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Acerca de los programas gubernamentales para personas desmovilizadas

CONSIDERACIONES ANALÍTICAS

5.6 Acerca de los programas gubernamentales para personas desmovilizadas

Consideramos que la existencia de programas de gobierno que ofrecen la posibilidad para que las personas salgan de los contextos de guerra, no es suficiente debido a que las ayudas tienen un énfasis y valor desde los beneficios políticos, jurídicos, desde la ayuda humanitaria asistencialista inmediata quedando invisibilizados y por fuera de estas dinámicas los Niños y las Niñas principal motivación de esta reflexión. Es necesario que existan programas que permitan orientar y proteger REALMENTE a esta población, y una política pública con su respectivo marco normativo que le dé el trato especial y diferencial que esta población requiere.

Es nuestro deseo que esta reflexión sirva para visibilizar y sensibilizar a aquellas personas e instituciones que están relacionadas con promover la garantía de derechos de los Niños y Niñas, que no quede excluida la población infantil, que se creen modelos de intervención que permitan la vinculación y el bienestar de los niños en esas familias nuevamente configuradas resguardando su identidad cultural, su historia y teniendo en cuenta sus opiniones (Pachón, 2009) o la reubicación de esos Niños y Niñas en escenarios que permitan su protección y bienestar, que sean nuevamente incluidos en contextos familiares pues no existen instituciones que hagan este necesario seguimiento y acompañamiento.

Queda como tarea seguir estudiando el terreno de la restitución de los derechos y evaluar las formas en que se podrían ayudar a estos Niños y Niñas inmersos en estos contextos, buscar abordajes que ayuden a estos Niños y Niñas a resignificar y elaborar el impacto de la experiencia, de desarrollar los recursos personales que le permitan afianzar y poder dar inicio a la construcción de un proyecto de vida saludable en todas las áreas: individual, familiar, social, educativa ,laboral una vez se haya establecido su red de apoyo.

Existen unos imaginarios con respecto a los beneficios que estipula la política pública del proceso de desmovilización tanto individual como colectiva, en donde diversas personas que desconocen la dinámica generan discusiones desde hipótesis vagas en cuanto a las condiciones en que vivirá un desmovilizado, puesto que sus imaginarios los lleva a cuestionarse salarios y estilos de vida en mejores condiciones con respecto a personas que no ha hecho parte de una guerra directamente. Esta investigación ha permitido develar la realidad de estos imaginarios, puesto que se logró evidenciar un estado de vulnerabilidad, bajos niveles de condiciones de vida, desintegración familiar, abandono de las políticas públicas tanto de titulares del programa de reintegración como sus beneficiarios.

VI

CONCLUSIONES

 Teniendo en cuenta la Conferencia donde se trató el tema sobre los Niños, Niñas y jóvenes en el Posconflicto del miércoles 15 de Febrero de 2017 – Dra Angela María Robledo, nos llama profundamente la atención que se siga hablando del tema donde se muestran muchos resultados y estadísticas acerca de los estudios sin que esto tenga un impacto real en la situación de los niños y las niñas, sin que esto incida en las dinámicas sociales de aquellas zonas más desprotegidas y donde no hay presencia del Estado; se habla de esa niñez de la Colombia profunda que ha estado inmersa en la guerra y que sabemos que han sido arrebatadas las rutinas del colegio, de la escuela, del juego, etc. En el caso que nos ocupó “La familia de Yesica” pudimos ver a una niña de la Colombia profunda: que no tuvo infancia, y como bien citaron a Alfredo Molano en su artículo del Espectador el 11 de Febrero de 2017 “Les ha cambiado la rula por el fusil, el padre por el comandante, la madre por un ideal. Los niños no se hacen guerrilleros a la fuerza, su mundo se vuelve guerrillero y ellos en él, ocupan el lugar que les toca”.

Hemos tratado de profundizar en esas narrativas para entender un poco esa infancia perdida y esa infancia que crece al lado de esos adultos – niños, pero aún queda mucho trabajo por hacer para ayudar a estas personas a elaborar los efectos de la guerra desde los escenarios donde están.

