Este fenómeno se caracteriza por la percepción de un espacio de autocuidado, generada a raíz del desarrollo de diferentes habilidades y herramientas aprendidas a través de la aplicación mindfulness, que permiten la capacidad de ser consciente y sensibilizarse por los propios estados internos que se generan a raíz del trabajo en sí mismo y de la interacción con el paciente, permitiendo una posibilidad de acción frente
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a estos estados internos. Parece difícil definir estos estados internos ya que responden a la experiencia subjetiva de cada participante en relación con su entorno laboral y el vínculo terapéutico que genera, sin embargo, dentro los ejemplos descritos por algunos de ellos se encuentra una mirada crítica frente al desempeño laboral junto con altos niveles de autoexigencia en torno al trabajo. Por otra parte, en cuanto a las acciones que pueden ser llevadas a cabo en respuesta a estos estados internos, estas acciones pueden ser tanto externas y concretas, es decir, realizando cambios sobre el entorno, como, por ejemplo, realizar actividades que el individuo realmente disfrute y se salga de la rutina o bajar la intensidad y el ritmo del trabajo, o, estrategias internas y más bien subjetivas, donde el individuo realiza cambios en su forma de aproximarse a los hechos, ya sea desde la cognición, de lo afectivo o de la conducta, como por ejemplo, aprender a validar la experiencia propia o “aprender a decir que no” en un contexto en que se traspasan los límites de la persona. En la siguiente cita se puede evidenciar que para la participante N°1, el autocuidado responde a la sensibilización con el modo en que se relaciona con el sufrimiento puesto en el vínculo terapéutico, lo que responde más bien a una estrategia interna de acción al provenir de un cambio que realiza la persona sobre su propia perspectiva, más que cambios que genera en su entorno:
“En lo profesional, la experiencia intersubjetiva del diplomado me sensibilizó aún más con el modo en que me relaciono con el sufrimiento en el vínculo terapéutico y
me ha permitido tomar decisiones a partir de lo descubierto, que favorecen mi autocuidado y robustecen mi responsabilidad en el ámbito profesional”(B1 p27).
Dentro de las causas que generan este fenómeno, podemos encontrar en primer lugar la toma de conciencia de patrones habituales y perjudiciales. Este factor es importante para el autocuidado en la medida en que, para poder tomar acciones destinadas al cuidado propio, primero es necesario dar cuenta de cuáles son aquellos estados que generan malestar o son iatrogénicos para el individuo. Esto, en última instancia llevaría a una actitud de autocontemplación que posibilitaría una mirada más consciente respecto del funcionamiento propio. En la misma línea, otra causa de este fenómeno corresponde al mayor reconocimiento emocional. Siguiendo el argumento anterior, al tener conciencia de los patrones habituales perjudiciales, el individuo debe
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tener la capacidad de reconocer sus estados emocionales, permitiendo un mayor autoconocimiento y logrando reconocer aquellas cosas que le afectan, de las que le generan un estado positivo, para así poder actuar y agenciarse respecto a aquellos aspectos que desee cambiar.
Otra causa de este fenómeno tiene que ver con el desarrollo de una actitud mindfulness. Entendiendo el desarrollo de la actitud mindfulness como el desarrollo de un menor juicio respecto a la experiencia propia y una mayor aceptación y apertura de esta, herramientas que permiten una mayor autocontención de la experiencia para el sujeto. Asimismo, esta capacidad auto contenedora permitiría una mayor apertura a la experiencia de la persona.
De esta manera, una de las consecuencias que sigue a este fenómeno corresponde a un cambio en el rol profesional que se caracteriza por una apertura a las experiencias que surgen en sesión, mayor presencia en la sesión, empatía con la posición del paciente y una mayor sensación de agencia con relación al paciente.
