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EL AMBITO DE LO COGNOSCIBLE 1 Ciencia unificada y lenguaje universal

In document Kraft, Victor - El Circulo de Viena (página 171-200)

La realización de la unidad del conocimiento consti­ tuye una de las tareas históricas de la Filosofía *. El Círculo de Viena tuvo también claramente presente esta tarea. Los sistemas conceptuales de la física, de la bio­ logía, de la psicología, de la sociología, de las ciencias históricas, no pueden hallarse uno al lado del otro sin posibilidad de comparación. Estas ciencias no pueden hablar cada una en su propio lenguaje. Si se consideran las ciencias particulares como heterogéneas en sus ob­ jetos, métodos y condiciones de validez, entonces no existe ninguna relación entre ellas, sobre todo entre las ciencias naturales y las culturales (o del espíritu), y no resulta claro cómo se comportan entre sí sus conceptos y leyes. Pero hay que estar utilizando constantemente los conceptos y leyes de un campo en otro. Si hay que explicar, y no meramente describir, un proceso psíquico como la percepción, sólo es posible hacerlo si se sale del sistema conceptual psicológico, ya que tal proceso tiene que ponerse en relación con un estímulo físico y un proceso fisiológico. Pero toda predicción es un proceso singular transcendente de este tipo, por estar condicionado complejamente. La deducción de una de ellas, que tanta importancia reviste, exige recurrir a leyes de diversas ciencias particulares, leyes de la naturaleza y del comportamiento de los hombres. Pero para ello las leyes y conceptos de las ciencias especiales tienen que pertenecer a un sistema, no deben hallarse desco- 1

1 Sobre esto, Diirr, «Die Einheit der Wissenschaften» (Erkennt- nis, vol. III, p. 65 s.).

nectadas unas junto a otras. Tienen que constituir una ciencia unificada con un sistema conceptual común (un lenguaje común), sistema en el cual los sistemas conceptuales de las ciencias particulares sean sólo miem­ bros, lenguaje en el cual sus lenguajes particulares sean únicamente lenguajes parciales2.

£1 lenguaje unificado de la ciencia tiene que cumplir dos exigencias. Tiene que ser: primero, intersubjetivo, lo que en el aspecto formal quiere decir: tiene que ser un sistema común de signos y reglas, y en el aspecto semántico: tiene que designar lo mismo para cada per­ sona. Segundo, universal, es decir, toda proposición de cualquier lenguaje tiene que poder ser traducida a él, tiene que ser un sistema conceptual en el que pueda expresarse cualquier hecho. Neurath y Camap conside­ raron en primer lugar a la física como tal lenguaje, como tal sistema conceptual, por lo que esta teoría re­ cibió el nombre de «fisicalismo».

Los enunciados de la física describen cuantitativa­ mente el estado de una posición espacio-temporal, pero pueden incluirse también determinaciones cualitativas, como las que se dan a las cosas del mundo perceptivo, si se las puede coordinar a estados o procesos físicos. Por esto Camap ha modificado esta tesis de la unifica­ ción * en el sentido de que en ella no se trata del sistema conceptual de la física, sino de propiedades y relaciones observables de cosas. El nombre de «fisicalismo» se hace con ello inexacto y debería ser sustituido por el de

2 Camap, «Die physikalische Sprache ais Universalsprpche der Wissenschaft» (Erkenntnis, vol. II, p. 432 s.). Camap, «Psycholo- gie Ln physikalischer Sprache» (Erkenntnis, vol. III, p. 107 s.). Neurath, «Empirische Soziologie», 1931 {Schriften z. wissenschafti. Weltauffasstmg, vol. V). Neurath, «Physicalism» {The Monist, vol. 41, 1931). Neurath, «Physikalismus» (Scientia, V, 50, 1931). Neurath, «Einheitswissenschaft und Psychologie», 1933 (Einheits- wissenschaft, fascíc. 1). La Encyclopedia of Unified Science, Chica­ go, 1938 s., tiene como misión realizar el punto de vista de la ciencia unificada.

