Si eres un tipo de persona conservadora (lo dudo por
haber comprado este libro y haber leído hasta este punto),
por favor, deja de leerlo.
Si pensaste que la Primera Parte estuvo fuerte y sin censura, la Segunda Parte sin duda, va a ser el contenido más perverso en lo que he sido lo suficientemente valiente como para publicarlo.
Hubo un momento a mediados de los 90s, en el que realmente quise seguir una carrera como guionista de películas para adultos (algunos dirían que es un poco alocado). De hecho, me fui a un taller en Santa Mónica, California, titulado “Cómo entrar en la Industria del Cine para Adultos”, patrocinado por The Learning Annex®, y la profesora era la legendaria de cine para adultos, Nina Hartley.
La Sra. Hartley se rió cuando le dije que quería ser guionista en la industria del porno. La mayoría de las películas porno populares no tienen un argumento verdadero o ningún tipo del desarrollo real, pero tuve muchas mujeres y amigas en aquel tiempo que me habían animado a intentarlo por lo menos.
Oooooh… Dilo otra vez
Casi todas mis historias que aparecen aquí en la Segunda Parte son aproximadamente un 80-90% de verdad autobiográfica, y un 10-20% de cada historia representa un cierto grado de “adorno ficticio” para proteger los nombres verdaderos, los lugares reales, y los días, fechas y horas reales de mis encuentros. Casi todos los nombres utilizados en cada una de las historias son inventados.
Lo que no es inventado o ficticio, son los escenarios generales que se describen, los pensamientos que corren por mi cabeza en ese momento y las reflexiones posteriores, y probablemente el 95-99% de los diálogos entre los personajes y yo en cada historia. Traté de mantener cada historia lo posiblemente tan parecido de lo que realmente sucedió en la vida real.
La Segunda Parte de este libro se incluye seis historias basadas en algunas de mis experiencias de seducción de la vida real en los últimos años:
Historia de Seducción Verbal #1
Sexo en un apartamento: Alan Roger Currie pasa de ser Mode Two Chico Bueno a Mode One Seductor.
Historia de Seducción Verbal #2
Los supermercados han sido buenos para mí: Alan Roger Currie va de compras y consigue algo de sexo.
Historia de Seducción Verbal #3
Historia de Seducción Verbal #4
Mi experiencia Mode One con una estrella de R & B: Alan Roger Currie es rechazado, pero se va con una sonrisa.
Historia de Seducción Verbal #5
El Método de Seducción Sexual Auditivo: Alan Roger Currie usa el sexo telefónico para crear química sexual.
Historia de Seducción Verbal #6
El mejor wingman que cualquiera puede tener: Alan Roger Currie utiliza el Comportamiento Mode One para conseguirle un trío a su amigo.
Al principio de cada historia, te diré que premisa es, qué tipo de mujer es con la que estaba interactuando (vuelve a las páginas 19-20 de nuevo si es necesario), y luego voy a descifrar el telón de fondo de la historia y el argumento en general que rodea a la seducción verbal al que tuvo lugar.
Advertencia: Estas historias son más acerca de la seducción y la fase de excitación, que en el coito o el clímax (a menos que haya algo para mis lectores [masculinos] en aprender de el mismo sexo).
Ninguna de mis historias son representativas de yo conociendo a una mujer, conversando por un momento y luego irnos a tener sexo. Como dije al principio, no es representativo de una seducción verdadera.
Oooooh… Dilo otra vez
Una seducción verdadera ocurre cuando conoces a una mujer, le haces saber tus deseos y tus intereses e intenciones sexuales,... y ella inicialmente exhibe algún
grado de resistencia, o peor aún, ella comienza a criticarte o a insultarte... pero luego, debido a tu encanto persuasivo
y a tu habilidad verbal de seducción... terminas provocando que ella cambie su mente y ella tarde o temprano corresponda a tus deseos e intereses sexuales.
Cuatro de las seis historias son representativas de yo conociendo a una mujer, y que inicialmente se comporta
como si ella no estuviera interesada o atraída a mí... y
luego más tarde, termino superando sus “justificaciones para la resistencia” y teniendo sexo con ella.
Un consejo para los hombres: Por favor, no trates de imitar o emular mis diálogos con las mujeres de estas historias “palabra por palabra”. No puedes tener la misma personalidad que tengo yo para hacer la mayor parte de mi diálogo eficaz. En cambio, presta atención a mi actitud y a
mi comportamiento, que por lo general describiré con
gran detalle en cada historia. Al final de cada historia, voy a ofrecer una visión general de los puntos clave a recordar para cada historia.
Una de las críticas que he recibido de muchos de mis lectores masculinos cuando publiqué Mode One, era que no incluí ejemplos de diálogos específicos con las mujeres. Eso lo hice intencionadamente. Odio a los imitadores de diálogos. Eso es a lo que conduce al abuso de las cursis “líneas pick up”. Crea tu propio diálogo original con las
Por ejemplo, si rara vez utilizas palabras sexuales, y utilizas normalmente palabras más “ligeras”, no trates de usar palabras perversas de la misma manera que yo lo hago con las mujeres. Todavía puedes ser audaz, confiado, honesto, sincero y directo sobre tus deseos sexuales, sin tener necesariamente que utilizar el lenguaje eróticamente explícito. También lo mencioné en mi libro,
Mode One.
Si eres un hombre leyendo estas historias, espero que te ayude a promover tu nivel de conocimiento y percepción en el arte de seducir verbalmente a las mujeres. Recuerda: La seducción se trata principalmente de estas cuatro características: 1) Un alto grado de confianza, valentía y honestidad directa; 2) Un alto nivel de indiferencia hacia las reacciones negativas, críticas, insultos y al rechazo; 3) la habilidad para identificar rápidamente las señales del lenguaje corporal femenino; y 4) manteniendo siempre una voz y comportamiento tranquilo, calmado, relajado y ultra- confiado.
Si eres una mujer leyendo estas historias, espero que al menos alguno de los diálogos te provoque poner uno o dos de tus dedos entre tus piernas de modo que puedas suavemente tocar tu clítoris mientras comienzas a jugar
con tu vagina.
Oooooh… Dilo otra vez