3. Marco metodológico
3.3 El análisis crítico del discurso como enfoque de la investigación
La sociedad puede ser analizada y estudiada en diferentes niveles; en sus imaginarios sociales, en sus creencias, ideologías, prácticas políticas, expresiones culturales, etc. Todo esto se debe y se tiene que hacer desde una perspectiva multidisciplinaria o interdisciplinaria, con el fin de poder cruzar diferentes referentes epistemológicos y adentrase en la complejidad del mundo social y cultural de los seres humanos. Por otra parte, todos estos referentes señalados previamente, deben tener un punto de partida. A este punto de partida le llamaremos discurso, el cual, es en primera instancia el factor
que debe ser analizado al interior de una sociedad. Esto en la medida en que toda sociedad funciona con base a unos regímenes de verdad, a unas versiones de realidad, los cuales a su vez son diseñados, fabricados y puestos en marcha a partir de determinados discursos dominantes generados por unas elites y aplicados o ejercidos sobre unas clases dominadas. Desde este punto de vista, nos ubicamos en una lógica de poder, en una lógica de dominio, la cual tiene como herramienta principal el control discursivo como mecanismo de dominación de unos grupos sobre otros.
Desde esta perspectiva, hablar de discurso debe ir más allá del campo de la lingüística, de la semántica y la retórica, y debe verse, sobre todo, desde una noción de poder, es decir, debe considerarse como una cuestión política. A esta práctica de estudiar el discurso en una relación a las disputas por el poder Teun A. van Dijk lo denomina como ACD o análisis críticos del discurso. En este sentido afirma:
El análisis crítico del discurso es un tipo de investigación analítica sobre el discurso que estudia primariamente el modo en que el abuso del poder social, el dominio y la desigualdad son practicados, reproducidos, y ocasionalmente combatidos, por los textos y el habla en el contexto social y político. (Van Dijk, p. 23)
En este sentido, hablar de ACD debe procurar convertirse en una práctica que permita contrarrestar los abusos en del poder. En otras palabras, “El ACD es así una investigación que intenta contribuir a dotar de poder a quienes carecen de él, con el fin de ampliar el marco de la justicia y de la igualdad social”. (Van Dijk, p. 24). Es decir, que la aplicación de ACD debe en primer lugar comprender los efectos del poder a partir de las prácticas discursivas, y en segunda instancia dotar de herramientas para combatir dichos abusos.
Ahora bien, haciendo referencia a los efectos de las practicas del abuso poder, se debe en primer lugar hallar y comprender las estructuras que permiten la dominación de unos sobre otros a partir de las practicas discursivas. En este sentido el “ACD planteará cuestiones sobre el modo en el que se despliegan estructuras específicas de discurso en la reproducción del dominio social, tanto si son parte de una conversación como si proceden de un reportaje periodístico o de otros géneros y contextos”. (Van Dijk, p. 25). Lo cual conduce a considerar que el discurso se aplica en esferas globales y esferas locales de la vida individual y colectiva de las personas. A esto se Van Dijk lo
El discurso, y otras interacciones socialmente situadas cumplidas por actores sociales, pertenecen típicamente a lo que se suele denominar el «micro-nivel» del orden social, mientras que las instituciones, los grupos y las relaciones de grupos, y por tanto el poder social, se emplazan usualmente en su «macro-nivel». Puesto que el ACD pretende estudiar cómo el discurso está involucrado en la reproducción del poder social, una teoría de ACD requiere salvar este bien conocido abismo entre lo micro y lo macro. (p. 25)
En este sentido, es importante tener presente que todo discurso, idea o creencia, antes de ser una cuestión individual, está primero articulada a una estructura de marco general, a partir de lo cual se pueden constituir imaginarios sociales que contribuyen de manera tasita a los intereses de los grupos poderosos que manejan los discursos dominantes.
En otro aspecto, se establece la relación entre poder y control, lo cual desde luego es un efecto natural en dicho binomio. Sobre todo, si se plantea esta, desde la perspectiva foucaultiana (1998) en donde el poder es la capacidad de ejercer una acción sobre las acciones de los demás. En este sentido, Van Dijk comprende el poder social como control cuando:
“los grupos tienen (más o menos) poder si son capaces de controlar (más o menos), en su propio interés los actos y las mentes de los (miembros de) otros grupos. Esta habilidad presupone un poder básico consistente en el acceso privilegiado a recursos sociales escasos, tales como la fuerza, el dinero, el estatus, la fama, el conocimiento, la información, la «cultura», o incluso varias formas del discurso público y de la comunicación (de entre la vasta literatura sobre el poder.” (1999.p. 26)
Desde esta óptica, el acceso a ciertos recursos, instituciones y dispositivos garantiza el acceso a ciertas formas específicas de discurso. Por poner un ejemplo, los políticos pueden poner en práctica su discurso al interior de las instituciones del Estado y a parir de estas difundir una idea o pensamientos en las calles que después vuelva como acto legislativo; un periodista puede difundir una noticia con cierta perspectiva sobre algún tema y a partir de esto generar movilizaciones, indignación o temor en las personas, etc. En esta misma línea Van Dijk plantea dos argumentos importantes. El primero de estos es que “nuestras mentes controlan nuestra acción” (p.26). En este sentido, en tanto un grupo dominante sea capaz de controlar las mentes por medio del discurso, así
mismo podrá controlar las acciones de las personas. El otro argumento consiste en que “el discurso puede controlar, al menos indirectamente, las acciones de la gente, tal y como sabemos por la persuasión y la manipulación”. (p.26).
Con base a los argumentos planteados, se comprende la magnitud y la importancia de controlar el discurso y de las implicaciones y efectos sociales, políticos, culturales e ideológicos que representa el abuso del poder al interior de la sociedad. Desde este ángulo, Van Dijk plantea dos preguntas que ayudan a profundizar el asunto del discurso y el poder, las cuales son: ¿Cómo los grupos (más poderosos) controlan el discurso? y ¿Cómo tal discurso controla la mente y la acción de los grupos (menos poderosos), y cuáles son las consecuencias sociales de este control? (p.27) Preguntas que son una base esencial para comprender el binomio planteado con antelación.
Por otra parte, también se aborda lo relacionado con el contexto y el texto, puesto que estos son elementos constructivos de la estructura que permiten el ejerció del poder y el control de las masas. Por último, es importante señalar que el ACD o análisis crítico del discurso se empleará para esta investigación, puesto que el asunto central, no se enfoca única y exclusivamente en el análisis semántico de las oraciones o expresiones de la prensa en la televisión con relación al conflicto armado colombiano, sino que la cuestión primordial es determinar cómo ciertos discursos hegemónicos han sido instrumentalizados para inclinar la balanza de la guerra.
3.4 Técnica de investigación