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AGUSTIN GUEMEUU.

In document Sarance (REVISTA COMPLETA) (página 85-97)

LE VI-STR AUSS, Claude

J. AGUSTIN GUEMEUU.

I M PREN T A NACI O N AE.

1 8 7 0. La música ecuatoriana desde su ori­ gen hasta 1875 d e l c o m ­ p o s i t o r A g u s ­ t í n G u e r r e r o , e s u n a d e l a s p r i m e r a s h i s ­ t o r i a s e s c r i t a s s o b r e e s e t e ­ m a .

propio en el campo histórico-esté- tico-m usical. También determina, y esto ya ha sido señalado por va­ rios investigadores latinoam erica­ nos, la im posibilidad de realizar estudios comparados, pobreza en guías documentales (bibliografías, hem erografías, catálogos m usica­ le s, d ic cio n ario s, d isc o g ra fía s, epistolarios, etc.); desconocimien­ to de los compositores y del reper­ torio nacional antiguo y moderno;

todo lo cual ha frenado la poten­ cialidad de desarrollar argumentos y conceptos cien tífico s nuevos, que evidentem ente posibilitarían transformación y cambio en él de­ sarrollo musical.

Fuentes documentales

Las fuentes a las que un in­ vestigador m usical debe acceder, son de lo más variadas: documen-

r P o r t a d a d e p a r t i t u r a d e l o s a ñ o s v e i n ­ t e . A r c h i v o S o n o r o .

tos m anuscritos y m ecanografia­ dos; impresos: libros y publicacio­ nes periódicas (revistas, anuarios, boletines, periódicos, etc.), tesis, registros de audio, registros visua­ les, audiovisuales, etc.; materiales arqueológicos; y, siglos de música registrada en la m em oria de las culturas: tradición auditiva. Natu­ ralmente dentro del área documen­ tal, que es campo que ahora trata­ mos, quien investiga preferencial-

mente tenderá a las fuentes prima­ rias. Estas se ajustan más a los cri­ terios metodológicos de autentici­ dad y fiabilidad por lo demás de­ terminantes para un conocimiento de hechos histórico-musicales. No por eso se délindará el estudio de fuentes secundarias, pues al inte­ rrelacionar las fuentes a todo nivel el objetivo se vislumbrará de m e­ jo r manera. Por ello, dentro de las

ras, material sonoro, de imagen o iconográfico, u otro tipo de forma­ tos, que tengan relación directa con la música, sino aquellas infor­ m aciones y testim onios que se pueden encontrar en los documen­ tos de un archivo y que son ele­ m entos contextúales a un hecho m usical. Al investigador no solo debe interesarle la música en sí, ya que es esencial además conocer la relación de ella con la actividad creadora del hom bre y todos los aspectos sociales, económ icos, e incluso cotidianos en los que se halla inmerso en determinado mo­ mento histórico.

No se trata únicam ente de recoger datos musicológicos ade­ m ás, paralelam ente e. im p lícita­ m ente , de acum ular y constatar aspectos antropológicos, demográ­ ficos, sociológicos, lingüísticos, históricos, geográficos, etc., que serán de gran utilidad para los es­ p ecialistas en cada una de esas áreas, razón que implica que una investigación deba desarrollarse interdisciplinariamente.

Centros de información musical

A continuación reseñaremos algunos centros documentales, bi­ bliotecas y archivos en los que el investigador puede acceder a fuen­

tes para la historia de la música del p a ís, no sin a n tes re c o n o c e r a aquellas personas que han recolec­ tado información y documentación así como elaborado estudios que han aportado significativamente en el desarrollo histórico-musical, tal el caso del etnomusicólogo Carlos Coba A ndrade (1937), quien ha brindado orientación en ese senti­ do con sus investigaciones organo- lóg icas y de m ú sica étnica; así también a Inés Muriel, Julio Bue­ no, Honorio Granja, Mario Godoy, Raúl Garzón, Juan M ullo, César Santos, Guido Garay, Lila Alvarez, Ketty Wong, Hugo Delgado Cepe­ da; a los extranjeros: Charles Sig- m und, John Schechter M endel y John Leroy N yberg, entre otros, quienes han escrito estudios en las diversas ramas de la música, que han servido de guías en el accionar investigativo.

