LA IGLESIA ES UN PUEBLO ESPIRITUAL CON RECOMPENSAS CELESTIALES
Capítulo 16 Amor Fraternal
Rm.12:10 "Amaos los unos a los otros con AMOR FRATERNAL".
El amor fraternal no se basa en la afinidad de gustos, personalidad o costumbres similares, sino que tiene su origen en algo que es de procedencia divina, el amor, porque Dios es amor. La amistad o compañerismo no es el amor de la Biblia. Amistad es el nexo que une a las
personas que poseen una personalidad similar con gustos afines. De allí nace el dicho popular: "Dime con quién andas y te diré quién eres". El amor fraternal es el vínculo que une
espiritualmente a creyentes que profesan una misma fe.
Ef.4:1-6 "andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos".
El amor fraternal no se expresa como la amistad que los inconversos tienen, por muy buena y sana que ella sea. No está basada sobre cosas tan efímeras como el hecho de visitarse
recíprocamente y compartir de los placeres que esta vida les pueda ofrecer.
Si alguna vez sientes curiosidad por conocer quiénes son tus verdaderos amigos, aquellos que realmente te estiman y aman, espera a cometer alguna falta y se manifestaran en forma
inequívoca.
Todos habremos conocido más de algún acto de heroísmo realizado durante las brutales guerras. Soldados que al ver caer herido un compañero, arriesgando sus propias vidas, le han cargado sobre sus hombros y lo han cuidado en condiciones muy penosas. Pero cuan terrible resulta ver a personas que se dicen "soldados de Jesucristo", cuando ven caer a un hermano en la fe, no solamente no le prestan ayuda para levantarse, sino que comienzan a arrojarle piedras. Jesús dijo:" el que esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra". En los tiempos de los fariseos hipócritas que crucificaron al Señor, no hubo nadie que lanzara la primera piedra. Hoy son muchos los que están dispuestos a lapidar al hermano que peca. Casi con placer morboso se dedican a divulgar el pecado de otros, en vez de orar con dolor y súplica en el espíritu por ellos.
Siguiendo el ejemplo que nos dejara el Señor, hemos de ser intransigentes cuando la sana doctrina sea tocada o la casa de Dios sea profanada, pero cuando un hermano cae, Dios nos manda a orar y sobrellevar las faltas los unos de los otros.
Gál.6:1-2 "Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois
espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo".
El amor fraternal es como Dios lo describe en Su Palabra: Rm.13:10 "El amor no hace mal al prójimo".
lPd.4:8 "El amor cubrirá multitud de pecados".
Pareciera que muchos son los que leen que "el amor DESCUBRIRÁ multitud de pecados". Se dan a la tan repulsiva misión de andar divulgando los pecados de otros.
Pr.10:12 "El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas".
¿Qué diríamos de un marido que anduviera contando a otras personas las faltas de su esposa? ¿Podría alguien creer que ese marido "ama" a su esposa? Indudablemente que no.
El gran capítulo del amor es por excelencia lCor.13 EL AMOR ES:
BENIGNO = Es positivo, busca solamente lo bueno. Quien no ama, buscará siempre lo malo, lo negativo.
NO TIENE ENVIDIA = No tiene celos, rivalidad.
NO ES JACTANCIOSO= No hace alarde, no es presuntuoso, no es vanaglorioso. NO SE ENVANECE = No es engreído, petulante, fanfarrón
NO HACE nada INDEBIDO = La versión antigua dice: "No es injurioso". NO BUSCA LO SUYO = No es egoísta.
NO SE IRRITA = No se enfada, no se enoja rápidamente. NO GUARDA RENCOR = No guarda resentimientos.
NO SE GOZA de la injusticia, mas se goza de la verdad = Más bien la injusticia, aunque sea producida por otros, le causa dolor.
TODO LO SUFRE = Todo lo soporta, sin revelar a otros su dolor y sufrimientos personales. TODO LO CREE = Confía, sin entrar en sospechas o buscar una doble intención.
TODO LO ESPERA = Espera lo bueno, aun cuando otros hayan perdido la esperanza. TODO LO SOPORTA = Soporta las injusticias en un espíritu paciente.
