2. ADOLESCENCIA Y SUBJETIVIDAD DEL CONSULTANTE
2.3. ADOLESCENTES EN CHILE: DATOS DEMOGRÁFICOS
Respecto a estadísticas nacionales de adolescentes, últimos estudios indican que los jóvenes entre 10 y 19 años alcanzan un 16% de la población total, constituyendo un total de 2.817 jóvenes (UNICEF, 2010). De acuerdo al CENSO del año 2002, la población de adolescentes en Chile representaba el 17% de la población (INE, 2009).
El Instituto Nacional de Estadísticas proyecta una disminución de la población infantil y adolescente para el 2020, como resultado de una disminución de la fecundidad y aumento de la esperanza de vida, produciéndose un cambio demográfico con incremento de la población adulta (MINSAL, 2012)
Respecto a la localidad, la mayoría de los adolescentes chilenos viven en zonas urbanas. Estadísticas refieren que un 12,7% de la población juvenil entre 15 a 24 años se concentra en zonas rurales (MINSAL, 2008). Estos últimos concentran mayores índices de pobreza y vulnerabilidad social (MINSAL, 2012).
Respecto a variables educacionales, el analfabetismo infantil de acuerdo al CENSO 2002, se presenta un 0,9% en población de mayores de 10 años en zonas urbanas, y un 1,5% en zonas rurales. La cobertura de educación alcanza un 99,2% entre los 6 y 17 años, cabe mencionar que entre los 14 y 17 años, un 65,9% de los adolescentes cursa la enseñanza media, y un 30,6% la enseñanza básica, por lo que estos últimos no estarían cursando el nivel educativo que le corresponde. En la región metropolitana, el promedio de años de estudio es de 10,4 para zonas urbanas, y 9,3 para zonas rurales (INE, 2005).
En relación a tecnologías, datos estadísticos del 2002 indican que entre los 14 y 17 años de edad un 26,5% de los jóvenes tiene acceso a un computador en su hogar. Esta variable se asocia a los años de estudio del jefe/a de hogar y regiones. En la región metropolitana, un 30,2% sí tiene acceso a computador en su hogar, y un 15,3% a internet.
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En relación a variables de salud, del total de adolescentes, según CENSO 2002, el 75% de hombres y mujeres de 10 a 19 años se encuentra inscrito en atención primaria de sistema público de salud, esto demuestra el gran desafío que genera la demanda de servicios de salud para la satisfacción de la necesidad de atención de este grupo (INE, 2009). Del 75% de adolescentes inscritos en Atención Primaria de Salud (APS), un 90,27% se encuentra en APS municipal, un 1,14% en APS/ONG, y un 8,59% en APS servicios.
Al hablar de salud en el adolescente, se considera fundamental considerar aquellas condiciones de salud que forman parte de la realidad nacional de los jóvenes chilenos. Datos estadísticos presentados por el MINSAL (2012), muestran la prevalencia de una serie de condiciones de salud en adolescentes. Con el objeto de sintetizar dicha información , se presentan estos datos en la TABLA N° 1:
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TABLA N° 1. CONDICIONES DE SALUD EN ADOLESCENTES
CONDICIONES DE SALUD EDAD PREVALENCIA
Consumo de alcohol 12 a 18 años 36%
Consumo de alcohol en el último año 15 a 19 años 54% Consumo de drogas lícitas durante el último
año
Población escolar 57% alcohol 46% tabaco Consumo de drogas ilícitas durante el último
año
Población escolar 15% marihuana 3,4% cocaína 2,1% pasta base Síntomas sugerentes de trastorno del ánimo
depresivo
15 – 19 años 14%
Ideación suicida Adolescentes 8% hombres
18% mujeres
Mortalidad por suicidio Adolescentes 7 de cada 100.000
adolescentes Edad inicio actividad sexual Adolescentes 16.7 años hombres
17.1 años mujeres
Embarazo adolescente Adolescentes 16,1%
Uso método anticonceptivo en la primera relación sexual
Adolescentes 53% hombres 49% mujeres
Obesidad Adolescentes 9% hombres
13% mujeres Sedentarismo (práctica de actividad física
menor a una hora al día)
13 – 15 años 15 – 19 años
88,9% 76%
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Las condiciones de salud recién presentadas, se consideran conductas de riesgo que han tendido a un aumento en el último tiempo. Se presentan aún más en jóvenes provenientes de familias vulnerables, como aquellas con antecedentes de violencia intrafamiliar, maltrato, consumo de alcohol y/o sustancias; y otros determinantes de salud. Estas conductas y hábitos de riesgo provocan morbilidad e incluso mortalidad en el presente del adolescente, y en su futuro como adulto (MINSAL, 2012).
