En primer lugar, con respecto a la formación recibida y las características de la misma indicar que los resultados muestran que el 73% del profesorado de la muestra afirmaron que habían sido formados en este tema, aunque ésta había sido muy diversa. Los docentes señalan los siguientes caminos utilizados para el aprendizaje de los aspectos que conlleva esta problemática: conocimientos adquiridos durante la carrera, curso interno en el centro, curso organizado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (competente en materia educativa en la Ciudad Autónoma de Ceuta), máster o posgrado universitario, curso privado, seminarios y conferencias.
En cuanto a un análisis más detallado por género y edad, se ha encontrado que el porcentaje de profesoras que manifiestan haber recibido formación específica sobre el maltrato infantil es significativamente mayor que el de profesores (2= 4,60; p<.05). Sin embargo, por lo que respecta a la edad de los maestros y su relación con la formación específica en temas de maltrato, no observamos que en ninguno de los grupos de edad que hemos establecido existan diferencias significativas (2 = 3,007; p=.22.NS).
Pero aunque la edad no influye, según este primer análisis de los resultados, sí que existen diferencias significativas en la formación específica sobre maltrato infantil cuando analizamos los años de experiencia de los maestros (2 = 9,48; p<.05). El profesorado cuya experiencia
(35,2%), a continuación, le siguen los docentes que tienen entre 6 y 10 años (31,8%), los de entre 11 y 20 años (20,5%) y, finalmente, el profesorado de entre 1 y 5 años de experiencia representa tan solo el 12,5% de los que tienen formación específica sobre el maltrato infantil.
En segundo lugar, por lo que se refiere al conocimiento y detección de los casos de maltrato, señalar que el 48,4% del profesorado de la muestra afirma conocer los indicios conductuales, el resto indica desconocerlos; este dato se eleva al 72,9% si nos referimos a los aspectos físicos del maltrato. Los resultados cruzados nos indican que el 48,3% de los sujetos manifiestan que conocen los indicadores físicos y conductuales del maltrato y un 23,7% los desconocen.
Relacionado con el conocimiento, nos interesó averiguar el nivel o éxito de detección del maltrato que el profesorado reconocía tener. Así, en primer lugar, encontramos que un 9,2% de los sujetos de la muestra afirmaron que habían detectado anomalías en la progresión normal del comportamiento del alumnado indicativas de una situación de maltrato infantil, siendo el maltrato físico, la negligencia o abandono y el abuso sexual los tipos de maltrato indicados. Posteriormente, se les preguntó por el número de casos de maltrato que habían detectado a lo largo de su carrera como docentes y también encontramos que, del total de casos reconocidos, la negligencia es la que tiene un porcentaje mayor con un 40,5% del total de los casos detectados, seguido por el maltrato físico con un 17,7% y el maltrato emocional con un 12,4%; también fueron señalados, aunque con porcentajes menores de un 3%,el abuso sexual y la explotación infantil.
En tercer lugar, en cuanto al conocimiento del papel de las diferentes instituciones implicadas se preguntó por las que los sujetos de la muestra pensaban que contribuían en mayor medida a la detección y prevención de las situaciones de maltrato infantil. Las respuestas de los sujetos las presentamos en la figura 1.
FIGURA 1. Instituciones que favorecen la detección y prevención del maltrato infantil
Cómo se puede observar en la figurar, según la consideración del profesorado, las instituciones que más favorecen la detección y prevención de los casos de maltrato infantil son el Ministerio de Educación (los centros que de él dependen), el Área de Menores de la Ciudad Autónoma y la fiscalía de menores.Centrándonos en la institución escolar, el 98,2% del profesorado de la muestra la consideran básica en el proceso de socialización infantil y, por extensión, en la detección y prevención de las situaciones de maltrato infantil. Todas las profesoras estuvieron de acuerdo con esta afirmación y sólo un 7,4% de los profesores consideraron que no era así.
