Los perfiles específicos de cada deporte forman la base y las condiciones esenciales para los siguientes pasos. De ello se deducen, entre otros, los aspectos físicos y psíquicos a buscar en el deportista. Ello nos hace colocar el cuadro del perfil específico del depone al principio de nuestra exposición.
El análisis es cualitativo o cuantitativo y mixto, en algunos casos. El análisis cualitativo puede ser el más importante, por cuestiones metodológicas. Sabemos que el grado de exactitud se incrementa a mayor nivel de cuantificación; pero, a la vez, resulta más dificultoso. Esta es una de las razones por las que, en muchos deportes, los análisis cualitativos brindan actualmente la única posibilidad para determinar los perfiles correspondientes.
Este tipo de análisis -cualitativo o cuantitativo- supone fundamentalmente dos pasos; uno basado y en función del otro:
1. La identificación de los factores que influyen en el rendimiento.
2. Determinación del alcance de los factores que influyen en el rendimiento.
En el primer paso se evalúan las características de una disciplina deportiva, para ver si son relevantes o relativamente indiferentes para el rendimiento. De esta forma, se seleccionarán y se identificarán las características que muestren una relación más estrecha con el rendimiento complejo o con rendimientos parciales en esta disciplina. A base de ir variando entre sí objetivo y factor que influye, podemos detectar el efecto de este último, variándolo y observando el resultado para el rendimiento complejo o parcial. De estas reflexiones y en este método se parte de la base de que el desarrollo del rendimiento se centra primordialmente, por razones económicas, en aquellas cualidades que no son indiferentes con el rendimiento a desarrollar. En este contexto no debemos olvidar las características que, a pesar de no estar correlacionadas con el rendimiento en niveles elevados; pero que son imprescindibles para poder alcanzar este rendimiento. Puesto que todos los deportistas de alto rendimiento las poseen de una forma marcada, no existe correlación, o sólo poca, con el rendimiento complejo. Un ejemplo de ello seña la elevada velocidad de carrera en el salto de longitud.
Las características relevantes para el rendimiento se suelen juntar para formar factores, es decir, complejos de características. Este procedimiento se basa en la reflexión de que un sistema biológico apenas sería capaz de variar aisladamente una sola característica. La estipulación de complejos de características tiene sus ventajas por razones pragmáticas. Con los métodos disponibles en la práctica, será muy difícil planificar el desarrollo de una característica concreta del rendimiento. Esto también es una razón para establecer y determinar complejos de características.
El segundo paso se especifica con el concepto «determinación del alcance de los factores que influyen en el rendimiento» Consiste en especificar un orden para los complejos de características concretados en el primer paso, situando el grupo de características más importante y más influyente para el rendimiento en el
rango número uno. La idea básica de este proceso es la de economizar el desarrollo del rendimiento. Se han de desarrollar, primero, aquellos complejos del rendimiento que posibilitan un cambio intensivo del mismo. Luego, siguen los menos importantes o menos influyentes. A continuación se intenta determinar el grado de influencia de los factores extraídos, cuya importancia para el rendimiento complejo ya quedó demostrada. El objetivo de este paso consiste en conseguir datos concluyentes para determinar el orden de las características o sus complejos a tener en cuenta en el proceso de planificación y desarrollo. Los complejos, por ejemplo, que perciben el rango dos y tres, respectivamente, en este segundo paso, y que resultan menos diferenciables en cuanto a su influencia para el rendimiento complejo, cambiarán de rango, si él de la cifra tres es más fácil de desarrollar.
Los intentos científicos varían mucho en cuanto a la solución o bien la realización de los mencionados pasos. Existe una serie de publicaciones que se orienta en afirmaciones indeterministas, o sea, probabilidades. Otros trabajan con una metodología determinista e intentan solucionar estos pasos de una evidente forma matemática. La versión determinista tiene la ventaja de afirmaciones claras, mientras que la indeterminista trata el aspecto probable y fluctuante de las características biológicas. La problemática metodológica crea la intercorrelación, es decir, la influencia mutua entre complejos concretos de características.
Ejemplo de una propuesta determinista: el bobsleigh
El bobsleigh tiene como objetivo superar una distancia establecida en el mínimo tiempo posible. De ahí resulta la exigencia de un máximo de fuerza de impulso durante todo el trayecto. Un modelo de la técnica de descenso en el bobsleigh (Ballreich/Baijmann, 1982) pone de relieve una solución práctica que sigue los dos pasos anteriormente indicados del análisis de un deporte. La trayectoria del descenso se puede diferenciar en rectas y curvas. La fuerza de impulso en estas condiciones diferentes resulta ser la siguiente.
