I. Exposición: El proceso de Patios 33
2. Aguablanca, gente negra 37
Conformado por las Comunas 13, 14 y 15, el Distrito de Aguablanca está ubicado al oriente de Cali, entre la rivera occidental del río Cauca y la avenida Simón Bolívar que atraviesa la ciudad en sentido Sur-Norte.
Figura 3. El mapa con el Distrito de Aguablanca destacado fue obtenido de la página de la Fundación Carvajal:
http://www.fundacioncarvajal.org.co/sitio/index.php?option=com_content&view=article& id=116&lang=es
En cuanto al origen de la denominación de este Distrito, Urrea y Morrillo (1999) señalan que antiguamente la mayor parte de la vertiente occidental del río Cauca estaba constituida por un extenso sistema de lagos interconectados el cual era conocido como “Aguablanca”. En la actualidad, aún subsisten las lagunas de El Pondaje y la de Charco Azul, que formaban parte de ese sistema. Señalan además estos autores que el sistema de lagos Aguablanca en realidad hacía parte del cauce original del río hasta los años 40. Todavía en las décadas del 50 y 60 esta zona era utilizada para cultivos inundables (arroz y millo), actividad que continuó incluso en los años 70 cuando se expandió la ciudad hacia la parte más oriental cercana al río Cauca mediante el fenómeno de urbanización periférica (1999: 1).
Según las proyecciones publicadas en el documento “Cali en Cifras 2011”, para el año 2012 la población de estas Comunas sumarían casi 500.000 habitantes, lo cual representa un 20% de la población de Cali, significando de esta manera el mayor conglomerado barrial de esta ciudad. Por otra parte, si a estas tres Comunas se le suman, en términos de características socio demográficas afines, las Comunas 6, 7, 16 y 21, las personas que habitan este sector representarían el 50% del total de la población del casco urbano de Cali. Larrahondo Ramos (2006) señala que gran parte de la población de
Aguablanca es pobre, puesto que sus habitantes pertenecen a los estratos socioeconómicos 1, 2 y 3, correspondientes a ingresos económicos bajo y medio. Además, este autor demuestra que en estas Comunas se concentra un 75% de la población afrocolombiana que habita la ciudad de Cali y arguye que el 46% de los afrocolombianos que viven en este sector pertenecen a los estratos 1 y 2.
Por otra parte, un estudio llevado a cabo por la Universidad del Valle en el 2010 señala que las Comunas de este Distrito, junto con la Comuna 21, suponen un gran porcentaje de la población de Cali (aproximadamente un 25%), que se encuentra en condición de vulnerabilidad social y pobreza, según indicadores estadísticos socio económicos.5 En este sector se observa un alto porcentaje de trabajo informal: ventas callejeras, fritanga, frutas y verduras, cacharrería, helados, artesanías, metalmecánica, minutos a celular, entre otros. Según el estudio, esto supone ingresos no fijos en la mayor parte de la población de estas Comunas, situación que lleva a muchas de estas personas a recurrir al crédito extrabancario (Montaño Orozco, 2010: 99).
Como se puede constatar a través de diferentes estudios y con una visita atenta a esta zona, la dinámica de población del oriente de la ciudad de Cali en general, y del Distrito de Aguablanca en particular, supuso, y supone aún hoy, procesos complejos en los cuales se entremezclan conjuntos de asentamientos que con el tiempo se van anexando a la “ciudad legal” mediante la disposición de la Alcaldía de reubicar terrenos, y la continua expansión del perímetro urbano que propicia una organización territorial autónoma, lo cual de alguna manera legitima el fenómeno de invasión y la consecuente constitución de nuevos barrios. Es decir,
invasión, reubicación y constitución residencial se convirtieron en la dinámica de poblamiento de la masa de pobres que ocupaban este sector consolidando un distrito barrial denotado como el Distrito de Agua Blanca. (Larrahondo Ramos, 2006: 23)
Ahora bien, estos procesos no tienen que ver tan solo con formas de ocupar el espacio, sino que esto conlleva una serie de prácticas socio-culturales. En su trabajo de
campo, Larrahondo Ramos (2006) recoge un testimonio que es elocuentemente ilustrativo al respecto de las implicancias de estos procesos en los cuerpos y en las cotidianidades de quienes los vivieron y lo viven:
Eso no fue gratis, la policía metía la retro excavadora y detrás iba la gente parando sus ranchos con los pocos palos que quedaban. Si había un muerto, porque hubo muchos, entonces nos dividíamos. Unas personas sacaban a velar al muerto a media calle, mientras otras iban construyendo los ranchos. Si había algún incendio entonces la gente se unía y se solidarizaba. La solidaridad era una de las cosas que ponderaban en ese tiempo, porque la gente sabía que dependía del otro para estar bien. Algo propio de los procesos de invasión es la solidaridad y es el mayor capital que la gente tiene para su bienestar. Lo que muestra que el proceso no fue desorganizado, fue algo bien pensado con la participación de los líderes y la comunidad6.
En este testimonio recogido por Larrahondo Ramos figura la solidaridad como móvil fundamental, no sólo de las relaciones interpersonales, sino de las estrategias de organización comunitaria y política. Desde mi perspectiva, y como primera aproximación, se puede afirmar que si bien es cierto que en Aguablanca existe un alto nivel de desempleo y trabajo informal7, que es un sector azotado por la violencia de todo tipo, por el tráfico de estupefacientes, por el sicariato organizado, por las pandillas juveniles, el paramilitarismo y otros grupos ilegales; también es cierto que en este Distrito se desarrollan organizaciones de base de diferentes tipos, que la comunidad se organiza para intentar mejorar las condiciones de vida del sector y que, como veremos en nuestro estudio de caso, la
6 Testimonio de Dora Inés Mosquera, entrevista grupo focal, frontera entre los barrios El Vergel y El Retiro,
Septiembre, 2005 (Larrahondo Ramos, 2006: 67).
7 La concepción del trabajo informal como un fenómeno económico menor, ilustrativo de un bajo nivel de
vida y mirado peyorativamente bajo los ojos de la economía ortodoxa, es debatida por el enfoque de nuestro trabajo. Puesto que nos proponemos justamente analizar alternativas de organización económica y social que impliquen miradas diferentes a las establecidas por las lógicas del capitalismo. Al respecto, es interesante la noción de una economía diversa que proponen Gibson-Graham (2011), con intención explícitamente pedagógica utilizan la figura del iceberg para explicar este fenómeno: el trabajo asalariado, el intercambio de mercancías y la empresa capitalista es lo que suele ser considerado “la economía” y sería en esta figura la parte visible del iceberg (la más pequeña). Por otro lado, su cuerpo sumergido representa una “caja de sorpresa con actividades, lugares y personas”, entre las que podemos citar movimientos económicos en las familias, en las iglesias/templos, autoempleo, ilegalidad, trueque, regalos, autoabastecimiento, entre otras (2011: 193-194). Para más detalle ver en la Reexposición, nota al pie nº 23 en la página 136.
solidaridad es una estrategia de organización política válida y efectiva para transformar unas circunstancias supremamente difíciles en realidades más amables.