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de enero de 1933, día del advenimiento al poder, unos 100.000 hombres formaban parte de una formación especial del movimiento y constituían la guardia personal del

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Führer. Con este efectivo, la SS, entonces formación independiente de la Jefatura suprema de la SA, tomó su auge, así que actualmente, según su estructura total es apta para cumplir la misión que le encomendó expresamente Adolfo Hitler, "garantizar la seguridad interna de Alemania".

Una etapa del mayor significado en esa vía representa la orden por la cual el Führer, en julio de 1934, elevó a la SS a la categoría de formación autónoma del Partido. La SS divide sus 200.000 hombres en secciones principales, secciones y estandartes; a esto hay que agregar las tropas auxiliares y los servicios de guardia.

Para la organización y régimen de la SS se han establecido normas muy severas, apropiadas para constituir un cuerpo selecto tanto moral como físicamente. En esta sección se prefieren a los hombres que más se aproximan al ideal del hombre germano. Características exteriores, como la estatura y el aspecto racial correspondiente,

desempeñan un papel importante. La conciencia del valor de la sangre y del suelo patrio sirve de pauta para seleccionar a los SS; pues, como dice su jefe Heinrich Himmler, la idea de la sangre pura, representada ya desde el comienzo en la SS, quedaría reducido a la nada si no estuviera unida indisolublemente a la convicción del valor sagrado del suelo patrio. Esta selección no se limita a los hombres, puesto que de cada miembro de la SS se exige que se case sólo con una mujer de sus mismas condiciones raciales. Para la promesa matrimonial y para efectuar las nupcias, la ley preceptúa el correspondiente permiso.

La segunda virtud de la SS debe estar encarnada en su espíritu de lucha. La dirección templa mediante la más severa escuela el valor y el espíritu de lucha de cada uno y pone a prueba por diferentes exámenes anuales de aptitud a todos y especialmente a los jefes. En las líneas de la SS no encuentra cabida la dejadez y se impide que desaparezca su sencillez característica y se perjudique el espíritu de lucha.

La tercera calidad que se exige del SS es que mantenga indivisible la fusión de los conceptos fidelidad y honor. Sobre el puñal de servicio de la SS están grabadas estas palabras de Hitler: "Mi honor se llama lealtad". A los SS se les inculca que se pueden perdonar muchas cosas en este mundo pero jamás la deslealtad, pues la lealtad emana del corazón. La inteligencia puede incurrir en errores que pueden ser nocivos pero no incorregibles; el corazón, en cambio, latirá siempre con el mismo pulso.

"Lealtad" significa para el nacionalsocialista: lealtad al Führer, al pueblo alemán, a la sangre, a la familia, al camarada, y a las leyes inmutables de la moral, de la decencia y de la caballerosidad.

De la SS se exige, por último, obediencia absoluta y espontánea en mayor grado. Todas las inclinaciones y opiniones personales deben ser sacrificadas en aras del deber. Por una ley se impone al SS la obligación de defender su honor y de igual manera la de respetar el honor de los demás. A pesar del rigor de los principios se exige la bondad y la nobleza hacia los camaradas, compatriotas y semejantes en general.

En un folleto titulado "Cincuenta preguntas y respuestas para el SS", la primera pregunta dice así: "¿Qué reza tu juramento?" He aquí la contestación: "Te juramos, Adolfo Hitler, a ti, Führer y Canciller del Reich, valor y lealtad. Te prometemos obediencia hasta la muerte a ti y a los jefes que tu nos designes. Válganos Dios!"

Segunda pregunta: "¿Luego, crees tu en un Dios?" Respuesta: "Si, creo en Dios Todopoderoso."

Estas dos respuestas marcan claramente el criterio de la SS con respecto a la religión. No obstante, esto no impide que, además de los judíos y masones, se considere al clero político como el más peligroso enemigo del Estado.

