El complejo de Edipo.
CAPÍTULO 4. ANÁLISIS DE RESULTADOS 4.1 Análisis de resultados.
Es un hecho que la sexualidad atraviesa al ser humano, su incorporación a lo simbólico implica el sacrificio de lo natural para integrarse a lo cultural con sus leyes y normas; ahora bien, es a raíz de la vivencia de las ausencias que se puede desprender de esta cuestión instintiva algo del orden de la pulsión. Es Freud (1905) el que comienza a definir estas cuestiones en tres ensayos de teoría sexual y no es casualidad que comience a dimensionar las formas en las que esta pulsión se relaciona con las zonas que denomina como erógenas sin conocer más limite que el cuerpo. Es a raíz de la vivencia de la castración que se pueden organizar las pulsiones infantiles para ponerlas al servicio de una sexualidad que se denomina como adulta ya que se pasa de un autoerotismo en donde el objeto es uno mismo a buscar al otro como objeto, siempre atado a la búsqueda de una satisfacción primera y totalizadora que marca la forma en la que irá buscando consecuentemente otros objetos que puedan llegar a ser parecidos al primero a condición de jamás tener éxito en su búsqueda.
Klein (citada en Segal, 2006) da cuenta de este fenómeno en relación al objeto cuando pone de manifiesto las relaciones de objeto que tienen que ver con las fantasías inconscientes en concordancia a estos primeros objetos de amor, mientras que Winnicott (1971) trabaja la forma en la que se va de un objeto a otro como una manera de disminuir la angustia misma de la existencia.
Cuando Lacan (1962-1963) trabaja las cuestiones en relación al objeto “a” dimensiona algunas puntos que tienen que ver con este primer objeto ya que como lo pensaba Freud (1895) en su Proyecto de Psicología aparte de todo es un objeto que se alucina y se pierde dejando así un vacío en el sujeto que se posiciona de determinada manera frente a esta pérdida posibilitando la formación del fantasma y de lo que se denomina como estructura subjetiva todo en relación al deseo; es entonces que la ausencia posibilita que se abra un espacio entre la necesidad y la demanda para poder surgir un deseo que es del orden de lo insaciable.
Es en este punto que la clínica psicoanalítica se ve revolucionada por una ética que es de deseo del deseo, es cuando se da cuenta de que el analista escucha en cada
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demanda una repetición que atañe a esa forma en la que se busca el objeto perdido y alucinado bajo sus parámetros fantasmaticos, es en relación a una estructura que la cura toma un rumbo que tiene que ver con la política, la estrategia y la táctica, a pesar de esto, estas cuestiones no solo deben de ser de la incumbencia de los psicoanalistas, el alcance de estas guías clínicas roza con la psicología y la psiquiatría que en ocasiones se ven ensordecidas por la utilización de manuales que pretenden forcluir el deseo, que generalizan y etiquetan indiscriminadamente el deseo de otro y por lo tanto evitan que surja un sujeto que asuma su existencia en relación a la falta que es estructural.
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4.1.1. Análisis del caso “A”
DESEO Compu lsi ó n a la re p e ti ción
Una vez que se ha pensado al fantasma de “A” desde esta propuesta entonces se puede pensar en que todas las formas de relación que establece con los objetos están vinculadas a esta posición en la cual la madre lo coloca; La repetición viene como una forma en la cual se intenta restituir esta imagen mnémica, a raíz de que esta se perdió (Laplanche y Pontalis, 1996); la intensa frustración que “A” siente al perder durante los juegos en sesión, el preocuparse por su hermano constantemente, el enfadarse por tener que decir padre a alguien que no lo considera como tal, los juegos en donde intenta formar con palabras un “hogar” y cuando esto no basta tiene que construirlo con los elementos que encuentra, el desafío al rinoceronte y buscar a la madre al finalizar las sesiones son formas en las que se observa esta repetición que está ligada al fantasma, sin embargo, conforme trascurren las sesiones con el niño la repetición se hace de otra manera; ahora juega a hacer cortes con los cuchillos de juguete, juega a elaborar aviones de papel, a cortar hojas en blanco, a dibujarse en una guerra, a ser grande, lo que posibilita el análisis es que se pueda crear una separación de este ideal de madre que es asumido como el fantasma y que se pueda hacer una resignificación de esta madre, no es el hecho de que se deje de repetir, ahora se repite de otra manera.