En las rectas es: më = F-W-R o
më = mg x sinβ - ½ cwpFe2 – µmg x cosβ y
en las curvas es: më = mg x sin (- ½ cwpFe2 – µmg x cos (- mµ/r e2 Explicación
e = ordenada del espacio en dirección del trayecto; é = velocidad en dirección del trayecto; ë = aceleración en dirección del trayecto: β = ángulo de inclinación del trayecto; m = masa del bob más conductor; g = aceleración gravitatoria; µ = coeficiente de fricción;
twpF = R* = factor de la resistencia del aire. 2
Fig. 14. Izquierda: Las fuerzas sobre trineo y conductor en el plano del movimiento, F = fuerza propulsiva, R = resistencia de fricción, W = resistencia aerodinámica, N = fuerza normal, (= ángulo de inclinación. Derecha: Corte transversal de las fuerzas existentes en un movimiento curvilíneo. G = fuerza del peso, Z = fuerza centrífuga, NR = fuerza normal
resultante, φ = ángulo de la tangente de esta altura,
v = velocidad de movimiento (fuente: Ballreich/Baumann, 1982, 129; citados por Grosser y cols., 1986).
De esta forma se extraen los siguientes factores decisivos para el rendimiento que influyen en el tiempo de la prueba, suponiendo una trayectoria constante (conviene remarcar que en estas reflexiones no se incluyen los fallos de conducción):
9 masa del deportista y bob;
9 velocidad inicial del sistema deportista-bob; 9 coeficiente de fricción;
9 resistencia del aire.
La importancia de cada magnitud se halla estimando su influencia en el tiempo de la prueba. Para ello se varió, en una simulación, cada factor en una medida realista, manteniendo constantes los demás factores.
Un aumento de la masa por 10 Kg provoca una mejora del tiempo entre 0,25-0,35 s. Una variación del coeficiente de fricción y de la resistencia del aire en un 10% modifica los tiempos en 0,25-0,30 s y en 0,47-0,7 s, respectivamente. El incremento de la velocidad inicial por 1 mIs, mejora el tiempo en 0,6 segundos.
La consecuencia de estos resultados es la mayor exactitud en los factores de resistencia del aire y la velocidad inicial a la hora de planificar y desarrollar el rendimiento complejo. La resistencia del aire se puede corregir desarrollando y regulando la posición en el descenso, cambiando la velocidad inicial y el comportamiento en la salida. Durante el descenso se minimiza la resistencia del aire a través de una postura corporal adecuada y con la vestimenta aerodinámica correspondiente. El deportista ha de evitar, en cuanto a su postura, la flexión de las articulaciones de las piernas igual que una elevación de la cabeza. La velocidad inicial se puede mejorar optimando la técnica de la salida.
Ejemplo de una propuesta indeterminista: salto de longitud
El salto de longitud tiene como objetivo alcanzar una distancia máxima. Este objetivo motor tiene un requisito por cumplir que es el lugar fijo de la batida. Hay (1978) dividió la distancia compleja del salto de longitud (véase la Fig. 15) en las distancias parciales W1 (distancia de la batida-centro de gravedad), W2 (distancia del vuelo) y W3 (distancia de la caída-centro de gravedad) Los datos que resultan de los estudios de Ballreich (1970) con 60 atletas de niveles medios y bajos de rendimiento (5,63-6,80 m), permiten una primera valoración de las distancias parciales. Las diferencias de unos 60 cm. en la longitud saltada se debe en un 80- 90% a la distancia del vuelo W2 y en un 10-20% a la distancia de la caída (véase Ballreich/Brüggemann, 1986, 29)
Fig. 15. Distancias parciales en el salto de longitud (según Hay, 1978).
Intentamos profundizar en el análisis cualitativo del depone mediante el ejemplo del salto de longitud. La distancia de la batida depende exclusivamente de los ángulos articulares en el momento de la batida y de las condiciones antropométricas constantes, de los tamaños de los segmentos corporales y de la posición de los centros de masa de éstos. Esto significa, en el ámbito cualitativo, que la distancia de la batida-centro de gravedad depende exclusivamente de la posición corporal en el momento de la batida.
