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4. Discusión

4.1. Análisis de las diferencias existentes de la categoría de conocimiento

Es importante recordar, que para éste estudio la categoría conocimiento esta definida según el concepto de Ngozi Nkongo, quien refiere que el conocimiento “involucra un reconocimiento del otro como algo separado, con necesidades únicas. Implica entender quien es la persona que se cuida, sus necesidades, fortalezas y debilidades, y lo que refuerza su bienestar. El conocimiento puede ser explicito o implícito, directo o indirecto; incluye conocimiento general y especifico de la persona que uno cuida” [43].

En este estudio se ha podido evidenciar, que los cuidadores de personas con enfermedad crónica discapacitante que cuidan a su paciente desde el momento de conocer su diagnóstico, poseen un nivel medio de conocimiento, seguido de unos niveles altos de conocimiento; en contraste con los que no cuidan a sus pacientes desde el incio del diagnostico que reportan de manera prioritaria unos niveles de conocimiento también medios; pero seguidos de unos niveles bajos de conocimiento; se puede afirmar para los cuidadores tomados en éste estudio, que aquellos que cuidan a sus pacientes desde el incio del diagnóstico, poseen unas características

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sociodemograficas diferentes en relación con los que no cuidan desde el momento del diagnóstico.

Afirmando lo anteriormente descrito, una diferencia marcada entre los dos grupos esta dada en los siguientes aspectos: Los cuidadores que cuidan a su pacientes desde el incio del diagnóstico, son cuidadores mayores que la edad del cuidador, poseen un nivel de escolaridad entre universitarios y técnicos, la mayoría son casados, la ocupación prioritaria es ser amas de casa, el estrato de la vivienda está entre tres y seis y la mayoría llevan más de siete meses como cuidadores.

En contraste, los cuidadores que no cuidan a la persona desde el incio del diagnóstico, son menores que la edad de la persona que cuidan, en un porcentaje mayor el nivel de formación es técnica y básica, la mayoría son solteros, su ocupación de prioridad es que son empleados, el estrato de la vivienda esta entre dos y tres, no son cuidadores únicos y llevan relativamente menor tiempo como cuidadores.

Al analizar las características sociodemográficas de los dos grupos de cuidadores y contrastarlos con los niveles de la habilidad de cuidado de cada uno de ellos; en la categoría conocimiento en ambos grupos, sobresale un conocimiento en nivel medio, lo que implica que para ambos grupos de cuidadores es importante fortalecer la categoría conocimiento, especialmente en lo que tiene que ver con el reconocimiento de la persona que se cuida, reconecer e identificar las necesidades, fortalezas y debilidades y contribuir

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en la búsqueda de todas aquellas actividades que le generan bienestar a la persona que es cuidada.

También se podría afirmar, que ambos grupos de cuidadores necesitan ver en cada situación una oportunidad, entender a las personas facilmente, encontrar significado en cada situación que se presente, elevar su autoestima, aceptar a las personas tal como son, expresar sus sentimientos cuantas veces sea necesario, compartir sus experincias con otros y respetar los espacios, sentimientos y pensamientos de las otras personas entre otros aspectos que se requieren para poseer conocimiento en nivel alto.

Cabe resaltar, que la categoría conocimiento en el grupo de los cuiadores que cuidan desde el incio del diagnóstico tiene unos niveles de conocimiento que tienden de un nivel medio, a un nivel alto; mientras que los que no cuidan desde el momento del diagnóstico, tienden a unos niveles de conocimiento medio – bajo; se podría afirmar que existe una relación importante entre las características sociodemograficas y los niveles de conocimiento de estos dos grupos de cuidadores; un mejor nivel de escolaridad, una mayor disponibilidad de tiempo para cuidar, un mejor nivel de vida, el mantener una relación marital estable y el tener mayor experiencia en terminos de tiempo como cuidador, les genera mayor conocimiento a los cuidadores, para cuidar de una persona con enfermedad crónica discapacitante.

En los diferentes estudios donde se han medido las habilidades de cuidado tanto totales como por dimensión, se ha evidenciado que los

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cuidadores en su mayoría poseen un conocimiento entre un nivel medio bajo; por ejemplo Blanco Diana, en el 2007, encontró en su estudio, que “del total de los cuidadores tomados en la muestra, el 38% posee niveles medios de conocimiento, seguido por un 32% con nivel bajo y el 30% con un nivel de conocimiento alto; lo que muestra, que se debe fortalecer a este grupo de cuidadores en relación al conocimiento ya que su tendencia es a un nivel de conocimiento medio bajo”. [45]

Otro estudio realizado por Montalvo, muestra resultados de medición de las habilidades de Cuidado por dimensiones, encontrando que del total de la muestra que selecciono para su estudio, el 72,62% presenta un nivel de conocimiento entre medio y bajo, ella afirma que el bajo nivel de conocimiento por parte de los cuidadores para asumir el rol de cuidador en los diferentes procesos que presenta la persona cuidada, puede ser consecuencia de la falta de preparación por parte del cuidador. Además refiere, que los cuidadores expresan también ansiedad acerca de su necesidad por conocer las complejas habilidades de cuidado en el hogar, especialmente cuando la información suministrada por el personal de salud no es clara. [44]

En el estudio realizado por Galvis en el 2004 encontró que la “calificación de conocimiento para los cuidadores de consulta externa es muy dispersa, los hospitalizados tiene una mayor calificación en la categoría media” [7]

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En un estudio realizado por Parra y Berdejo se encontró en la “categoría de conocimiento, que los cuidadores informales de pacientes con alteración neurológica se encuentran en un nivel de conocimiento alto en un 44%, medio 52% y bajo en un 4%” de la misma forma en este estudio se concluye que “el 56% de los cuidadores informales no cuentan con el suficiente conocimiento para desarrollar una adecuada habilidad del cuidador” [49].