La apertura a las experiencias que surgen en sesión tienen que ver con el cambio que genera la adopción de una actitud mindfulness en la relación que establece la persona consigo misma en tanto rol profesional, provocando una mayor presencia en sesión como consecuencia de una mayor conciencia de aquello que le pasa al individuo como terapeuta, siendo capaz de poner mayor atención a los estados que se remueven ya sea a propósito de las temáticas que surgen, de las emociones que surgen o del paciente mismo. La participante N°7 explica el impacto que el desarrollo de las habilidades mindfulness ha tenido en su rol profesional:
“Definitivamente no soy la misma que partió, hoy siento que he ganado nuevas habilidades que me permiten a mí un espacio de autocuidado que antes no tenía, y, por otro lado, me favorecen en la labor terapéutica pues, tal como señalan Geller y Greenberg, la presencia está descrita como uno de los dones más terapéuticos que
un terapeuta pueda ofrecer y estar completamente presente y completamente humano con otra persona ha sido como una curación en sí misma” (B7 p11).
Por su parte, la participante N°8 también explica de qué manera la actitud mindfulness ha provocado un cambio no sólo en la relación con ella misma, sino que
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también con sus pacientes, percibiendo ser más “receptiva” y, por ende, con mayor disposición a aceptar las experiencias que surgen en sesión:
“Todo lo mencionado claramente tiene un impacto en mi trabajo como psicóloga, ya que siento que voy potenciando una mejor relación conmigo y con los demás, en donde hay más apertura a lo que sea que ocurra, como una disposición de bienvenida al presente y al paciente que llega. Al menos yo me
siento más receptiva con mis pacientes, sobre todo con más apertura para escuchar y aceptar emociones negativas y situaciones dolorosas. Me siento más compasiva y amorosa respecto a la vivencia de los demás y también más
consciente de mí misma y la necesidad de auto cuidarme”(B8 p30).
Ya desde otra perspectiva, el vivenciar y ser consciente de aquellos aspectos que son perjudiciales para la experiencia, así como también generan malestar, permiten al terapeuta una mayor comprensión de la posición del paciente al tener la capacidad de entender la necesidad de ayuda, o la necesidad de realizar un cambio. El participante N°10 describe en la siguiente cita una identificación con la posición del paciente, a raíz de la necesidad de ayuda generada por los altos niveles de exigencia en su trabajo:
“Ese ‘espacio’ que quedo al renunciar, y que me permitió no tan solo bajar el ritmo y la intensidad, si no también, tener tiempo para poder recibir apoyo psicológico y permitirme “estar del otro lado” como paciente y participante de
talleres de autocuidado, me ayudó a conectar nuevamente con mi vocación profesional y mi necesidad de formación continua, con mi deseo de aprender y
de ser un buen profesional, para servir a otros” (B10 p11).
Finalmente, la consecuencia última de este fenómeno que genera un cambio en el rol de terapeuta tiene que ver con una mayor sensación de agencia relacionada con el aumento de repertorio de herramientas que este posee, para trabajar sobre sí mismo, sobre el vínculo y con su paciente. En este sentido, al desarrollar una actitud mindfulness caracterizada por un mejor juicio, aceptación y apertura a la experiencia,
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el terapeuta es capaz de reconocer mayores posibilidades de acción frente a las situaciones y estados emocionales que puedan ser evocados en terapia.
