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Durante sus dos mandatos, la intensa actuación de Lula tuvo su correlato en el dinamismo diplomático desplegado a través de la apertura de 19 nuevas embajadas en África, de un total de 37. Del mismo modo, aumentaron la canti- dad de convenios internacionales firmados con los países africanos, los cuales ascendieron a 346, un 67% de los 519 firmados en el período 1960-2010.
En materia de acción multilateral, es importante resca- tar la promoción de nuevas iniciativas, como el foro IBSA (India, Brasil y Sudáfrica) y las ya mencionadas cumbres ASA y ASPA, así como la intensificación de las activida- des con la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa –CPLP (2)–, entre las cuales figura la creación en 2010 de la Universidad de Integración Internacional de Lusofonía Afro-Brasileña (UNILAB) en la ciudad de Redenção, es- tado de Ceará. La misma fue inaugurada el 25 de mayo de 2011, fecha del nacimiento en 1963 de la Organización para la Unidad Africana, hoy Unión Africana.
En cuanto a la cooperación técnica, que está gestiona- da por la Agencia Brasileña de Cooperación (ABC) des- de 1987, son datos destacables que el 50% de los gastos de ejecución se destinan a proyectos desarrollados en Áfri- ca y que entre 2005 y 2009 el presupuesto de la ABC pa- ra los países africanos se incrementó en un 1.578%. Las principales áreas temáticas son la agricultura, el combate contra el hambre, la preservación del medio ambiente y la salud pública. Las actividades se desarrollan a través de empresas públicas como la EMBRAPA (3) o la Escuela Nacional de Salud Pública “Fundação Oswaldo Cruz”.
Los datos del intercambio comercial también reflejan la creciente vinculación. Baste señalar que en diez años las exportaciones brasileñas aumentaron de casi 1.350 millones de dólares, en 2000, a más de 9.260 millones de dólares, en 2010, y que las importaciones desde Áfri- ca pasaron de más de 2.900 millones de dólares en el año 2000 a más de 11.300 millones en 2010 (4). Estos va (2003-2010) y utilizando la “diplomacia cultural” y la
Cooperación Sur-Sur como paraguas protector. Argenti- na, por su parte, ha desarrollado una política impulsiva, con un tinte comercialista, aunque nunca llegó a mostrar un claro diseño de estrategia de acercamiento.
Brasil, un vínculo creciente
A lo largo de los últimos cincuenta años, Brasil imple- mentó un acercamiento a los países africanos, que fue desarrollándose con altibajos y ganando en experiencia hasta que encontró un límite en la década del noventa, por la ausencia de recursos suficientes y la persistencia de problemas en los Estados de África. A medida que la construcción diplomática avanzaba se utilizó un discur- so culturalista, que enfatizaba la familiaridad y la his- toria común a ambos lados del Atlántico, resaltando la contribución africana a la identidad brasileña así como la deuda de Brasil por haber practicado la esclavitud.
Con el ascenso de Lula a la Presidencia (1 de enero de 2003), la dimensión africana volvió a tomar fuerza de la mano de Itamaraty y de otras agencias gubernamenta- les, en el contexto de una política pragmática y proactiva hacia los países del Sur, orientada a la construcción de un liderazgo regional con inserción global. Rápidamen- te, varias acciones reflejaron la decisión del Ejecutivo y su coherencia entre política externa e interna. En el ám- bito internacional, por ejemplo, el lanzamiento del Foro Brasil-África, en la ciudad de Fortaleza en junio de 2003, y la primera gira presidencial a África en noviembre de 2003. En el ámbito doméstico, la política africana res- pondió a las crecientes demandas de los afrodescendien- tes, con la aprobación el 10 de enero de 2003, de la Ley Federal 10639 –que tornó obligatorio en todos los niveles de la enseñanza, el estudio de la historia y la cultura afri- cana y afrobrasileña– y con la creación el 21 de marzo de ese mismo año de la Secretaría Especial de Políticas de Promoción de la Igualdad Racial –para promover la igualdad y la protección de los derechos de los indivi- duos y grupos raciales y étnicos afectados por la discri- minación, con especial énfasis en la población negra–.
