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ANÁLISIS DEL DISCURSO 1 ¿Qué es el discurso?

C. Derecho a la reparación integral

2.2. ANÁLISIS DEL DISCURSO 1 ¿Qué es el discurso?

El discurso permite la interacción social y la instauración de las relaciones entre el uso del lenguaje y las ideas o creencias que de él se desprenden.

Primero que todo se debe aclarar que el uso del lenguaje no se limita simplemente a lo que está dicho o lenguaje hablado, sino que también tiene en cuenta aquello que está

14 CUESTA, José. Convivencia, reconciliación y desarrollo comunitario. Alcaldía Mayor de Bogotá.

Secretaría de Gobierno. Corporación Unificada Nacional de Educación Superior CUN. 2005. Capítulo 1. Pg. 31

escrito, y en ambos casos se hacen evidentes las mismas características en cuanto a la participación de usuarios que hacen uso del mismo. Teniendo en cuenta el lenguaje escrito se puede decir que los usuarios son los autores y los lectores, aunque su relación sea menos directa o menos evidente. Ahora bien, en el lenguaje hablado se le da importancia a lo que se expresa verbalmente pero también a la actividad no verbal de la que va acompañado, pues ella juega un papel relevante en el significado de la comunicación en su totalidad. Además de darle la importancia que se merece a cada uno de estos tipos de lenguaje es relevante darle valor al contexto en el que se da cualquier tipo de discurso ya sea hablado o escrito.

En segundo lugar, se hacen evidentes dos usos del término discurso, uno abstracto cuando hace referencia a un fenómeno social y otro específico cuando da cuenta de un ejemplo concreto de texto o conversación. De esta manera, para poder definir el discurso se deben tener en cuenta varios aspectos, tales como la identificación y delimitación de un discurso determinado, a saber: donde empieza y donde termina un texto o una conversación, su unidad, su coherencia, sus relaciones intertextuales, etc., y el hecho de no limitarlo a una forma de uso del lenguaje, sino hacer evidentes las diferentes estructuras que de él se desprenden o que lo rigen, como son: la gramática que trata la construcción de las oraciones en el discurso, la descripción estructural del discurso que da orden a las oraciones en el mismo permitiendo así la discursividad.

A partir de esto se puede señalar que el “discurso” es una forma de utilización del lenguaje oral y escrito en el que se da un hecho comunicativo en un tiempo y un espacio concreto donde se integran lo verbal, es decir el uso de la palabra como parte fundamental, y lo no verbal en una situación sociocultural definida. Pero esta definición quedaría corta, por que como se dijo anteriormente, el discurso no se limita al simple uso del lenguaje sino que se interesa por difundir y sustentar nociones e ideas por medio de la interacción verbal, poniendo en escena una variedad de situaciones y elementos que lo significan y le permiten acciones sociales, conceptos a los que el discurso hace referencia como, quién lo hace, cómo lo hace, porqué lo hace y cuándo lo hace. Todo esto permite utilizar el discurso, como lo hacen la lingüística y la psicología, como un medio para realizar una interacción

social o como lo hacen las ciencias sociales, como una manera en que las personas y los grupos sociales utilizan el lenguaje, la comunicación y la interacción.

Para empezar a hacer un análisis detallado del discurso debemos verlo como una estructura verbal que trae consigo diferentes categorías que hay que observar y estudiar detenidamente; estas disciplinas son:

• La fonología, la cual analiza las manifestaciones o expresiones observables de discurso tales como los sonidos y su influencia en la pronunciación, la entonación, el volumen entre otras propiedades características de las estructuras del discurso y las marcas visuales (cartas, figuras, colores).

• De la misma manera, el estudio de la sintaxis es significativo pues se centra en analizar la forma de las oraciones utilizadas en el discurso. En este punto es importante tener en cuenta que no se debe hacer un análisis aislado de cada una de las frases del discurso sino verlas como un todo que proporciona un significado global y da una distribución de la información en el discurso que a su vez está regida por un contexto determinado.

