C. FASES METODOLÓGICAS DE INVESTIGACIÓN CREACIÓN
2. Acercamientos teóricos a la noción de Territorio
En busca de una aproximación a distintos modos en que se puede comprenderse el territorio he decidido retomar los planteamientos realizados por Arturo Escobar, Juan Camilo Roa y Beatriz Nates alrededor de este con el ánimo de procurar un acercamiento más complejo.
2.1. Arturo Escobar1, Sentipensar con la Tierra: Las Luchas Territoriales y la
Dimensión Ontológica de las Epistemologías del Sur2
Arturo Escobar indica que una de las maneras para entender el territorio es desde la comprensión que sobre este tienen la mayoría de los indígenas quienes se identifican como “parte de la tierra y de su conciencia, [en la que] no son existencias individuales en un mundo inerte” (Escobar, 2016), sino que se consideran como parte del tejido que lo compone todo. Es decir, son ellos mismos territorio. Y a su vez, determinan su existencia. Esta idea sobre el territorio se da entre otras cosas por “la apreciación y valoración que [se tiene sobre el] entorno (…) las consideraciones (…) sobre el paisaje (…) [y el] uso y manejo de lo que [se] considera el entorno” (Escobar, 2016).
Este territorio se encuentra cruzado por luchas contemporáneas que buscan su defensa y que pueden entenderse como “luchas ontológicas, (…) luchas por un mundo en el que quepan muchos mundos, como han dicho los zapatistas (…) [en donde] cuya meta es promover un pluriverso” (Escobar, 2016). Para desarrollar este planteamiento Escobar se sirve de lo propuesto en las Epistemologías del Sur por Boaventura Sousa Santos las cuales intentan ser “una vía para reconocer la diversidad de formas de entender el mundo y dar sentido a la
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Antropólogo caldense, profesor de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, especialista en Estudios críticos de globalización y desarrollo, Estudios culturales de ciencia y tecnología, Ecología política, Movimientos sociales y Estudios pluriversale, transiciones y diseño.
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existencia por parte de diferentes habitantes del planeta” (Escobar, 2016). Escobar subraya la importancia de mundos múltiples y de las ontologías que en ellos existen, y, que han sido y son sistemáticamente eliminadas a partir de la matriz de poder eurocéntrica. Sin embargo, comprender las formas posibles de mundo desborda lo que tiene para contribuir la razón eurocéntrica.
Se presenta en las reflexiones de Escobar un planteamiento clave para entender aquel pluriverso: tanto los seres como las cosas u objetos existen siempre cuando están en relación con otros; para esto cita al antropólogo Tim Ingold (2011:131) “[los] (…) mundos(…) están en constante movimiento, y se constituyen con materias en marcha, que fluyen y se desenvuelven; en estos mundos, «todoslos tipos de seres vivientes dependen de otros para su existencia y se entrelazan en un inmenso tejido que evoluciona continuamente»” (Escobar, 2016). De esta manera puede comprenderse la relación que se produce cuando las personas al saberse parte del territorio se inauguran como existencias colectivas entretejidas, todas pertenecientes al universo como manifestación de una vida que lejos de ser individual es colectiva.
2.2. Juan Camilo Roa3,Deleuze, el pliege, el ritornelo y la relación arte-territorio4
Otra forma para entender el territorio la desarrolló Juan Camilo Roa en un artículo sobre el arte y el territorio respecto a el pliego y el ritornelo, conceptos de Deleuze. El pliegue tiene una “realización matemática y topológica que, siendo radicalmente humana, muestra más
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Filósofo, Magíster en Estética y Filosofía del Arte de la Universidad de Paris – Sorbona. 4
claramente el carácter expresivo, no humano, de la naturaleza. El ritornelo, por su parte, es ese eterno retorno que da origen a la génesis del arte con la constitución de un territorio” (Roa-corredor & Sauvagnargues, 2015). En ese sentido, el pliegue está presente en la Tierra, en la geología. Esto insinúa que hay un germen artístico, si se quiere, presente en la misma naturaleza y sin que medie la acción del hombre. En un segundo momento se pretende señalar al ritornelo como: “creación artística territorializante, como la emergencia del arte (…) en la que la creación del territorio asume un rol protagónico en el ejercicio creativo y artístico y en el que el pliegue se torna aún más evidente” (Roa-corredor & Sauvagnargues, 2015).