51 Discusión y conclusiones
A partir de los resultados obtenidos en esta investigación, podemos señalar que el diplomado de mindfulness tuvo efectos en sus participantes, donde se encuentra un impacto tanto en la vida personal de estos, como en su quehacer profesional. En esta primera distinción, los participantes mencionaron haber desarrollado en primera instancia una toma de conciencia de patrones habituales y perjudiciales, lo cual hace referencia al desarrollo de una mayor capacidad de autocontemplación. En este sentido, Simón (2010) explica que la práctica mindfulness permite prestar atención a los ‘contenidos de la mente’, dando cuenta de percepciones sensoriales, ideas, recuerdos, pensamientos, y otros. No obstante, no sólo se presta atención a estos elementos, sino también a la experiencia adjunta a estos mismos, es decir, cómo estos elementos son experimentados por la persona en el momento en que se evocan. Relacionado a esto, se encontró que los participantes desarrollaron una serie de habilidades mindfulness tales como la percepción de estar presente en el momento, una mayor apertura a la experiencia, aceptación de la propia experiencia, escucha activa y mayor reconocimiento de las emociones. Dentro de las definiciones de mindfulness, podemos ver que dentro de sus componentes se encuentran estas características: llevar la atención al momento presente con aceptación, curiosidad y sin juicios (Aggs & Bambling, 2010). Por otra parte, si bien la escucha activa no es mencionada por la evidencia como una consecuencia directa de la práctica mindfulness, esta puede ser entendida como el resultado de la interacción de estos otros componentes mindfulness, tales como la apertura a la experiencia y percepción de mayor presencia en el aquí y ahora, por ejemplo. De esta manera, la escucha activa se entendería desde el proceso de autorregulación atencional, inhibiendo apreciaciones secundarias tales como son los juicios, y llevando la atención al momento presente (Pérez & Botella, 2006). Por otra parte, tampoco aparece evidencia sobre la regulación emocional como consecuencia directa de mindfulness a nivel personal, por lo que parece necesario indagar en este fenómeno.
Respecto a la dimensión afectiva, se encontró que los participantes desarrollaron mayor compasión y autocompasión a raíz de la práctica mindfulness. Estos participantes presentaban una mirada crítica respecto a su experiencia en primera instancia, pero es a raíz de la práctica mindfulness que desarrollan una mirada sin
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juicios a su propia experiencia, aceptando aspectos que podrían haber considerado negativos en primera instancia tal y como son. Esta información se condice con lo expuesto con autores como Shapiro, Brown & Biegel(2007) quienes consideran que mindfulness implica una actitud de amor o cariño, logrando empatizar con el sufrimiento ajeno y el propio.
Finalmente, los participantes percibieron un mayor autocuidado relacionado con la percepción de entregarse espacios para mirar lo que les sucede internamente. Respecto a la bibliografía revisada, hay estudios que relacionan la práctica mindfulness con el autocuidado, explicando que es la mayor autoconciencia la que permite visibilizar las necesidades del individuo (Sansó, Galiana, Oliver, Cuesta, Sánchez & Benito, 2018).
A este punto, parece importante señalar que este estudio parece ser relevante en la medida que muestra, a partir de los resultados, que parecen existir ciertas cualidades o herramientas que se desarrollan a partir de la práctica mindfulness y que son transversales a ambos ámbitos de la vida de los participantes, ya sea en el ámbito personal o profesional; o, por otra parte, cualidades que sólo se desarrollaron a nivel profesional o personal. De esta manera, al abordar los resultados en el impacto a nivel profesional, podemos encontrar que muchos de ellos se repiten en los efectos a nivel personal. Este es el caso de la toma de conciencia de patrones habituales y perjudiciales, que en este caso está focalizado específicamente al ámbito laboral, donde los terapeutas mencionaron dar cuenta de tendencias en sus conductas en el trabajo, pero más aún, haber desarrollado una postura de autocontemplación respecto a su rol profesional, comprendiendo sus dificultades. En este sentido,Campayo(2008) refiere que el entrenamiento de mindfulness en profesionales de la salud fomentaría un aumento en la toma de conciencia respecto a los pensamientos y sentimientos que son evocados a raíz del paciente. Asimismo, también se encontró una mayor presencia, en este caso en el ámbito laboral, específicamente, en sesión y mayor apertura a lo que ocurre en sesión. Pérez & Botella (2006) hablan sobre este fenómeno, explicando que efectivamente la práctica mindfulness genera cambios a nivel cognitivo relacionados con mejoras en la atención sostenida y la capacidad de cambiar deliberadamente el foco atencional en psicoterapia. Del mismo modo, un estudio realizado por Swift et al.
