PARTE I ESTRUCTURA DE LA TESIS, INTRODUCCIÓN GENERAL Y OBJETIVOS
1.1 El agua, un bien escaso
1.1.3 El agua y la agricultura
A nivel mundial, la agricultura utiliza alrededor del 72% del agua dulce de los ríos, lagos y acuíferos subterráneos de nuestro planeta para regar cultivos (López y Montoro, 2002). Una situación mundial donde la superficie global cultivada se halla muy estabilizada por previsibles razones de sostenibilidad, hace prever usos más restrictivos del agua para la agricultura y una mayor prioridad, en cambio, del recurso en favor de los abastecimientos urbanos, ecológicos, etc. Será necesario, por tanto, utilizar el ahorro como principal fuente de agua para el futuro, o mejor dicho, producir más con una mayor eficiencia en la utilización del agua para el regadío.
Según Vico (2002), en España se emplea para el regadío más de tres cuartas partes (77.5%) del agua total consumida. Este elevado consumo es debido a que la agricultura más rentable se da, precisamente, en la España seca la cual tiene una mayor dependencia de la disponibilidad de agua. Esta misma realidad es la que explica que España sea uno de los cuatro primeros consumidores de agua por habitante del mundo, unos 1000 m3/habitante/año, sólo superado por EEUU, Canadá e Italia, y por encima de Alemania, Francia o el Reino Unido.
Según Lamo de Espinosa (2000), en España, el agua será el más escaso y preciado recurso de este milenio por ser el tercer país del mundo en superficie de regadío, y el primero de Europa. La dificultad estriba en la necesidad de vencer la adversidad de un clima demasiado seco, donde los cultivos de secano van en retroceso, por su menor rentabilidad, ante la producción agrícola de riego creciente.
El regadío en España ocupa el 16% de la superficie agraria útil (SAU), entre 3.3 y 3.8 millones de hectáreas, siendo responsable del 60% de la producción final agraria (PFA).
La modernización en los sistemas de riego hace que en pleno siglo XXI ya sea el sistema de microirrigación el predominante, el cual, con un millón y medio de hectáreas, ocupa el 44.7% de la superficie regada. Un millón ciento quince mil (33.2 % del total) corresponden a riego por superficie y las setecientas cincuenta mil restantes son de riego por aspersión y máquinas regadoras (Tabla 1.2).
Tabla 1.2 Dotaciones y consumos estimados en España para los diferentes sistemas de riego
Sistema de riego Superficie (*) ha % Dotación estimada (**) m3 / ha / año Consumo estimado hm3 / año % Superficial 1.115.271 33.2 9.300 10.372 58 Aspersión 464.619 13.8 5.200 2.416 13 Microirrigación 1.502.327 44.7 2.700 4.056 23 Máquinas 278.564 8.3 4.000 1.114 6 TOTALES 3.360.781 100.0 17.958 100 Fuente: (*) ESYRCE (2007) y (**) MAPYA (2000)
Sin embargo las areas en riego superficial aún vienen consumiendo el 58% del agua utilizada por los regadíos, mientras que para el riego por aspersión se gasta el 13% del agua, un 23% para la microirrigación y solo un 6% en las máquinas regadoras (Tabla 1.2).
Prueba del esfuerzo realizado por el sector agrícola en la aplicación de las nuevas tecnologías es la evolución experimentada por la superficie dedicada a microirrigación, la cual ha tenido un fuerte incremento pasando de 1.100.000 ha en el año 2002 a 1.500.000 ha en el 2007. Ello ha ido en detrimento, a su vez,del riego por superficie que ha descendido de 1.300.000 a 1.100.000 ha en el mismo período (ESYRCE, 2007).
Las eficiencias estimadas medias para los diferentes sistemas de riego se presentan en cifras en la tabla siguiente (Tabla 1.3), que da una idea de la trascendencia de utilizar un sistema u otro, así como de las posibilidades de ahorro de agua si se usan sistemas más modernos y eficientes.
El sistema de microirrigación es el que posibilita el mayor ahorro de agua (Tabla 1.3) respecto al tradicional por superfície. El problema estriba en que, actualmente, una buena parte de las instalaciones por microirrigación se realiza sin criterio técnico, por el propio agricultor, hasta conseguir una instalación poco eficiente.
Tabla 1.3 Eficiencia de riego teórica de los diferentes sistemas
Sistema de riego Eficiencia teórica (*) (%)
Diferencia respecto superficial
Superficial 60 --
Aspersión 70 10
Microirrigación 90 30
8
Por todo lo expuesto anteriormente, los sistemas de riego, en su mayoría, desperdician agua, ya sea por filtración en las acequias no revestidas, por fugas en las tuberías, o por la propia evaporación antes de llegar a los campos de cultivo (Fuentes y Cruz, 1990). En general, solo entre el 15% y 50% del agua extraída para la agricultura de regadío llega a su destino (Postel, 1993). Si bien parte de esta agua perdida por los riegos ineficientes retorna a los cursos superficiales o subterráneos, también es cierto que su calidad se ha degradado a causa de la presencia de plaguicidas, fertilizantes y sales que se hallan presentes en los suelos. Diversos países, entre ellos España, están interesados en mejorar la eficiencia del riego, en ahorrar agua, proteger la tierra mediante la construcción de embalses y mejorar el transporte por sistemas de tuberías y canales y ampliar la extracción del agua subterránea. En este sentido, es muy importante intentar mejorar la eficiencia mediante la mejora de canales y acequias de transporte así como mediante la potenciación del riego localizado de alta frecuencia, popularmente mal llamado “localizado”, y definido internacionalmente según la International Standards Organization (ISO) y la American Society of Agricultural Engineers (ASAE) como “sistema de microirrigación”. Esta moderna tecnología, que en muchas ocasiones está controlada por ordenador, permite mantener un adecuado nivel de humedad, reduciendo la pérdida de agua hasta límites de solo el 10%.
Hay que hacer mención, también, a un aspecto tan importante como la productividad del agua para riego, tanto en su aspecto agronómico (kg de producto vendible por m3 de agua empleado) como económico (cantidad de dinero obtenido por m3 de agua regado). La enorme diferencia que existe entre unos cultivos y otros respecto a la eficacia de utilización del agua de riego, debería motivar y potenciar el estudio de aquellos más eficientes respecto a aquellos otros que consumen más agua (Figuras
1.1 y 1.2). 0 1 2 3 4 5 6 Arroz Alm endr o Maí z Alfa lfa Trigo Ceb ada Nar anjo Viñ edo Lim oner o Oliva r Meloc oton ero Man zano Per al P ro d u c ti v id a d a g ro n ó m ic a (Kg /m 3 ) Fuente: López (2000)
Fuente: López (2000)
Figura 1.2 Productividad teórica económica de diversos cultivos