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de los amantes es un jefe y el otro, un subordinado.

In document EOI EN LOS MEDIOS 18/11/2019 (página 63-65)

Este tipo de parejas anuncian

tormentas en la oficina

::

JAVIER GUILLENEA

Enamorados

del trabajo

V

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El Norte de Castilla Valladolid

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12/11/2019

España

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dos. «Esto fue un error. Te- niendo en cuenta los valores de la compañía, estoy de acuerdo con el consejo de administración de que es hora de seguir adelante. Más allá de esto, espero que pue- dan respetar mi deseo de mante- ner mi privacidad», añadió.

No es la primera vez que ocurre algo así. Las empresas del país de Trump cuentan con estrictos pro- tocolos de conducta que se han vuelto más severos tras el fenóme- no #MeToo. En Estados Unidos es frecuente que los códigos internos de las compañías prohíban cual- quier tipo de relación entre em- pleados, aunque sean consentidas. Y si las relaciones son entre direc- tivos y subordinados, el pecado es mortal de necesidad. No hay que dejar ningún resquicio a la posibi- lidad de hacer frente a una deman- da por abuso de poder.

Códigos de conducta

«Las empresas estadounidenses pueden establecer directamente en sus convenios la prohibición de que

tal siempre y cuando esa relación sea compartida por los dos y no su- ponga un abuso o acoso», afirma Iván López, socio director de Labo- ral del bufete Abdón Pedrajas. Otra cosa son los códigos de conducta de las empresas, las grandes sobre todo, que regulan las relaciones fa- miliares o de pareja en la plantilla. Aunque no todas lo hacen, algunas prohíben las relaciones entre jefes y subordinados para evitar conflic- tos o adoptan medidas para reducir la posibilidad de malas prácticas o malentendidos. Una de ellas es el Banco Santander. «En el caso de que exista hoy o que se establezca después de la incorporación un vínculo familiar inmediato con un superior jerárquico –por ejemplo, casándose con él– dentro del mis- mo departamento, una de las dos personas deberá ser trasladada a otro departamento en el plazo de un año», advierte el grupo banca- rio en su código.

Con carácter general, una perso- na no tiene por qué comunicar a su empresa su situación sentimen-

municas, podrías ser objeto de san- ción, pero se podría impugnar, es- pecialmente si tu relación no ha afectado a tu productividad», ase- gura la abogada de Reclamador.es.

Entorno ideal

Una encuesta elaborada en 2018 por Infojobs reveló que uno de cada tres españoles había mante- nido una relación sentimental con un compañero de trabajo. La for- mación de parejas no es extraña en un entorno en el que se pasa más tiempo que en el hogar. «Los hora- rios, los problemas, los compañe- ros, las horas juntos, el contacto diario y un conocimiento de la otra persona son factores que, en muchas ocasiones, te permiten ju- gar o mantener un juego inocente hasta que deja de serlo», sostiene la sexóloga Raquel Gargallo.

Si el emparejamiento se produ- ce entre un directivo y un subordi- nado, a la empresa le cae encima «una bomba de efecto retardado», dice Alfredo Álvarez Lorenzo, pro- fesor en la Escuela de Organiza-

El empleado emparejado con su jefe no lo tiene mucho mejor. «Se le mira como al trepa que se apro- vecha de una relación sentimen- tal», explica Álvarez Lorenzo. Da igual lo que hagan ambos y lo an- gelicales que sean sus intenciones. Pueden ser solteros, estar perdida- mente enamorados, gustarles los perros y llevar pasteles a sus pa- dres los domingos, pero da igual. «El problema es el impacto de esa relación en el entorno, el hecho de que se percibe de forma distorsio- nada», recalca el profesor de la EOI.

En las grandes empresas la som- bra de la sospecha envuelve a los amantes. No tienen escapatoria. Si están al mismo nivel y trabajan en un mismo departamento, todos se preguntarán hasta qué punto se es- tán favoreciendo mutuamente. Si su posición jerárquica es diferente, señala Álvarez Lorenzo, el del esca- lón más inferior será visto «como un protagonista de ‘El jefe infiltra- do’, como alguien que ya no es ‘uno de los nuestros’, un espía».

PAREJAS DIFÍCILES

V

Los enamoramientos no son raros en las empresas, donde se comparten muchas horas y problemas. :: R. C.

Sin perdón

Las rígidas normas de las empre- sas estadounidenses no perdo- nan a nadie. En junio de 2018, Brian Krzanich, consejero dele- gado de Intel, dejó su cargo por haber tenido en el pasado una re- lación sentimental con una em- pleada. En 2012, el que iba a ser consejero delegado de Lockheed Martin, Christopher Kubasik, no llegó a ocupar su puesto debido a «una relación personal cercana con una subordinada».

Despidos nulos

En 2008, el Tribunal Superior de Justicia de Canarias consideró nulo un cambio de centro de tra- bajo porque el empleado mante- nía una relación sentimental con una compañera. En 2014, una empresa de Cantabria despi- dió a dos trabajadores que eran pareja e incluso publicó el moti- vo de los despidos, que fueron declarados nulos.

Relaciones

Según una encuesta realizada en 2018 por Infojobs, el 44% de las parejas nacidas en el trabajo eran compañeros del mismo departa- mento, mientras que el 36% per- tenecían a departamentos dife- rentes. Además, un 9% mantuvo una relación con un superior y un 5% con uno de sus clientes. El 34% hizo pública su situación desde el comienzo; el 38% lo hizo después y el resto no dijo nada.

Esperanza Palacio Reclamador.es

«Algunas empresas

obligan a los

empleados

a comunicar

si se emparejan»

Iván López Abdón Pedrajas

«En España no es

posible sancionar

ni despedir a alguien

por una relación»

Raquel Gargallo Sexóloga

«El contacto diario

permite mantener

un juego inocente

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