«H ey, H ey, H ey, el R ock and Roll nunca podrá morir, hay en él mucho
más de lo que puede abarcarse con los ojos.»
N eil Y o u n g - ín to the b la c k
Uno de los álbumes de Rock más m arcadam ente satánicos, y tam bién uno de los primeros en hablar abiertam ente del diablo, es Their Satanic Majesties
Request (El ruego de Sus Satánicas M ajestades) de los Rolling Stones, al parecer inspirado por el mis mísimo A ntón La Vey, sacerdote de Satán.
En su prim era canción, Citadel (Ciudadela) se ha bla de banderas que tienen izado el billete del dólar (algo más que un símbolo), de campesinos «num era dos» y de «Biblias que maldecimos».
El billete del dólar, repleto de simbolismo masó nico, contiene según el padre Regimbal el símbolo de una sociedad secreta que dom inaría el m undo, com batiría a la Iglesia y controlaría el negocio del Rock: Los Illuminati. Volveremos a hablar de ellos
Ya hem os tocado, al hablar del hom bre m oderno encerrado en su «caparazón», el tem a de la tenden cia, esencialm ente antitradicional, a convertir al hom bre en un m ero núm ero de carnet de identidad.
Si existiera un plan elaborado de control y m ani pulación a nivel planetario, necesariam ente debería pasar por la «numeración» de cada individuo.
Los Stones parecen «profetizar» este tipo de ser en su tem a 2000 Man (El hom bre del año 2000) cuan do cantan:
«Well, my ñame is a number, a piece o f plástic film .»
«Sí, mi nom bre es un núm ero, un pedazo de pe lícula plástica.»
E sta canción delata tam bién la influencia de la ciencia ficción, sin duda el género literario actual en el que más inform ación podem os hallar sobre «la lu cha de los hijos de la Luz y los hijos de las Tinieblas».
«Though my wife still respects me I really missue her.
I am having an affair with a random Computer.»
«Aunque mi esposa aún me respeta, yo la mal trato.
Tengo un asunto (un rollo) con una compu tadora.»
O tro de los tem as de este mismo álbum, Sing this
all together (See what happens) (Cantem os esto ju n
tos (a ver qué pasa), nos recuerda ciertas prácticas de tipo mágico que se realizan en grupo en las que
se traía de «abrirse» a los «efluvios de los ángeles». Y a hemos visto en qué suele consistir este «abrirse».
«Why don’t we síng the song ali together Open our minds, let the pictures come A n d if we cióse all our eyes together
Then we will see where we are Corning on.»
«Por qué no cantamos la canción todos juntos A bram os nuestras m entes, dejem os afluir
[las imágenes] Y si cerram os todos nuestros ojos juntos Verem os entonces de dónde venimos.»
E sta canción nos recuerda a uno de los temas de un célebre álbum colectivo «Llena tu cabeza de Rock», llam ado Come to the sabbath, o sea: Ven al Sabbath.
O tro álbum del mismo grupo en el que son fre cuentes las alusiones al diablo es el célebre Beggars
Banquet (Banquete de mendigos).
E n él aparece una de las canciones más ricas en simbolismo satánico: Sympathy fo r the devil (Simpa tía por el diablo). La letra dice así:
«Pleased to meet you Hope you guess may ñame But what’s puzzling you Is the nature o f my gam e.»
«Encantado de encontrarte Espero que conozcas mi nom bre Pero io que te desconcierta Es la naturaleza de mi juego.»
E sta canción, que sonó por prim era vez en 1968, un año maldito por más de una razón, constituye una verdadera presentación a nivel mundial del diablo, así como un com plem ento del célebre álbum blanco de los Beatles. Y a dijimos que Sympathy fo r íhe de-
vil se había convertido en el himno de los satanistas. E n este tem a, el diablo se declara «hombre de ri quezas y buen gusto», que «anda rodeado desde hace muchos, muchos años», que «ha robado el alma y la fe» de muchos hom bres y es responsable de la m uer te del Z ar y de K ennedy, dos m uertes de las que tam bién se ha responsabilizado a Sos Illuminati.
«Como cara y cruz son lo mismo —-canta una de las estrofas— llámame simplemente Lucifer, pues es toy necesitado de algo que me contenga»... «O haré que se pierda tu alma.»
