La acidez es el principal factor en la predisposición para las enfermedades pues los microbios que atacan a los organismos vivos necesitan un medio ácido para desarrollarse. La mayoría de los alimentos que consumimos dejan residuo ácido en los tejidos y se presenta una gran dificultad para los sistemas orgánicos al intentar deshacerse de los mismos. Por lo tanto, se alojan en distintos tejidos y se acumulan en tal forma que son llamadores potenciales de los microbios. El objetivo real de la existencia de los antes mencionados microbios es la tarea de descomposición de la materia orgánica. Cuando un sistema orgánico se vuelve excesivamente ácido, está enviando un claro mensaje de solicitud de descomposición. Esto inicia un proceso automático que resulta en la descomposición de los propios tejidos donde el exceso de acidez se halla alojado.
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La mayoría de las enfermedades y las señales de deterioro que co- nocemos como resultado de la edad avanzada, son el resultado de problemas relacionados con el medio ácido, resultante de la combi- nación de alimentos que ingerimos.
Idealmente, el organismo humano está preparado para vivir más de cien años en perfecto estado de salud. Para lograrlo, se requiere el consumo de dietas altamente alcalinas, compuestas por vegeta- les, granos enteros y una adecuada combinación de las polaridades bioeléctricas de los alimentos.
A su vez, es oportuno mencionar que eligiendo inteligentemente el alimento que proveemos a las células, estamos acercándonos a la longevidad pero también a la claridad de la conciencia que será una consecuencia de la limpieza orgánica propuesta.
La energía biológica obtenida de los alimentos, es utilizada para las tareas de la vida cotidiana. La salud y la longevidad requieren un de- licado equilibrio en la energía magnética negativa y la energía mag- nética positiva. Si bien esta última resulta un estimulante natural, la exposición prolongada resulta perjudicial pues es capaz de alterar el metabolismo. Ciertos agentes químicos que consumimos tales como el café, la nicotina, el alcohol, los alergenos (polen, polvo ambiental, etc.), algunos fármacos así como los residuos de toxinas químicas, ta- les como el humo de ciertas combustiones y otras, son sólo una mí- nima parte de la lista de agentes que aportan energía magnética po- sitiva y conducen al desequilibrio magnético de los organismos vivos.
Las radiaciones solares proporcionan la energía para realizar la síntesis de los hidratos de carbono a partir del dióxido de carbono (CO2) y el agua (H2O).
De este modo, los alimentos verdes contienen la luz solar obte- nida por medio del proceso de fotosíntesis, en el cual los vegeta- les que contienen clorofila (pigmento que capta la energía solar y transforma el agua y el dióxido de carbono en glucosa y oxígeno) convierten la energía luminosa en energía química, sintetizando hi- dratos de carbono a partir de agua y dióxido de carbono y liberan- do así el átomo de oxígeno. La energía solar es absorbida por los cloroplastos (componente del protoplasma de las células vegetales verdes) y dicha luz es conservada en la molécula de clorofila. Ésta es sostenida por su átomo central: el magnesio. Al consumir vege- tales verdes crudos, estamos consumiendo clorofila cuya estructura
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es similar a la hemoglobina (pigmento que da el color rojo a la san- gre y cuya función es el transporte del oxígeno a los tejidos vivos).
La absorción de luz es necesaria para la supervivencia y el equili- brio de los estados anímicos. El organismo humano absorbe la luz tal como lo hace una célula fotoeléctrica. La piel absorbe la luz y la almacena en el interior del cuerpo. Dicha luz alimenta el cuerpo desde el punto de vista celular, pero también influye sobre la vida emocional y la vida espiritual.
En términos de estructura molecular, la diferencia potencial entre acidez y alcalinidad es la forma en que afecta al cuerpo. Podemos asegurar que la enfermedad es un desequilibrio biológico, una ex- presión del exceso de acidez o del desequilibrio del pH (medida de la concentración de iones de hidrógeno de una solución. Los niveles de pH son afectados por el estilo de vida, la alimentación y la acti- tud mental. Las bacterias anaeróbicas y otros organismos agresores del cuerpo humano se desarrollan en presencia de un medio ácido, lo cual es opuesto a la salud de los tejidos, que se benefician con la presencia de un nivel ligeramente alcalino.
Cuando ingerimos alimentos, éstos fermentan. Podemos observar el proceso de putrefacción de una fruta que dejamos sobre la mesa a temperatura ambiente, por los cambios de color, de aspecto, de consistencia. El ejemplo de las bananas nos muestra cómo la fruta se descompone desde adentro hacia fuera.
Al consumir alimentos, intervenimos sobre los mismos por el pro- ceso de digestión y posterior fermentación. Lo que permanece del alimento es un residuo, un residuo químico y metálico, que se com- bina con nuestros fluidos corporales para formar ya sea un poten- cial de pH ácido o alcalino. Algunos alimentos son formadores de ácidos, otros forman bases. Las frutas tienen bases orgánicas áci- das, no son formadoras de álcalis debido a su alto contenido de azúcar. Al fermentar el azúcar durante la digestión, producen un re- siduo ácido que acidifica el organismo. Las frutas con alto conteni- do de azúcar pueden paralizar el sistema inmunitario hasta por cin- co horas con posterioridad a su ingesta. Las de bajo contenido, tales como los limones y las limas, son alcalinizantes.
De modo que la salud requiere de un medio alcalino desde el me- dio interno. Cuando el cuerpo está en equilibrio, aparece la vivaci- dad, la energía, la luz interna. La sangre necesita mantener un ni-
vel de pH 7 aproximadamente; por lo tanto, si los ácidos se están generando por desorganización celular y comprometiendo a dicho fluido, los ácidos serán derivados al interior de los tejidos y queda- rán allí retenidos. Las células sanas tienen carga eléctrica negativa y tienen una frecuencia vibracional armónica. La célula sana vibra a una frecuencia entre 60/70 MHz aproximadamente. Si la frecuencia desciende a 40 MHz, puede estar en presencia de un tumor u otra enfermedad degenerativa.