Conservatorio Nacional de M ú­ sica

Sin duda el más importante archivo histórico musical, debería ser aquel que contuvo la documen­ tación respectiva al Conservatorio N a c io ria ld e M úsica (C N M -Q ), fundado en Quito en 1870 por el caudillo G abriel G arcía M oreno, por ser el organismo de directa re­ lación con el plano musical. Peno-

sámente toda la información res­ p ecto a su fu n d ació n , clau su ra (1877), nóminas de alumnos, pro­ fesores, instrumental, etc., en gran parte se ha perdido*, y lo que que­ da, a partir de 1900 (refundación en el gobierno de Eloy Alfaro), se halla en el viejo edificio (Cuenca y C hile) en fundas inapropiadas y sin ningún cuidado para su preser­ vación. Ni las mismas autoridades del Conservatorio han puesto em­ peño en consultar y proteger esta documentación que poco a poco se irá desintegrando.

En la actual Biblioteca del Conservatorio (BCNM-Q) se han podido localizar numerosas obras, buena parte obsequiadas por los creadores, entre las que cabe resal­ tarlas de: Enrico Marconi (s. XIX;

1903), italiano, Director del Con­ servatorio en 1900; Aparicio Cór­ doba (s. XIX-1934), Sixto M aría Durán (1875-1947), Francisco Sal­ gado A yala (1 8 9 0 -1 9 8 0 ), L u is Humberto Salgado Torres (1903- 1977); A ngel H onorio Jim énez (1907 -s. X X ); R afae l C arp ió Abad (1905), Carlos Bonilla Chá- vez (1923); Corsino Durán (1911- 1975) Gerardo Guevara (1930) y otros com positores contem porá­ neos de música popular y académi­ ca, en versiones sinfónicas, cora­ les, piano, piano y voz, etc. Las

partituras aún no han sido debida­ m ente catalo g ad as. T am b ién .se conservaban algunas cintas m ag­ netofónicas y videos de conciertos de la Orquesta del Conservatorio y de eventos organizados po r esa institución.

Banco Central del Ecuador

El Banco Central del Ecua­ dor, institución estatal que brindó apertura al área m usical a través deí Centro de Investigación y Cul­ tura, posee en el “Fondo M usical del A rchivo H istórico” de Quito (FM AH-BCE), creado por 1985, varias colecciones de alto valor:

La C olección Sixto M aría Durán donada en 1984 por N ica­ nor M uller M iranda, pariente de Durán, con un total de 532 docu­ mentos, entre partituras manuscri­ tas para orquesta, coro, piano solo, violín y piano etc.; fotografías y d o c u m en to s p e rso n a le s de ese com positor quiteño. La segunda colección comprada en 1985 a los fam iliares del com positor lojano Segundo Cueva Celi (1901-1965), del cual se disponen un total de 3390 docum entos de los cuales 3192 son partituras manuscritas de autoría de Cueva Celi y transcrip­ ciones de varios autores naciona­ les. La tercera co lecció n la del

Fondo Varios de autores ecuatoria­ nos son aproximadamente 400 do­ cumentos entre partituras entre ori­ ginales y materiales musicales en reproducción: fotocopias y micro­ film. Además el Archivo Histórico adquirió una considerable cantidad de discos de pizarra y rollos de pianola. En el Fondo de Audiovi­ suales se conservan buen número de fotografías de músicos y agru­ paciones musicales.

H ay que señalar que hace unos cuatro años el Banco Central del Ecuador realizó en Loja la ad­ quisición de unos 78.000 folios.de m úsica m anuscrita e im presa, de un fondo que pertenecía al religio­ so Vaca. Esta colección perm ane­ ció guardado de manera inapropia­ da, contribuyendo a que se deterio­ rara; afortunadamente, la Gerencia del Banco Central ordenó, hace al­ gunos m eses, el traslado a Quito para sus restauración y conserva­ ción. Este enorme acervo musical incluye obras de antiguos compo­ sitores ecuatorianos escritas para banda, instrumentos solistas, coro etc. Entre los compositores se pue­ den destacar las obras de Nicolás Vásquez (s. XIX - s. XX), Apari­ cio Córdoba (s. XIX - 1934), M a­ nuel Jurado (s. X IX ), A scencio P au ta (s. XIX - s. X X ), C arlos Amable Ortiz (1858-1937), Anto­

nio Nieto (s. XIX - 1920), Virgilio Francisco Chaves (1856-1914), Jo­ sé Ignacio de Veintimilla (s. XIX - XX), Federico M. Boija (s. XIX), S eg u n d o L u is M o ren o (1882 - 1972), etc. -

