Por otra parte, la forma o manera en que el sujeto maneja su salud, también tiene sus orígenes en las prácticas de sanación que se utilizaban en la antigua Grecia.
Según Castes (34), de esa época es conocido el Templo de Esculapio como un de los principales centros de sanación, adonde el paciente llegaba con sus propios recursos sin importar cuán enfermo estuviese, indicando con ese comportamiento a los sacerdotes el compromiso del paciente con su proceso de sanación.
El término afrontar es tomado de la palabra inglesa “Coping” y se refiere a aquel aspecto del proceso del estrés que contiene los intentos de las personas para resistir y enfrentar los estresores (35).
Lang y Radman, citados por Lazarus (7), plantean que la respuesta emocional se expresa a través de tres canales: cognitivo, fisiológico y conductual. De acuerdo a este esquema, el estrés dependiendo de las diferencias individuales tendía a manifestarse en un tipo de respuesta más que en otros, moderando la manera como el sujeto afrontaría el estrés.
Esta premisa es compatible con los trabajos de Bandler y Grindler (14) y McDermott y O´Connor (20), quienes plantean que el individuo expresa su estrés a través de las representaciones mentales internas, la postura corporal, tensión muscular y la respiración, por lo tanto, afrontar implicaría la formación de hábitos de conducta dirigidos a la manipulación consciente de las representaciones mentales internas (visualizaciones, autoafirmaciones positivas), unidas a la parte fisiológica (postura, relajación muscular, respiración abdominal y masajes).
Para Lazarus y Folkman (7, 25), el afrontamiento se refiere a los esfuerzos cognitivos y conductuales para manejar (reducir, minimizar, dominar o tolerar) las demandas internas de la transacción persona-ambiente que son evaluadas como abrumadoras para los recursos de la persona. Por “recursos” se entiende el “arsenal” de respuestas con que cuenta el individuo para manejar el estrés, y pueden ser condiciones físicas como por ejemplo salud, energía, habilidades sociales, recursos económicos o capacidad en la solución de problemas.
El afrontamiento debe considerarse como aquellos esfuerzos encaminados a manipular las demandas del entorno, independientemente de cual sea su resultado; de acuerdo con ello, ninguna estrategia es peor o mejor que otra ya que la adecuación de la misma responderá a la necesidad individual del momento. (7, 25)
Estos autores distinguen dos estrategias de afrontamiento: afrontamiento dirigido al problema y afrontamiento dirigido a la emoción. El afrontamiento centrado en el problema se refiere a la búsqueda de soluciones para la resolución de problemas o ejecutar acciones que alteren la fuente del estrés haciendo referencia tanto al entorno (búsqueda de recursos, modificar el ambiente) como al individuo mismo (desarrollo de nuevos patrones de conducta, cambios motivacionales). Este
tipo de afrontamiento se utilizará más cuando el sujeto “cree” que tiene posibilidades de modificar la situación.
El afrontamiento orientado hacia las emociones está dirigido a disminuir o manejar la perturbación emocional generada por la fuente de estrés, sin lograr cambios en la situación misma, de tal manera que las personas buscan “el lado positivo del problema”, distanciamiento, evitación, negación del mismo. Afrontando de esta manera se logra “ver” con esperanza y optimismo el problema, que sin embargo pueden llevar a distorsionar la realidad sin obtener el resultado esperado.
Ambos estilos de afrontamiento se complementan mutuamente ya que mientras por un lado las emociones interfieren en la actividad cognitiva, si el individuo se centra en el problema se reduce la tensión emocional que éste le produce, que se evidencia en el estudio citado por Lazarus y Folkman (7) de los estudiantes que experimentan gran ansiedad por un examen; al concentrarse en la tarea de responder al examen disminuye la ansiedad. Ocuparse de la tarea (realizar el examen) disminuye el trastorno emocional.