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Deman
d
a
Ya que toda demanda es demanda de amor, y esta se genera dentro de las cuestiones psíquicas de acuerdo con Plon y Roudinesco (2011) y al no haber una interdicción del Nombre del Padre la demanda se sitúa como aquella que puede hablar de la repetición de la historia familiar en el caso; la figura de la función paterna es desacreditada todo el tiempo por la abuela y la madre (derivado de sus rasgos histéricos), sin embargo, también es una forma de llamado a la misma función paterna, existe una búsqueda de alguien perfecto, total, completo que pueda realizar esta función a lo largo del caso esta demanda se puede observar cuando la madre todo el tiempo cuestiona al analista sobre si puede hacer la función paterna (propiciar una separación del deseo materno) cuestiones que también se observan en la demanda del pequeño ya que la demanda está estrechamente relacionada con la pregunta de por lo menos tres padres (su abuelo, su padre biológico y el que ahora tiene que ser su padre).
Nece
sida
d Plon y Roudinesco (2011) asocian la necesidad con el objeto material que
se presenta; desde esta lectura “A” conscientemente sabe que su padre se aleja de su historia, por lo que la necesidad de que el padre se haga cargo de sus funciones se hace notable en la historia de “A”.
78 Fa n ta sm a
La noción de fantasma se desprende de la idea de fantasía en Freud; si Plon y Roudinesco (2011) piensan al fantasma desde lo imaginario es porque Freud se da cuenta de la existencia de la realidad psíquica la cual difiere de la realidad que se interpreta como fáctica; en el caso de “A” es importante pensar este fantasma desde el nombre que su madre le designa, ya que a pesar de que conscientemente la madre argumente que el nombre que le pone a su hijo significa “soldado de dios” inconsciente mente lo inscribe en lo cultural desde su propio nombre, ya que el nombre que es designado al niño es una derivación del de la madre pero en masculino; “A” para su madre es un intento de resarcir su propia falta, cuestiones que se explican cuando Lacan (1956-1957) en el seminario de la relación de objeto propone que el niño imaginariamente esta puesto en un lugar de falo imaginario.
Es entonces que el ideal del yo se presenta tal y como Freud (1914) en introducción del narcisismo piensa, ya que se dirige a lo que los padres desean esto que inscribe a “A” está relacionado con el nombre de su madre y esta es la base de su fantasma, ¿Será que estas cuestiones son las que llevan inconscientemente a la madre de “A” a excluir a “G”? ya que “A” está ocupando el lugar imaginario de completud entonces para qué es necesario que exista un padre; todas las relaciones que “A” tiene son basadas en este lugar que ocupa de ser el falo que la complete.
79 ESTRUCTURA Desp laza m ien to (m e to n im ia)
Laplanche y Pontalis (1996) comentan que el desplazamiento tiene que ver con la forma en la que la representación pasa a otra representación en la cadena asociativa estas cuestiones se observan en el caso si se piensa en la falta del abuelo el cual fallece cuando la madre es muy joven y deja libre el paso al deseo devorador de la abuela, por lo que “A” pasa a ser el falo imaginario de la madre desde el deseo de su abuela, la posición que el niño ocupa respecto de este deseo se pueden observar en los significantes al ser el papel, la moneda, como forma de no pensar en la existencia de la NADA, de la falta del falo; sin embargo en el pequeño las cuestiones metonímicas dentro de su estructura tienen que ver con el hogar (el vínculo con la madre) en donde él es el niño de la selva, para pasar luego a tragar- se el papel, la moneda, vivir la intrusión de un hermano y preguntarse por su lugar frente a la función del padre.
Co n d e n sa ció n (m e tá fo ra)
La sustitución del deseo de la madre por la función del Nombre del Padre es lo que provoca el proceso de condensación (metáfora) en el psiquismo, debido a la barrera de la vergüenza y el pudor, de la censura (Laplanche y Pontalis 1996); la intromisión en la escena de la abuela materna, el tío materno y del padrastro, se condensan dentro la función padre producto de la vivencia de la castración la cual toma sus frutos cuando “A” es capaz de externar sus ideas, de reposicionarse frente a ese lugar que la madre le exige que ocupe y de estructurase como sujeto.