A dem ás el BCE posee los museos de objetos arqueológicos, en Quito y Guayaquil los más im­ portantes, en los cuales se halla buena cantidad de instrum entos musicales de las diferentes cultu­ ras que poblaron el Ecuador pre­ hispánico. Tam bién, tanto en el Fondo Musical del Archivo Histó­ rico, en la M usicoteca (MBCE-Q) como en la Biblioteca de Arqueo­ logía del Banco Central (BABCE- Q), existe una im portante colec­ ción de grabaciones documentales de conciertos de música ecuatoria­ na: música de compositores acadé­ micos, conferencias, investigacio­ nes grabadas i n s i t u , sobre música

e instrumentos indígenas, etc. Por último, el Fondo Jacinto Jijón y Caamaño (FJJC-BCE) de la misma institución, dispone de un importante material impreso, difí­ cilmente localizable en otros cen­ tros docum entales o bibliotecas, por ejemplo: el V a d e m é c u m p a r a p á r r o c o s d e i n d i o s q u i c h u a s publi­

cado por Juan M. Grimm en 1903, que contiene partituras de música

religiosa con textos quichuas: Y a ­ r a v í e s q u i t e ñ o s , compilación reali­

zada por Juan A gustín G uerrero Toro por 1856; L a m ú s i c a e c u a t o ­ r i a n a d e s d e s u o r i g e n h a s t a 1 8 7 5 ,

tam bién de Guerrero; el T r a t a d o c o m p l e t o d e t e o r í a y p r á c t i c a d e l a a r m o n í a (1879) de Fetis en traduc­

ción del com positor M ario de la Torre (18-1929); una colección de la revista C a r i c a t u r a que apareció

desde 1919 y en cuyos números se insertaron composiciones musica­ les de Sixto M aría Durán, Víctor Aurelio Paredes Galárraga, etc.

Todo lo m encionado tiene que ver con los centros documen­ tales y Archivos del Banco Central del Ecuador en Quito, aunque tam­ bién se conoce .el trabajo de adqui­ sición quelas sucursales del Banco efectuaron en Cuenca y Riobamba.

Sin duda alguna la labor del Banco C entral, sobre todo en lo que concierne a recopilación y res­ guardo del Patrimonio Musical es realmente encomiable.

A rchivos conventuales

E n las visitas a los archivos de las Iglesias de Santo Domingo y San Francisco en Q uito, hace unos tres años, pudimos constatar la existencia de varios cantorales

m a n u sc rito s en p e rg a m in o de grandes dimensiones y transcritos en neum as; uno de ellos, que se conserva en el Convento de Santo Domingo, transcrito por el Padre Bedón, data de 1613 e incluye al­ gunas herm osas viñetas a color. Así mismo pudimos observar m a­ terial musical de corte religiosos y popular. Música religiosa de Apa­ ricio Córdoba, Antonio Nieto (18- 1920) autor de las célebres m ar­ chas fúnebres en el siglo anterior; composiciones de Francisco Pare­ des Herrera (1891-1952), Reinaldo Chaves (18-19) y otros autores de música popular y religiosa, alrede­ dor de unas 500 partituras.

E n el C o n v en to de San Francisco, el Padre Moreno nos in­ dicó que con un poco de paciencia era posible encontrar las composi­ ciones de Francisco M aría Alberdi (1878-1934) y de Agustín de Az- kúnaga (1885-1975), ambos de na­ cionalidad española y quizá, advir­ tió, se podrían hallar las obras de com positores m ás antiguos; sin embargo, penosamente, pocas son las informaciones del famoso Co­ legio de San Andrés -q u e fuera or­ ganizado por Fray Jodoco Ricke por 1535 en ese C onvento-, aun­ que también es cierto que todavía no se ha realizado una investiga­ ción que nos lleve a conocer cabal­

m ente lo que fue la m úsica y los músicos en tiempos coloniales.

