Capítulo 4. Resultados Obtenidos
4.2 Análisis de Resultados
La aplicación de los O.A. permitió a los estudiantes mejorar los niveles de lectura literal, inferencial, crítico valorativo e intertextual permitiendo asegurar que su uso dentro de los diseños instruccionales es una estrategia didáctica y metodológica que mejora las prácticas lectoras. Para evidenciar esta situación en la Figura 6 se muestra la diferencia cognitiva en los niveles de lectura alcanzados.
Figura 6. Resultados prueba inicial y final para objetos de aprendizaje I, II y IV. Los resultados de los O.A III y V se sometieron a prueba de análisis de contenido logrando un resultado positivo en la calidad de las respuestas, ya que los alumnos mejoraron su argumentación y exposición de ideas al ampliar su marco de referencia.
Si bien es cierto que la lectura comprensiva requiere de la aplicación de una serie de estrategias lectoras, también lo es que la motivación que se tiene hacia ella, va a repercutir esencialmente en los buenos hábitos lectores, por esto resulta preocupante que sólo el 7% de los estudiantes manifiesta gustarle leer en una edad en la que leer asegura el éxito o fracaso académico. Se confirma de esta manera la necesidad que sigue existiendo de formar
verdaderos lectores que comprendan que para el hombre del siglo XXI, la lectura se constituye en la mejor fuente de información y de formación para poder participar en la conformación de una sociedad que le permitan alcanzar sus propias metas.
Otro aspecto que señala el poco valor que le dan los estudiantes a la lectura es el que arroja la categoría sobre los hábitos lectores. Cuando se indagó sobre el tiempo que invierten diariamente para leer, el 40% afirmó que sólo dedica a esta actividad una hora diaria, lo que se considera poco, teniendo en cuenta que para un estudiante que se encuentra en pleno proceso
estar dedicada sólo a actividades académicas. Esta situación se reafirma si se tiene en cuenta que la población estudiada, no tiene que compartir su tiempo de estudio con actividades laborales, como se puede comprobar en la respuesta dada en la Encuesta 1, en la categoría de la información personal. De esta manera se confirma la preocupación existente por entidades como UNESCO, PISA, MEN y la misma universidad a la que pertenece la muestra poblacional, con respecto al poco hábito lector en los estudiantes procedentes de las instituciones
educativas de secundaria. Llama la atención este aspecto, por cuanto es en los primeros niveles de escolaridad (primaria y secundaria) en donde se deben formar hábitos lectores que debería consolidarse en la educación superior. Aquí se percibe la necesidad de investigar cómo se está dando este proceso en la escuela y los mecanismos que se están aplicando para su efectividad.
En relación con la lectura, es preocupante que el 47% de la población afirme no aplicar ningún tipo de estrategia lectora, porcentaje bastante alto teniendo en cuenta que es
fundamental para mejorar el desempeño lector. A pesar que los expertos señalen que trazarse un objetivo antes de leer permite determinar el tipo de lectura y el manejo que se dará a la información, sólo el 7% de la población encuestada lo hace.
Respecto a los factores relacionados con el manejo de tecnologías de la información y las comunicaciones, se puede apreciar que en nuestra población estudiantil aún no existe una cobertura total en cuanto a la posesión y uso de los recursos tecnológicos, pues el 60% de la población encuestada manifestó no tener su propio computador frente a un 40% que sí tiene. La UNESCO plantea que la educación en el presente siglo, exige que se aprovechen
plenamente las tecnologías de la información y la comunicación con fines educativos y que urge disminuir la brecha social entre los que cuentan con estos medios y los que no. Es palpable que para la población universitaria del sector oficial se hace necesario establecer políticas de apoyo a las clases más vulnerables que no cuentan con los medios económicos para la adquisición de estas herramientas de apoyo, instrumentos necesarios para optimizar el
servicio educativo. Esto se agrava cuando se comprueba que el 73% de la población encuestada no cuenta con servicio de Internet frustrando el alcance de uno de los objetivos trazados desde el interior de la misma universidad cuando plantea la necesidad de acercar el mundo de los recursos tecnológicos a los estudiantes para que puedan acceder al
conocimiento universal, convirtiéndose así en un problema social al que deben apuntar gobernantes regionales y de orden nacional.
Otro punto para analizar es el poco uso de los recursos digitales que se está dando dentro de la clase. El 87% de los estudiantes encuestados afirma que los docentes llevan al aula de clase algunas veces ayuda tecnológica y el 7% asegura que nunca las emplean. Se observa que persisten prácticas educativas tradicionales que se alejan de las propuestas pedagógicas mediadas por la tecnología.
Según los estudiantes, uno de los factores que más favoreció su proceso lector con el uso de los O.A. fue la información que desplegaba cada hipervínculo pues contribuía a la comprensión literal del texto. Colomer y Camps (1990) consideran que la anticipación que guía el proceso de identificación sólo puede realizarse a partir del reconocimiento del significado, ya que no se puede prever al azar sino que el lector construye sus previsiones en relación con el sentido del texto.