«lenguaje del mundo corporal» o «lenguaje de cosas». No es el lenguaje fisicalista cuantitativo el que consti­ tuye el lenguaje unitario de la ciencia, sino el lenguaje cualitativo de cosas. Esto quiere decir: todos los enun­ ciados sobre hechos cualesquiera pueden traducirse a enunciados sobre estados o procesos del mundo cor­ poral. Las determinaciones de las cosas no pertenecen exclusivamente a un ámbito sensorial determinado; las oscilaciones de un diapasón no sólo pueden oirse, sino también verse y tocarse. Las determinaciones de las cosas son intersensoriales. Pero, a la inversa, determi­ nadas cualidades sensoriales están coordinadas unívo­ camente a determinados procesos corporales. A un tono determinado le corresponden oscilaciones de una deter­ minada frecuencia fundamental y determinadas frecuen­ cias superiores con amplitudes determinadas. Por tanto, las cualidades sensoriales pueden caracterizarse unívo­ camente mediante relaciones de cuerpos y, en conse­ cuencia, los enunciados sobre aquéllas pueden sustituir­ se por enunciados sobre éstas. La constatación de las relaciones de cuerpos no sólo es independiente de un determinado ámbito sensorial, sino también de un su­ jeto determinado. En el fondo, siempre es posible esta­ blecer una concordancia entre diversas personas respec­ to de estados y procesos del mundo corporal, precisa­ mente porque el mundo corporal es intersubjetivo. Por tanto, el lenguaje de cosas, la descripción mediante pro­ piedades y relaciones observables, es también intersub­ jetivo.

Mediante este lenguaje no sólo puede exponerse el campo de la física, sino también todos los restantes campos de las ciencias naturales. Si bien puede haber leyes específicas de la biología, o sea, aunque no se pu­ diesen reducir todas las leyes biológicas a leyes de la física, sin embargo, los conceptos biológicos son reduci- bles en última instancia a propiedades y relaciones ob­ servables de cuerpos. Si esto no sucede con conceptos como «dominante» o «entelequia» es porque a base de

estos conceptos no pueden deducirse consecuencias con­ trastares. Pero también por ello tales conceptos no son admisibles en modo alguno en la ciencia 4.

2. El fisicalismo

Los enunciados de las ciencias naturales son ya en y por sí enunciados sobre relaciones reales, espacio- temporales. Los enunciados de otros campos tienen que poder traducirse al menos a tales enunciados. La ma­ temática y la lógica pueden expresarse en este lenguaje, considerándolas como puros cálculos, como combina­ ciones de meras figuras-signos. Pero el verdadero pro­ blema del lenguaje «fisicalista» unitario se halla en si con él puede representarse también el campo de lo anímico; versa sobre la posibilidad de traducción de los enunciados psicológicos a enunciados sobre estados y procesos corporales. Neurath y Carnap, para funda­ mentar la posibilidad de traducción, formularon una tesis que da como resultado un «fisicalismo» en sentido estricto.

Originariamente consideraron todavía que los enun­ ciados psicológicos y los fisicalistas eran dos tipos dis­ tintos de enunciados, en el sentido de que los enuncia­ dos psicológicos hablan de las vivencias como de hechos no físicos. Así dice Carnap con toda claridad en el pri­ mer estudio sobre el tema * 1: «cualquiera puede compro­ bar bajo qué condiciones físicas... vive él una cualidad determinada»; o bien: «los procesos de reacción pueden ser, en parte, procesos de los llamados físicos y, en parte, procesos psíquicos; ahora bien, en caso de que sea válida la tesis antedicha de que los conceptos y pro­ posiciones psicológicas son reducibles a conceptos y 4 Kaila. «Det frammande siálvslivcts kunskapteoretiska pro­ blema, 1936 (Theoria, vol. II, p. 128 s.).

1 «Die physikalische Sprache ais Universalsprache der Wis- senschaft» (Erkenntnis, vol. II, 1931, p. 445).

proposiciones fisicalistas, se trata siempre de procesos físicos» (p. 451). La tesis fundamental se formula a con­ tinuación con toda claridad2 3 4: «No ha de entenderse el fisicalismo como si quisiese prescribir a la psicología que trate sólo hechos expresables de modo'fisicalista. Quiere decirse más bien: la psicología puede tratar lo que quiera y formular sus proposiciones como quiera. Estas proposiciones son, en todo caso, traducibles al lenguaje ñsicalista». Pero hablar de una traducción de los enunciados psicológicos a enunciados fisicalistas, únicamente tiene sentido si son enunciados distintos.