Según inform es del P adre Vargas y del m usicólogo nortea­ mericano Robert Stevenson, a juz­ gar por los inventarios del tiempo de la colonia, se conservaban 35 li­ bros de facistol en 1708; 20 en

1754, sin contar los libros de poli­ fonía. Sobreviven algunos de canto llano copiados en peigam ino indi­ ca el Padre José M aría Vargas. Ste­ venson advertía que es posible en­ contrar la música religiosa de com­ positores del Ecuador Colonial si se revisaran los 50 y más pesados libros de coro que vio en 1960 en la Catedral de Quito y que se debe­ ría empezar la búsqueda sistemáti­ ca, en los archivos extranjeros, que perm itiría encontrar los libros de coros po lifó n ico s que faltan en Quito. Ojalá muy pronto podamos encontrar m úsica del prestigioso compositor mestizo Diego Lobato de Sosa (1540-ca. 1610), del com­ positor Gutiérrez Fernández hidal­ go contratado en 1588, de Agustín Baldeón (17 - 1847), y de tantos otros com positores de los siglos XVI - XIX.

Hay que m encionar que en la Iglesia de la Compañía se halla resguardada la vihuela de Mariana de Jesús, instrumento que es casi

el único en el m undo que puede dar informaciones de la tradición constructiva de instrumentos m usi­ cales del siglo XVII y XVIII. Tam­ bién en la Iglesia de la Merced se conserva lo que queda de un órga­ no de tiempos coloniales, además de una buena cantidad de partitu­ ras, según nos han contado algu­ nos investigadores que las cono­ cieron depositadas en el archivo de esa iglesia.

L os co n v en to s de m onjas son otros sitios en donde se halla depositado material documental de gran valía.

Casa de la Cultura Ecuatoriana

E n la Sección de A utores Nacionales “Laura de Crespo” de la B iblioteca N acional E ugenio Espejo de la Casa de la C ultura Ecuatoriana (BCCE) disponen de un buen número de partituras m a­ nuscritas e impresas, aproximada­ mente 500 de compositores nacio­ nales del presente siglo; además un manuscrito y dos mecanografiados deí musicólogo Pedro Pablo Tra- versari Salazar (1874-1956) con informaciones y partituras de m ú­ sica americana: E l a r t e e n A m é r i ­ c a ; E l a r t e a b o r i g e n d e l c o n t i n e n t e a m e r i c a n o ( c a . 1 9 2 5 ) ; R e s e ñ a h i s ­

t ó r i c a y t é c n i c a d e l a m ú s i c a i n ­ c a i c a e n e l E c u a d o r .

A dscrito a la CCE está el Museo de Instrumentos Musicales

P ed ro P a b lo T ra v e rsa ri

(MIMPPT), que fue quien lo cons­ tituyó y entregó en custodia a esta institución en 1956; bien se puede decir que es uno de los más impor­ tan tes de L atin o am érica. Posee más de 3000 instrumentos y varios objetos que tienen que ver con la m úsica: fonógrafo, vitrola, cilin­ dros musicales, etc. Aquí también se encuentra un antifonario trans­

crito por el Padre Juan Francisco de Peñaherrera en 1673. Penosa­ mente parece que al Museo no se le da una atención adecuada para la preservación, de los instrum en­ tos. Puede también consultarse (en el M useo) el C a t á l o g o d e l a C o ­ l e c c i ó n d e I n s t r u m e n t o s m u s i c a l e s P e d r o P a b l o T r a v e r s a r i de R i­

chard Rephann.

Instituto Otavaleño de Antropo­ logía

Sin duda el material más va­ lioso de la Biblioteca del Instituto

M é t o d o p a r a g u i t a ­ r r a p u b l i c a d o a p r i n c i p i o s d e s i g l o . I n c l u y e a l g u n o s t e ­ m a s d e m ú s i c a e c u a t o r i a n a gk gk é* gk gk $1* ♦sj* gk- gk gk gk gk- gk gk gk gk gk gk «k gk gk gk ; -Ja >í a >í a ; t< >*a >í a x V >♦ < yU GONZALEZ JaRAWILLO __________ _____ _ & ♦f* ♦!* &

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P A R A A P R E N D E R A T O C A R I.A GUITARRA S I N N E C E S I D A D D E M A E S T R O