En paralelo, la actividad diplomática se intensificó a nivel bilateral y multilateral, a la vez que se incrementaba la relación comercial. Durante sus dos mandatos, el pre- sidente Lula realizó 11 giras por el continente, visitando 32 países y cerrando su gestión con un viaje a Mozambi- que junto a la presidenta electa, Dilma Rousseff. Esta fue una clara señal de continuidad de la política brasileña, confirmada con la gira africana de Rousseff, en octubre de 2011 y los 3 viajes realizados a lo largo de 2013.
Asimismo, cabe remarcar que con la creación del Ins- tituto Lula, el ex presidente continuó apoyando y profun- dizando el acercamiento africano a través de la Africa Ini- tiative. En ese contexto, se destaca el reciente Seminario “Nuevos abordajes para erradicar el hambre en África has- ta 2025”, realizado entre el 30 de junio y el 1 de julio de 2013, en Addis Abeba, sede de la Unión Africana, junto a representantes de la Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária (EMBRAPA) y la Organización de las Na- ciones Unidas para la Alimentación y la Agricultua (FAO).
Escuelas
Desde 2006, Venezuela lleva adelante el programa “Apadrina una escuela en África” para asistir a establecimientos carenciados. Según datos del viceministro para África de Venezuela, el mismo ha beneficiado a más de 70.000 niños en 16 países. Recursos. Con el apoyo del BNDES las transnacionales brasileñas están invirtiendo fuertemente en el continente negro, principalmente en los sectores de la minería y el petróleo.
© afric a924 / Shu tt er st ock d millones de dólares El intercambio comercial entre el Mercosur y el África subsahariana en 2012, con saldo a favor de los africanos.
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Durante los impulsos se abrieron embajadas, se en- viaron y recibieron misiones diplomáticas y comerciales y se incrementó el comercio. Sin embargo este conjunto de acciones no generó una masa crítica que promoviera el diseño de estrategias para los Estados de África, por- que los impulsos respondieron a iniciativas puntuales, que luego se desvanecieron. El primer impulso africano fue anterior a las iniciativas de Brasil, con la elaboración del “Plan de presencia argentina en África”, que aconse- jaba ya en 1961 (cuando sólo 27 Estados africanos eran independientes) orientar la mirada argentina hacia ese continente. Consecuentemente, se envió en 1962 la mi- sión de Juan Llamazares que recorrió ocho países afri- canos. Pero luego el interés decayó por problemas do- mésticos e internacionales marcando una regular inter- mitencia con picos en 1965, 1974, 1982, 1984-1986, 1995 y 1999, entre los más destacados.
Sin embargo, durante la última década, una renovada mirada hacia el Sur colocó a algunos países de África en el radar argentino, con iniciativas tendientes a facilitar la relación bilateral, tales como la apertura o reapertura de embajadas (Angola, Mozambique y Etiopía) (7) y la firma de acuerdos. Es importante subrayar que mientras que en el período 1960-2003 se firmaron 88 actas internaciona- les, entre 2003 y 2011 se suscribieron 70 acuerdos, lo cual es un indicador de la mayor institucionalización de los vínculos y de los intereses.
Sin embargo, y a pesar de los acuerdos y de la visita de ministros de Relaciones Exteriores y funcionarios de nivel en el continente, entre 2003 y 2012 solamente se realiza- ron dos viajes presidenciales por África. En 2008, la presi- denta Cristina Fernández de Kirchner visitó cuatro países del África del Norte (8) en una misión comercial multi- sectorial, en cuyo marco se organizaron reuniones políti- cas bilaterales y se firmaron acuerdos de cooperación en agricultura, tecnología, comercio e inversiones, desarrollo social, ganadería y pesca. En 2012, la primera mandataria llegó a Luanda (Angola), acompañada de una nutrida co- mitiva de empresarios, para participar de la Feria Empre- saria Argentina. Por otra parte, se recibieron en Buenos Aires presidentes africanos (Angola y Guinea Ecuatorial) y autoridades de alto rango como ministros y cancilleres.
En cada uno de estos encuentros bilaterales al igual que en los ámbitos multilaterales se destacó en el discur- so la importancia de la cooperación Sur-Sur para la po- lítica exterior argentina. En las cumbres ASA y ASPA Argentina enfatizó que la coyuntura sistémica requiere estrechar el diálogo Sur-Sur, recuperando las coinciden- cias en las agendas regionales. Consecuentemente, in- gresó como observador en la Unión Africana (UA) en 2009 y en la Comunidad Económica de Estados de Áfri- ca Occidental (ECOWAS, en inglés) en 2010.