Pero simultáneamente se abandona esta concepción dualista por la conclusión «de que todas las proposicio­ nes de la psicología hablan de procesos físicos (en el cuerpo y especialmente en el sistema nervioso central del sujeto en cuestión *). El único significado captable científicamente en los enunciados sobre fenómenos anímicos no puede consistir en otra cosa que en enun­ ciados sobre estados corporales, pues sólo estos enun­ ciados son intersubjetivos y contrastables. Si se inter­ pretan los enunciados sobre lo anímico en un sentido no físicalista, escapan por principio a la contrastación, pues la vida psíquica no es accesible de modo general. En consecuencia, los enunciados sobre lo psíquico se excluyen expresamente del lenguaje de la ciencia. «Si se habla en forma dualista —como es usual en filosofía casi siempre— de 'contenidos de vivencias’ y de 'hechos físicos' (... de lo psíquico y lo físico...), son inevitables las contradicciones *». Las representaciones de las vi­ vencias psíquicas de otro son únicamente representa­ ciones accesorias superfluas. El contenido lógico de los enunciados sobre lo psíquico consiste sólo en

2 «Psychologie in physikalischer Sprache» (Erkenntnis, vol. III, p. 108). (Recogido en el volumen El positivismo lógico, citado anteriormente.)

2 «Die physikal. Sprache ais Universalsprache d. Wissenschaft» (Erkenntnis, vol. II, p. 450).

enunciados sobre lo físico. «Fundamentalmente sólo hay una especie de objetos, a saber, los procesos físicos9». Todos los enunciados de las ciencias positivas no pue­ den versar más que sobre lo corporal", pues sólo los enunciados sobre ello son intersubjetivamente com­ prensibles y contrastabas. En consecuencia, el lugar de la psicología al uso debe ocuparlo un behaviorismo radical, como la única forma científicamente posible de la psicología. «La psicología es una rama de la física» T. Las proposiciones sobre vivencias psíquicas carecen se­ gún esto de significado científico, esto es, de contenido teórico. Las representaciones de las vivencias psíqui­ cas de otro son únicamente representaciones concomi­ tantes superfluas 9. La suposición de que los hombres tienen vivencias aparte de su comportamiento corporal no puede expresarse fisicalistamente y, por tanto, tam­ poco científicamente. Constituye una mera pseudopro- posición. Es metafísica. De este modo, se devino desde la tesis originaria a una mucho más radical.

Este fisicalismo radical causó generalmente extrañe- za y chocó desde el principio con una fuerte resisten­ cia. Pero en él se extraen con inexorable rigor lógico consecuencias de la exigencia de la contrastabilidad, que parecen inevitables. Este radicalismo sin trabas vuelve a tener aquí el significado de plantear proble­ mas legítimos e importantes.

Los enunciados sobre la vida psíquica ajena no pue­ den contrastarse directamente, ya que los procesos psí­ quicos ajenos no pueden percibirse directamente. Si se afirma, como Scheler, que pueden leerse de modo inmediato en el rostro de otro los procesos psíquicos 4

4 Erkenntnis, vol. III, p. 108.

* Kotarbinski defiende también una concepción completamen­ te análoga con el «Reismus». Véase R. Rand, «Kotarbinskis Phi- losophie» (Erkenntnis, vol. 7, 1937/38, p. 97 s.).

1 Erkenntnis, vol. III, p. 142.

* Erkenntnis, vol. II, p. 459 s. Camap, Scheinprobleme, 1928, p. 36 s.

