pantorrilla, principalmente los gemelos y el soleo, presentan una actividad máxima durante la impulsión, desplazando el centro de gravedad para arriba y para adelante (LEHMANN y LATEUR, 1994).

En la retirada del calcáneo los flexores plantares aumentan su actividad, cesando esta con la retirada de los dedos; esta fuerza antigravitacional es necesaria para generar este momento. A continuación el miembro opuesto contacta con el suelo, iniciando el prebalanceo del miembro estudiado; en este momento los flexores plantares cesan su actividad y los flexores de la cadera comienzan a elevar el miembro, balanceándolo hacia delante, mediante una contracción concéntrica. De nuevo el recto femoral es activado en la última parte de la fase de apoyo cuando la cadera se flexiona y la pierna se proyecta hacia delante, para prevenir la excesiva retirada del calcáneo desde el suelo (McCONAILL y BASMAJIAN, 1977). De acuerdo con ROSE y GAMBLE (1998), los músculos flexores dorsales del tobillo comienzan una contracción concéntrica, que permite que el pie abandone el suelo, actuando durante toda la fase del balanceo. Durante este movimiento el miembro se comporta como un péndulo pasivo, coincidiendo el inicio del balanceo con el

final de la actividad de los músculos iliopsoas y recto anterior del muslo. El cuadriceps participa también en la oscilación para adelante de la pierna, mientras la cadera es flexionada, lo que permite que la pierna siga el muslo (LEHMANN y LATEUR, 1994)

Para ROSE y GAMBLE (1998) la duración exacta del balanceo y la longitud del paso dependen de la longitud del miembro inferior que balancea libremente, de la fricción dinámica de la articulación de la rodilla y de sus tejidos asociados.

En la fase final del apoyo el miembro que está en la fase de balanceo terminal comienza la desaceleración activa por la contracción excéntrica e isométrica de los músculos flexores de la rodilla, desacelerando con eficacia la flexión de la cadera y la extensión de la rodilla, lo que permite preparar el choque del calcáneo contra el suelo, iniciándose de nuevo el ciclo (ROSE y GAMBLE, 1998).

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