Respecto a la mortalidad en adolescentes, durante el año 2009 ésta fue de 5 por 10.000 habitantes; en los adolescentes hombres, la tasa de mortalidad fue de 5,0 por 10.000 (682 hombres fallecidos), y en adolescentes mujeres fue de 2 por 10.000. La principal causa de muerte las constituyen causas externas (60%) como accidentes, homicidios y suicidios, de los cuales un 70,4% corresponde a adolescentes varones y un 29,6% a mujeres. La mortalidad de los adolescentes por causas externas ha tendido a aumentar en los últimos años. La primera causa de muerte por causa externa en adolescentes lo constituyen los accidentes de tránsito. Otra causa de muerte es por tumores malignos (12%) (MINSAL, 2012).
Finalmente cabe mencionar que la tasa de suicidios en adolescentes también ha presentado un aumento sostenido en los últimos años. Según cifras del año 2005, en población de 10 a 14 años, la tasa de suicidio fue de un 2,6 por 100.000 habitantes, correspondiendo un 3,3 a varones, y un 1,9 a mujeres; mientras que en adolescentes de 15 a 19 años la tasa fue aún mayor, siendo de 8,9 por 100.000 habitantes. De acuerdo a cifras del 2009, el suicidio en adolescentes llegó a los 7 por 100.000 habitantes, 9,4 correspondió a hombres (MINSAL, 2012).
Respecto a indicadores de morbilidad en adolescencia en salud mental, se pueden especificar áreas como consumo de tabaco y alcohol, depresión, violencia, trastorno por déficit atencional y hiperactividad, trastornos de la conducta alimentaria, sobrepeso y obesidad, entre otros.
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En relación al consumo de tabaco, como se mostró en la TABLA N° 1, hay una prevalencia por sobre el 50% de consumo en el último año. Sin embargo, los datos arrojan que ha habido una disminución del consumo entre los años 2005-2009, asociado a la implementación de la ley antitabaco en Chile. De acuerdo a datos del 2009, un 35,6% de mujeres en edad escolar fuman, mientras que un 30,6% de hombre lo hace. La edad promedio de inicio de consumo de tabaco en a los 13 años (MINSAL, 2012).
A su vez el consumo de alcohol tiene una prevalencia mensual de consumo de un 35,5%, sin diferencias significativas por sexo. La edad promedio de inicio es a los 13,7 años. Por otra parte, la prevalencia en el consumo de drogas ilícitas como mariguana y cocaína se han mantenido estables desde el año 2001 hasta el 2009. Sin embargo, hay una tendencia al alza en el consumo de drogas en jóvenes de 8vo año de enseñanza básica. La edad promedio de inicio de consumo de marihuana es a los 14,6 años, sin diferencias por sexo.
Respecto a indicadores de violencia en población adolescente, se presentaría un 4,6% de violencia física en parejas adolescente entre 15 y 19 años, y un 9,9 de violencia psicológica. Esta situación se presenta en una relación inversamente proporcional con respecto al nivel socio-económico, es decir, ocurre más en niveles de menores ingresos (MINSAL, 2012).
Otras problemáticas en salud mental descritas por el Ministerio de Salud de Chile (2012) es el trastorno hipercinético y de atención. Se estima que la prevalencia de éste en población nacional escolar de enseñanza media sería de un 3%, presentándose más en varones que mujeres. También se presentan los trastornos de la conducta alimentaria, los cuales tendrían una prevalencia de alrededor un 8%.
