Capítulo 2. Revisión de Literatura
2.4 Competencia Lectora en la Era Digital
Si en el contexto educativo la relación maestro- alumno ha tenido cambios significativos en torno a la concepción del modelo pedagógico, igualmente los conceptos acerca de los saberes y de la manera como se obtienen han sufrido grandes transformaciones. Por ejemplo, el acercamiento que se tenía a la lectura anteriormente, era básicamente alrededor del texto académico como ejercicio en clase de manera memorística y mecánica, ahora se incorpora a la cultura de la lectura un nuevo concepto: la necesidad de desarrollar habilidades lectoras que demuestren un amplio manejo interpretativo que contribuya a generar un pensamiento crítico.
Así como cambió el método de lectura y los aprendizajes que de ella se desprenden también cambiaron los soportes. Ahora el lector ya no sólo tiene acceso al texto impreso en el papel sino que se encuentra con el texto digital, sustituyéndose así las secuencias fijas y lineales de interacción por formas más personales de lectura en donde el usuario es quien
determina las rutas de acceso a la información acordes a sus niveles cognitivos (Fainholc, 2004).
En correspondencia con lo anterior, Cuevas y García (2007) plantean que junto con la escritura, la lectura ha experimentado recientemente el fuerte impacto del auge exponencial de un nuevo documento escrito. El texto digital efectivamente ha desarrollado su propia estructura, su propio discurso y gramática (el discurso electrónico) y una semiótica que aúna los códigos textuales, icónicos, auditivos, incluso olfativos.
De esto se desprende que el documento digital reclama su propia lectura digital, con sus propias competencias y alfabetización. Se plantea así un problema, cuya raíz está no sólo en la adquisición de nuevas habilidades y destrezas para una nueva competencia lectora, sino que, además, la lectura digital se ha naturalizado en el ciberespacio, paralelo y extrañado a la escuela, sin acomodarse a las reglas y normas escolares establecidas para la alfabetización, convirtiéndose así la lectura en:
“un ejercicio de disciplina académica, que procura conocimiento útil del mundo y se obtiene de un nuevo espacio educativo digital, sin regulación…
…Esta situación representa un nuevo reto para la escuela que debe incorporar la lectura digital y el ciberespacio como una nueva alfabetización, alfabetización en información (ALFIN), con sus propias técnicas y competencias, su propia promoción lectora, su propio proceso inferencial al conocimiento, pero, además, tiene una misión importante: asociar la lectura de ficción y analítica de conocimiento con una adecuada gestión de los contenidos digitales.” (Cuevas y García, 2007, p. 2).
PISA a partir de las dos vertientes mencionadas, además de analizar la capacidad lectora toma en consideración los hábitos de lectura, determinando que es necesaria la preparación de los jóvenes al finalizar su etapa escolar, de cara a afrontar los retos de la Sociedad de la Información.
Todo esto conlleva a suponer que es urgente preparar al joven de hoy para que
desarrolle habilidades lectoras acorde con las exigencias de los nuevos entornos sociales para que pueda asumir sin temores la que se ha considerado era de las comunicaciones.
impartida anteriormente para enseñar a leer se basaba fundamentalmente en deletrear,
silabear, comprender palabras y frases aisladas, etc. (Cassany y otros, 2001). Hoy se propende por una lectura significativa que permita construir un significado nuevo en nuestra mente a partir de unos signos impresos.
El ejercicio de la lectura es un proceso que se complica cada día más. Ya no se realizan lecturas lineales, ahora se habla de la metalectura (referida a los procesos mentales que ella genera), del hipertexto que sin lugar a dudas, modifica y enriquece el modo de lectura pues conecta al lector con diversos textos a la vez contraponiendo teorías de diversos autores.
En concordancia con estos nuevos enfoques de la lectura, se debe sumar la lectura digital, la cual exige del lector otro tipo de interacción. Al respecto, Fainholc (2004), advierte que “la lectura en internet se constituye en una actividad interactiva cognitiva y perceptual de
navegación por la cual las personas vivencian en su imaginario las mediaciones culturales”. Esto implica que las prácticas lectoras en las TIC y en el Internet desarrollan competencias específicas propias de los diseños arbóreos que subyacen al lenguaje de la red, como los hipertextos.
Esta conectividad existente entre textos que nos conduce a otros textos de los que se partió inicialmente, se establece a través de enlaces o hipervínculos entre las propias palabras de los textos. Conectividad que a pesar de ser coherente con el contenido de los textos, nos remite a otros momentos de lectura (Niño, 2003), otros niveles de comprensión (Cassany y otros, 2001), y al desarrollo de otras competencias.
Chartier (2001) citado por Fainholc (2004), advierte que desde la etapa de la prelectura donde las personas ojean, surfean, degusta en interacciones lúdicas erráticas, en la lectura digital, pasa a una etapa intermedia, donde domina hipertextos breves, concretos, claros y con gráficos sencillos, para pasar a una lectura madura que implica la lectura hipertextual.
“Un hipertexto puede describirse como una telaraña de escrituras interconectadas: textos, imágenes y otras fuentes de información, conectadas entre sí por medio de enlaces (links) electrónicos. Estos enlaces hacen las veces de señales indicadoras que dirigen al lector hacia textos de otros autores o hacia fuentes de información que, según el autor, tiene algún tipo de relación con su propio texto” (p. 146).
En conclusión, el concepto de comprensión lectora se va volviendo cada vez más complejo y transversal a todas las áreas del conocimiento y por lo tanto compromete a todo el sistema educativo.