Una herramienta principal de la cooperación técnica horizontal es el Fondo Argentino de Cooperación Hori- zontal (FO-AR), creado en 1992, que desarrolla sus ac- ciones sobre tres temas: administración y gobernabili- dad, derechos humanos, y desarrollo sustentable.
En el caso africano se promovió el desarrollo produc- tivo de los sectores agrícolas y de servicios que promue- números tienen lugar en una balanza comercial con
una marcada presencia de commodities, que han visto incrementados sus precios en la última década.
Aunque en 2010 las transnacionales brasileñas seguían manteniendo una fuerte presencia en América del Sur, con un índice de regionalidad del 30,9%, a África le corres- pondió un 10%. Estas empresas se dedican principalmen- te a los sectores mineros y a la construcción civil y están instaladas en 22 países africanos. Junto a la petrolera es- tatal Petrobras, se destacan, entre otras, las constructoras Odebrecht, Mendes Júnior y el Grupo Camargo Corrêa; en tanto Vale do Rio Doce, multinacional líder en la produc- ción de mineral de hierro y de níquel, está presente en siete países africanos, siendo Sudáfrica el socio más relevante.
El sector privado brasileño ha recibido un gran apoyo de instituciones nacionales, principalmente del Banco Nacio- nal de Desarrollo Económico y Social (BNDES), que es- timuló las inversiones y exportaciones a través de présta- mos. El ambiente de negocios también fue promovido por la Agencia Brasileña de Exportación (APEX), que fomenta la expansión de pequeñas y medianas empresas, a través de eventos como ferias comerciales y misiones de negocios, y la Caja Económica Federal (CEF).
Así, a lo largo de la última década, las inversiones ex- tranjeras directas (IED) brasileñas en África, crecieron de 69.000 millones de dólares en 2001 a 214.000 millones en 2009. No obstante, de este total, la región subsahariana sólo recibe una pequeña parte (124 millones de dólares en 2009), siendo Angola y Sudáfrica los principales receptores (5). Argentina, la política por impulsos
La política exterior argentina hacia los Estados del conti- nente africano muestra una asombrosa continuidad desde que estos países accedieron a la vida independiente, a tra- vés de un patrón de relaciones marcado por la dinámica de los impulsos, generando así una relación espasmódica (6), con altos (los impulsos) y bajos (la inercia y la no-política).
Cooperación. La agroindustria sudamericana puede aportar tecnología y maquinaria a África.
© Mat
thias G. Ziegler / Shu
tt er st ock d Producción de petróleo
(millones de barriles diarios, 2011-2012)
2,52 1,84 2,47 0,30 Guinea ecuatorial Angola Venezuela nigeria brasil 2,63
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África cuenta con los recursos naturales y mercados potenciales que el resto del Sur requiere para continuar creciendo y América del Sur puede proveerle del conoci- miento técnico y las experiencias que necesita para po- ner en marcha los dormidos músculos del desarrollo. Es por ello que debe procurar evitarse la repetición en este nuevo capítulo de la historia de lo que Mbuyi Kabunda (12) denomina “la maldición de las materias primas”.
A través del estrechamiento de relaciones político-di- plomáticas, la promoción de negocios que traigan apa- rejados beneficios mutuos y el avance de la cooperación horizontal se podrán implementar modelos de asocia- ción que apunten a promover un desarrollo sustentable en beneficio de sus respectivas poblaciones. g
1. La ZPCAS surgió en 1986 para prevenir la creciente militarización de la región y la injerencia de potencias extra-regionales. Pasó por varios períodos, resultado tanto de los cambios sistémicos como de los procesos políticos y económicos domésticos que vivían los países a ambos lados del Atlántico,
aggiornando y modificando sus objetivos. Desde su creación se realizaron
las siguientes reuniones ministeriales: Brasilia (1988 y 1994); Abuja, Nigeria (1990); Sommerset West, Sudáfrica (1996); Buenos Aires (1998) y Luanda. 2. Los países africanos de la CPLP son Angola, Cabo Verde, Guinea Bissau, Mozambique y Santo Tomé y Príncipe.
3. En mayo de 2010 se acordó el Diálogo Brasil-África sobre la Seguridad Alimentaria, Nutrición y Desarrollo Rural, en el marco del cual Brasil está ejecutando diez proyectos piloto en el continente y brinda cursos de formación en agricultura familiar.