En la presente investigación se han tomado los modelos de la Programación Neurolingüística desarrollados por Bandler y Grindler (14), McDermott y O´Connor (20) y de Estrés Psicológico de Lazarus y Folkman (7), por considerar que ambos enfoques intentan evaluar el proceso del estrés de una manera más integral; sirviendo de base para el diseño y ejecución del plan de afrontamiento del estrés que se aplica en el presente estudio.
Numerosas investigaciones tienen como base teórica el modelo de Estrés Psicológico desarrollado por Lazarus y Folkman (7), con el cual intentan explicar el fenómeno del estrés asociado a diferentes variables (36, 37, 38, 39, 40, 41, 42).
La complejidad del proceso de adaptación de los adolescentes y jóvenes al ambiente universitario, sus características personales y habilidades cognoscitivas sobre el rendimiento y aprovechamiento académico de los mismos, ha conducido a muchos investigadores a estudiar las formas particulares de afrontamiento adoptadas por los jóvenes ante los eventos académicos estresantes y la posible relación entre éstas y los resultados obtenidos en sus evaluaciones. (43)
Situaciones como los exámenes escritos, las presentaciones orales, las numerosas asignaciones y la relación con los docentes, entre otras causas, parecen generar en los jóvenes un grado de tensión importante, trayendo como consecuencia bajo rendimiento académico, repitencia y rechazo escolar. (43)
Morales de Romero (5) en un estudio realizado con estudiantes de medicina se encontró que los eventos estresantes mencionados más frecuentemente fueron el de disgusto con familiares y amigos. Aparecieron problemas como “mi padre no tiene tiempo para oírme”, “discusión fuerte con un hermano”, “enemistad con una antigua amiga”.
En el área académica, el evento más frecuentemente mencionado fue la no asignación de la carrera seleccionada, siguiendo en segundo lugar el fracaso en los exámenes, o sus participaciones en clases y en tercer lugar la anticipación al fracaso por no entender el material de estudio o al docente en una o varias materias.
Otro evento mencionado en menor frecuencia fue la mayor exigencia académica en la universidad que en la secundaria; llamando la atención que en un 10% los estudiantes mencionan dentro de los eventos académicos, suceso o situaciones emocionales o afiliativas que interfieren en su ejecución. Lo que sugiere
que el estrés causado por problemas en las relaciones interpersonales se refleja en el área académica.
Con relación a las estrategias para el manejo de eventos académicos y sociales los estudiantes mencionaron estrategias de manejo emocional y de manejo al problema que se categorizaron siguiendo el modelo de Lazarus y Folkman (7). Los estudiantes mencionaron como estrategias de “Enfrentamiento”: rabiar, luchar por el cambio. En “Distanciamiento”, estrategias como: ignorar la situación, olvidar. En “Autocontrol”: calmarse, callar, aceptar, esperar con paciencia. En “Apoyo Social”: hablar con otros, buscar ayuda a compañeros, pedir asesoría. En “Escape- Evitación”: abandonar, distraerse.
En la categoría “Solución al problema” los estudiantes mencionaron estrategias como: prestar atención en clases, consultar otras fuentes, pensar en el problema, actuar en la situación. Y en la categoría “Reevaluación positiva” estarían las estrategias como: animarse, pedir otra oportunidad, cambiar como persona.
Con relación a la frecuencia con la cual se mencionaron las estrategias del manejo del estrés, se encontró que las estrategias de manejo emocional fueron más utilizadas que las del manejo centrado en el problema en lo que se refiere a los eventos sociales, presentándose el patrón contrario cuando la situación estresante es académica.
Esto concuerda con lo propuesto por Lazarus y Folkman (7), quienes encontraron que cuando la persona siente que puede hacer algo constructivo, cree que el evento es modificable utilizan estrategias para el manejo del problema. Predominando el manejo emocional cuando la persona siente que el evento es incontrolable o incambiable.
Los resultados de esta investigación sugieren que en una situación académica estresante los sujetos siguen el esquema propuesto por Lazarus y Folkman. Si la situación se percibe como controlable el estudiante usa estrategias para el manejo del problema; cuando percibe bajo control sobre la situación, la tendencia se inclina al uso de estrategias que ayuden a regular o eliminar el estado emocional.
