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Pregunta 14: ¿Le gustaría ayudar a sus compañeros a aprender su lengua?

5.2.2. Análisis de las entrevistas a los expertos

5.2.2.2. Experto en Educación Carcelaria del INPEC

5.2.2.2.2. Análisis de las categorías

Primera categoría: aspectos administrativo-logísticos

En relación con este aspecto, el experto manifiesta que “el extranjero aprende el idioma con sus compañeros, o sea en este momento no tenemos específicamente un curso de español para extranjeros.” Según afirma, no lo tienen por falta de

recursos, especialmente humanos, para desarrollarlo: “para nosotros todos los

recursos son escasos, porque en este momento el INPEC tiene casi 7.000 internos en la Modelo y solamente tenemos tres docentes (…) entonces ¿quién se dedica a trabajar exclusivamente con 6 o 7 internos que necesitan el curso de español cuando tiene 6.964 internos esperando otros programas, entonces los recursos humanos son algo complejo”.

Frente a la posible creación de un programa entre el INPEC y la Universidad Javeriana, el experto explica que “tiene que haber un convenio” y afirma también que “lo ideal es que nosotros tengamos personal de apoyo en una red de apoyo desde allá [desde la Universidad Javeriana] haciendo un programa, pero es que también no hay lugares, las aulas son escasas, hay días en que no se puede ingresar, es todo muy complejo”. Por lo que se sobrentiende que ante un eventual

programa de ELE en las cárceles adelantado por la Universidad Javeriana se deberá tener en cuenta las limitaciones locativas y logísticas para el desarrollo del mismo.

Como solución al problema de ingreso de docentes externos o la falta de salones de clase mencionados anteriormente el experto dice que “ahí sería trabajar con internos monitores, pero liderarlos, tener un programa muy, muy adecuado que los mismos internos lo puedan desarrollar” y que, en ese sentido, el papel de la Universidad Javeriana sería el de “diseñar la metodología como tal, que se maneje

sola (…) que sea tenido en cuenta que son internos los que lo van a desarrollar

tanto monitores como estudiantes y dar una guía muy de autoformación”.

En conclusión, a partir de lo que dice el experto se entiende que: no existe un programa formal de ELE en las cárceles del país, debido a que los recursos, especialmente los humanos, son escasos; que para que la Universidad Javeriana pudiera adelantar un programa de este tipo debería existir un convenio con el INPEC; y que si bien lo ideal sería que la Universidad participara en una red de apoyo al programa con personas calificadas en la enseñanza de ELE, por problemas logísticos y de infraestructura lo más adecuado sería que la

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Universidad diseñara materiales adecuados para los internos extranjeros y sus condiciones de prisionalización, que puedan ser utilizados por internos monitores con los extranjeros.

Segunda categoría: aspecto pedagógico

En relación con este aspecto el experto se refiere a que “primero que todo se

necesita un programa como tal… un currículo”, la anterior afirmación está relacionada con otros comentarios que hizo en cuanto a la falta de continuidad en los programas porque los internos se iban o eran trasladados y se acababan los cursos. Igualmente el experto se refiere a que los docentes que adelanten el programa deben “ser capacitados en la metodología del Modelo Educativo y en la lógica del Modelo Educativo”, lo cual implica no solo entender que se les está

enseñando a internos sino que la función de la educación en la cárcel es la de ayudar a la resocialización del interno.

Finalmente, señala que “el programa de [español para] extranjeros sería un material que se le entregaría al extranjero para que aprenda el español, con seguimiento nuestro. O sea lo apoyaríamos con otros dos internos que lo

asesoraran, que el Centro Educativo le hiciera seguimiento”. Con lo anterior, reafirma lo ya mencionado de que no ve viable la participación de profesores externos.

En conclusión, en el aspecto pedagógico resulta un poco confusa la perspectiva del experto ya que si bien por un lado afirma que los que adelanten el programa deben entender que no se trata sólo de enseñar conocimientos sino de aportar a la resocialización del interno, también se refiere a que el programa no podría ser dictado por profesores externos y debería consistir únicamente en un material que se le entregue al interno extranjero para que aprenda el idioma por su propia cuenta con el apoyo de dos internos monitores y supervisión del Centro Educativo. Igualmente, también ha mencionado que el INPEC no tiene material propio para la enseñanza de lenguas porque es un campo en el que no tienen suficientes conocimientos.