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(2017) en estudiantes de psicología afirma que mindfulness tiene un efecto positivo en estos, en tanto aumenta su capacidad de ‘apertura a la experiencia’.
A nivel emocional, se encontró un aumento de compasión y autocompasión por parte de los individuos, quienes explicaron que se sentían menos críticos respecto a su desempeño profesional, así como también sentían mayor empatía por el paciente y su sufrimiento. Existen estudios que avalan esta idea, como por ejemplo Hollis- Walker & Colosimo (2011), quienes encontraron que la práctica mindfulness correlaciona con mayor autocompasión. También, en un estudio realizado por Bibeau, Dionne & Leblanc (2016), se encontró que la práctica mindfulness tendría efectos positivos en el terapeuta en su capacidad de ofrecer presencia, aceptación y empatía hacia sus pacientes.
Ya desde otra perspectiva, los participantes refirieron una mayor tolerancia al sufrimiento del otro, aspecto que, si bien podría relacionarse con los otros componentes mencionados anteriormente, no se encuentra en la evidencia como una consecuencia de la práctica mindfulness en terapeutas. Otro resultado corresponde a que los participantes percibieron esta ‘actitud mindfulness’ como un espacio de autocuidado, en la medida en que todas estas herramientas otorgaban la posibilidad de detenerse a mirar aquello que les ocurría internamente. De acuerdo con esto, existe un estudio llevado a cabo por Lomas, Medina, Ivtzan, Rupprecht & Eiroa-Orosa (2017), donde asocian la práctica mindfulness con el bienestar de profesionales de la salud. Parece importante mencionar que en este estudio no se especifica de qué modo la práctica mindfulness fomenta el bienestar, puesto que es un meta-análisis, sin embargo, en otro estudio realizado por Rudaz, Twohig, Ong & Levin (2017), se encontró que la práctica mindfulness correlaciona con bienestar psicológico, salud y bienestar y una disminución de ‘burn-out’ y estrés y ansiedad. Nuevamente, en este estudio no se explicita cómo es que la práctica mindfulness genera estos efectos, en contraste con los resultados obtenidos en este estudio, donde los participantes explican que es la posibilidad de detenerse a observar su propia experiencia sin juicios, en el presente, la que les otorga esta percepción de autocuidado.
Por otra parte, se encontró que los participantes no sólo aplicaron sus conocimientos mindfulness en ellos mismos, si no que utilizaron estos conocimientos en contexto de terapia, para enseñarle a sus pacientes técnicas de conciencia plena,
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tales como la respiración consciente o atención al cuerpo. Respecto a este resultado, existe amplia evidencia sobre la utilización de intervenciones terapéuticas basadas en mindfulness como muestra el meta-análisis realizado por Baer (2003), no obstante, estas intervenciones están basadas en técnicas específicas y estandarizadas, en contraste con la aplicación que utilizan los terapeutas en este estudio, donde no explicitan tener conocimientos previos sobre estas intervenciones específicas, y más bien mencionan que son intervenciones que se les ocurren a partir del diplomado de manera espontánea.
Finalmente, otro resultado encontrado en la dimensión profesional corresponde a una mejor resolución de impasses en terapia y una mejor comunicación relacionada a una ‘metacomunicación’ de lo que pasa en terapia. Respecto a esto, Safran & Muran (2000) explican que el entrenamiento mindfulness permitiría hacer uso constructivo de sentimientos evocados contra transferencialmente, entendiéndose este uso constructivo en pos del vínculo terapéutica y, por ende, de la terapia en sí misma. Asimismo, Baldini, Parker, Nelson & Siegel (2014) mencionan que la práctica mindfulness permite detenerse antes de reaccionar, lo cual podría ser asociado con un mayor análisis a la hora de enfrentar un conflicto.