como la cólera, la alegría, la confusión, «leer en el rostro» quiere decir precisamente: poner como base de la diagnosis psíquica la expresión del rostro, o sea, pro­ cesos corporales. Tiene que haber siempre comunica­ ciones lingüísticas o síntomas corporales expresivos o el comportamiento general en una situación determi­ nada o procesos fisiológicos en la percepción. Sin tales indicios del mundo corporal, no es posible en modo alguno una contrastación de los enunciados sobre fe­ nómenos psíquicos, salvo que haya telepatía. Y esto es válido no sólo para los estados psíquicos ajenos actua­ les, sino también para los estados propios pasados. Pero si todo enunciado sobre ellos tiene que estar basado en enunciados sobre estados corporales, a todo enunciado psicológico de este tipo le tiene que corres­ ponder otro sobre el mundo corporal y partee posible en consecuencia eliminar los enunciados psicológicos en general y sustituirlos por los enunciados coordinados del mundo corporal, pues, como consecuencia de esta correspondencia, lo anímico puede ser caracterizado mediante lo corporal coordinado. Con ello no queda

definido en su particularidad, sino únicamente ñjado

unívocamente según su extensión. Pero precisamente por esto, los enunciados psicológicos y los «fisicalistas» correspondientes son equivalentes, tienen el mismo contenido teórico. No existe entonces diferencia algu­ na teóricamente relevante, ni siquiera indicable teóri­ camente, entre ellos. Los enunciados sobre lo «psíqui­ co» no pueden consistir, pues, científicamente más que en los enunciados sobre lo corporal, que son los úni­ cos contrastabas. Con ello el fisicalismo radical es behaviorismo radical. No hay enunciados sobre las vi­ vencias psíquicas. Los enunciados «psicológicos» úni­ camente tienen un significado contrastable como «fisi­ calistas». La tesis radical del fisicalismo se hace así no sólo comprensible, sino aparentemente inevitable.

Pero hay que darse cuenta ahora de lo que el fisi­ calismo radical encierra consecuentemente dentro de sí

mismo. Los enunciados sobre la vida psíquica ajena, en cuanto algo no-físico, son pseudoproposiciones carentes de significado, ya que no son contrastables por prin­ cipio. Esto tiene como consecuencia que también son incomprensibles y carentes de significado desde el pun­ to de vista intersubjetivo los enunciados mismos de otro hombre sobre sus estados psíquicos, en la medida en que por ellos se entienda algo distinto de estados de su cuerpo. «Si la proposición ’A estaba enojado ayer a mediodía' no tiene para mí ningún significado porque... no puede ser comprobada por mí, no se con­ vertirá tampoco en significativa por el hecho de que de la boca de A provenga un fenómeno sonoro con la confi­ guración de esta proposición»*. Son sólo actos de su comportamiento corporal «verbal».

Pero, finalmente, tampoco los enunciados sobre las vivencias propias pueden contener en el lenguaje cien­ tífico intersubjetivo otra cosa que fenómenos corpora­ les, si han de ser contrastables. «Ayer estaba irritado» sólo quiere decir «mi cuerpo tenía ayer el estado físico que se acostumbra a designar como 'irritación’» **. El lenguaje de los protocolos de vivencias se convierte con ello en un «lenguaje parcial del lenguaje fisicalis- ta>". Esto tiene también como consecuencia que la base del sistema de constitución, constituida por el psi- quismo propio, se viene abajo. Los conceptos del mun­ do de las cosas no pueden ser constituidos mediante la reorganización de lo vivencialmente dado, sino que, a la inversa, el sistema de constitución tiene que ser construido sobre la base de conceptos «fisicalistas», de conceptos de cosas propiamente. Con ello se realizó un giro esencial en la fundamentación del conocimiento empírico desde el inmanentismo de la conciencia al materialismo.

• Erkenntnis. vol. III, p. 122, 124. 10 Erkenntnis, vol. III, p. 136. ** Erkenntnis, vol. III, p. 458.

La crítica de este fisicalismo no puede efectuarse, como suele suceder **, partiendo de la hipótesis dua­ lista de que hay vivencias psíquicas que son distintas de los procesos del cuerpo respectivo. Hay que anali­ zar la afirmación fisicalista de que los enunciados que son psicológicos en este sentido no pueden formularse en modo alguno científicamente, es decir, de manera que sean contrastables.