• Así mismo, es indispensable hacer el análisis del sentido del discurso lo que le concierne a la semántica, la cual se basa en la comprensión o la interpretación que cada uno le da al discurso. Análogamente a la sintaxis que hace un estudio de las oraciones del discurso y de su formación como proposiciones independientes, la semántica lo hace con la estructura de dichas proposiciones en el discurso. Esto conlleva a dos tipos de análisis: el micronivel de análisis que se refiere al estudio de la coherencia existente en oraciones o proposiciones y que puede ser funcional o semántico pero que también dependen del sentido del contexto en el que se halla el discurso y de la información que este proporciona basada ésta en la referencia que tengo yo de dicho discurso. Por su parte, el macronivel de análisis hace referencia al estudio de los tópicos y los temas tratados en el discurso. “Los tópicos del discurso constituyen, por así decirlo, los sentidos globales del discurso y definen su coherencia global o macro coherencia”16.

16 VAN DIJK, Teun A. El discurso como estructura y proceso. El estudio del discurso. Barcelona: Gedisa.

• De igual manera, para hacer un estudio adecuado del lenguaje es necesario analizar y comprender los actos de habla que, a su vez, deberán obedecer a una serie de condiciones de adecuación así como lo debe hacer el contexto en el que se producen dichos actos de habla. “El campo teórico específico que da cuenta de estos actos y sus condiciones se localiza habitualmente dentro de la pragmática, disciplina que estudia en general el uso del lenguaje como acción en un contexto sociocultural”17.

• El estudio del estilo discursivo se refiere a las diferentes formas lexicales que utilizamos para referirnos a los participantes en el texto, todo esto dependiente del contexto. El estudio estilístico del los discursos también permite atribuirles características específicas que acceden a determinar el género, el hablante, una situación, un período literario o incluso una cultura. En este punto también se hace adecuado referirse a la dimensión retórica del discurso que va ligada al análisis estilístico del mismo puesto que a través del estilo utilizado podemos persuadir al lector u oyente.

Es así, que todo estudio detallado del discurso se puede abordar desde un punto de vista global o local. La perspectiva local tiene en cuenta los elementos lingüísticos que hacen parte del texto, la forma de los enunciados, las relaciones entre ellos con el fin de formar secuencias. Por su parte, la perspectiva global hace referencia al texto como un conjunto, evidenciando en él su estructura, su contenido general y su anclaje pragmático. Esta perspectiva analiza el discurso tomándolo como acción o interacción en la sociedad. Para ello se debe comprender que el uso del lenguaje permite realizar varias actividades a las que se llega a través del uso de actos como: el acto locutivo o producción de sonidos en algún lenguaje, el acto semántico (o proposicional) que se relaciona al sentido, y finalmente el acto ilocutivo que es de gran interés desde el punto de vista del análisis global del discurso puesto que permite evidenciar la dimensión social del mismo. Todo acto de habla o acto ilocutivo tiene una función contextual o de interacción específica así no siga las reglas o aspectos normativos del lenguaje. Siempre se debe hacer uso de ciertos parámetros y estrategias específicas y claras para que una determinada comunidad de habla entienda e interprete el contexto general de lo que se dice o se escribe para lo que es necesario poseer conocimientos previos o creencias socioculturales comunes a la comunidad de habla a

partir de los cuales se crean representaciones que van a permitir comprender y analizar el discurso; todo esto es un proceso, no sólo individual, sino grupal o social puesto que está basado en reglas compartidas por la comunidad en general que permiten darle sentido a un discurso específico en un contexto dado haciendo uso, a su vez, de interacciones de ideas generales y específicas en la memoria. Estos actos de habla permiten la interacción de las personas entre sí y por esta razón puede suceder que se den de forma simultánea lo que implica un estudio tanto secuencial como vertical de los mismos.

A partir de las ideas anteriormente expuestas se empieza a pensar en lo que puede significar el análisis del discurso. Se puede decir que dicho análisis va a permitir enfocar el estudio de los problemas sociales a través del análisis de textos o discursos orales o escritos combinando las perspectivas, local y global, que a pesar de enfocarse en unidades diferentes, son a su vez interdependientes.

En general, los estudios discursivos analizan datos empíricos pues hacen parte de un contexto o un marco en el que se dan dichos discursos. Al realizar el estudio discursivo, hay que establecer un orden en el análisis. Su unidad básica es el enunciado o producto concreto de un proceso de enunciación realizado por un enunciador hacia un enunciatario. Los enunciados forman textos orales o escritos que son unidades comunicativas, intencionales y completas. La idea del análisis del discurso es la de asignarle al texto un sentido y la de conocer su significado en un determinado contexto cognitivo y social.

Para recoger, describir y analizar el discurso, disciplinas como la antropología y la sociología de la interacción ofrecen diferentes métodos y técnicas como la observación participante, las historias de vida, las entrevistas, etc., con el fin de entender las prácticas socioculturales.