Es importante destacar que, en relación con lo anterior, tanto los internos extranjeros como los expertos en ELE señalaron la importancia de que el programa aportara a la resocialización, fuera diseñado teniendo en cuenta que la población se encuentra en condición de encarcelamiento, y para garantizar su éxito, debería ser desarrollado por personas debidamente preparadas y formadas en este tipo de enseñanza.

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Tercera categoría: aspecto sociocultural

En relación con este aspecto el experto afirma que los internos “tienen que buscar

su red de apoyo, que son fundaciones, la embajada, o tienen amigos aquí… eso es una cosa bien complicada”. Dicha complejidad puede darse porque, como lo mencionó uno de los expertos en ELE, y tal como sucede en el caso de España, muchas veces los internos no cuentan con ningún tipo de apoyo y deben tratar de solucionar sus problemas por su cuenta. Sin embargo el experto destaca que “por

supervivencia ellos se empiezan a vincular a alguien, es una necesidad”. Es decir,

que logran encontrar redes de apoyo al interior de la cárcel.

De igual manera el experto afirma que “si [los internos extranjeros] van a estar 6 o

7 años acá y van a tener un proceso de prisionalización, de tratamiento penitenciario, pues es fundamental que entiendan la lengua para poder desarrollar su vida. Eso es esencial (…) si usted en un establecimiento de reclusión, como funcionario o como interno, no está con los cinco sentidos pendiente de todo lo que hay alrededor pues es complejo”; agrega que los internos deben usar el español “todo el tiempo” porque “los colombianos no somos bilingües, nosotros

aquí es raro el que maneja otro idioma”. Lo que permite entender que el español es necesario no solo para comunicarse sino para sobrevivir en la cárcel.

Otro aspecto sociocultural al que hace referencia el experto es que en la cárcel el extranjero “aprende el argot carcelario, el lenguaje carcelario (…) el no lo percibe,

ni siquiera el mismo interno común y corriente siente que ya tiene otra forma de hablar, eso lo siente uno cuando alguien sale y [escucha] la manera como habla [y dice] huy este estuvo en cárcel”. En este aspecto se puede ver que si bien los

internos necesitan entender dicho argot carcelario, esto podría traerles inconvenientes al salir de la cárcel para comunicarse con otras personas, en cuanto es fácil asociar su forma de hablar con su estadía en la cárcel y que por lo tanto es necesario que aprendan español formal.

En cuanto a las ventajas de aprender el español por medio de un programa formal, el experto afirma que “lo interesante es que si va a ser enseñado, van a aprender el idioma como es, no el argot carcelario en el mundo carcelario” y esto les permitiría “desempeñarse en mayores actividades ocupacionales, podrían ser una aporte para el sistema educativo: si saben español nos podrían ayudar con algún

idioma extranjero para capacitar a los demás internos… podrían ser docentes de

su idioma nativo”.

En conclusión en relación con el aspecto sociocultural según este experto los internos deben buscar su propia red de apoyo, pero según lo mencionado por los expertos en ELE esto podría ser complicado ya que muchos de ellos carecen de

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esta red que les ayude a superar sus dificultades aunque tienden a vincularse con los demás internos por supervivencia misma; también se concluye que los internos necesitan saber español para poder sobrevivir en la cárcel debido a las dificultades propias del contexto de reclusión en el que se encuentran ya que la población carcelaria no habla sino español.

Asimismo se concluye que en la cárcel se maneja un lenguaje propio o un argot

que, si bien los internos deben entender para convivir en la cárcel, les puede traer complicaciones en su vida fuera de la cárcel cuando tengan que comunicarse, razón por la cual es necesario que aprendan español a través de un programa formal y también porque aprender español de esta manera les permitiría acceder a mejores oportunidades laborales como en la enseñanza de su lengua nativa a los demás internos, para lo cual la mayoría de internos estarían dispuestos si pudieran.