NUNCA DEJA DE SER = El verdadero amor es eterno, porque proviene de Dios.
El amor cristiano no actúa sin intervención divina. No es un ligamento horizontal que une a dos personas. Es el enlace que sube hasta Dios que "es amor" y desciende sobre nuestros hermanos.
lJn.4:7-8 "Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor".
lJn.4:16 "Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él"
lJn.4:20 "Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?
El amor fraternal ha de expresarse "en la comunión unos con otros" (Hch.2:42), entre todos aquellos que gozamos de una misma fe.
1Jn.1:1-4 "lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida...eso os anunciamos, para que también
tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo".
El amor verdadero comparte y se preocupa por aquellos que padecen necesidades.
2Cor.l:4 "(Dios) nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación".
Stgo.l:27 "La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: visitar (no dice a nuestros amigos sino...) visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones".
Rm.12:13 "compartiendo para las necesidades de los santos".
2Cor.8:1-4 "las iglesias de Macedonia;...la abundancia de su gozo y su profunda pobreza
abundaron en riquezas de su generosidad...han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas...para los santos"
2Cor.8:12-14 "Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno
tiene...para que en este tiempo. Con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos". En el libro de los Hechos 6:1-2 se menciona los comedores diarios que funcionaban en la
iglesia para suplir las necesidades de los pobres.
Ef.4:28 "Trabaje...para que tenga qué compartir con el que padece necesidad".
Se nos manda trabajar, no solamente para nuestro propio sustento, sino además para que tengamos qué compartir con los que padecen necesidad.
Stgo.2:15-16 "Si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del
mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?".
1Jn.3:17-18 "El que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón ¿Cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad".
La falta de amor fraternal puede empañar la adoración a la mesa del Señor, y quitar bendiciones en la predicación del evangelio.
Sl.133:1 y 3 "Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía. Porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna".
Capítulo 17 - El Bautismo
La palabra bautizar es un extranjerismo del griego incorporado a nuestro idioma. Significa simplemente: zambullir, sumergir, meter dentro, hundir en agua.
Se encuentra ochenta veces en el Nuevo Testamento y nunca se emplea otra palabra para denotar este acto. Es una práctica que caracteriza a los cristianos y tiene su origen en el mandamiento que recibieron del Señor los primeros creyentes.
¿Por qué los cristianos hemos de ser bautizados? La respuesta es simple pero categórica, porque el Señor lo mandó. Es un mandamiento que han de obedecer todos los cristianos. El Señor antes de subir al cielo encomendó a los suyos lo siguiente:
Mt.28:18/20 "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced
discípulos a todas las naciones, BAUTIZÁNDOLOS en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden TODAS las cosas que os he mandado".
¿Qué requisitos ha de cumplir previamente una persona para ser bautizada?
Dios es concluyente en Su Palabra para responder esta interrogante. Ha de creer en su corazón que el Señor Jesucristo es su único y suficiente Salvador personal.
Este requisito anula e imposibilita el bautismo de los infantes, quienes obviamente no están capacitados para creer en el Señor Jesucristo. Además, como cristianos debemos seguir el ejemplo que nuestro Señor nos dejara, y Él se bautizó cuando era adulto.
Hch.8:36/38 (Felipe bautiza al eunuco)
"¿Qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: SI CREES DE TODO CORAZÓN, BIEN PUEDES. Y respondiendo dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro, y DESCENDIERON AMBOS AL AGUA, Felipe y el eunuco, y le bautizó".
Hch.2:41 (Pedro predicó el evangelio a una gran multitud el día de Pentecostés) "LOS QUE RECIBIERON SU PALABRA fueron bautizados".
Hch.8:12 "Pero CUANDO CREYERON a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, SE BAUTIZARON hombres y mujeres".
Hch.9:1/9 (Relata la conversión de Pablo) "y levantándose, fue bautizado".
Hch.l6:13/15 (Lidia) "el Señor abrió el corazón de ella...y fue bautizada".
Hch.l8:8 "y muchos de los corintios, oyendo, CREIAN Y ERAN BAUTIZADOS". ¿Cómo ha de ser realizado el bautismo?