La SS debe garantizar la seguridad interior de Alemania; con ese fin se ha establecido en su dirección general un servicio de Seguridad organizándose la policía secreta del Estado (Gestapo). El Jefe de la SS, Himmler, primeramente fue nombrado Jefe de la Gestapo y, por último, Jefe de toda la policía alemana.

El Cuerpo Motorizado Nacionalsocialista (NSKK)

Además de la SA y SS, como organización autónoma del Partido NSDAP (Obrero Alemán Nacional-Socialista) existe el cuerpo motorizado nacionalsocialista. Después del

advenimiento al poder esta formación ha alcanzado mayor desarrollo que todas las demás que integran el Partido; su gran progreso está directamente enlazado con la motorización general de Alemania, sobre la cual hablaremos al tratar de las

comunicaciones.

Al principio, la NSKK se componía de un pequeño grupo de elementos nacionalistas con motocicletas y automóviles de su propiedad. Su dirección fue confiada por Adolfo Hitler a Hühnlein, ex-mayor de Estado Mayor. Hühnlein es uno de los más antiguos

compañeros de lucha del Führer, tomó parte en la revolución de Munich, por cuyo motivo sufrió medio año de prisión. Gracias a su espíritu de lucha, la NSKK conquistó gran fama en la historia del movimiento hitleriano; en sus filas se cuentan numerosas víctimas inmoladas por la causa. Esta sección habría perdido mucho de su importancia si Adolfo Hitler no hubiera reorganizado la motorización alemana. Hühnlein, jefe del Cuerpo, apoyado en la energía, en la voluntad de trabajo y en la experiencia de sus subordinados, consiguió transformar esta sección en un valioso instrumento de la economía y de la defensa nacional.

El NSKK se componía al principio de unos 30.000 miembros; actualmente la forman 4 grupos superiores motorizados, 3 grupos motorizados y 21 brigadas que comprenden unos 500.000 conductores. Una organización tan enorme no podía menos que constituir por sí sola un organismo autónomo del Partido, junto a la SS y SA.

Una de las misiones principales el NSKK es la de instruir a las nuevas generaciones del Partido, de las juventudes hitlerianas y del Servicio de Trabajo obligatorio, para alistarlas en la conducción de automóviles, de forma que lleguen a tener concien cia de su

responsabilidad y sólidos conocimientos técnicos. En las escuelas deportivas, diseminadas por toda la nación, el NSKK ha creado un cuerpo de instructores que en cursos de 6 semanas enseñan metódicamente los conocimientos técnicos y deportivos así como los del ideario del Partido.

Muy importante es el deporte practicado a campo raso por el NSKK; estos ejercicios exigen resistencia, energía, decisión, instinto de orientación, agilidad física y

podemos citar el día de las carreras automovilísticas alemanas; la carrera de 2.000 kilómetros alrededor de Alemania; las carreras internacionales de motocicletas, de los seis días, al pié de los Alpes

bávaros; las pruebas de la Prusia oriental y de las montañas de mediana altura de Alemania y, por último, la serie de triunfos conquistados en las carreras internacionales de automóviles. Los éxitos obtenidos sirvieron de inmejorable propaganda para la exportación de automóviles alemanes. Los jefes del NSKK transmiten a los técnicos sus observaciones y experiencias acumuladas en las numerosas competencias deportivas impulsando de est e modo a la industria alemana.

El NSKK, en colaboración con el Club Automovilista Alemán, procura introducir, en el país motorizado, una rigurosa disciplina del tráfico; cosa que no se puede realizar mejor mediante la subordinación voluntaria de todos sus miembros

Los Congresos del Partido

El Partido nacionalsocialista presenta sus manifestaciones dentro de un magnífico marco que ofrece a participantes y espectadores una verdadera vivencia. El desfile y distribución de las masas, la disposición de las banderas, la marcha, han sido y siempre son objeto de la más escrupulosa preparación. Particularmente los Congresos del Partido han aumentado cada vez más sus proporciones gigantes dejando a los millones de nacionalsocialistas de todas las formaciones, y a los huéspedes aleman es y

extranjeros, un recuerdo imperecedero de ese importante congreso anual que también en su forma exterior reviste gran magnificencia.

