I I NTRODUCCIÓN
IX. I Análisis exploratorio
IX.II Aleatoriedad y agrupamiento de la distribución
De acuerdo al breve modelo anteriormente planteado, es necesario discutir la naturaleza de la distribución de materiales arqueológicos en términos de su aleatoriedad para luego avanzar en una exposición de sus características más específicas para lograr una mayor fineza en el análisis espacial que constituye el núcleo de la presente memoria.
Según lo planteado en el marco teórico la presente distribución arqueológica no debería ser aleatoria, puesto que es producto de una serie de procesos para nada aleatorios como son la conducta humana de los grupos prehispánicos –en términos de asentamiento-, los procesos
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productivos históricos y actuales vinculados al manejo del suelo –agricultura-, el proceso de recolección de datos y procesos naturales de arrastre.
Una primera inspección visual nos debería llevar a pensar que la distribución no es en absoluto aleatoria. El rasgo más evidente es el hecho que si bien el radio de prospección conforma 5 km que en gran parte sobrepasa el río Angostura hacia el Sur, la distribución se concentra al Norte de dicho curso hídrico con un total de 407 segmentos con material, mientras al Sur sólo se hallaron 20 segmentos con material cerámico (figura 6). Esto equivale a 23928 gramos correspondientes a un 98,62 % del total del peso del material hallado al Norte de este curso hídrico, mientras solo un 1,38 % (336 grs.) se ubica al Sur.
Figura 6. Distribución de material cerámico en relación a cursos hídricos. El marcado en rojo corresponde al Río Angostura. Elaboración propia
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Centrándonos en el total de 20 segmentos hallados al Sur del Angostura, diez demostraron ser anodinos en su asignación cultural aunque sólo correspondan a un 23,51% (79 grs.) del total del peso ubicado al Sur. Por su parte, cuatro segmentos fueron definidos como materiales pertenecientes al PAT y éstos conforman un 21,13% (71 grs.) del peso total del material hallado al sur del río Angostura. Mientras, tres segmentos (15%) corresponden a materiales históricos y representan un 20,24% (68 grs.) del total del peso; otros tres fueron asignados al complejo Aconcagua y representan un 35,12% o un equivalente de 118 grs.
Estos datos sugieren que para los materiales al sur del río Angostura existe una concentración Aconcagua relativamente significativa, ubicada en el extremo meridional de nuestra área de estudio; mientras el resto de los segmentos muestran más bien una cantidad poco importante de material, evidenciando hallazgos más bien incidentales que no generan agrupamientos de consideración. Aún así, en comparación con la profusión y densidad de materiales hallados en la porción septentrional, la concentración Aconcagua mencionada no representa mayor relevancia; y en términos generales puede ser considerada como un outlier.
Si bien esta primera inspección visual resulta bastante demostrativa, no permite afirmar más allá de la intuición la veracidad sobre la aleatoriedad, uniformidad o agrupación de la distribución observada.
El índice R de vecino más próximo permite aseverar el grado de aleatoriedad o agrupamiento de la distribución, el cual divide la media observada de la distancia al vecino más próximo por la media esperada entregándonos un índice que en caso de ser menor a 1 representa una distribución agrupada, si es mayor es uniforme y si equivale a 1 corresponde a una distribución aleatoria. Dicho procedimiento es susceptible de ser ejecutado mediante el
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programa ArcGis 9.3 a través de una herramienta de análisis espacial que incorpora un análisis de vecino más próximo; de todas formas, el procedimiento teórico se encuentra explicitado en la metodología. Tal procedimiento comprende una sola decisión importante, sea esta la definición del área con la que trabaja el análisis de vecino más próximo. En nuestro caso se decidió incorporar toda el área cubierta por los ejes formados entre los extremos Norte-Sur y Este-Oeste de la distribución; la cual es aproximadamente el área que se observa en los mapas generados para el presente estudio, es decir, aproximadamente unas 9.540 hectáreas .
Así, para la totalidad de los segmentos de nuestra distribución se observó una media esperada del vecino más próximo de 196,942 metros, mientras la media observada en dicha distancia fue de 91,39 metros. Al aplicar el índice R se obtiene un valor de 0,464 con una probabilidad o nivel de confianza del 0,01 (99 %). Esto, en resumidas cuentas, significa que la distribución de segmentos con material arqueológico presenta una distribución agrupada a lo largo del espacio.
Sin embargo, es fundamental reconocer que el valor de la media observada para todos los segmentos corresponde a una función de la metodología de prospección utilizada que parcializa los segmentos cada 100 metros en ambos ejes. Es crucial aplicar el índice R del vecino más próximo por separado según la asignación a una categoría cronocultural.
Para aquellos segmentos PAT el análisis de vecino más próximo arrojó una media esperada de 338,145 metros, a la vez que la media observada fue de 152,187 metros. El índice R a una probabilidad del 0,01 (99 %) arrojo un valor de 0,45 lo cual muestra que los segmentos PAT también se encuentran agrupados.
El caso de las unidades de prospección asignadas al Intermedio Tardío muestra una media esperada de 486,252 metros y una media observada de 268,637 metros. El índice R con un nivel de confianza de 0,01 (99 %) da un valor de 0,552 lo cual nos dice que los segmentos
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asignados al Aconcagua también se encuentran agrupados pero levemente menos que los PAT. Esto último simplemente expresa que los segmentos PAT se hallan más profusamente que los segmentos Aconcagua.
El test realizado para la demostración de la aleatoriedad o no aleatoriedad de nuestra distribución muestra consistentemente que ésta no es aleatoria y que, en cambio, presenta un alto grado de agrupamiento (clustering) en su distribución espacial. Ciertamente, esta situación se encontraba predicha en cuanto rara vez una distribución de materiales arqueológicos es producto de procesos aleatorios espacialmente. Además, lo expuesto por Ots (2008) sobre el hecho de que las distribuciones arqueológicas en espacios de laboreo agrícola se encuentren agrupadas frente a condiciones de disturbación nos sugieren que los agrupamientos son antes producto del asentamiento que de la acción antrópica postdepositacional.
De esta forma, entendemos que esta aproximación a la naturaleza de la distribución de los datos nos entrega un método para distinguir más precisamente los procesos subyacentes a la dimensión espacial de una distribución. No obstante, constituye un primer paso simple hacia otros métodos de entender el comportamiento de las distribuciones espaciales en arqueología en términos de sus relaciones históricas y también de los factores sociales y naturales que le dieron forma.