O tro tem a bastante inquietante del mismo L.P. es
Prodigai Son (El hijo pródigo), una burla de la cé lebre parábola evangélica.
Un ejem plo famoso de manipulación satánica deí Rock lo constituye la canción Fire on High del gru
po Electric Light Orchestra. Se trata, según la opi
nión de Paul Regim bal, que ha preparado y com er cializado una cassette en que lo dem uestra, «de una dem ostración práctica preparada especialmente para los estudios de radio y producción a fin de iniciar a
los productores en una nueva dimensión musical: la música reversible y el mensaje subliminal.
En el tema de Electric Light Orchestra podemos,
una vez pasado a cinta, rebobinándola y pasándola
«La música es reversible, pero el tiem po no. Vuél vete, vuélvete, vuélvete.»
(Music is reversible, btít time is not. Turn hack, turn back, turn back.)
El ejem plo más alarm ante, sin em bargo, nos lo proporciona uno de ios temas más conocidos del gru po Led Zeppelin: Stairway to Heaven.
En él ya se nos avisa de que «cause you know so-
metime words have two meanings» (Pues ya sabes que
a veces las palabras tienen dos sentidos).
Ei tem a en cuestión nos había de una L ady, una «señora» o una «M adonna» que compra una escale ra para ir al cielo. Una de sus estrofas dice li teralm ente:
«The's a feeling 1 gct when ! look the W est.» (Que sensación tengo cuando miro a Occidente.)
A pesar de la esforzada y bienintencionada inter pretación de Regimbal, desconocedor del simbolis mo esotérico tradicional, no nos cabe la m enor duda de que en este tem a se alude tanto a la heroína (la
Dama para la cual todo lo que brilla es oro) como a la M uerte y todo cuanto la rodea.
¡Qué sensación debe sentir Satán cuando mira ha cia Occidente y ve una juventud diezmada por la
droga!
Por otra parte, «la Dama para la cual todo lo que
en las tram pas de las apariencias. Con todo, esta es trofa no deja de recordarnos a «La Signora», «mu jer muy herm osa que solía manifestarse con su des lum brante vestido de oro», encarnación del Diablo que presidía el aquelarre en la novela La Strega (La Bruja) de Pico della M irandola.
La estrofa más subversiva de este tem a es, sin em bargo, una que nos explica que hay dos caminos o dos campos por los que ir (There are two paths yo u
can go by), pero en el largo caminar huí in the long
run), todavía hay tiempo de cam biar de camino (the re is still time to change the road you are on).
En el caso en que no entendiéram os de que nos habla, el flautista nos invita a ir con él (In the case
you d o n ’t know, the piper’s calling you to join him ),
a alcanzarle.
M ientras oímos estas dos últimas frases si pasamos la cinta al revés, nos encontram os con una orden de tipo hipnótico que nos desvela quién es «el flautis ta»: «Vive para vivir para Satán» (L ive got to Uve fo r Satan). Poco antes, cuando cantaban «there is still time to change the road you are on», escuchando el disco al revés, podíamos oír claram ente: «M y sweet Satan, no other m ade the path» (Mi dulce Satán, nin gún otro hizo el camino).
La canción acaba con otras frases no menos enig máticas: «A nd as we wind or dow n the road our sha-
dow ’s taller than our soul, there walks a lady we all know, who shines white light and wants to show how everyting still turns to gold». (Y a medida que des cendemos p o r el camino, nuestras sombras se hacen
mayores que nuestras almas. Allí pasea una dama que todos conocemos que brilla con una luz blanca y que desea enseñarnos como todo puede transfor marse en oro.)
Ya hablamos, al principio de este libro, dé! grupo Black Oak Arkansas. En su tem a «When Electricity
Carne to Arkansas», que fue grabado en directo, apa
recen en un m om ento dado unos ruidos ininteligi bles. Cuando se escucha este trozo al revés se puede apreciar un extraño mensaje:
«Satan.., Salan,.. Satan... he is g o d ... he is g o d ... he is god...»
(Satán... Satán... S atán... él es dios... él es dios... él es dios...). A cto seguido, se oyen unas risas.
Las iniciales de este grupo, B.O .A . aluden tam bién a ese símbolo satánico por excelencia que es la serpiente.