Como lugar fijo para celebrar los Congresos del Partido, Adolfo Hitler ha designado la bella y antigua ciudad de Nuremberg. En la amplia llanura que se extiende delante de la ciudad se han construido edificios especiales para este fin. El enorme anfiteatro de la Pradera Zeppelin ofrece espacio a 100.000 espectadores para presenciar la parada y las maniobras de 150.000 miembros del Partido. La Pradera Zeppelín está rodeada por tres lados de torres y tribunas destinadas al público; en el cuarto lado se alza la tribuna para los huéspedes de honor con una plataforma, construida en la parte delantera, desde la cual habla el Führer.

No lejos de este lugar se extiende la grandiosa Plaza de Luitpold con el monumento erigido en memoria a los muertos de la guerra mundial; en ella pueden desfilar 100.000 hombres.

La gran sala para las reuniones oficiales ha resultado insuficiente, por este motivo se levantará una nueva -Sala de los Congresos- de proporciones gigantescas. Debe dar cabida a 60.000 personas, además una hermosa sala de conciertos, así como otra s para sesiones especiales. A este conjunto de edificios del Partido en Nuremberg pertenecen además la Casa de la Cultura, el Stadium alemán -el mayor campo de deportes del mundo- destinado a los campeonatos del Partido, el enorme Campo de Mayo -cinco veces más grande que la Pradera Zeppelín- capaz para 2 millones de personas, y, por último, la Avenida de los Desfiles, de 100 metros de ancho.

Estos pocos datos pueden dar una idea del grandioso carácter que se trata de imprimir a las reuniones anuales de medio millón de nacionalsocialistas: jefes políticos, SA, SS, NSKK, Servicio de Trabajo del Reich, Juventud hitleriana y Frente Alemán del Trabajo. En el Congreso del Partido comprende las manifestaciones en masa, al aire libre, en los campos citados, y las sesiones en la Sala de Congresos. Las primeras ofrecen

oportunidad a las delegaciones, que acuden a Nuremberg procedentes de todos los distritos al emanes, con sus respectivas banderas, de ver al Führer, de oír sus discursos programáticos y de comunicar a sus conciudadanos, al retornar al hogar, sus

impresiones de los acontecimientos vividos en el Congreso. En las sesiones celebradas en la Sal a de los Congresos deliberan los jefes y los ministros sobre las grandes cuestiones políticas, económicas, sociales y culturales del Partido. Se da cuenta de los resultados de la labor del año anterior y se bosqueja el plan de la obra futura. Por último,

en una proclamación, el Führer resume los resultados logrados y establece las nuevas tareas del Partido y del Estado.

La organización de los desfiles y de las solemnidades anexas corresponde en sus dimensiones imponentes al grandioso marco dentro del cual se realiza estas asambleas. En los años anteriores ha impresionado particularmente la parada del Servicio del Trabajo Obligatorio. Tomaron parte 45.000 hombres, que, después de desfilar ante el Führer, tomaron posición en la Pradera de Zeppelín. La mayor parte de las secciones de el Servicio del Trabajo Obligatorio llevaban uniforme, otras iban con el torso desnudo hasta el cinturón como cuando trabajan en los días calurosos del verano. Las manos puestas sobre el mango de la pala, colocada entre sus pies; comenzó el grandioso espectáculo con redoble de tambores, toques de clarines, ondear de banderas y con el potente canto de los hombres del Servicio del Trabajo:

Nuestras palas son armas de paz, Nuestras tiendas fortalezas alzándose en los campos.

Ayer separados por rancias prosapias y diversas faenas

El uno del otro no quería saber, Más hoy, con afán común, cavamos las mismas arenas. Como falanges de paz

Y fieles al mando del Führer, Prestos pico, pala y azada, Orgullosos, la frente alzada, Hacia el futuro marchamos.