2.3. Beatriz Nates, Pensar el mundo, practicar el entorno. Etnografías y reflexiones desde una antropología de las territorialidades5
Nates empieza refiriéndose a la concepción del mundo que tienen los campesinos e indígenas, quienes en un primer momento denominan como “lo bravo” aquello que está virgen, lo que hay que poblar, cultivar o amansar; aunque lo bravo también sea considerado como los lugares dificultosos o peligrosos por la presencia de grupos armados u otro tipo de amenazas. En un segundo momento comprenden al mundo como un lugar tanto físico como metafísico donde habitan los seres vivos y los antepasados. Por otro lado, el entorno es considerado por ellos como lo manso y a lo que se puede acceder, aunque lo manso antes debió ser amansado. Es decir, lo manso antes fue bravo. Este proceso es comprendido por Nates como territorialidad el cual implica “desterritorializar simbólica y míticamente algunos lugares para apropiárselos” (Nates Cruz, 2009). Una forma de amansar, o sea de territorialidad en los campesinos e indígenas yacaonas se da en la siembra de maíz, donde al momento de la
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siembra se consolida una casa recién fundada. Dice Nates, que para los paisas en cambio, abrir monte es su forma específica de producir territorio6.
Por otro lado, “(…) para que “algo” pueda ser llamado “territorio” requiere de dos procesos que se dan simultáneamente y se renuevan, re-inventan o actualizan, según sea el caso: la territorialidad y la territorialización. (…) [La] “territorialidad” (…) [es] la producción de territorio. Esta producción se materializa (…) a través de diferentes dimensiones de la cultura, tales como: la economía, la política, la religión y hasta la lúdica. Los ejercicios que producen territorios están mediados igualmente por las cosmovisiones, por la filosofía y por la visión del mundo que se tiene de manera individual y colectiva. Por su parte, la territorialización es la representación de los límites, de la acotación, de las fronteras, pero también del lugar mismo donde las culturas sitúan discursiva y prácticamente a las cosas y a los seres” (Nates Cruz, 2009). En sentido tiene lugar concebir el territorio como un conjunto de relaciones entre las formas naturales y los usos sociales.
Por último, Nates se refiere a que pensar el mundo y practicar el entorno conlleva a entender cómo el proceso de crear territorio se da correlacionalmente: “se territorializa el conocimiento “de las cosas” (…) [y] a partir de allí se territorializa el cuerpo de esas cosas” (Nates Cruz, 2009).
Crear un territorio, según Beatriz Nates se da desde la acción de territorializar que es el proceso en el cual las personas se identifican con y como parte de un entorno y un lugar. Se
6 Esta forma pertenece más a los colonos que a la actualidad, de allí su tradición de fundar fincas y considerarlas como una especie de conquista, pues han podido apropiarse de un entorno.
sitúa. Para ello han debido generar relaciones con éste dadas desde ordenamientos simbólicos producidas en las acciones de la vida cotidiana. Sin embargo, esta concepción sobre la creación de territorio puede conducir a objetivar la diversidad propia de la cultura. Es decir, al producirse una delimitación o frontera se corre el riesgo de restringir la posibilidad de una lectura diversa y de desconocer la pluralidad que compone las cosas. Pues el territorio siendo una producción social del espacio que está en permanente movimiento, debe concebirse de distinta maneras y perspectivas que reconozcan las dinámicas del mismo. En este sentido, hablar del territorio no sólo refiere a los límites y márgenes de los que se ocupe sino también de aquello que no aparece. Y que puede deber su ausencia a distintos intereses, en su mayoría políticos o sociales que implantan jerarquías en los territorios físicos y simbólicos donde determinan lo que importa y lo que no, lo que debe nombrarse o no.