La respuesta la encontramos en el mismo significado de la palabra que equivale a: zambullir, sumergir, hundir o sepultar en agua. El contexto de los pasajes que hablan del bautismo corrobora esta verdad.
El Señor Jesucristo fue bautizado EN el río Jordán.
Mt.3:16 "Y Jesús, después que fue bautizado, SUBIÓ luego del agua".
En Hch.8:38 leímos que Felipe y el eunuco, DESCENDIERON AMBOS al agua, y le bautizó. Es indubitable que el bautismo ha de realizarse por INMERSIÓN. Y debe efectuarse como el mismo Señor Jesucristo lo ordenó (Mt.28:l9) "en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Aquellos que gustan torcer las Sagradas Escrituras, pasando abiertamente por sobre el mandamiento claro y preciso del Señor, para poder plantear una doctrina extraña a la Biblia que es negar la Trinidad de Dios, que es una postura muy similar a los "Testigos de Jehová"; haciendo uso de cuatro pasajes que se encuentran en el libro de los Hechos, dicen que el bautismo debe realizarse solamente en el nombre de Jesús.
Pero ignoran voluntariamente no solamente el mandamiento directo del Señor, sino que en el libro de los Hechos se está lidiando con judíos que no cuestionaban la existencia del Dios Padre, ni del Dios Espíritu Santo, sino que rechazaban la divinidad del Señor Jesús.
Esta es la razón por la cual se menciona en el relato solamente el nombre de Jesús, para poner énfasis que éstos habían aceptado al Señor como Dios manifestado en carne. Pero no cabe la menor duda que los bautismos fueron realizados como el Señor lo ordenó: "en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo". De lo contrario tendríamos que admitir que estos discípulos fueron desobedientes al mandamiento del Señor.
¿Qué significa el bautismo?
El bautismo es un testimonio público de nuestra fe en el Señor Jesucristo. Declaramos al ser sumergidos en el agua, que morimos para el mundo y cuando emergemos manifestamos que resucitamos con Cristo. Es una identificación con la muerte y resurrección de nuestro
Salvador.
Muchos son los que discuten si Rm.6 y Col. 2:12 se refieren al bautismo en aguas o al bautismo del Espíritu Santo. La verdad es que el bautismo en aguas es figura del bautismo del Espíritu Santo, el cual recibimos el mismo día de nuestra conversión, así que estos pasajes pueden ser empleados indistintamente para referirnos a uno o al otro.
El día que nos arrepentimos de nuestros pecados, los confesamos al Señor, es cuando nacemos de nuevo, morimos para el mundo y comenzamos a vivir para Cristo, pasamos de muerte a vida; es en ese momento glorioso que también recibimos el Espíritu Santo (porque si alguno no tiene el Espíritu, el tal no es de él). Pasamos a ser templos del Espíritu Santo porque el Espíritu viene a morar en nosotros.
Esta experiencia siendo una sola, la Palabra de Dios la define bajo diferentes términos para destacar diversas bendiciones que recibimos cuando el Espíritu Santo llega a nosotros. Por ejemplo:
SELLADOS CON EL ESPÍRITU SANTO, es decir, que desde ese mismo instante pasamos a ser salvos para toda una eternidad (Ef. 1:13) "habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa". Destaca la seguridad de nuestra salvación; pasamos a ser propiedad de él, por este motivo ahora le llamamos "Señor", porque él es nuestro dueño. 1Cor.12: 3 "nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo".
UNGIDOS CON EL ESPÍRITU SANTO, como dice en 2Cor. 1:21 " el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones". Nótese que dice en tiempo pasado a todos, aún a creyentes tan carnales como los corintios. Ellos no estaban esperando una experiencia futura de ungimiento con el Espíritu Santo, porque Dios ya los había ungido el mismo día de su conversión, de otra manera no podrían haber sido considerados cristianos ni ser parte de la iglesia de Corinto.
Lo mismo leemos en 1Jn. 2:20 y 27 "vosotros TENÉIS la unción del Santo"... "la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros". Aquí aclara en el capítulo 3:2 que se lo está diciendo a todos los que "ahora somos hijos de Dios" , a los que seremos semejantes a él. Cuando emplea la terminología "ungidos con el Espíritu Santo" no está enfatizando la
seguridad de la salvación, sino que resalta otras bendiciones que Dios nos añade cuando nos entrega el Espíritu Santo. En el Antiguo Testamento los reyes y los sacerdotes eran ungidos con aceite para señalarlos como tales.