Para hacer la crítica del fisicalismo radical hay que contestar primero la pregunta fundamental: ¿cómo se puede hablar entonces científicamente, de modo com­ prensible intersubjetivamente, de las vivencias del psi- quismo ajeno en general? ¿De qué modo puede cons­ truirse en general científicamente el concepto de lo psíquico como algo no corporal? Pues dado que el psiquismo ajeno no puede constatarse directamente, dado que no es inmediatamente accesible, no puede captarse en modo alguno por sí mismo, sin sus sínto­ mas corporales. Este es el argumento fundamental del fisicalismo. No niega la existencia de vivencias psíqui­ cas; pero afirma que de ellas no puede hablarse en absoluto, puesto que son metafísica. Las proposiciones sobre ellas carecen de significado, pues no son contras­ tables por principio. Las vivencias psíquicas no pueden comunicarse intersubjetivamente y, por tanto, no pue­ den comprobarse. Si los enunciados psicológicos le ha­ cen pensar a uno en vivencias psíquicas, esto sólo son representaciones concomitantes que no pertenecen al contenido teórico de los enunciados,f. En consecuen­ cia, no puede indicarse de ninguna manera mediante un enunciado objetivo en qué consiste la diferencia entre un enunciado sobre lo psíquico en sentido usual y un enunciado sobre los procesos corporales coordi­ nados, qué es lo que aquél dice distinto de lo que dice 12 En el fondo también se hace asi por Duncker, «Behavioris- mus und Gestaltpsychologie» (Erkenntnis, vol. III, p. 162 s.).

éste *\ Según el fisicalismo, el concepto de lo psíquico en sentido específico no puede en absoluto formularse científicamente.

Pero surge entonces en primer lugar la cuestión de qué sucede con los conceptos del lenguaje de cosas, del fisicalismo. En él hay que introducir conceptos pri­ mitivos indefinibles. Estos conceptos primitivos no pueden determinarse tampoco mediante la mostración de aquello que aíslan mentalmente, pues lo que puede ser mostrado no es intersubjetivo, como debe serlo lo corporal; son los datos subjetivos de la percepción, si no se es partidario del realismo ingenuo, que con­ funde los cuerpos objetivos con los contenidos de per­ cepción subjetivos. Pero es cierto que ahora no puede afírmarse que los conceptos del mundo corporal sean gnoseológicamente tan claros e incuestionables que sin determinación ulterior se les pueda dar por supuestos como fundamentos de la ciencia. Lo que ha de enten­ derse por «cuerpo» ha sido reducido de las cualidades secundarias a las primarias y de éstas a los números concretos de las magnitudes físicas de estado, donde se inserta la problemática gnoseológica, cosa que la física conoce perfectamente: realidades extraconscien­ tes como los electrones, etc., con su «complementarie- dad» de partículas y ondas de materia o únicamente conexiones regulares de lo perceptivamente dado **. Los conceptos del lenguaje de cosas representan, pues, una suposición completamente problemática y, por tanto, difícilmente se les puede introducir asi sin más como conceptos primitivos indefinidos.

Para constituir el concepto de lo psíquico en sentido usual se necesita tomar como base únicamente lo que a cada uno le resulta conocido por su experiencia pro­ pia. Por su género cualitativo no es comunicable, pues el contenido intersubjetivo de los enunciados consiste

14 Caraap, Scheinpróbleme, p. 40. 14 Véase posteriormente p. 189 s.

en la «estructura», en las relaciones de ordenación en que se hallan los contenidos cualitativos1*. Pero los miembros subjetivos de estas relaciones intersubjeti­ vas son indispensables e ineliminables. En los conteni­ dos subjetivos de las vivencias están dados los hechos en virtud de los cuales puede construirse el concepto de lo psíquico como un concepto intersubjetivo com­ prensible. Es el concepto de la especie general de lo vivencialmente dado, la esencia de lo cromático, de lo frío, de lo doloroso, de lo desagradable, etc. Estas cua­ lidades se fijan intersubjetivamente mediante la carac­ terización de su ordenación, si bien el contenido cua­ litativo puede diferir individualmente. El concepto ge­ neral de algo de especie semejante a aquello que cada uno vive subjetivamente, de algo que llena cualitativa­ mente las relaciones intersubjetivas, puede constituirse así como un concepto intersubjetivo.

Hay que demostrar además la comunicabilidad de lo psíquico. La comprensión de enunciados sobre el psi- quismo ajeno se produce ya por el hecho de que lo psíquico ajeno está fijado por su relación de ordena­ ción (estructura), al estar diferenciado suficientemente y determinado unívocamente por ella. Pero esta estruc­

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