2.2.2. El contexto en el discurso

El contexto es un elemento fundamental tanto en la producción como en la interpretación y comprensión del discurso hablado y escrito, pues da cuenta tanto de aspectos de la sociedad y la cultura como del intérprete o productor.

Es por esto, que los textos y las conversaciones naturales, obtenidas por medio de grabaciones o audio de conversaciones, al proveer datos reales son más aceptados puesto que son datos que no se corrigen ni se modifican, simplemente se estudian como son pues a través de ellos es posible observar el contexto local, global, social y cultural en el que se dan dichos textos o conversaciones.

De esta manera, “debemos dar cuenta del discurso como acción social, dentro de un marco de comprensión, comunicación e interacción que a su vez forma parte de estructuras y procesos socioculturales más amplios. De esta forma, la narración de historias puede ser una parte constitutiva de la cultura de las grandes corporaciones”18.

El discurso como práctica social se caracteriza por evidenciar “una relación dialéctica entre un evento discursivo particular y la situación, la institución y la estructura social que lo configuran”19, es por esto que se puede decir que el discurso es socialmente constitutivo y está socialmente constituido. Sumado a esto, cada ámbito de la vida social se da por las prácticas discursivas pero a la vez se crea por ellas; el discurso convierte a la persona en un ser social y la caracteriza como tal; es por esto que el discurso no puede aislarse de las relaciones sociales, de las identidades y los conflictos.

El discurso oral o escrito es una práctica social que hace uso de un contexto determinado (lingüístico, local, cognitivo y sociocultural) además de hacer uso primordial de la lengua lo cual permite que dicho discurso se lleve a cabo. Son esenciales también ciertas reglas o principios que regulan este proceso comunicativo e interactivo en el que se

18 Ibíd., P. 48

19 CALSAMIGLIA Helena, TUSÓN Amparo. Las cosas del decir. Manual Análisis del discurso. Barcelona:

interpretan intensiones verbales y no verbales, es por esto, que en el discurso es indispensable considerar a todos y cada uno de los agentes participantes en él, pues cada uno de ellos tiene una ideología y una visión del mundo, unas intensiones y unas metas determinadas. Debido a la manera de intervenir individualmente en los discursos como miembros de una sociedad se da que cada tipo de relación que se derive de ella influya en el proceso de interpretación de los discursos.

2.2.3. Modos de organizar el discurso

Existen cinco modos de organización del discurso pero es común que algunos de éstos se articulen entre ellos. Lo que se busca principalmente es mostrar los características que distinguen a cada uno de ellos teniendo en cuenta que en la realidad se pueden encontrar mezclados o superpuestos. Estas cinco modalidades son: la narración, la descripción, la argumentación, la explicación y el diálogo.

La forma narrativa es una de las comúnmente más utilizadas para organizar el discurso, ejemplo de narraciones son las leyendas, los mitos, las biografías, el cuento popular, la noticia, la crónica y muchos otros, que son utilizados para informar, argumentar, persuadir, etc. La narración es el modo utilizado como instrumento en algunas disciplinas como la sociología o la sociolingüística para recolectar testimonios obtenidos a través de historias o relatos de vida. Con el análisis que se hace de esos datos obtenidos se pueden reconstruir valores culturales, relaciones sociales y entender algunos sucesos inmersos en los procesos sociales.

Según Calsamiglia y Tusón (1999), en la estructura narrativa se distinguen 6 constituyentes básicos:

Temporalidad: Sucesión de eventos en un tiempo determinado. Unidad semántica: Dada por un sujeto-actor.

Transformación: Cambio de estados de los sujetos o actores.

Unidad de acción: Se da por un proceso integrador que permite que el transcurso entre la situación inicial y la final se transforme de forma coherente.

Causalidad: Las relaciones causales entre los sucesos generan una intriga.

Además de dar cuenta de esta estructura, se deben estudiar algunos elementos morfosintácticos y discursivos que hacen parte del esquema narrativo. Estos elementos son: primero, los tiempos verbales entre los cuales encontramos los tiempos pretéritos para la acción y los momentos descriptivos. Por su parte, el presente se utiliza para las narraciones históricas y en los diálogos o las narraciones que se producen dentro de ellos. Segundo, los conectores y los marcadores ya sean temporales, causales, consecutivos, espaciales u organizadores, que al igual que los tiempos verbales, se utilizan en ciertas partes de la narración, según sea el caso. Tercero, los tipos de progresión temática, lineal o constante, puesto que en la narración es tan importante asegurar la unidad temática como la progresión de la acción. Cuarto, el punto de vista, para lo que hay que usar marcaciones morfosintácticas de persona que permitan identificar quien es le narrador del relato. En efecto, la articulación de todos estos elementos permite dividir el relato en sus partes constituyentes y le da la cohesión necesaria para poder ser entendido.