Guarino (43) realizó un estudio para determinar la influencia del estrés y su afrontamiento sobre el rendimiento académico con estudiantes del Ciclo Básico de la Universidad Simón Bolívar y se encontró que una alta frecuencia e intensidad del estrés está asociada a un bajo rendimiento académico en los estudiantes universitarios. Los resultados indican que mientras más fuentes de estrés perciba el joven y mayor sea la intensidad de la tensión producida por éstas, menor es su calificación general y su aprovechamiento; por tal motivo sugiere la implementación de programas de intervención en los pensum reguladores de estudio que enseñen estrategias para su manejo y control.
En otro estudio realizado por Guarino (11) para determinar estrategias de afrontamiento al estrés con estudiantes universitarios del Ciclo Básico de la Universidad Simón Bolívar, se encontró que los estudiantes mostraron estilos de afrontamiento dirigidos tanto al problema como al manejo de las emociones al enfrentar situaciones de estrés, lo que indica que los estudiantes universitarios de la población estudiada establecen un equilibrio al momento de enfrentar el estrés, manejando en un principio las emociones negativas, para luego planificar la resolución del problema y actuar sobre él.
Estos resultados son afines con los hallazgos de Lazarus y Folkman (7, 25) quienes encontraron que el uso combinado de estrategias de afrontamiento,
tanto del estilo centrado en el problema como el centrado en las emociones es un recurso adaptativo al momento de manejar situaciones estresantes.
Los estudiantes afrontan de manera directa los problemas cuando éstos son de tipo académico, mientras que centras sus esfuerzos en controlar sus emociones al experimentar eventos interpersonales. Ante el estrés en general, las mujeres afrontan los eventos principalmente acudiendo a la religión, a diferencia de los hombres. Por el contrario, al experimentar problemas académicos son más activas, actuando directamente sobre las situaciones mientras que los hombres tienden al escape y a la evasión.
Ante los problemas interpersonales no observó diferencias significativas en los estilos de afrontamiento entre hombres y mujeres. El apoyo social y el locus de control interno están positivamente asociados a adecuadas estrategias de afrontamiento del estrés; a mayor incremento de la internalidad total, incrementa la frecuencia con que los estudiantes emplean estrategias de afrontamiento dirigidas al problema, y descienden la frecuencia de utilización de estrategias dirigidas al escape y evitación del mismo; siendo estos hallazgos consistentes con resultados obtenidos por otros autores (44), quienes plantean que las creencias de control personal sobre las contingencias promueven la adopción de un estilo de afrontamiento al estrés centrado en el problema.
Así mismo, la percepción de apoyo social estuvo relacionada con la manifestación de adecuadas estrategias de afrontamiento al estrés, el buscar soporte en personas e instituciones cuando se experimentan situaciones de tensión se ha considerado una forma positiva y adaptativa de afrontar los eventos, ya que implica no sólo el manejo directo del problema sino el control de las emociones negativas generadas por éste. (45)
Rusiñol y cols. (46) realizaron un estudio para comprobar la aplicabilidad de las estrategias de afrontamiento postuladas por Lazarus y Folkman (7) sobre la ansiedad ante la situación de exámenes en estudiantes de Medicina y Psicología de la Universidad de Barcelona, España. Los resultados obtenidos confirman lo ya planteado por estos autores en lo que se refiere al uso combinado de estrategias de afrontamiento, ya que encontraron que los estudiantes para manejar la ansiedad por los exámenes utilizaron tanto estrategias para afrontar directamente el problema como para manejar la emoción.
También este estudio es cónsono con el de Guarino (43) en lo que se refiere a que las mujeres ante situaciones de exámenes son más activas, actuaron directamente sobre la situación mientras que los hombres tendieron a la evasión.