El más práctico para conocer los términos musicales para for­

mar orquestas, y acompañar a todo instrumento. T E R C E R A E D I C I O N # C O R R E G I D A Y AU M EN T AD A tjfr V A L 0 7 1 $ 5 , 0 0 $ | ♦j* ¿fv í|ií í|< '¿ü' »Jí rçjr w í 1"$

O ta v a le ñ o de A n tro p o lo g ía (BIOA), en la provincia de Imba- bura al norte del país, es la inmen­ sa cantidad de grabaciones logra­ das in s i t u de m úsica indígena,

m estiza y negra realizadas en las tres regiones del país. Las investi­ gaciones musicales que realiza el IOA están a cargo de Carlos Coba Andrade, quien ha publicado algu­ nos trabajos musicológicos, entre los que se destaca I n s t r u m e n t o s m u s i c a l e s p o p u l a r e s r e g i s t r a d o s e n e l E c u a d o r en dos tomos que

contienen amplia inform ación de la organología ecuatoriana, así co­ mo referentes de cronistas y viaje­ ros; D a n z a s y b a i l e s e n e l E c u a d o r y E s t u d i ó d e l T u m a n k o T s a y a n t u r , a r c o m u s i c a l d e l E c u a d o r . El Insti­

tuto tiene el órgano de difusión;

S a r a n c e , que generalmente incluye

trabajos sobre música, como parte de su contenido.

B ib lio teca E cuatoriana A urelio

Espinosa Pólit

Otro archivo-biblioteca que solo ha sido revisado parcialmente, es la Biblioteca Ecuatoriana Aure­ lio E sp in o sa P ó lit (B E A E P) de propiedad de la comunidad jesuíta de Quito. Posee valiosa documen­ tación de diverso género: cultural, religioso, administrativo, ediciones raras, fuentes im presas y m anus­

critas con referencias sobre m úsi­ ca. E n la colección de partituras pueden hallarse obras compuestas entre los siglos XIX (segunda m i­ tad) y siglo XX, de: José M aría Rodríguez (1847 - s. XX), Apari­ cio Córdoba, Ascencio Pauta (18 - 191), Amadeo Pauta, Belisario Pe­ ña (1902 - 1959), Segundo Luis M oreno Andrade, Luis Humberto S algado, A g u stín de A zkúnaga (e sp añ o l) (1 8 8 5 -1 9 5 7 ) y o tro s compositores de música popular y académica. Entre los libros impre­ sos podemos mencionar las teorías de la m ú sica e sc rita s p o r Juan A gustín G uerrero T oro, N icolás Abelardo Guerra en el siglo pasa­ do y la de José Mulet (español) en

1911; además el artículo L a m ú s i ­ c a e n e l A z u a y (1930) de José M a­

ría Astudillo,-etc.

Un aporte valioso es la pu­ blicación del D i c c i o n a r i o b i b l i o ­ g r á f i c o e c u a t o r i a n o , editado desde

1989, actualmente en su cuarto vo­ lumen. Contiene, en orden alfabé­ tico, el listado del fondo bibliográ­ fico del BEAEP; puede verse en el índice de materias los documentos

sobre música. -

Archivo sonoro

Sé c o n stitu y ó el año de 1993. Es un centro de documenta­

ción e información sobre la música ecuatoriana que está ad scrito al Departamento de Desarrollo y Di­ fusión M usical del Municipio del D istrito M etropolitano de Quito. Posee algunas colecciones docu­ mentales (en fotocopias y origina­ les) y sonoras. Cuenta con aproxi­ m adam ente 400 partituras im pre­ sas y 2.000 manuscritas, las m is­ mas que al momento están siendo catalogadas.

También en el año de 1993 se iniciaron las grabaciones de dis­ cos de pizarra de música ecuatoria­ na; la colección actual sobrepasa las trescientas grabaciones en sis­ tema digital e incluye registros de d isc o s de p iz a rra d e sd e 1912. Cuenta además con una pequeña cantidad de m aterial fotográfico (200 fotografías) sobre músicos y facetas musicales del Ecuador.

El Archivo Sonoro además p ro y e c ta, p ara el año de 1995, constituir la Biblioteca de la M ú­ sica Ecuatoriana “Diego Lobato”, dependiente del Archivo Sonoro. A dem ás gracias al trabajo de la Sección de Investigaciones del De­ partamento de Desarrollo y D ifu­ sión M usical se cuenta con regis­ tros de instrum entos prehispáni­ cos, grabados en DAT y varias gra­

baciones de música tradicional ne­ gra e indígena.