En cuarto lugar, por lo que respecta a los pasos a seguir una vez detectado un caso de maltrato infantil, hemos de señalar que sólo el 35,4% del profesorado dice conocer los aspectos
leyes estatales y sólo un 3,1% de las locales. Pese a todo, el 58,7% de los educadores dicen conocer el organismo municipal (en este caso autonómico2) que se hace cargo de las denuncias de los casos de maltratos infantiles y el resto (41,3%) indican desconocerlo. Además, cuando se preguntaba sobre el conocimiento de los pasos a seguir cuando se detectaba una situación de maltrato, el 65,6% responden afirmativamente y el 34,4% dicen desconocerlos. Como se muestra en la tabla siguiente y al igual que ocurría cuando analizábamos la existencia de formación específica sobre el maltrato, aunque en este caso la relación no es estadísticamente significativa, la experiencia, por lo que respecta a los pasos a seguir cuando se detecta uno de estos casos, parece que juega un importante papel ya que el grupo de maestros y maestras con más de 20 años de docencia es el que manifiesta tener mayores conocimientos en este tema.
TABLA 2. Años de enseñanza y pasos a seguir
Edad Si No
1-5 años 9,2% 9,2%
6-10 años 20,8% 11,7%
11-20 años 11,7% 7,5%
Más de 20 años 25% 5%
En quinto lugar, en cuanto al papel del profesorado en las situaciones de malos tratos, el 26,6% de los maestros afirman haber colaborado cuando se ha detectado un caso de maltrato infantil, y el 13% sospechan que está ocurriendo, en el momento que se realiza este trabajo, un maltrato en el aula, en concreto se señalan 13 casos de negligencia, 7 de maltrato emocional y 5 de maltrato físico. Además, al profesorado se le preguntó si conocían y habían utilizado en alguna ocasión los instrumentos estandarizados con los que se cuenta para la detección y notificación del maltrato infantil (documentosque están vigentes en la ciudad de Ceuta desde hace varios años, disponibles en todos los centros escolares, donde existe un trabajador social encargado de tramitarlos). Las respuestas a estas cuestiones se presentan resumidas en la tabla 3.
TABLA 3. Conocimiento y utilización de instrumentos
De tabla anterior se desprende que un escaso 22,1% de los sujetos de la muestra conocen la hoja de detección, un 21,3% el cuestionario de notificación y más de la mitad de los profesores (52,6%) desconocen alguno de estos formularios para la notificación del maltrato infantil. Por otro lado, los porcentajes de utilización de la hoja de detección y del cuestionario descienden hasta un 6,1% y un 6,8% respectivamente; así, de los sujetos que han contestado a esta pregunta el 74,8% no han utilizado ninguno. Además, de los docentes que han utilizado estos instrumentos de detección, al 62,7% se los han proporcionado el trabajador social del centro, al 18,6% el propio centro educativo y el 9,3% lo han conseguido a través del área de menores. La figura del
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Esto es debido a las características propias del estatuto de autonomía de la ciudad de Ceuta, algunas competencias son de ámbito municipal y otras de ámbito autonómico. Así, menores es una competencia dentro del ámbito autonómico del estatuto que rige la ciudad, por ello el Área de Menores esta orgánicamente encuadrada en el marco de competencias que ostenta la Vicepresidencia primera de la Mesa Rectora de la ciudad autónoma y no en la Consejería de Servicios Sociales que se encuadraría más dentro de la competencia municipal.
Instrumentos Conoce Utiliza
Hoja de detección 22,1% 6,1%
Cuestionario notificación 21,3% 6,8%
Otros 5,3% 3,3%
(47,1% de las ocasiones).
Por lo que respecta a si los docentes de la muestra creen que la notificación y denuncia del maltrato infantil es competencia y responsabilidad del profesor responden afirmativamente un 54,2% de los sujetos, mientras que responden negativamente el 8,4%. A estos porcentajes hay que añadir un 9,1 % que corresponde a aquellos profesores que respondieron a esta pregunta, pero que dan un sí condicionado, es decir, reconocen la responsabilidad del profesorado pero no creen que sean la única parte implicada.
Cuando a los sujetos se les plantea, si en caso de tener sospechas fundadas notificarían que un menor está siendo maltratado, responden afirmativamente un 90,4% de la muestra, mientras que no lo harían sólo un 3,1%; un 2,3% indican que lo harían dependiendo de qué familia se tratase. En el caso de no realizar la denuncia los sujetos señalan que no la llevarían a cabo por desconocimiento (14,5%), por miedo a represalias (6,1%), porque no les compete (3,8%) y por otras causas un (5,3%).
Finalmente, les preguntamos a los docentes si habían tenido enfrentamientos o sufrido amenazas por parte de los familiares del alumnado en el caso de haber participado en la detección y resolución de algún caso de maltrato en el centro. De los sujetos que han contestado a esta cuestión tan solo un 3,1% afirma haber sufrido amenazas o coacciones por parte de familiares.