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CAPÍTULO 5. DISCUSIÓN

5.4. Acerca de los usos alternativos del Recurso Pesquero del río

PESQUERO DEL RÍO PARANÁ

Existen numerosos ejemplos en el mundo acerca de cómo administrar una pesquería y de diversos autores que han abordado la temática. Cada territorio guarda particularidades respecto a hábitos culturales arraigados, tradición, historia y ética alrededor de la pesca, y nichos económicos e idiosincrasia de la sociedad vinculada a los recursos ictícolas que aprovechan. Estas cuestiones constituyen a cada pesquería en un universo de particularidades y problemáticas únicas e irrepetibles.

La cuenca del río de la Plata, que incluye a las cuencas del río Paraná y Uruguay, es un sistema dentro del cual coexisten diversos esquemas regionales de organización y utilización de la pesquería. Paralelamente, estos esquemas regionales de utilización de la pesquería, existen y se superponen sobre una unidad territorial mayor, en términos y desde una perspectiva biológica y de dinámica de poblaciones, que es el gran área de distribución poblacional del sábalo. Por este motivo, el recurso sábalo del río Paraná en la provincia de Santa Fe debe ser percibido y abordado como una extensa unidad que excede los límites provinciales. Las prácticas de manejo pesquero en un extremo de la cuenca impactan sobre otros puntos distantes en donde el manejo es diferente.

En términos generales y sin el objetivo de hacer una descripción exhaustiva, podría decirse que la provincia de Corrientes, el norte de la provincia de Santa Fe, el norte entrerriano, y el río Uruguay en casi toda su extensión son zonas de la cuenca donde tiene preponderancia la pesca deportiva. Por diversos motivos, en estas regiones no se ha establecido el nicho económico de la pesca comercial. Por el contrario, el centro y sur de la provincia de Santa Fe, el sur de la provincia de Entre ríos y el norte bonaerense, son regiones donde si bien existe una considerable actividad deportiva alrededor de la pesca, la pesca comercial ha tenido un profundo impacto ambiental.

Si bien existen normas que regulan la pesca en las provincias de Santa Fe y Entre Ríos (cada provincia tiene su respectiva ley de pesca que rige sobre todo el territorio); la historia, idiosincrasia, modos de valorar la naturaleza, nichos económicos presentes, y posicionamiento de la dimensión política entre muchas otras cuestiones, hacen que la actividad pesquera predominante sea diferente tanto al norte como al sur de ambas provincias argentinas.

La localidad de Victoria (en el sur entrerriano) y la localidad de La Paz (al norte de la misma provincia) valoran y aprovechan los peces de modos muy distintos: Cuando en Victoria puede observarse la zona portuaria llena de canoas de pescadores comerciales donde se desembarca principalmente sábalo, camiones refrigerados para trasladarlos, y uno de los frigoríficos que más pescado exporta en la cuenca; en la ciudad de La Paz puede verse una dinámica portuaria donde embarcaciones comandadas por guías de pesca recogen pescadores deportivos procedentes de diversas localidades que se alojan en hoteles y cabañas de la zona.

Cuando en la localidad de Victoria es notable el paisaje producto de los residuos de la limpieza del pescado para exportación arrojados a la costa del río, el volumen de pescado muerto que se baja de las canoas en algunas épocas del año es asombroso, y los pequeños ejemplares fuera de medida reglamentaria y artes de pesca que no se ajustan a las normas son muy frecuentes65; en la ciudad de La Paz,

65

En el año 2007, en respuesta a este escenario crítico, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación presentó el informe final de los resultados (primera etapa 2005-2006) y medidas de manejo

por el contrario, se baja de las lanchas algunos de los tantos dorados y surubíes pescados, mientras que el resto ha sido devuelto por no dar la medida reglamentaria o porque el espíritu y voluntad del pescador priorizó devolver la pieza al agua con el anhelo de volver a pescarla en el futuro.