La distancia del vuelo depende claramente del valor de la velocidad de despegue V0 del centro de gravedad
corporal y de su ángulo con la horizontal, del ángulo de despegue α0 y de la diferencia de altura entre batida y
velocidad de vuelo V0x y V0y y de la diferencia de altura durante el vuelo. Esta última, por su parte, depende de
la altura del centro de gravedad entre batida (posición corporal) y caída. La altura después de la batida debería de ser muy grande, no obstante quedará claramente limitada por las condiciones antropométricas del atleta. La altura en la caída será, consiguientemente, muy baja, pero no debe ser mínima para no influir negativamente en la distancia centro de gravedad-caída W3.
Las velocidades de vuelo V0x y V0y quedan determinadas por los impulsos en la batida y sus condiciones,
concretamente la velocidad antes de poner el pie de apoyo. En la batida se desvía la dirección esencialmente horizontal que lleva el saltador durante la carrera. Para ello se emplean fuerzas en dirección horizontal y vertical durante la batida. Cuanto mayor sea la desviación de la trayectoria del centro de gravedad, mayor será la deceleración del movimiento horizontal. El objetivo de la batida ha de ser, por ello, la creación de una máxima velocidad vertical con mínimas pérdidas de la velocidad horizontal. Extraigamos primero los factores relevantes para el rendimiento en la batida:
9 velocidad de carrera máxima, y 9 preparación óptima de la batida.
Después volveremos a insistir en estos factores. Los objetivos motores de la batida, antes especificados, dependen esencialmente de la influencia de dos grupos de elementos. Diferenciamos entre los movimientos de la pierna de apoyo y los elementos de impulsión, es decir, de la pierna de impulso y de los brazos. La pierna de apoyo, mejor dicho, su musculatura extensora se contrae primero de forma excéntrica durante un tiempo de unos 60 m/s, y a continuación de forma concéntrica hasta el despegue, durante otros 40-60 m/s (véase la Fig. 16), lo que produce, en consecuencia, un movimiento hacia abajo (inclinación) de los segmentos de apoyo durante la primera parte de la batida, mientras que los elementos impulsores describen una trayectoria constante hacia arriba. Acabamos de identificar dos elementos con distintas funciones durante la batida que se han de tratar de manera diferenciada como elementos reguladores. A continuación hemos de estudiar también la relación entre estos dos elementos. La extensión concéntrica de la pierna de apoyo durante la segunda parte de la batida se refuerza notablemente, por ejemplo, con el movimiento de frenado de la pierna de impulso. Es una evidencia y se ha de tener en cuenta en las medidas de planificación y desarrollo correspondientes, de forma que los aspectos biomecánicos entre los movimientos segmentarios tengan un papel importante.
Fig. 16. Formas de trabajo de la musculatura empleada en el salto; isométrica, excéntrica y concéntrica.
La técnica de la batida que estamos estudiando brevemente, se entrena para entorpecer lo menos posible en la velocidad de carrera durante los últimos tres pasos anteriores a la batida (véase la Fig. 17).
Fig. 17. Relación entre velocidad de carrera y distancias alcanzadas en una muestra de 108 individuos (fuente: Kollath, 1980, 8).
Todos los estudios que hablan de la batida indican claramente un alargamiento claro del penúltimo paso frente a los otros dos (antepenúltimo y último pasos) Con este paso más largo se consigue bajar el centro de gravedad (véase la Fig. 18). Esta bajada se aprovecha durante la batida para alargar la aceleración vertical y así también el camino de trabajo. El acortamiento relativo del último paso evita un apoyo excesivo en la batida y con ello una reducción elevada de la velocidad horizontal.
Fig. 18. Preparación del salto de longitud (fuente: Grosser y cols., 1986)
Estas tendencias generales se reflejan en los datos reunidos por Kollath (1980) igual que en otros estudios recientes. Queda la observación de que estas tendencias generales no resultan tan claras en caso de muestras de poblaciones homogéneas. En la figura 17 se resaltan las velocidades de carrera registradas en saltadores que superan los 7,5 m. Se desprende del gráfico que se consiguen estas marcas con velocidades cercanas a los 11 mIs, pero también con menos de 10 m/s. Dedujimos así que una velocidad elevada es necesaria pero no imprescindible para un buen salto. De esta forma se convierte la velocidad de carrera en una característica importante a desarrollar, pero no es la única.
Durante la batida se producen, como describimos anteriormente, fuerzas de reacción horizontales y verticales contra la superficie, causadas por movimientos opuestos del cuerpo. Su dirección y trayectoria se observan en la figura 19.