Desde 1991 el Departamen­ to de Desarrollo y Difusión M usi­ cal, el Archivo Sonoro y la Sec­ ción de Investigaciones han efec­ tuado las siguientes publicaciones m u sic a le s: R e v ista de m ú sic a ecuatoriana a t e m p o (tres núm e­

ros); H i m n o a Q u i t o , Y a r a v í e s q u i ­ t e ñ o s , E l m o n t u v i o y s u m ú s i c a , L a m ú s i c a e n Z á m b i z a , C o r s i n o D u - r á n C a r r i ó n , J u l i o C a ñ a r , C a n c i o ­ n e s d e d i c a d a s a Q u i t o .

En fechas próximas se edita­ rá el órgano del Archivo Sonoro, en el que se pueden encontrar in­ formaciones, partituras y artículos so b re h is to ria de la m ú sica de nuestro país. En preparación se ha­ llan: L a m ú s i c a e n l a p r e n s a e c u a ­ t o r i a n a , E l p a s i l l o e c u a t o r i a n o y B i b l i o g r a f í a m u s i c a l e c u a t o r i a n a ,

trabajo, este último que reúne dos mil quinientas fuentes con infor­ mación musical. Así mismo se pu­ blicarán los catálogos de las colec­ ciones de partituras y discos de pi­ zarra.

Otros centros

El Archivo Nacional de His­ toria, el Archivo Municipal no han sido revisados aún por los investi­

gadores m usicales, sin em bargo, conocemos por historiadores am i­ gos que la sección de Intendencia de Policía del Archivo Nacional de h is to ria (A N H -Q ) en Q u ito , es m uy rica en inform aciones sobre perm isos para fiestas, ^danzantes, co h ete ría , etc. E n lo s lib ro s d e cuentas en la sección religiosos se pueden hallar informaciones sobre los pagos que se hacían a los ins­ trum entistas y cantantes del coro en las iglesias.

E n la ciudad de Guayaquil la Biblioteca Carlos Rolando po­ see más de 600 partituras manus­ critas e impresas de música acadé­ m ica y popular, además de una se­ rie de cancioneros del anterior y

actual siglo (pueden consultarse las guías bibliográficas que se edi­ taron en 1912 y la de 1956 publi­ cada en el B o l e t í n d e l C e n t r o d e I n v e s t i g a c i o n e s H i s t ó r i c a s . Entre

las obras musicales se puede hallar la versión del H i m n o N a c i o n a l d e l E c u a d o r escrito por el argentino

Juan de Allende, por 1886; tam ­ bién música de Nicasio Safadi, Ca­ sim iro A rellan o , C laro B lacio , Francisco Paredes Herrera, A nto­ nio C. C abezas, C arlos A m able Ortiz, Sixto M. Durán, etc. etc.

En Cayambe, en 1989 Pablo G uaña inauguró un m useo cuyas

muestras incluyen también partitu­ ras manuscritas para banda e ins­ trum entos m usicales prehispáni­ cos. Las partituras parecen ser de principios del actual siglo.

Otros centros con inform a­ ción documental y/o grabada, en lo que concierne a la música y a los compositores, son: la Biblioteca de O rquesta S infónica N acional en Quito (BOSN-Q), la Biblioteca del Instituto de A rtes Populares del C o n v en io A n d rés B ello (B IA - DAP), la Biblioteca de los Salesia- nos en la ciudad de Cayambe, la Biblioteca de Lenguas y Lingüísti­ ca de la Pontificia Universidad Ca­ tólica, la Sociedad de A utores y Compositores ecuatorianos (SAY- CE), DIC (Departamento de Inves­ tigación, Creación y Difusión M u­ sical). En el Instituto de Patrim o­ nio Cultural resguardaban varias cintas que fueran grabadas en la investigación de música indígena y popular que en los años ochenta realizó José Berghmanns.

Consideraciones finales

L a re c o p ila c ió n de d o c u ­ mentos musicales es una actividad que forma parte conexa a la inves­ tigación. Sin duda, en lo que se re­ fiere a este aspecto, el reto que le espera al Ecuador, localizar y reco­

pilar sistemáticamente las fuentes

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