Respecto a la dimensión experiencial del diplomado, se encontró que los participantes sí realizaron distinciones entre los aprendizajes teóricos y prácticos, resultando ser ambas modalidades complementarias para una mejor comprensión de mindfulness. Esta característica del modo de aprender mindfulness parece ser llamativa en la medida en que los participantes explicitan que, al integrar el aprendizaje mindfulness desde la experiencia, este termina adoptándose como un modo de vida, permitiendo un continuo desarrollo de este siempre y cuando el individuo decida seguir con la práctica mindfulness. Este hallazgo parece ser importante en la medida en que no parecen haber estudios que traten este fenómeno, a decir, la complementariedad de la teoría y la práctica, así como la transversalidad del aprendizaje en las diferentes dimensiones de la vida del terapeuta, como por ejemplo, su vida personal.
Por otra parte, se encontró que el proceso de aprendizaje y de práctica mindfulness fue percibido como un desafío tanto experiencial como emocional, generando ciertas dificultades a la hora de la práctica como la descontinuación de la rutina, o dificultad emocional en torno a la toma de conciencia de ciertos aspectos
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dolorosos y de la zona de comodidad en la que se encuentran los individuos. No se encontraron estudios que hablen sobre las dificultades experienciales y emocionales que presentan las personas, específicamente terapeutas, a la hora de aprender sobre mindfulness, no obstante, Hollis-Walker & Colosimo (2011) hablan sobre cómo la práctica mindfulness se diferenciaría del procesamiento automático, refiriendo que en este último se utilizarían atajos cognitivos que si bien son funcionales para situaciones comunes, pueden ser inapropiados a la hora de enfrentar una situación desconocida. Estos autores no especifican que salir de este procesamiento automático implique un desafío ni dificultades, y el objetivo de su explicación tampoco trata sobre los terapeutas, por lo que esta explicación solo permite hacer una laxa asociación entre la evidencia encontrada y los resultados obtenidos. Otro resultado obtenido tiene relación con la percepción de desafío emocional y experiencial, ya que los participantes experimentaron esta percepción de desafío como una situación dicotómica en donde debían optar entre dejarse llevar por las experiencias negativas evocadas por el diplomado o sobrellevarlas por un beneficio a largo plazo. De esta manera, varios participantes percibieron una sensación de agencia frente a estos desafíos. En este sentido, Kabat-Zinn (1990), refiere que mindfulness fomenta la conciencia de diferentes señales, tanto de nuestra mente como de nuestro cuerpo, capacitando a los individuos para ejercer una variedad de respuestas de afrontamiento. Así, quedaría evidenciado que la mayor conciencia respecto a la experiencia interna, es decir, mayor autocontemplación, permitiría desarrollar estrategias de afrontamiento, entregando al sujeto posibilidades de acción, y, por ende, agencia.
A nivel relacional/axial, en este estudio se encontraron 2 grandes fenómenos. En primera instancia, se percibió una potenciación del aprendizaje a través de la encarnación de este. Esto quiere decir que los contenidos (tanto prácticos como teóricos) fueron integrados y aprehendidos a través de la subjetividad y la propia experiencia de cada persona en particular, generando que lo aprendido se instalara de manera singular y única. Al mismo tiempo, al consolidar el aprendizaje a través de la experiencia, este adquiere una cualidad atemporal, permitiendo que este siga siendo desarrollado en el tiempo en la medida en que el individuo decida seguir practicando e instruyéndose en mindfulness. No parece haber estudios que avalen esta idea, no obstante, respecto a este último punto, Simón (2010) manifiesta que el mindfulness es
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una “capacidad humana universal y básica”, haciendo referencia a que mindfulness no es un producto exclusivo de la meditación, sino que es una capacidad natural e innata del ser humano. Esto daría cuenta de la naturaleza íntima que tiene la práctica mindfulness, dejando entrever que el desarrollo mindfulness tiene que ver con cualidades que se encuentran innatamente en los seres humanos, y no en un