CAPÍTULO III: VIVO Y SIENTO MI ENFERMEDAD
3.1. EXPRESIÓN Y REPRESIÓN EMOCIONAL
3.2.1. AFRONTAMIENTO ENFOCADO AL PROBLEMA
Las pacientes oncológicas de esta investigación saben que el padecer una enfermedad como el cáncer implica una serie de procesos, tanto de cuidado físico como emocional, que pueden determinar el éxito o el fracaso del proceso de recuperación. En este sentido, se logró identificar, que respecto a la enfermedad se emplearon dos estrategias de afrontamiento: por un lado, la planificación; y por otro lado, la confrontación.
Las pacientes que emplearon el mecanismo de afrontamiento de la planificación, el cual permite al sujeto pensar y desarrollar estrategias para buscar una solución a un problema (Vázquez,
76 Crespo y Ring,), fueron M2, M3 y M4, pero cada una respecto a elementos diferentes. Por ejemplo, M2 la ejecutó al sentir necesario un cambio en su lugar de recuperación, como queda retratado en las siguientes afirmaciones:
yo le decía al doctor “si usted no me saca de aquí yo no sé, yo que voy a hacer pero yo me les voy a volar, yo no me aguanto, yo no soporto esto, yo no me siento ya aquí ni agonizante ni moribunda como para que me tengan aquí”, y el doctor me dijo “no, si usted tiene toda la razón, miraremos cómo la cambiamos”, pero yo si noté que eso si me bajoneo, no yo sentí que eso fue lo duro (SIC)
O “es que sabe también qué, es otra cosa, que yo no quiero estar en Bogotá, yo quiero ir a tierra caliente, y yo les digo me den paseo por tierra caliente” (SIC)
Otro caso de planificación fue el expuesto por M3, quien empleó esta estrategia de afrontamiento respecto a los cuidados alimenticios que debía mantener a lo largo de su proceso de terapia. Esto es claro, cuando ella afirma que “porque eso es lo primero que tomó cuando me voy a venir a trabajar tipo 3:30 de la mañana; me hago mi extracto de lechuga verde, con lechuga romana, penca de sábila y manzana verde” (SIC)
Finalmente, se encuentra M4, quien empleó la misma estrategia de afrontamiento, pero a través de caminos totalmente diferentes: M4 decidió afrontar el proceso de su enfermedad a través de la escritura y del humor. Ella decidió que la enfermedad era algo que tenía dentro de sí y que quería comunicarle algo que ella debía escuchar para así poder entender por qué le había ocurrido lo que le había ocurrido (padecer cáncer de tiroides). Esto queda retratado cuando ella señala que: Yo tengo que escribir esto porque si yo no escribo esto que me está pasando, lo que está significando para mí, todo lo que me tiroides me quiere decir, se me va a quedar adentro, y si no lo comprendo es posible esta enfermedad que yo tengo, y se
77 manifieste en el nódulo se me quede adentro (…) Entonces, empecé a escribir el 23 de abril y empecé a tomar nota de todo lo que me pasaba para redactar lo que me pasaba todos los días (SIC)
O cuando afirma que “empecé a usar el buen sentido del humor con ellas (las enfermeras), como transmitirles algo humorístico, y ellas lo recibían, y a mí me aliviaba porque me sentía con un papel activo de animarlas a ellas” (SIC)
El elemento común que tienen los ejemplos anteriores es que todas las pacientes toman conciencia de su situación, de su enfermedad y del malestar que esta tiene en distintos aspectos de su vida, y a partir de allí emplean la estrategia de afrontamiento de la planificación, que supone pensar y desarrollar estrategias para solucionar un problema (Vázquez, Crespo y Ring, s,f,), y con ello logran, al menos desde su experiencia vital, hacerle frente al malestar que les produce el cáncer. Lo importante en este punto es señalar que cada una de las pacientes, a través del cuidado físico, del cambio de centro hospitalario o de la narración escrita de su experiencia, busca conciliar el mal que su cuerpo experimenta a través de una planificación que le permita superar esa etapa de la vida.
La otra estrategia de afrontamiento empleada respecto a la enfermedad fue la de la confrontación. Esta estrategia fue empleada por dos de las cuatro pacientes oncológicas de esta investigación. Por un lado, está M4, quien la mañana previa a su operación se sintió mal físicamente: sintió que perdía el control sobre su cuerpo y decidió tomar “la decisión de que la ansiedad no controlara lo que me estaba pasando” (SIC). Por otro lado, se encuentra M3, quien empleó la confrontación como estrategia de afrontamiento en el momento de recibir la noticia del padecimiento de la enfermedad, al evidenciar que el doctor no le quería notificar directamente lo que le estaba ocurriendo. Esto se puede ver en lo expuesto por M3 al afirmar que “si tiene algo
78 que decir (le decía al doctor) me lo tiene que decir a mí que soy la enferma, la afectada, no a ellas (la sobrina y la nieta) y dijo “¿usted quiere que le diga?”, y le digo “sí, doctor” (SIC).
Los dos ejemplos anteriores son una muestra de la estrategia de afrontamiento de la confrontación en la medida que son intentos de solucionar directamente la situación mediante acciones directas, agresivas o potencialmente arriesgadas (Vázquez, Crespo y Ring, s,f,). Por un lado, la confrontación se da por el deseo de que el cuerpo no obstruya o interrumpa todo un proceso quirúrgico; y del otro lado, surge por el deseo de conocimiento sobre una situación física concreta que ocurre en sí misma. Lo importante en ambos casos es que las pacientes se sienten desbordadas por la situación que enfrentan y optan, de manera directa, por buscar una solución al problema que se les presenta.
A modo de conclusión, es pertinente señalar que tanto la estrategia de afrontamiento de la planificación como la de confrontación, pueden ser útiles para afrontar procesos complejos, puesto que le permite a la persona que los atraviesa tomar medidas para enfrentar una determinada situación: la planificación, por ejemplo, le permitió a las pacientes oncológicas llevar a cabo un balance de su situación, para a partir de él comprender cuál era el paso a seguir en su tratamiento médico, lo cual les brinda a ellas un relativo empoderamiento sobre su enfermedad, puesto que pueden decidir qué es lo que quieren hacer y cuáles son los métodos y estrategias a ejecutar. La confrontación, por su parte, permite a las pacientes, a partir de la búsqueda de soluciones al problema que se le presenta, ejecutar acciones concretas que les permita, por ejemplo, estar enteradas de su situación actual.