Por otro lado, la descripción es el modo utilizado para representar lingüísticamente le mundo real o imaginado en el ámbito humano y natural. La secuencia descriptiva además de ser el eje central de la organización de un texto, es la forma que se utiliza para describir todo aquello que los sentidos perciben y que va siendo acumulado en la mente para luego recordarlo, asociarlo, imaginarlo e interpretarlo. “Toda descripción está condicionada por el contexto en que aparece la comunicación”20 y su función es informativa o expresiva, argumentativa o directiva.

Otra manera de organizar el discurso es la argumentación utilizada frecuentemente en la vida social pública o privada. Se usa la argumentación en situaciones en las que pretendemos persuadir o convencer a alguien por lo que se le puede otorgar una función comunicativa pues se dirige hacia un receptor del que se busca una respuesta. En este tipo de secuencia, el texto se organiza bajo el esquema de tesis y antítesis, así el texto se basa en un problema y en diversos puntos de vista que lo que buscan es darle solución. En la

argumentación podemos encontrar las secuencias discursivas revisadas anteriormente, como son, la descripción y la narración, pues ellas pueden funcionar como elementos de soporte o de apoyo para el proceso persuasivo que se busca.

Otra de las secuencias utilizadas como medio para organizar el discurso es la explicación. Este tipo de estructura parte de una información dada con anterioridad que se obtuvo por la experiencia o a través de la reflexión. “Como fenómeno discursivo, la explicación consiste en hacer saber, hacer comprender y aclarar, lo cual presupone un conocimiento que, en principio, no se pone en cuestión sino que se toma como punto de partida”21. Por esta razón se puede decir que la explicación es fundamentalmente utilizada en la didáctica, pues es aquí el núcleo del discurso, en la medida en que transmite un conocimiento.

Por último, tenemos al diálogo, como medio para organizar el discurso, caracterizado éste por la conversación, medio que permite el desarrollo de las relaciones humanas. Para hablar de la estructura básica de esta secuencia tenemos que empezar por decir que ésta atiende una doble perspectiva, una perspectiva es su carácter secuencial que define la forma como deben interpretarse los enunciados realizados, es decir de forma cabal en función de lo que se dijo y lo que se dirá y su carácter jerárquico que señala la existencia de unidades implicadas en la construcción conversacional, siendo la unidad mínima monologal, el acto y la máxima dialogal, la interacción. Entre estos dos tipos de unidades puede haber unidades intermedias o secundarias.

2.2.4. Los registros del discurso

Para adentrarnos en el ámbito de los registros del discurso se debe empezar por definir el concepto de texto, sea éste la unidad básica de la estructura semántica. A través del texto se interpretan símbolos y a través de algunos principios fundamentales que sirven a la dupla hablante-oyente se les da significado a las situaciones sociales que se dan todo esto dependiendo del contexto o sistema social en el cual se da la situación.

Es así, que los factores de situación son determinantes del texto, lo que es ejemplificado por Halliday, McIntosh y Stevens (1964) en las tres categorías de campo, tenor y modo. Estas tres categorías sirven para predecir el texto y darle significado o para predecir el registro.

El registro

Los registros pueden denominarse de multitud de formas: literario, científico, académico, etc. También es posible reconocerlos por ciertos rasgos verbales que los caracterizan y los diferencian creando una configuración semántica que hace referencia a la situación que se está tratando, esta configuración semántica es a la que se le llama “registro”. Como el uso lingüístico se concreta en textos, orales o escritos, se considera que el registro define la variedad textual. Esto se hace evidente cuando el hablante se encuentra en una situación comunicativa cualquiera en la que se ve obligado a elegir un conjunto de elementos lingüísticos-textuales adecuados para dicha situación. Estos elementos van moldeando el perfil del registro que puede variar en el transcurso de la situación. “Los factores situacionales que condicionan, orientan y a veces determinan el uso lingüístico se conocen como campo, tenor y modo”22. La combinación de estos factores genera la

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