Nuestras palas son armas del honor, Nuestros campamentos islas surgiendo del fango.

Para agrandar la tierra que los padres nos legaron,

Para precaver a la patria del hambre, del dolor,

Para eso, tornamos páramo en predio fecundo.

Como falanges del honor, Y fieles al mando del Führer, Prestos pico, pala y azada, Orgullosos, la frente alzada, Hacia el futuro marchamos. Nuestras palas son armas de fe, Nuestros campamentos baluartes en el campo.

Provocadores, obstinados y sordos Que osaran arrebatarnos la fe en Alemania

Terminarían por la tierra profundamente cubiertos. Como falanges de fe,

Y fieles al mando del Führer, Prestos pico, pala y azada, Orgullosos, la frente alzada, Hacia el futuro marchamos.

Este es el juramento de fidelidad de los jóvenes equipos del Servicio de Trabajo del Reich. En potentes coros afianzan su amor a la patria y su firme decisión de trabajar al servicio de la nación y de seguir al Führer en su obra de paz.

víctimas del trabajo y los camaradas muertos en los campamentos, se termina la hora solemne con la canción del trabajo:

Señor, bendice nuestra labor y nuestro comienzo! Señor, bendice al Führer y a este tiempo!

Ayúdanos a tornar páramo estéril en fructífera tierra, A servir a la patria con las fuerzas

que brotan de la frente y del puño. Señor, mantén viva cada

instante la llama de nuestro vigor!

Señor, bendice nuestra faena y nuestra lucha! Señor, bendice la azada que brilla

Para que de nuestras manos el trabajo se logre, Que cada golpe de pala que demos

Sea una plegaria por nuestra patria!

Por su grandiosa sencillez, esta solemne ceremonia deja una impresión profunda en todos los presentes.Otro acto imponente es el voto de los funcionarios políticos al credo Nacionalsocialista. Los rayos luminosos que irradian de ciento cincuenta potentes reflectores se elevan a kilómetros de altura como un círculo alrededor de los

congresistas, formando en el éter un fantástico domo de luz. No basta la palabra para describir la impresión experimentada ante este espectáculo. Conjunto armonioso formado por 25.000 banderas airosas y columnas de Camisas Pardas, de cientos de miles de correligi onarios rodeados por las líneas sobrias y graves de las tribunas de mármol.

A continuación del grandioso desfile de todas las formaciones ante el Führer, el

Congreso del Partido generalmente se termina con imponentes ejercicios militares que no sólo muestran la excelente instrucción de las tropas y su moderno armamento, sino también la íntima fusión de los dos pilares: Partido y Ejército en el Estado

nacionalsocialista.

El Cuerpo diplomático y el de Prensa, nacional y extranjera, son huéspedes del Führer durante el Congreso. Unánimemente reconocen todos la grandeza, la organización perfecta y el alto valor político que caracterizan a estas fiestas anuales del pueblo nacionalsocialista.

La Organización en el Extranjero del Partido Obrero Alemán Nacionalsocialista (AO) Además de los 38 distritos en que se divide el Partido dentro del Reich, hay otro que comprende a los ciudadanos alemanes que viven en el extranjero -unos 3 millones- así como a los 70.000 que pertenecen a la marinería.

Lo mismo que el nacionalsocialismo ha creado en el interior la unidad o verdadera comunidad del pueblo, suprimiendo partidos y eliminando la lucha de clanes, así en esta nueva idea quiere unir a aquellos ciudadanos alemanes que fuera de las fronteras viven en todos los países del mundo.

El 1.ºde mayo de 1931, y con sede en Hamburgo, se fundó, por unos cuantos alemanes que antes residieron en el Extranjero, la central de la "Organización en el Extranjero del Partido nacionalsocialista del Reich" (AO). Ya en el año de 1931 y gracias a una labor minuciosa, se crearon numerosos grupos locales y en 1932 los primeros grupos regionales.