Con relación al papel que juegan las creencias sobre el desempeño académico, Tamaka y Blaskovich (47) realizaron un estudio para investigar el rol de las creencias en estrés y el proceso de afrontamiento del estrés, encontrando que aquellos individuos que manejan creencias positivas están mejor predispuestos para enfrentar eventos de estrés diario como un reto, a diferencia de los que manejan creencias negativas para quienes los eventos diarios constituyen una amenaza. En este estudio los sujetos con creencias positivas presentaron mejores habilidades en aritmética por percibir ese evento como un reto, mientras que los sujetos con creencias negativas perciben dichas tareas como una amenaza, por lo cual su desempeño ante las mismas es pobre.
Estos resultados son concordantes con las aseveraciones teóricas de Lazarus (7) y de Bandler y Grindler (14), las cuales dicen que las creencias moderan el proceso de valoración y de afrontamiento del estrés.
En esta misma línea se encuentra el trabajo de Lightsey (48), quien exploró la influencia de los pensamientos automáticos positivos sobre la valoración del estrés con estudiantes de pregrado de Cursos Introductorios de Psicología. Los resultados encontrados menciona que aquellos estudiantes que reportaron mayor uso de pensamientos automáticos positivos sintieron los eventos estresantes con menor impacto, experimentando estados de alegría y felicidad con mayor frecuencia. Por su parte, los estudiantes con pensamientos automáticos negativos experimentan con mayor impacto los eventos estresantes y tienden hacia la depresión. Como sugerencia mencionan que los terapeutas-orientadores deben focalizar sus acciones para promover en sus estudiantes el uso de la estrategia de Pensamiento Automático Positivo, porque es una herramienta útil para el afrontamiento de eventos académicos estresantes.
Con relación al factor predisposición que determina la vulnerabilidad al estrés, los estudios realizados por Adler y cols (48) y Dubois y cols (50) tienen afinidad con las aseveraciones postuladas por Lazarus y Folkman (7, 25) de que la vulnerabilidad en diversas áreas hacen a una persona más susceptible de quedar a merced del estrés. En estos estudios los autores demuestran que jóvenes provenientes de ambientes en desventaja socioeconómica donde hay pobre desarrollo y modelaje de habilidades personales, sociales y cognoscitivas tienen mayor vulnerabilidad ante los eventos académicos estresantes y en consecuencia pobre aprovechamiento académico.
Con relación a los planes de afrontamiento del estrés, las investigaciones indican que el dominio del estrés hace referencias a programas pensados para la gente en general, y con menor frecuencia para grupos especiales caracterizados por problemas comunes. (6, 7, 20, 51)
En este estudio la variable Plan de Técnicas de Afrontamiento del Estrés será definida como el conjunto de estrategias que le permiten al participante identificar sus niveles de tensión, es decir, cómo reacciona el cuerpo ante situaciones estresantes e implementar acciones para reducir su nivel de estrés.
Los planes de afrontamiento del estrés se centran en síndromes particulares de estrés y distrés, como la fobia y la depresión; otros, en problemas adaptativos con el control de impulsos como el tabaquismo; y otros se ocupan de tratar estrategias inadecuadas como la falta de asertividad.
Los planes de tratamiento están diseñados para provocar cambios por tres vías: cambiando los sentimientos se influyen los pensamientos y los actos; cambiando los actos se influye el pensamiento y los sentimientos; cambiando los pensamientos se generan cambios en los sentimientos y los actos. En este sentido es necesario recalcar que los planes de afrontamiento más exitosos (51) son aquellos que son flexibles, polifacéticos y multimodales; por lo tanto, los planes de tratamiento que incluyen más de una modalidad, sea cognición, conducta y/o sentimientos son más efectivos.
Así mismo, para que resulte efectivo cualquier programa del dominio del estrés, debe estimular al individuo a evaluar la situación y/o afrontar la demanda de manera distinta, y deben tomar en cuenta a la motivación en el sentido de que el individuo que asume responsabilidad y compromiso por su tratamiento tiene mayores posibilidades de obtener éxito con el mismo.