Fig.19. Las fuerzas reactivas de la superficie y las cantidades de movimiento en el salto de longitud (según Hay, 1986)
Debido a la orientación de las fuerzas se crea un momento de fuerzas que proporciona al atleta un momento angular dirigido generalmente hacia delante, si observamos la duración entera de la batida (véase la Fig. 20).
Fig. 20. Curva de los momentos de fuerza en la batida del salto de longitud (según Hay, 1986).
Esto significa que un saltador de longitud realiza durante el vuelo una rotación hacia delante. No obstante, para alcanzar una distancia de caída-centro de gravedad W3 (descrito anteriormente) favorable, se
tiende a conseguir un cambio intensivo de la orientación corporal y, sobre todo, del tronco. Este cambio se obtiene mediante una rotación relativamente rápida de brazos y piernas hacia delante, a pesar de que el momento angular esté orientado hacia delante. Los momentos angulares parciales orientados hacia delante que se consiguen de esta forma producen un momento angular parcial, del tronco, hacia atrás, siendo el momento global constante. Los movimientos de brazos y piernas no tienen, en consecuencia, un efecto estabilizador, sino
que sirven como elementos de desarrollo para la caída y su distancia, que constituye una categoría parcial dentro del rendimiento global del salto.
El análisis cualitativo de la disciplina del salto de longitud permite una diferenciación del rendimiento global en sus partes y da acceso a la deducción de los factores que influyen y a la estructura jerárquica de los mismos (véase la figura 21).
Fig. 21. Objetivos y factores que influyen en el salto de longitud.
Velocidad de carrera (previa) Preparación de la batida
Fuerzas que intervienen en la batida
Movimiento de la pierna de impulso
Movimiento de la pierna de batida
Postura corporal Postura corporal
Velocidad de despegue Ángulo de despegue Diferencia de altura entre
despegue y caída
Distancia batida W2 Distancia caída-contacto
centro de gravedad Distancia del vuelo centro de gravedad W
Distancia
W1 W3
De ello se pueden extraer las magnitudes por planificar y desarrollar, tal como indica la tabla 4.
Factor Carrera (previa) Preparación de la batida Batida * pierna de impulso * elementos de impulsión Vuelo
Caída Distancia óptima caída-centro de
gravedad
Tabla 4. Factores a planificar y desarrollar en el salto de longitud.
Ángulo de despegue óptimo
Cambiar la orientación del cuerpo en presencia del momento angular total * bajar el centro de gravedad * evitar un frenado extremo Velocidad máxima de despegue
Objetivo del desarrollo Velocidad máxima
Crear condiciones óptimas para la batida
Una vez confeccionados los perfiles de la disciplina en cuanto a las exigencias, podemos hallar los mismos perfiles para los deportistas. Se deducen directa o indirectamente del perfil de la disciplina. A continuación ponemos mayor énfasis en los requisitos físicos.
Los requisitos antropométricos se pueden considerar características no entrenables y sirven sólo en el ámbito de selección. Un deportista extremadamente bajo ya no alcanzará una velocidad de carrera superior debido a sus zancadas cortas. En el momento del despegue, la altura de su centro de gravedad es, a priori, baja debido a su reducida estatura, por lo que dispone de poca diferencia de altura entre despegue y caída. La influencia de los factores antropométricos es extrema en el caso del salto de altura. El rendimiento en el salto de altura depende de la altura del listón que, por su parte, está en función de la suma entre la altura del paso por el listón H3, la altura de ascensión o del vuelo H2, y la altura inicial H1, lo cual pone en evidencia la influencia de
En cuanto a las exigencias de condición física en el salto de longitud se requiere en esencia una máxima velocidad de movimiento cíclico (carrera), un movimiento de máxima velocidad acíclica de los elementos impulsadores en la batida y la capacidad de reacción de la musculatura extensora de la pierna de apoyo. Añadiendo las capacidades de fuerza que después describiremos, resulta para la batida el siguiente perfil de exigencias en cuanto a la condición física:
Pierna de apoyo
Pierna de impulso
Desarrollo elevado de las fuerzas reactivas siendo el ciclo extensión- contracción muy rápido (véase Ehlenz y cols., 1985).
Desarrollo elevado de la fuerza explosiva y máxima (sobre todo a nivel de los flexores de la cadera).
En cuanto a la coordinación, se requiere exactitud en la preparación de la batida, en el apoyo del pie, la coordinación de los impulsos parciales de brazos, pierna de impulso y de apoyo durante la batida igual que de los impulsos segmentarios durante la fase de vuelo.