• No se han encontrado resultados

CUIDADOS.

2.4.1. GENERALIDADES

A cambio de la retribución de los quehaceres que hacen las mu- jeres, los hombres recompensaban con una retribución económica. Tomar la palabra de la mujer era necesario para la adecuada relación de familia, es decir, en la medida que se involucraban era preciso que la comunicación entre ambos fuera fructífera.

Es interesante rescatar la apropiación que tenía un miembro del concejo municipal de Arcatao, el Señor Obdulio López y además líder de la comuni- dad Sicahuites, ya que él valoraba la formación de los talleres porque esto le permitió dar el ejemplo, y no quedarse únicamente con el discurso, sino que actuaba según sus palabras.

La planificación de las actividades dentro de la familia, permitió a sus miem- bros optimizar el tiempo adecuadamente, en algunos casos se dedicaban los hombres a trabajar fuera de su casa, únicamente para ver el ganado.

Se consideró a la mejor líder a la esposa, ya que pasaba un mayor tiempo con los hijos/as, lo cual permitió conocerles mejor, en este caso la figura pa- terna estaba vinculada hacia la manutención económica.

La concepción que tenían los hombres sobre las funciones que realizaban las mujeres dentro de la casa, es que ellas eran las conocedoras de la mate- ria y saben cómo funcionan de la mejor manera; ante esto los hombres ad- mitían la necesidad del rol femenino dentro de la distribución del trabajo.

La distribución del trabajo dentro del hogar estaba vinculada con los patro- nes de crianza que los hombres aprendían desde la socialización primaria.

Se mencionaba que es importante que haya igualdad y equidad entre hom- bres y mujeres, pero acá hay un fenómeno, el hecho de que existió igualdad implicaba que la mujer debería iniciar un proceso de desconstrucción de pa- trones que alimentaban el machismo, por lo tanto, sus parejas (hombres) evitaban que ellas asistieran a reuniones de capacitaciones, por temor a que éstas se dieran cuenta que son violentadas por aquellos que según ellas ―las aman‖, o al menos buscarían encontrar máscaras, a las emociones que sien- te la mujer hacia el hombre.

El hombre no se involucraba directamente en los quehaceres de la familia, sin embargo, se preocupaba porque las cosas estén bien, por ejemplo, ver el ganado, ver que la casa funcione.

En relación a las emociones se tuvo que tomar en cuenta que la compren- sión de la pareja fue determinante para evitar conflictos que pudieran ir cre- ciendo con el tiempo. Asimismo, se resaltó que la buena comunicación entre los miembros de la familia, permitió que la distribución de gastos (cuando hay ingreso) sea equitativo entre todos los miembros de la familia. Además, que esto contribuyera a una equilibrada toma de decisiones.

En algunas familias se perfilaban a la buena voluntad, es decir, cada miem- bro de la familia tenía la libertad de realizar lo que se proponía, siempre y cuando no altere con su integridad ni con la de la familia.

Los valores fueron de vital importancia dentro de la familia, de otro modo hubiera sido difícil la convivencia familiar, pero lo importante es que lograron llevarse bien y fomentarlos esto a través del proceso de formación por CBC ya que los hombres participantes tuvieron la disposición de poner en práctica todo lo que aprendieron.

2.4.2. ANDROCENTRISMO

El androcentrismo fue la visión del mundo que situaba al hombre como centro de todas las cosas, conllevaba la invisibilidad de las mujeres y de su mundo, la negación de una mirada femenina y la ocultación de las aportaciones realizadas por las mismas36. Según afirmaciones de algunos informantes claves, se pudo demostrar que está marcada la visión adulto centrista, es decir, que los hombres están ubicados como el centro de la fa- milia en términos monetarios, dejando en segundo plano a las mujeres con los quehaceres del hogar; ahora bien, la formación recibida por parte de los talleres ha beneficiado la apertura del diálogo que beneficio la relación fami- liar.

2.4.3. MASCULINIDAD HEGEMÓNICA

La masculinidad hegemónica consistió en una serie de valores, creencias, actitudes, mitos, estereotipos y conductas que legitimaban y ha- cían operativo el poder y la autoridad de los hombres para ejercerlo.37

Es por ello que las tareas de la agricultura según algunos informantes que- daron únicamente para hombres porque la mujer se encargaba de proveer alimentación a la familia (maridos).

Existe otra variante, y consiste en que el trabajo de las mujeres estaba subordinado a las exigencias de los hijos/as que formaban parte de la pobla- ción económicamente activa, es decir, llegaban de trabajar durante la jorna- da del día y la mujer debía de asistir al cuidado de éstos inmediatamente.

Por otro lado, fue determinante mencionar el papel de liderazgo que tomaron las mujeres en relación a la participación que estas tenían dentro de las de- cisiones del hogar, por ejemplo, las mujeres mantenían una ventaja en cuan- to al involucramiento de todas las tareas del hogar, lo que las apropiaba den- tro de la esfera familiar como la líder primaria, dejando en segundo plano las

36

Creative Commons. (2018). ¿Qué significa androcentrismo? Mujeres en Red, El periódico Feminista. Recupera- do de http://www.mujeresenred.net/spip.php?article1600.