Russell (52), quien realizó un estudio comparando técnicas de visualización, música y conocimiento en la reducción de ansiedad en estudiantes universitarios, encontró que el uso combinado de la música con la visualización fue más efectivo para reducir los estados de ansiedad en los estudiantes, que la combinación de la
música con conocimientos. Estos resultados son compatibles con los postulados de Bandler y Grindler (14) quienes mencionan que manipulando las representaciones mentales internas a través de la visualización se modifican los estados displacenteros en el individuo.
Los estudios mencionados evidencian el interés de distintos profesionales por el estudio y el afrontamiento del estrés. Teniendo en cuenta que de acuerdo a diferentes futurólogos el siglo XXI será el siglo de los problemas de la humanidad derivados del estrés, su estudio es de particular interés para psicólogos y educadores.
Por ello, se realiza la presente investigación en la búsqueda de conocer cómo se expresa este proceso en nuestro medio, es decir en estudiantes del Programa de Enfermería del Decanato de Medicina de la UCLA.
C. Internalidad
La Internalidad es definida como la necesidad interior del individuo de asumir la responsabilidad de sus propias acciones y de las consecuencias de las mismas, lo que conduce a la búsqueda de solución a sus problemas en forma activa, obteniendo el control de sus resultados. Aunado a lo anterior, está la persistencia y la capacidad de redireccionar en la tarea según el resultado. (53, 54)
Como variable motivacional, la internalidad tiene su fundamentación en la teoría del aprendizaje social de Rotter (28, 29, 30), quien después de realizar diversos estudios sistematizó una serie de características de personalidad asociadas con los individuos externos o internos. La persona es externa cuando se percibe a sí mismo como sin control de su destino. Se sienten a merced de los eventos y experiencia de vida y buscan menos orientación para redireccionar sus vidas.
Por el contrario, la persona es interna cuando percibe que los reforzamientos que obtiene son consecuencia de su propia conducta; el individuo interno tiene la creencia de que lo que provenga de ellos mismos resulta más útil en el control de sus actos y de su ambiente.
La concepción original de Rotter (28) en lo que se refiere a Locus de Control Interno-Externo ha sufrido modificaciones a lo largo de los años, por encontrarse diferentes tipos de externalidad. De todos los enfoques basados en la teoría y metodología de Rotter, quizás el más productivo fue el desarrollado por Levenson (55).
Esta autora subraya la importancia de subdividir el extremo externo del constructo “locus de control”. La explicación a esto se basa en el razonamiento de que la gente que cree que el mundo es desordenado debido al azar y destino se comporta y piensa diferente a la gente que cree que el mundo es desordenado debido a que otros lo controlan. En este último caso, hay potencial de control.
Además, se espera que quien cree que la oportunidad está bajo su control es diferente cognoscitivamente y en su comportamiento de quien cree que él mismo no tiene el control (55).
Bajo este supuesto elabora la Escala I-E de Levenson con la cual se identifican los sujetos internos, sujetos externos defensivos (creencias de que la vida es controlada por personas poderosas o influyentes) y los sujetos externos puros o auténticos (creencias en que la vida la controla el azar, suerte o destino), a partir de los resultados que obtiene el individuo en cada subescala.
Así, el individuo que se considera determinado por otros poderosos todavía puede presentar un potencial relativamente alto de control interno a diferencia del individuo que se inclina hacia el azar donde queda a merced de los acontecimientos.
Brown y col (56) en un estudio realizado con estudiantes universitarios varones encontraron una correlación positiva entre la internalidad y el rendimiento académico, los estudiantes internos obtenían promedios de calificaciones más altos que los estudiantes externos puros.
Kobasa, citado por Ramírez y Torres (57), realizó una comparación entre individuos de locus de control interno e individuos de locus de control externo puros, el resultado de su estudio indica que éstos últimos son más vulnerables al proceso del estrés y tienen menores recursos para afrontarlos, aumentando en ellos las probabilidades de quedar a merced del estrés.
Romero García (12) en 1976 produjo la versión venezolana de la Escala de Levenson que se utiliza en este estudio, para medir la internalidad de la población estudiada. Para este autor, las personas internas atribuyen sus resultados a causas