Después del advenimiento al poder del Partido nacionalsocialista le fue confiada a Ernst Wilhelm Bohle la jefatura de la Organización y, en octubre de 1933, fue agregado, con categoría de "Jefe regional", a la Plana mayor del lugarteniente del Führer. Más tarde esta dependencia fue llamada "Organización en el Extranjero del NSDAP".

Bajo la dirección de Bohle la organización experimentó un incremento considerable. Actualmente se cuentan en la AO no menos de 600 grupos locales en el extranjero. Están comprendidos -sin incluir un gran número de grupos independientes -en 44 grupos de distrito y regionales y unos 1.100 en la navegación.

Los mandamientos de la AO, que de ahora en adelante son obligatorios para todos los ciudadanos alemanes residentes en el Extranjero, son los siguientes:

1.ºCumple las leyes del país del cual eres huésped.

2.ºLa política del país donde resides déjala a sus propios habitantes. No debe importarte la política interior de una país extranjero. No te inmiscuyas en ella ni siquiera en la onversación.

3.ºDeclárate siempre y en todas partes como miembro del Partido.

4.ºHabla y obra siempre de modo que honres al movimiento nacionalsocialista y por lo tanto a la nueva Alemania. Se recto, honrado, valiente y leal.

5.ºConsidera en todo alemán que veas fuera de Alemania a un compatriota, a un semejante de tu misma sangre, de tu misma raza y de tu mismo ser. Dale la mano sin tener en cuenta la clase a que pertenece. Todos somos "trabajadores" en nuestro pueblo.

6.ºAyuda de corazón y espontáneamente a tu compatriota si cae en la necesidad sin su culpa.

7.ºNo seas únicamente miembro del Partido sino combatiente de primera línea. Instrúyete exactamente sobre esencia, contenido y fines de nuestro movimiento. 8.ºTrabaja diariamente por hacer que todo alemán digno ingrese en nuestro movimiento. convéncele de la superioridad y rectitud de nuestro movimiento, de la necesidad de nuestra victoria, gracias a la cual Alemania sigue viviendo. Lucha con las armas del espíritu!

9.ºLee el órgano de nuestro Partido, nuestros impresos y libros.

10.ºRelaciónate con los miembros del Partido del lugar donde resides. Si en este hubiera un grupo local, se su activo y disciplinado colaborador. No provoques disputa alguna; empéñate con todas tus fuerzas en allanar las discrepancias que pudieran surgir. Estos diez mandamientos revelan de nuevo el sentido que el Tercer Reich ha dado a la vida de los alemanes residentes en el Extranjero y el gran valor que atribuye a la

actividad de estos. No se trata solamente de protegerlos, sino de las obligaciones, de la s obras que de ellos se esperan y de su actitud. La obra de los alemanes en el

Extranjero, bajo la idea y organización nacionalsocialista, significa entregarse por completo a la causa.

Por los resultados obtenidos se ve que los grupos de la AO han cumplido totalmente su misión. El Servicio de Auxilio de Invierno en el invierno de 1934 a 1935, arrojó la suma de 1,1 millones, en el de 1935 a 1936, la de 1,8 millones y en el de 1936 a 1937, la de 2,7 millones de Marcos. La dirección de la AO vigila la distribución de estos fondos y cuida especialmente del socorro a las zonas necesitadas en Alemania y en el extranjero. el donador que reside en la India contribuye a que su compatriota sin trabajo en la Alta Silesia o en Luxemburgo tenga calor en su cuarto. 880 madres alemanas, residentes en el extranjero, pudieron venir a pasar un mes de descanso en la patria en el curso del último año y 10.000 niños pasaron sus vacaciones en Alemania.

La AO se preocupó especialmente de la situación social del marino alemán. Ha

contribuido largamente a que se realice la reglamentación de las tarifas, la introducción de los primeros sobresueldos a las familias numerosas y de los aguinaldos de Navidad. También, por iniciativa de la AO, fueron creadas la "Fundación para las víctimas del

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