Actualmente existe un acumulo de normatividad que busca permitir a las personas víctimas y victimarios acceder a una sociedad de perdón, sin embargo como decía la doctora Angela María Robledo esto se ha convertido en un “Nicho de sospecha”, pues con esas políticas públicas que están en el papel supuestamente garante, seguimos evidenciando como quedan cojas en la realidad, no solo en lo rural sino en lo urbano y como esos modelos son individualistas y con pocas garantías reales para los niños y niñas donde la integralidad solo son letras pero no son reales ni existen tales articulaciones para que sean materializadas con la infancia invisibilizada en los programas diseñados para el posconflicto.

 Seguimos evidenciando el robustecimiento en cuanto a los esfuerzos normativos para reconocer el problema del reclutamiento de menores, y avances en los decretos de las diferentes instituciones para la defensa y garantía de sus derechos pero vemos que la infancia que estamos estudiando y tratando de conocer sigue invisibilizada, lo notamos al leer los diversos documentos, políticas, leyes, acuerdos, y al evidenciar que siguen siendo un anexo de los adultos, quienes continúan con el poder sobre los niños y las niñas, ellos, los niños y las niñas son objeto de las entidades que los institucionalizan, pues este es el camino más fácil; vemos que este problema desborda las capacidades de un país que supuestamente está en paz, estamos muy equivocados al pensar que es más fácil desarraigar de sus contextos a esos niños y niñas que ir al fondo de esa Colombia profunda que hay en cada ciudadano que aquí habita y ayudarlos a reinventarse la vida y a resignificarse como sujetos de derecho, queremos reiterar que podemos cambiar si cambiamos las narrativas.

 Se nos promueve el que dentro de ese proceso de reintegración, se piense en la Familia, pero de qué clase de familia estamos hablando, cuando se configuran de manera camaleónica esas familias para recibir beneficios del Estado y muchas veces se utiliza a esos niños y niñas para que mi familia parezca más vulnerable y siga recibiendo “ayudas”; porque nos hemos convertido en un país que consigue ayudas, para dar a esas familias en riesgo sin leer el contexto, sin entrar realmente a mirar a esos niños y niñas que tendrían mucho que decir y a esos padres y madres o grupos de personas adultas maltratantes, que a pesar de ayudarles en ese crear competencias parentales, vinculo, apego… no cambian, no hay una transformación; consideramos que el trabajo de reparación –psíquica- de estos individuos es más profundo y laborioso de lo que nos estamos imaginando. Ante este hecho, quizás lo mejor para esos niños y niñas sería la institucionalización, pues eso que llamamos familia NO existe en esos escenarios que mal tratan, que abandonan, que borran, que niegan, que ignoran, que abusan, que violan. No hemos entendido –ni profundizado- en muchos escenarios de nuestro país “en paz” en lo que realmente llamamos familia, pues un lugar donde se es invisibilizado no puede llamarse así.

 Nos asombramos al leer lo que escribe Aries, pues nos damos cuenta que al igual que en esas épocas “remotas”, hoy siguen ocurriendo atrocidades, solo que somos pocos los que pensamos en denunciar porque nos da miedo hacerlo en una sociedad que nos calla, en una sociedad donde el querer ayudar se convierte en un enemigo público porque aún se tiene la idea de que los niños y niñas son propiedad de…”

 Y finalmente queremos responder a la siguiente pregunta: ¿Para qué nos sirvió este estudio?

Sentimos que lo que pretendíamos al principio, se fue desvaneciendo porque nuestros imaginarios nos retan y nos confrontan con la realidad. Quisimos escuchar las voces de los niños y niñas, pero esto no fue posible, pensamos que tal vez su silencio fue el que más nos habló, su sola presencia nos dijo que pasaba en su interior, su existencia nos enseñó más que lo que hubiesen podido decir. Sentimos impotencia al ver una realidad tan cruda y dura y no poder hacer mucho, saber que debemos tomar distancia para que tal vez ellos puedan ser. Nos quedamos con la experiencia de habernos podido acercar un poco a su realidad y que por lo menos en algo cambiaron nuestros imaginarios acerca de la institucionalidad (de la cual hacemos parte) y desde nuestro sentir como seres humanos, y como decía la Dra. Angela Robledo: Lo que nos hace humanos es lo que vale la pena compartir”.

