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5.2.1.1 Sistemas de almacenamiento temporal

B. Almacén Temporal Individualizado

Tras el almacenamiento en las piscinas, el combustible es traspasado a un almacenamiento en seco, bien porque la capacidad de las piscinas haya alcanzado su límite, o porque sea necesario evacuar el combustible para poder iniciar el desmantelamiento de la central, o bien porque así se haya dispuesto. Este almacenamiento se lleva a cabo en el emplazamiento de la misma central, mediante diversas técnicas en las que siempre se asegura la refrigeración natural, el blindaje contra las radiaciones y el confinamiento hermético del material. Estas técnicas serían las que se explican a continuación, estando condicionada la elección entre una u otra por el tipo y características del material a almacenar, además de por factores económicos y estratégicos.

- Almacenamiento en bóvedas: En esta primera técnica, el material es en primer lugar encapsulado, normalmente en tubos metálicos, y colocado en unos bastidores (con disposición horizontal o vertical), los cuales posteriormente se tapan con losas de hormigón. Estos bastidores se encuentran en el interior de bóvedas construidas con hormigón armado, constituyéndose así un eficiente medio de protección contra la radiación y contra posibles agentes exteriores (terremotos, proyectiles, etc.) [10]. Además de la zona de almacenamiento propiamente dicha, son necesarias otras instalaciones adicionales, como serían una zona de recepción del material, seguida de una zona de acondicionamiento para encapsular y acondicionar el material para su almacenamiento.

En cuanto a la refrigeración, se pueden encontrar dos variantes: Mediante convección natural o forzada, siendo la primera, al no necesitar impulsores y extractores, más ventajosa normalmente por tener costes menores y aportar una mayor fiabilidad operacional al sistema. En la figura 5.4 se puede observar un esquema de lo que sería este tipo de almacenamiento temporal en seco, representando las salidas y entradas de aire mediante flechas.

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Figura 5.4. Almacenamiento temporal en seco mediante bóveda [10]

- Almacenamiento en cofres de hormigón: Este segundo tipo de almacenamiento consiste en utilizar estructuras de hormigón armado de forma cilíndrica, colocados en posiciones fijas en superficie. Estas estructuras tienen en su centro una cavidad forrada de acero al carbono, dentro de la cual se encuentra un recipiente metálico sellado de acero inoxidable, pensado para albergar uno o varios elementos combustibles en el interior de una atmósfera de helio. En este caso, la estructura de hormigón se encarga de proporcionar el blindaje biológico, y el calor se disipa por radiación dentro del recipiente metálico, por convección a través del hormigón y por convección natural en la superficie exterior del cofre [101]. En la figura 5.5 se presenta en que consistiría uno de estos cofres de hormigón.

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- Almacenamiento en contenedores: El uso de contenedores como sistema de almacenamiento temporal se trata de una de las soluciones más extendidas, por resultar económica cuando se trata de gestionar cantidades limitadas de combustible gastado. Los contenedores pueden encontrarse de diversos materiales y con funciones únicamente de almacenamiento o también de doble propósito (almacenamiento y transporte). La refrigeración en estos sistemas tiene lugar mediante radiación térmica, conducción o convección natural. Este sistema presenta una serie de ventajas, como serían [10]:

➢ Es el sistema de almacenamiento que mejor puede adaptarse a las diferentes situaciones que pudieran presentarse.

➢ No produce efluente radiactivo alguno.

➢ Su operación resulta sumamente sencilla, al igual que su mantenimiento, bastante más que el de las piscinas.

➢ Del mismo modo, otra ventaja importante sería en cuanto a la clausura y desmantelamiento de una instalación de este tipo, los cuales también presentan muy poca complejidad.

Los contenedores más utilizados generalmente suelen ser los metálicos, con forma cilíndrica, y en cuyo interior se disponen diversos bastidores para la ubicación directa del combustible gastado. El material de construcción puede estar constituido por fundición modular o por acero inoxidable, ambos con buenas características en cuanto a tenacidad, resistencia mecánica, etc. Una característica importante a tener en cuenta de los contenedores es que es necesario que sus paredes tengan un espesor considerable (de al menos 40 cm), para proporcionar de este modo el blindaje radiológico necesario [10, 101]. Asimismo, la parte externa del contenedor debe disponer de aletas longitudinales robustas para facilitar, si resultara necesario, la refrigeración.

En la actualidad, España cuenta con diversas instalaciones de ATI basadas en contenedores, como sería el caso de las centrales nucleares de Trillo y Ascó I y II y el de la central nuclear desmantelada José Cabrera. Considerando el ejemplo particular de la central de Trillo, el almacén temporal en seco consiste en un edificio ventilado con muros y techo de hormigón capaz de alojar 80 contenedores de doble propósito (modelo DPT), es decir, capaces de ser usados para almacenamiento y para transporte. Estos modelos DPT, fabricados por la empresa Ensa, son contenedores metálicos con 5,02 m de altura y 2,36 m de diámetros, teniendo capacidad para 21 elementos combustibles de la propia central [98]. En la figura 5.6 se pueden ver estos contenedores metálicos usados en la central de Trillo, encontrándose a fecha de 31 de diciembre de 2017, 32 contenedores con un total de 672 elementos combustibles, lo que supone un grado de ocupación del 40 % [100].

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Figura 5.6. Almacenamiento temporal en seco mediante contenedores en la central nuclear de Trillo [102]