PADRE NUESTRO 159 PADRE NUESTRO DIGO YO
192 ACLARÓ Mira,
¡Cómo aclara en la cordillera! ¡Cómo florece el resplandor del sol! ¡Cómo la fría mañana se entibia!, ¡Cómo Dios nos da
un día más de amor!
Y su luz recorre campos y florestas abarcando hasta el último rincón, penetrando por tinieblas, dando vida, y jamás detiene su calor.
Y aclaró
en el último rincón de mi pieza, aclaró
en el último rincón de mi corazón, aclaró
la eterna oscuridad del camino. Aclaró: ¡Un día más de vida nos ofrece Dios!
Y de nuevo despertamos a la vida, a entregarnos por entero a la labor; si pudiera detener esta rutina y dar gracias porque existo hoy. Cambiaría, como todo, cambiaría por completo nuestra posición de egoísmo y de falsas apariencias, cambiaría nuestro falso amor. 193. ALELUYA, POR ESA GENTE /Aleluya, aleluya,
por esa gente que vive y
que siente en su vida el amor./ Los que tienen y nunca se olvidan que a otros les falta,
los que nunca usaron la fuerza sino la razón,
los que dan una mano
y ayudan a los que han caído: esa gente es feliz
porque vive muy cerca de Dios. Los que ponen en todas las cosas amor y justicia,
los que nunca sembraron el odio, tampoco el dolor;
los que dan y no piensan jamás en su recompensa: esa gente es feliz
porque vive muy cerca de Dios. Los que son generosos
y dan de su pan un pedazo, los que siempre trabajan pensando en un mundo mejor, los que están liberados
de todas sus ambiciones: esa gente es feliz
porque vive muy cerca de Dios. 194. EL BUEN SAMARITANO Anda faltado en el mundo algún buen samaritano,
que trate al hombre de hermano tenga la sangre que tenga
y que, venga de donde venga, siempre le tienda la mano. (2) Por esos mundos de Dios andan pobres y andan ricos, andan grandes y andan chicos, aporreados por los males; y el prójimo, no me explico, adónde está que ya no sale. (2) Seguro que fue su prójimo aquél que tuvo piedad, ansina es en realidad, les dijo Jesús a todos; anda amigo y ojala
hagas tú del mismo modo. (2) 195. YO VOLVERÉ A CANTAR
Yo volveré a cantar al amor y a la esperanza; yo volveré a cantar los caminos de la paz.
Cuando los fríos se acerquen, las flores se morirán;
pero con la primavera de nuevo renacerán. Quizás me veas llorar cuando un amigo se va, el dolor es pasajero y la vida vencerá.
Quizás me veas sufriendo por amar a los demás; quizás me veas gritando: ¡que el pobre no tiene pan! La cárcel no es mi morada, las rejas se romperán; si fuertes son las cadenas, más fuerte es nuestro luchar. Quizás me veas morir,
quizás me veas marchar; no llores si eres amigo, me volverás a encontrar. No sé ni cómo ni cuándo, pero será en algún lugar en donde no haya cadenas y en donde pueda cantar. 196. QUÉ BELLO ES
En mi camino yo veo muchas flores que me sonríen felices al pasar. En tu sonrisa puedo ver
la obra de Dios.
Amigo mío, para ver basta querer. Qué bello es, el ver a Dios
en cada cosa del universo. La creación, siempre dirá: obras de amor tú verás en mí. En mi camino yo veo
a este buen Dios
de mil maneras me habla de su amor. Astros y estrellas comentan
su esplendor.
Amigo mío, para ver basta querer. En mi camino yo veo hombres felices que me contagian su gozo por vivir. Cantan dichosos
porque Dios los creó.
Amigo mío, para ver basta querer. 197. ME TOCASTE, JESÚS
Me tocaste Jesús y cerré mi puerta y me hablaste Jesús con el pan y el vino y así con tu sombra detrás
que todo alumbró tu rostro sereno. Con un trozo de ayer yo te esperé en mi puerta como un montón de papel que jamás se pudo leer
y casi sin mirar me alejé de ti sentí tu llamado
Me sonrió dulce y me miró fijo yo soy tu amigo me dijo.
Le sonreí luego y lo sentí cerca tienes un nuevo amigo.
Hoy he vuelto al lugar, donde hay amor sincero no me quiero alejar por favor escucha Jesús donde hay vida tu estarás
quiero ser de ti tu hermano amigo. 198. CÓMO NO CREER EN DIOS Yo te llevo desde niño muy adentro, te he encontraba en el pájaro y la flor, en la lluvia, en la tierra, en el silencio y en mis sueños,
cada noche estabas Tú. Desde entonces quiero darte siempre gracias, porque puedo darme cuenta de tu amor,
beberé de tu cuerpo y de tu sangre y por siempre te daré mi corazón. Cómo no creer en Dios,
si me ha dado
a Cristo como hermano. Cómo no creer en Dios,
si me ha dado a María como Madre. Cómo no creer en Dios,
si lo siento en mi pecho a cada instante,
en la risa de un niño por la calle, o en la tierna caricia de una madre.
Cómo no…
Cómo no creer en Dios, si está en las viñas y en el manso trigo. Cómo no creer en Dios, si me dio la mano abierta de un amigo.
Cómo no creer en Dios, si me ha dado la certeza y la alegría,
de saber que hay un mañana cada día,
por la fe, la esperanza y el amor. Cómo no... La la - la la - la la... 199. OTRAS
BIENAVENTURANZAS