4. Ministério do Desenvolvimento, Indústria e Comércio Exterior, 2011. 5. Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada, Banco Mundial, Ponte
sobre o Atlântico. Brasil e África Subsaariana: parceria Sul-Sul para o crescimiento, 2011, www.ipea.org.br
6. Las opiniones vertidas en este artículo están desarrolladas en Gladys Lechini, Argentina y África en el espejo de Brasil. ¿Política por impulsos
o construcción de una política exterior?, CLACSO, Buenos Aires, 2006.
7. Argentina posee embajadas en Marruecos, Túnez, Libia, Argelia y Egipto en África del Norte, y en Nigeria, Kenia y Sudáfrica en África subsahariana, además de las que fueran recientemente abiertas.
8. Argelia, Túnez, Libia y Egipto.
9. Cabe señalar que en muchas de las iniciativas de CSS intervienen también otros organismos nacionales especializados, tales como el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), o el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. 10. Durante la presidencia de Raúl Alfonsín, la cancillería argentina envió y recibió misiones de cooperación científica y tecnológica, en el marco de un convenio firmado con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
11. Instituto Nacional de Estadística y Censos de Argentina (INDEC). 12. Mbuyi Kabunda Badi et al., África y la cooperación con el Sur desde el
Sur, Casa África, Madrid, 2011.
*Profesora titular de Relaciones Internacionales en la Facultad de Cien- cia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario (UNR, Argentina). Investigadora principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y directora del Pro- grama de Relaciones y Cooperación Sur-Sur (PRECSUR).
© Le Monde diplomatique, edición Cono Sur van la preservación de los recursos naturales (9). Esta ac-
tividad pudo desenvolverse gracias a las fortalezas ar- gentinas, a la expansión de la frontera agrícola africana y al aumento de los precios de los alimentos.
La organización por parte del Ministerio de Agricul- tura argentino de la visita de ministros de Agricultura africanos y funcionarios de organizaciones internacio- nales africanas en 2011 puso de manifiesto el interés ar- gentino por estrechar vínculos con África en materia de agricultura y agroindustria que impliquen el traspaso de tecnología para incrementar la producción y la apertu- ra de mercados para las empresas de maquinaria argen- tinas. El encuentro (10) se enmarcó en la necesidad de establecer las líneas de cooperación estratégicas para el sector agroalimentario en vistas del futuro rol de África como proveedor de alimentos.
No es un dato menor la satisfactoria balanza comercial para Argentina que se mantiene a lo largo de los años. Si bien los flujos de intercambio representan una baja porción del comercio de Argentina con el mundo, en promedio un 6% en la última década, lo importante es el salto que el mismo tuvo: de 1.275 millones de dólares en 2001 a 4.022 millones en 2010. En el período 2005-2010 el intercam- bio comercial se duplicó, reportándose en 2010 un fuerte superávit: se exportaron al continente 4.022 millones de dólares y se importaron 336,994 millones de dólares (11).
Los principales socios africanos de Argentina son An- gola, Egipto, Marruecos, Libia, Túnez, Sudáfrica, Arge- lia, Nigeria, Kenia y Mozambique, países a los que se ex-
portan principalmente materias primas, pero cada vez con un mayor componente de productos con valor agregado, tanto en productos de consumo terminados como maqui- narias y equipos de transporte. El caso argentino muestra que a pesar de la supremacía de los productos oleaginosos, agropecuarios, cereales y lácteos, los productos indus- triales y los combustibles también están presentes, lo cual implica un cierto potencial para insertarse en el mercado africano. En cuanto a las importaciones desde África, se centran en combustibles minerales y productos químicos. Beneficios mutuos
Los Estados de América del Sur han estado histórica- mente alejados de África, manteniendo esporádicas re- laciones, producto de sus inserciones dependientes de los centros mundiales. Gracias a los cambios en el sistema internacional y la relocalización y emergencia de nue- vos ejes de poder, África está más cerca de la región la- tinoamericana, con posibilidades de estrechar los lazos horizontales, avanzar en el conocimiento mutuo y desa- rrollar variadas aristas de cooperación Sur-Sur, tanto en términos de asociaciones políticas multilaterales como a través de la cooperación científico-tecnológica.