En relación a los indices:
1 1 DIETA EQUILIBRADA Y SALUD
1.2. ALIMENTACIÓN Y SALUD
De los conceptos definidos en el apartado anterior, se puede concluir que existe una relación directa entre nutrición y mantenimiento de la salud, ya que tal como señala Muñiz (2005), este vínculo es inherente al propio concepto de Nutrición y de nutriente. Esta relación ya se intuía en los inicios de la historia del hombre y por ello los alimentos han desempeñado, durante muchos siglos, un papel importante dentro del tratamiento de
diversas enfermedades. Esto constituyó una de las bases esenciales del pensamiento hipocrático, caracterizado por una preocupación especial por utilizar los alimentos con fines terapéuticos y que tuvo una notable influencia en los siglos posteriores. Hoy en día se admite que en la salud inciden de un modo importante factores como: la genética, el medio ambiente, el estilo de vida y la dieta (Figura 1).
Figura 1. Relación entre determinantes de la salud y dieta Fuente: Pinto Fontanillo, 2009
Si bien es cierto que sobre alguno de ellos (características hereditarias, medio ambiente) poco o nada puede hacerse, sobre el estilo de vida (hábito tabáquico, alcohol, ejercicio físico) y la alimentación sí se puede actuar, para intentar reducir la incidencia de ciertas enfermedades crónicas (Bello, 2005b).
De acuerdo con el informe sobre la salud en el mundo 2002 elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cinco de los diez principales factores de riesgo globales de morbilidad, mortalidad y discapacidad (hipertensión arterial, hipercolesterolemia, obesidad, sedentarismo, consumo insuficiente de frutas y verduras) están relacionados con la dieta y la actividad física. Junto con el consumo de alcohol y de tabaco, estos factores de riesgo modificables desempeñan un papel muy importante en el desarrollo de enfermedades crónicas (Pérez et al, 2006).
Se estima que el bajo consumo de frutas y verduras contribuye en un 19% a los tumores del aparato digestivo; en un 31% a la enfermedad coronaria y en un 11% a los accidentes cerebro vasculares. Se atribuyen 2,7 millones de fallecimientos al consumo insuficiente de frutas y verduras, y del riesgo total atribuible a este factor, cuatro quintas partes se deben a la enfermedad coronaria y al cáncer (Pérez et al, 2006). En España de acuerdo a los últimos
Medio ambiente Genética Estilo de vida Dieta Factores modificables Dieta prudente
datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE, 2008) las tres principales causas de muerte fueron las enfermedades cardiovasculares (responsables del 31,72% del total de muertes), los tumores (26,92%) y las enfermedades del sistema respiratorio (11,39%). En la génesis de estas enfermedades cada vez se le da mayor importancia al papel desempeñado tanto por la dieta como por los estilos de vida saludable (tabaco, alcohol, actividad física..) y no debemos olvidar, tal y como se comentó anteriormente que estos factores actúan sobre una base genética y una susceptibilidad individual, pero aunque es difícil cuantificar en qué proporción la dieta es responsable de la aparición de estas enfermedades, sí es cierto que el mundo científico está de acuerdo en que por medio de ciertos cambios dietéticos se pueden modificar algunos de los factores de riesgo (Pérez et
al, 2006). Para que estos cambios sean efectivos se deben de introducir en las etapas
tempranas de la vida, ya que los factores de riesgo que tendrán implicaciones en las edades posteriores pueden identificarse en la niñez; así, los hábitos saludables, patrones dietéticos y hábitos higiénicos se adquieren en la infancia y vienen determinados, en gran medida, por la familia y la escuela, las tradiciones culturales y las preferencias personales (Medina et al, 2007). En la Tabla 1 se presentan las enfermedades relacionadas con una mala alimentación.
Tabla 1. Enfermedades relacionadas con una mala alimentación
Fuente: Adaptado de American Medical Association (2003).
Los principales organismos Internacionales (Comité on Diet and Health of the National Academy of Science, el US Department of Agricultura and the US Department of Health and Human Service,) y, en España, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC)
Enfermedades cardiovasculares y consecuencias
Cancer de: Enfermedades del
sistema cerebrovascular e hipertensión Enfermedades del tracto digestivo Enfermedades carenciales Morbi- mortalidad causada por el alcohol - Cardiopatía d isquémica (infarto, angor o angina de pecho). - Arteriosclerosis - Aneurisma. - Otras enfermedades cardiacas: miocardiopatías, insuficiencia cardiaca. - Diabetes mellitus. - Dislipemia. - Gota. - Sobrepeso y/o obesidad. - Esófago - Estómago -Intestino - Hígado -Vesícula biliar - Páncreas - Mama - Útero - Próstata - Tiroides - HTA y enfermedades relacionadas - Enfermedades cerebrovasculares - Caries - Diverticulosis - Cirrosis - Colelitiasis - Pancreatitis - Bocio (carencia de yodo) - Osteoporosis (carencia de calcio) - Avitaminosis - Psicosis etílica y dependencia del alcohol
dictan una serie de pautas dietéticas aplicables a la población en general en relación a la alimentación saludable (Isidro, 2005):
• Energía: Equilibrar la ingesta y el ejercicio para mantener un peso corporal normal (IMC=20-25 kg/m2). En relación al reparto energético se recomienda que la ingesta de hidratos de carbono sea del 50 al 55% de la energía total diaria aportada por la dieta, el 30 al 35% se aporte por los lípidos y las proteínas alrededor del 10%.
• Hacer ejercicio regularmente ya que, entre otros beneficios, ayuda a controlar el peso y mantener la masa magra, que es la metabólicamente activa. Evitar comidas hipercalóricas y/o con poco valor nutricional como dulces, alcohol, refrescos.
• Hidratos de carbono: Aumentar el consumo de almidón y otros hidratos de carbono complejos, tomando seis o más raciones diarias de pan, cereales, y legumbres. Todos los días ingerir cinco o más raciones de una combinación de frutas y verduras.
• Proteínas: moderar la ingesta de proteínas, se aconseja una ingesta de 0,8 g/kg al día y se aconseja que provenga tanto de fuentes animales como vegetales.
• Lípidos: reducir su ingesta al 30% del total de calorías diarias, en España se permite el 35% si predomina el consumo de aceite de oliva. En relación a la calidad, se deberá de reducir el aporte de grasas saturadas a <10% del total de calorías diarias y el colesterol a <300 mg/ día.
• Fibra: aumentar el consumo de fibra a >25 g al día.
• Sal: limitar su ingesta a <6 g/día, considerando todas las fuentes que aportan sal y no solo la sal añadida como condimento.
• Calcio: asegurar una ingesta adecuada en función de su estado fisiológico.
• Alcohol: evitar el consumo de alcohol. Las recomendaciones de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria aconsejan como máximo, el equivalente a 2 vasos pequeños de vino al día, lo que equivale a 10-30 g de alcohol.
• Suplementos vitamínicos: La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria no hace referencia a este apartado, mientras que las Sociedades Americanas especifican que debe de evitarse dichos suplementos.