 Nuestros objetivos eran comprender la INFANCIA de esos niños y niñas, hijos e hijas de desmovilizados y el estudio nos permite evidenciar que están siendo vulnerados la mayoría de sus derechos. A partir de las intervenciones e instrumentos implementados, se mostró que estos en el proceso de apropiación de pautas de crianza, no solo fueron fuente de comunicación e interacción sino que se convirtieron en factores de entendimiento y socialización en el hogar de la madre desmovilizada, sus hijos y su entorno; a pesar de hacer énfasis en el uso del dialogo como conciliador en las pautas de crianza, la madre continua repitiendo episodios de violencia verbal y física así como poco interés por apropiar pautas adecuadas que contribuyan a un mejor estar de los niños. De esta manera se pudo evidenciar cómo la cultura determina el hábito formado en la madre,

habito caracterizado por una ausencia y negligencia ante sus hijos, y que se encuentra validando social y culturalmente; esto de alguna manera determina en los niños sus procesos de aprendizaje y de receptividad en el entorno, puesto que se encuentran desescolarizados y con ausencia de acompañamiento y orientación de la madre; Sin embargo, al momento de darle continuidad al proceso de acompañamiento a estas madres –como fue nuestro caso con la presente investigación- y se realizan intervenciones con talleres de lectura y juego, pudimos evidenciar que la madre logró apropiarse de la dinámica -aunque sea de manera mínima-, demostrando cambios significativos en torno a compartir y orientar espacios con sus hijos en condiciones no violentas, reflejando un acoplamiento en relación con el apego y vínculo con sus hijos.

 Existe una característica que es muy evidente en la madre, la cual narró en su relato y entrevista, y es que en su infancia había sido violentada por su padre como mecanismo de imposición de obediencia y respeto en el hogar, no se buscaban otras alternativas o medios para mediar las relaciones con el padre. Lo que la llevó a tomar la decisión de ingresar al grupo ilegal FARC para liberarse del maltrato, cambiando sus juguetes por un fusil. Este maltrato recibido en su infancia se ve reflejado en la crianza de sus hijos; pero a partir de las intervenciones realizadas se logró generar una conciencia de que el maltrato físico y verbal no es el camino más correcto para construir pautas de crianza y generar vínculos y apego con sus hijos.

Al momento de lograr una concientización de los roles que desempeña la madre en el hogar, se realizaron actividades que dieron cuenta de que cada papel que desempeñan tanto la madre, el padre, la niña y el niño es fundamental para construir bases que

permitan fortalecer el respeto, acompañamiento y colaboración en el hogar, además el hecho de intercambiar roles propios del hogar como el cocinar, lavar, cuidar, educar ayudar con tareas a los hijos no es tarea única y exclusivamente de la mujer (madre), sino que también la figura paterna hace que estos trabajos fortalezcan las relaciones familiares y consoliden una comunicación respetuosa y comprensiva en el hogar y por supuesto en la conformación del ser y de las realidades de la familia y así como generar condiciones sanas para los niños en pro de su desarrollo .El que la madre no tenga un trabajo formal y que se encuentre en el día con sus hijos realizando trabajos del hogar; hace que en estos escenarios haya una constante comunicación con otras madres y personas presentes en la zona, pero que no le aportan con orientaciones positivas, por el contrario cada vez va en detrimento, lo cual se logró evidenciar en el estado de abandono en que se encuentran los niños como: higiene personal, nutrición, salud, educación y protección en el contexto tanto familiar como social

 Al finalizar el proceso de la apropiación en pautas de crianza y la relación en familia con la madre, se intentó incentivar el cómo mediar a través del diálogo, una mejor comprensión de las normas y pautas de crianza y alternativas para la apropiación de las mismas, esto a través de los diferentes talleres, charlas, y reflexiones que permitieron a la madre una concientización de su rol como sujeto dentro del hogar, en donde el objetivo es generar un mejor estar para los niños y en sus formas de interactuar y socializar con sus padres y pares.

 Al analizar el relato de Yesica desde la oralidad y la utilización de su lenguaje popular pudimos llegar a la realidad de una infancia invisibilizada (la suya); una vez más, vemos a esta población de niños y niñas desprotegida y desconocida por las instituciones que

supuestamente “deben” saber acerca de los nacidos vivos en todas las regiones de Colombia, reflejando así el vació que hay de olvido y la falta de presencia institucional por parte de quienes elaboran las políticas públicas.

 De la infancia en estas circunstancias no se hablado mucho, según los documentos que consultamos a fin de armar un corpus para los antecedentes, lo que indica que esta investigación queda abierta para seguir profundizando y generar aportes que contribuyan en el diseño de las políticas públicas a fin de que se incluya en ellas a estos niños y niñas.

VII