4.2. Análisis de las diferencias existentes de la categoría valor entre los cuidadores que cuidan desde el inicio del diagnóstico y los que no.

Frente a la categoría de valor Ngozi Nkongo refiere que el valor “está presente en el cuidado cuando la dirección del crecimiento y su resultado se desconoce. El valor para cuidar se obtiene de experiencias del pasado y al ser sensible y estar abierto a las necesidades del presente” [41], en este estudio se ha podido evidenciar, que tanto los cuidadores de personas con enfermedad crónica discapacitante que cuidan a su paciente desde el inicio del diagnóstico como los que no, poseen un nivel de valor medio alto.

Los datos que se presentan en esta categoría se ven uniformes dadas las características particulares del grupo de cuidadores que pertenecen al proceso integral de rehabilitación de la Clínica Universidad de La Sabana, quienes pasan la mayor parte de su tiempo en una institución de salud, y en ocasiones permanecen más de ocho horas con su paciente, tienen a su disposición un grupo interdisciplinario y pertenecen a un grupo de cuidadores

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que favorecen los espacios de esparcimiento y educación; sin embargo, se requiere que el profesional de enfermería y el equipo interdisciplinario, fortalezcan el valor en los cuidadores teniendo en cuenta las siguientes acciones de cuidado:

Enfatizar en la importancia del rol del cuidador y en todo lo que pueden brindar al sujeto de cuidado

Dejando de lado los prejuicios y la negatividad de los hechos sucedidos ante la enfermedad, optimizar los momentos de dependencia y motivar a la independencia

Favorecer la expresión de sentimientos en la persona que cuida como en la que es cuidada.

Facilitar la comunicación efectiva en los momentos de cuidado Fortalecer la estrategia de verse en la situación del otro

Ofrecer ayuda y tener presente sus limitaciones Acompañar en las nuevas experiencias de vida

Darse a conocer y ofrecer de forma espontánea la ayuda al otro

Todas estas acciones permiten potencializar la categoría de valor, logrando que la habilidad de cuidado del cuidador sea alta; de la misma forma es necesario el acompañamiento del equipo interdisciplinario e involucrar a la familia y a las redes de apoyo social, quienes permiten dar un mayor soporte al cuidador en momentos de dificultad.

Estas similitudes encontradas permiten afirmar que las diferencias sociodemográficas no influyen en la categoría de valor, ni resaltan una

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diferencia significativa, así mismo estos datos difieren de lo encontrado en la literatura en donde los hallazgos frente al valor se encuentran en un nivel medio bajo.

En cuanto al valor, Barrera afirma que “el grado de valor estuvo en nivel medio de 46% y bajo de 27%; se observó incapacidad y temores para afrontar estos eventos lo que plantea la necesidad de realizar intervenciones en asistencia de los profesionales de la salud, para brindarles una información oportuna, involucrarlos en los procesos de cuidado modificar las actitudes y valores; y contar con el apoyo organizado y permanente de la red social formal e informal” [24].

Montalvo, en cuanto al valor encontró, que un alto porcentaje de cuidadores de personas con enfermedad crónica, se encuentran en la calificación moderada baja (66,66%), lo cual indica que se debe reforzar en el cuidador esta virtud para que haga frente a las circunstancias que le toca vivenciar con su familiar enfermo, el grado de valor puede estar afectado por el grado de conocimiento limitado que se tiene en cuanto a las intervenciones como cuidador, lo cual restringe y genera un estado de incertidumbre frente a las experiencias de cuidado. [44]

Blanco Diana, en su estudio concluye que el valor está bastante afectado en el grupo de cuidadores, pues el 37% se encontró en un nivel bajo, lo cual representa una falta de coraje para asumir el cuidado, a causa de diferentes situaciones, principalmente medidas por el temor a lo desconocido, temor a no controlar la situación de cuidado, temor a la

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enfermedad y sus consecuencias, temor a la muerte del ser al que cuidan; esto evidencia la necesidad de fortalecer el valor porque es el que permite claridad en la toma de decisiones que benefician al niño y la familia. [45]

En el estudio realizado por Castro en el 2009, respecto a la dimensión de valor, los cuidadores al no tener un nivel de valor optimo, se les dificulta afrontar las nuevas experiencias, la carga emocional y física que se experimenta al ser el cuidador de un paciente con enfermedad crónica, como la insuficiencia cardiaca, los cuidadores no han llegado a sobrellevar las dificultades en el cuidado, dado que el valor y la fortaleza ante las dificultades de la vida se encuentran ausentes o disminuidas. [47]

En el estudio realizado por Barrera et all; sobre la habilidad de cuidado de cuidadores familiares de personas Con enfermedad crónica: comparación de géneros donde se describió y comparó la habilidad de cuidado de un grupo de cuidadores familiares hombres y mujeres que cuidan a un ser querido con enfermedad crónica; se encontró que el componente valor fue óptimo en un 28,89% y en el 71,12% el valor fue deficiente [48].

Frente al valor Parra y Berdejo encontraron en su estudio, que “los cuidadores informales de pacientes con alteración Neurológica que tienen un nivel de valor bajo de 52% [6], medio 28% y alto 20%, permite determinar que de los participantes el 80% no tiene el valor requerido y necesario para la habilidad de cuidado” [49].

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En conclusión el equipo de salud debe fomentar acciones de cuidado que favorezcan y potencialicen aun nivel alto la categoría de valor en la habilidad de cuidado.

4.3. Análisis de las diferencias existentes de la categoría de paciencia entre los

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