6. METODOLOGÍA
6.3. Aceptación social
En este punto, introduciremos la teoría de la Pirámide de Maslow para comprender la importancia de la aceptación e inclusión social de la Comunidad LGTB+ más allá de lo legal. Y, una vez expuesta esta información, pasaremos a ver algunos estudios a través de los años sobre la aceptación por parte de la sociedad española hacia nuestro grupo de estudio.
La Pirámide de Maslow, como podemos encontrar en el libro de Fernando Vidal, “Pan y Rosas. Fundamentos de exclusión social y empoderamiento”, es una teoría psicológica sobre las necesidades humanas que precisamos cubrir para poder alcanzar la autorrealización.
Estas necesidades están divididas en 5 niveles: fisiológicas, de seguridad, afiliación, reconocimiento y afiliación. Los dos primeros niveles, que consisten básicamente en cubrir necesidades básicas como respirar, dormir, hogar, transporte, educación, etc. podemos considerar no suponen un problema para la Comunidad LGTB+. Pero, a partir del tercer nivel, que consta de amistad, inclusión socia, aceptación social y necesidad de estima del tipo baja (reconocimiento, dignidad, aprecio, etc., particularmente, estas personas ya se ven con un obstáculo para alcanzar el último nivel. (Véase ilustración 5)
Ahora pues, continuaremos a tener una mejor noción sobre el nivel de aceptación en España y los cambios que ha tenido a lo largo del tiempo.
6.3.1. Aceptación externa e interna
El siguiente apartado, lo dividiremos entre aceptación externa, entendiéndose por la proveniente la comunidad heterosexual, y por otro lado, la aceptación interna, para saber el grado de aceptación propia por parte de las personas LGTB+.
En el 2014, como podemos ver en el artículo “Si te llaman ‘maricón’, denuncia” del diario El País, la FELGBT lanzó una campaña bajo el slogan “Con la voz bien alta”. Esta fue difundida con un vídeo en el que se ve una pareja homosexual de turistas en busca de su hostal y cómo son asistidos por diferentes ciudadanos de Madrid. El correo electrónico que sostenía la dirección de dicho hostal, también contenía un comentario homófobo del que la pareja no tenía conocimiento por no entender el idioma. Entonces, se puede ver la calidez y soberanía por parte de los habitantes hacía estos turistas.
Esta campaña nos da ya un vistazo de la discriminación que aun existe en el país, pero también de la gran aceptación y respeto que se tiene por parte una mayoría. Esta mayoría, como vemos en las estadísticas antes citada de PewResearch, de la encuesta realizada en el 2013 sobre si se debería aceptar a los homosexuales, España alcanza un 88% de respuestas positivas. Este porcentaje nos da la entrada para analizar el nivel de aceptación desde un punto de vista externa al de la comunidad.
Dado que no tenemos acceso a estudios similares de años anteriores o posteriores, nos valdremos de los informes anuales sobre incidentes relacionados con los delitos de odio en España desde el 2010, otorgados por el Ministerio del Interior de España y otras noticias.
Analizando específicamente los delitos acontecidos contra el grupo de interés de este trabajo, podemos ver un constante aumento. En 2010, la Comunidad LGTB+ resumía el 36 del total de delitos, en 2011 el 89, 2012 con el 104, en 2013 se ve un aumento casi triplicado con 452 casos, que dio lugar a 513 en 2014. Pero, en 2015, el colectivo, juntos a los delitos cometidos con motivos
antisemitas, son los únicos que se vieron reducidos. En el caso de los agravios contra las personas LGTB+, se vio una disminución de 344, quedando así en 169 del total de casos registrados.
Además, según vemos en el artículo “España sí quiere el matrimonio homosexual” del diario El Mundo, el Eurobarómetro sobre matrimonio homosexual y discriminación, estadísticas realizadas por la empresa especializada en estos servicios, TNS para la Comisión Europea, demostró que, en el 2015, ocho de cada diez españoles apoya el matrimonio entre personas del mismo sexo situando a España en el cuarto lugar en Europa. Se ha visto un aumento del 28% en comparación al 2006, cuando se aprobó la Ley que permite estas uniones.
Y, viéndose una diferencia positiva del 2% frente al estudio de PewResearch, el 90% de los encuestados dieron su voto a favor sobre si las personas LGTB+ deberían tener los mismos derechos que el resto de la sociedad. Esto números se ven favorecidos por el sexo femenino. El 73% de las mujeres encuestadas están a favor frente al 68% de los hombres encuestados. Además, la aceptación entre jóvenes de entre 15 y 24 años, también suponen una mayoría, siendo el 80% de personas receptivas con la comunidad.
No obstante, a pesar de los altos números de aceptación por parte de la sociedad, dentro de la comunidad aun no existe una aceptación total. Entendiéndose esta como la aceptación de sí mismo como una persona no heterosexual y sin prejuicios para sentirse cómodo en situaciones relacionadas con personas fuera de la Comunidad LGTB+.
En el artículo “España, ese paraíso gay” del diario digital eldiario.es, un 75% de personas LGTB+ ocultan su orientación o identidad sexual en el ámbito laboral. Incluso, se dice que las personas bisexuales son víctimas de prejuicios y juzgamientos parte del resto del colectivo. Según Ana Gómez, psicóloga en el Programa de Información y Atención a Homosexuales y Transexuales (PIATH) de la Comunidad de Madrid, este grupo de la comunidad sufre de un mayor
nivel de angustia y problemas mentales derivados de lo que podemos llamar bifobia, logrando así estas personas tengan un mayor riesgo de suicidio.
A esto se le agregan los actos homofóbicos que se dan en las aulas y la contemplación de suicidio de los jóvenes. En el estudio “Acoso escolar homofóbico y riesgo de suicidio en adolescentes y jóvenes gais, lesbianas y transexuales” realizado en 2013 por la FELGBT, demuestra que, de los 653 chicos menores de 25 años encuestados, el 43% confirma haberse planteado el suicidio como alternativa al acoso, el 35% lo había planificado y el 17% lo había intentando.