Finalmente cabe mencionar estadísticas en torno a la salud sexual y reproductiva. Como ya se mencionó en la TABLA N° 1, la edad de inicio promedio de relaciones sexuales, en el año 2009, fue de un 16,4 en hombres y un 17,1 en mujeres, por lo que el promedio es de 16,72 años. La tendencia estadística respecto a años anteriores es que cada vez la edad de inicio es menor. Se presentan también algunas leves diferencias según nivel socio-
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económico, en donde en estratos más altos la edad promedio es algo mayor (16,72 años), mientras que niveles socioeconómicos menores es de 16,48 años (MINSAL, 2012).
El uso de anticonceptivos en la primera relación sexual sí marca diferencias en relación al nivel socio-económico, pues en los niveles más altos es de un 76,1%, mientras que en los más bajos es de un 39,3%. Por otra parte, también hay un mayor uso de preservativos en adolescentes de ingresos familiares más elevados (MISAL, 2012).
En el sistema público de salud, durante el año 2009 había un 21,6% de embarazadas adolescentes en control, de las cuales un 20,6% corresponde a jóvenes entre los 15 y 19 años. Se ha observado un alza en embarazos adolescentes en los últimos años. Otra cifra alarmante es que ha aumentado el segundo embarazo en adolescentes, llegando a 5.880 jóvenes en Chile. La tasa de fecundidad en adolescentes también se asocia al nivel socio- económico, pues en los hogares con menos ingreso se presenta la mayor prevalencia. Un 35,5% presenta indicadores de riesgo psicosocial según Escala de Riesgo Psicosocial para embarazadas (EPSA) que se aplica en los controles prenatales. Los datos anteriores nos llevan a la conclusión de cómo el embarazo adolescente es un problemática dentro del ámbito de la salud y el ámbito social
En Chile, hay patologías en salud mental que se encuentran incorporadas al AUGE (Garantías Explícitas en Salud), dentro de las que destacan tratamiento de la esquizofrenia para adolescente con un primer episodio, depresión en personas desde los 15 años, y consumo perjudicial de alcohol y drogas en adolescentes entre los 10 y 19 años (MINSAL, 2012).
Actualmente el Ministerio de Salud de Chile (2012) dispuso el Programa de Nacional de Salud Integral de Adolescentes y Jóvenes. Plan de acción 2012-2020. Nivel Primario de Atención, con el objetico de mejorar la salud de adolescentes y jóvenes, en base a nuevas acciones preventivas y de promoción que contribuyan a fortalecer los factores protectores y a reducir los de riesgo; dentro de un enfoque de derechos y de determinantes sociales de salud.
63 2.4. ADOLESCENTE Y FAMILIA
Uno de los aspectos a considerar en este estudio es el del adolescente en su contexto familiar. Antes de empezar a describir los contenidos relacionados al adolescente y su contexto familiar resulta relevante mencionar algunos datos propios de la familia chilena.
2.4.1 Datos demográficos y estructura de la familia chilena
En los hogares chilenos, actualmente se evidencian una serie de transformaciones en la estructura familiar respecto a años anteriores. Estos cambios experimentados por los hogares son producto de un conjunto de variables dentro de las que se consideran la composición de población por sexo y edad, los cambios en las tasas de fecundidad y mortalidad, la importancia del estado civil como condicionante de la conformación de parejas, factores económicos y de índole sociocultural (INE, 2009).
Datos estadísticos nacionales basados en el CENSO del año 1992 y 2002, indican que la familia nuclear biparental con hijos o familia tradicional, si bien se mantiene como el tipo de familia mayoritario en Chile, mostró un descenso en el año 2002 respecto al año 1992; mientras que los hogares unipersonales, biparentales sin hijos, y monoparentales con hijos, presentaron un incremento en el último CENSO. Por otra parte, llama la atención que las familias extensas mono y biparental, y familias compuestas, presentaron un leve descenso en el año 2002, respecto al año de estudio anterior. Durante el año 2002, se aprecia un incremento en el número de familias totales, siendo en total 4.141.427 hogares en Chile, de estas un 52,3% corresponde a familias en las que cohabitan a los menos ambos padres. En la Tabla N° 2 se presentan los datos estadísticos, así como una definición de cada tipo de familia (INE, 2005).
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TABLA N° 2. TIPOS DE FAMILIA Y ESTADÍSTICAS NACIONALES
TIPO DE FAMILIA DEFINICIÓN 1992
%
2002
%