37

decisiones de los hombres en materia de sustentabilidad interna38 de la fami- lia.

Es por ello, que reiteramos que la masculinidad hegemónica se entendió como el conjunto de las actitudes y comportamientos que dictaba la socie- dad a los hombres, es decir, todo aquello que generara un estatus masculino en relación al hombre exitoso, el cual construyó la sociedad, en este sentido, la desconstrucción de dicha masculinidad se reafirma que (según los infor- mantes) han beneficiado los talleres.

2.4.4. ROLES DE GÉNERO

La distribución del trabajo en relación a los quehaceres en el ho- gar las mujeres estaban subordinadas a cocinarles a sus compañeros de vida después de que éstos, regresaran de sus labores diarias, esto eviden- temente para las mujeres fue un trabajo más duro, por lo que algunas, no se involucraban en los temas de sus propios cuidados ni tampoco al de la natu- raleza, porque la mujer se vinculaba como el sexo más débil. Ahora bien, dentro de la investigación se ha detectado que la vida cotidiana del hombre rural también colabora (no todos) en las tareas de la casa, logrando un equi- librio entre la distribución de quehaceres dentro del hogar.

2.4.5. MASCULINIDADES

La formación que recibieron los hombres rurales sobre género facilitó que la comunicación dentro de la familia se cultivará el bienestar en el seno familiar. Por lo tanto, las experiencias vividas de los informantes pusie- ron de manifiesto que en temas de intercambio de expectativas fue saluda- ble para la pareja porque existió sinergia entre ambas partes, lo cual indicó un nivel de madurez. Haciendo alusión al intercambio de experiencias que existió entre la pareja, se denotó que existió responsabilidad, tolerancia y

38

amabilidad practicando la igualdad y equidad con las mujeres a la vez de involucrarse en las actividades que realizaba la mujer en casa.

2.4.6. ANTROPOCENTRISMO

Para los hombres rurales compartir las experiencias era un reto en el cual estos debían de tener la plena convicción de plantearles a sus amigos argumentos que los respaldaran, de tal manera que lograran con- vencer a los otros (amigos) para que participaran en las jornadas y se intere- sen por la igualdad de género para cultivar relaciones saludables dentro de la familia. En definitiva, el compartir y trasmitir los conocimientos ante los demás, indicaba que hay un esfuerzo por cambiar a los demás hombres. Por otro lado, el hecho de que un hombre tomará el protagonismo en sus acciones, hay una pequeña relación con el antropocentrismo, ya que se vi- sualizaba al hombre en sociedad y que este mantuviera su condición de fac- tor social, conductor de civilizaciones y constructor de ciudades, lo cual indi- caba que la presión social39 no le permitía al hombre rural sensibilizado ex- presar una nueva visión de masculinidad que lo guiara a su desarrollo per- sonal.

2.4.6. PATERNIDAD

La paternidad tenía como esencia el cuido a los hijos en donde se les ofrecía: atención, orientación disciplina y educación a los hijos/as, sin embargo, dentro de los informantes claves existieron casos que no asumían el rol de padres. Ahora bien, consideramos que la paternidad no consistió únicamente en educar a otra persona, sino que también tiene que ver el in- volucramiento del hombre en la distribución equitativa de las tareas del ho- gar.

2.4.7. CORRESPONSABILIDAD

La responsabilidad asumida por el hombre rural continúo siendo el solventar las necesidades económicas del hogar, eso significó que dentro de las relaciones familiares la mujer colaboraba en cierta medida a los

39 Se entiende como el que dirán de los otros hombres rurales no participantes en los procesos de formación de

quehaceres del hogar, ahora bien, la comunicación que existió dentro de la familia fue determinante porque permitió la dinamización de emociones, ge- nerando un clima de empatía, lo cual fue muy beneficioso para la salud fami- liar y así mantener la resiliencia para afrontar las dificultades.

2.4.8. ÉTICA DE CUIDADOS

La ética de los cuidados tenía una perspectiva holística en la cual el hombre y la mujer debían de participar en la construcción de mejores relaciones a nivel personal, familiar, comunitario y, a su vez, procurar cuidar la naturaleza. En este sentido, los valores morales se aparejaron con el res- peto entre la familia, logrando así una educación adecuada para los peque- ños. Otro dato importante fue el valor de la fidelidad porque contribuyó a cul- tivar la confianza en el seno de la familia.

FUENTE: Informantes claves que viven en e Municipio de Arcatao, departamento de Chalatenango

CAPITULO N° 3

METODOLOGÍA, TRIANGULACIÓN, HALLAZGOS Y

CONSIDERACIONES SOBRE LOS HOMBRES RURALES

EN LA ECONOMIA DE LOS CUIDADOS EN EL MUNICIPIO

DE ARCATAO

3.1. METODOLOGÍA APLICADA EN EL PROCESO DE LA