En nuestra dispensación donde nos hallamos ante la realidad misma de las cosas, el símbolo del aceite es reemplazado por lo que representaba, es decir por la persona misma del Espíritu Santo que desde el mismo día que viene a morar en nosotros, nos hace también "reyes y sacerdotes". Todos los cristianos fuimos "ungidos por Dios", de lo contrario no seríamos cristianos (Rm. 8:9).
BAUTIZADOS CON EL ESPÍRITU SANTO (Hch. 1:5) Como leíamos, el que bautiza con el Espíritu es Dios.
En lCor.12 el apóstol dirigiéndose a estos creyentes tan carnales, les enseña que no todos tienen los mismos dones, no todos hablaban en lenguas, pero en cambio les dice que TODOS habían sido bautizados con el Espíritu Santo, 1Cor. 12:13 "Porque por un solo Espíritu fuimos
todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a TODOS se nos dio a beber de un mismo Espíritu".
En este pasaje el bautismo con el Espíritu Santo tiene relación con nuestro ingreso al cuerpo de Cristo, el cual es su iglesia. Cada uno de nosotros pasamos a ser miembros con diferentes funciones, y que obviamente sucedió el día de nuestra conversión. En el comienzo de la iglesia Dios hizo tres excepciones, que con la sola lectura de su contexto queda en evidencia cual fue su propósito.
1.- Hch.8: 14-17 "cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, orando por ellos para que recibieran el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos...Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo"
Bien sabemos que judíos y samaritanos no se trataban entre sí. Los apóstoles fueron enviados hasta allá para comprobar si lo que ellos habían escuchado sobre las conversiones de
samaritanos era real, para lo cual Dios en esta ocasión específica retuvo el bautismo del Espíritu Santo sobre ellos, hasta la llegada de los apóstoles para que éstos vieran con sus propios ojos que el Señor no hace acepción de personas; de otro modo se hubiera producido una división en la iglesia.
No olvidemos que judíos y samaritanos habían estado divididos religiosamente durante siglos, y Dios no quiso que eso volviera a suceder en su iglesia que recién estaba naciendo, lo cual habría sido nefasto para el avance de la obra.
2.- Hch.Cap. 10 En casa de Cornelio, un gentil. El Señor envió a Pedro personalmente hasta allí, no porque lo necesitara para hacer descender el Espíritu Santo sobre Cornelio, sino para que el apóstol fuera testigo de que también sobre los gentiles descendió el Espíritu Santo, y por lo tanto ellos también debían de ser aceptados en la iglesia que hasta entonces estaba constituida únicamente por judíos, porque éstos no le predicaban ni aceptaban a los gentiles. Pedro y sus compañeros lo admitieron en la propia casa de Cornelio.
Hch.10: 28 "vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero". Por este motivo añade en el Vr. 45 "quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo".
3.- Hch. Cap.19 El caso de unos discípulos de Juan el Bautista, aunque esto no se podría considerar como una excepción, porque el mismo relato bíblico aclara que éstos no eran cristianos, porque no tenían ni creían en el Espíritu Santo, debido a que ni conocían de Su existencia. Vr.2 "ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo". Y bien sabemos que los que no tienen el Espíritu, no son de él (Rm. 8: 9).
Por lo tanto, como todos nosotros, ellos creyeron y recibieron el Espíritu Santo, aunque en este caso particular Pablo les impuso las manos para testimonio de quienes ni habían oído de la existencia del Espíritu Santo, y ahora ellos creyeran y supieran que lo habían recibido. Pablo realizó esto con la autoridad de apóstol, pero el que reparte el Espíritu Santo es Dios (2Cor.1: 21).
El bautismo en aguas es símbolo de ello. Decimos públicamente lo que sucedió en nuestros corazones el día de nuestra conversión, que pasamos de muerte a vida. Como tan
magníficamente lo expresa Pablo en Gál. 2:20 "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de