En la provincia de Santa Fe ocurre lo mismo que en Entre Ríos: Desde San Javier hacia el norte (pasando por Alejandra, Romang, Reconquista, Villa Ocampo y hasta Florencia en el límite con la provincia de Chaco), existe un marcado paisaje ribereño inclinado hacia la actividad de la pesca deportiva. Por el contrario, hacia el sur de la provincia (desde la localidad de San Javier, pasando por Helvecia, Cayastá, Santa Rosa de Calchines, Santa Fe, Coronda, Barrancas, Gaboto, Puerto San Martín, San Lorenzo, Rosario, Pueblo Esther, Villa Constitución y hasta Arroyo Seco), tiene gran impacto la pesca comercial de sábalo para exportación. En esta región puede observarse el mismo paisaje socioeconómico alrededor de la pesca que en el sur entrerriano; canoas de pescadores comerciales, acopiadores y frigoríficos.

Hasta aquí hemos diferenciado el uso deportivo del recurso pesquero respecto al uso comercial. Sin embargo es necesario hacer otra diferenciación a los fines de poder relacionar en pasajes posteriores de la tesis el uso del recurso natural con el concepto de EA en el marco de la planificación y administración de la pesquería: En

recomendadas en el “Proyecto Evaluación del Recurso Sábalo en el Paraná”. Este advierte que teniendo en cuenta el alto grado de incertidumbre asociado a estimaciones poblacionales del Sábalo, la tendencia de la pesquería al incremento del esfuerzo de pesca y la reducción de los tamaños de malla, la situación debe ser considerada riesgosa. (Espinach Ros A. y R.P. Sánchez (eds.) 2007).

Para revertir tal situación de sobrepesca, las principales y concretas medidas de manejo sugeridas fueron:

 Reducir fuertemente o suspender las actividades de pesca al menos durante los meses del verano de 2006-2007 para evitar la captura masiva de reproductores. (Espinach Ros A. y R.P. Sánchez (eds.) 2007).

Fijar una captura máxima permisible (CMP) como criterio precautorio para el año 2007, basada en los niveles de captura históricos de la especie, que no deberían exceder de 10000-15000 toneladas en total. (Espinach Ros A. y R.P. Sánchez (eds.) 2007 pp53).

 Adoptar un tamaño de primera captura no inferior a 42 cm de longitud total mediante la utilización de mallas de no menos de 14,5 cm entre nudos opuestos, de acuerdo a las estimaciones de selectividad realizadas. (Espinach Ros A. y R.P. Sánchez (eds.) 2007 pp54).

 Evitar efectivamente el uso de trasmallos o redes de tres telas, para reducir la mortalidad por pesca de los ejemplares mayores (“mega-reproductores”). (Espinach Ros A. y R.P. Sánchez (eds.) 2007 pp54).

términos de impacto ambiental o “saturación antrópica” del ambiente en relación a la pesca, debemos diferenciar la pesca comercial para exportación de sábalo respecto a la pesca comercial que cubre la demanda del mercado interno. Como se verá más adelante, ambas actividades se encuadrarán dentro de diferentes lógicas de eficiencias ambientales bajo las cuales el hombre puede apropiarse del recurso natural.

A modo de anticipo diremos que los peces son bienes generados por el ecosistema de los cuales el hombre se provee con diferentes objetivos de uso. Las estrategias políticas para gestionar esos usos (los circuitos deportivos, de autoconsumo y comerciales dentro de las dimensiones socio-económicas del sistema pesquero) están correlacionadas con la EA con que el hombre actúa sobre el soporte natural, sobre la preservación del ecosistema, y sobre la intensidad y coherencia con que estos bienes provistos por el ambiente son pescados. De esta manera (como explica Rolando Quiróz) pueden identificarse (según la región territorial sobre la que nos enfoquemos) alternativas de uso con criterios lógicos diferentes:

1. La maximización de la producción de pescado a través de pesquerías artesanales y comerciales (maximización del rendimiento pesquero manteniendo, dentro de lo posible, la composición en especies de las captura).

2. La maximización del tipo de especie y el tamaño individual a través de pesquerías deportivas (rendimiento pesquero menor al máximo sostenible conservando la composición en especies de la captura y, en lo posible, maximizando el tamaño individual).

3. El uso mixto intentando compatibilizar ambos tipos de pesquerías (1) y (2) y con la intención de maximizar los beneficios sociales y económicos (Quirós, 2005).

5.5.

BIENES Y SERVICIOS DEL ECOSISTEMA: LOS PECES COMO