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GRADO DE SOBRECARGA DEL CUIDADOR

IV. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN

En el presente capítulo se analiza los resultados obtenidos en el presente estudio.

En muchas sociedades como la de la población peruana, la familia es el sistema de apoyo social más importante para el adulto mayor y muchas veces el único. Este proporciona una serie de servicios como apoyo emocional, económico, toma de decisiones. El cuidado y la preocupación surgen de compromisos emocionales sólidos basados en valores culturales, con un sentido de solidaridad familiar y conciencia de grupo. Por estos motivos predomina el cuidado familiar (Casado y López, 2001).

Pinto et al (2005) afirma que cuidar será siempre indispensable para la perpetuidad de la sociedad, es el pilar de la profesión de enfermería, pero también tiene un componente no profesional, el cuidado familiar en el domicilio, que es considerado una obligación moral.

Losada (2005) afirma que la sobrecarga es un indicador del grado de afectación de la vida cotidiana de los cuidadores debido a lo demandante de su situación. Puede verse como una variable que determina la mayor o menor afectación emocional y física de los cuidadores. Parece razonable pensar que los cuidadores que tengan que atender a más actividades y demandas se encuentren más afectados.

Respecto al presente estudio, observamos en el CUADRO N° 03, la distribución numérica y porcentual del grado de sobrecarga de roles del cuidador familiar del adulto Mayor, donde el 77.5 por ciento de ellos presenta un nivel de sobrecarga intensa; mientras que un 22.5 por ciento presenta un nivel de sobrecarga leve y ninguno de los participantes tuvo puntaje de no sobrecarga. Esto indica que los cuidadores familiares en el desempeño de su rol están desgastándose física y emocionalmente, su actividad se limita a los cuidados del adulto mayor,

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produciéndose un distanciamiento de sus roles sociales e incluso se reduce el tiempo que dedican a sí mismos.

Estos resultados se sustentan debido a que la mayoría de cuidadores son familiares del paciente y existen lazos afectivos entre ambos es qué se incrementa la carga emocional y la preocupación por la seguridad y bienestar del paciente esto hace que los niveles de sobrecarga aumenten en los cuidadores.

Al respecto Bermejo (2007), señala que la motivación para cuidar aumenta con el grado de parentesco entre el cuidador y el paciente; esto hace que exista un mayor compromiso y responsabilidad por parte del primero ya qué al grado de dependencia del adulto mayor aumentan los niveles de sobrecarga en el cuidador.

Estos resultados coinciden con el estudio realizado por Giraldo (2006) realizado en Chile; respecto a la sobrecarga de roles, donde encontró que de 60 cuidadores, el 60 por ciento presento sobrecarga intensa y un 28 por ciento sobrecarga leve mientras que solo el 12 por ciento no presentaba sobrecarga.

Así mismo tenemos el estudio realizado por Mendoza (2005) en Venezuela donde encontró que el 62,2 por ciento de los cuidadores presentan una sobrecarga intensa lo que podría estar ligado a la multiplicidad de roles que tiene el cuidador familiar.

Por otro lado Izquierdo, (2004). En su estudio denominado “Recursos y consecuencia de cuidar a las personas mayores de 65 años” realizado en la ciudad de Chillan (Chile); afirma que los cuidadores familiares estudiados un 70% presentaron sobrecarga intensa

López (2005) en su estudio realizado en Madrid “entrenamiento en manejo del estrés y sobrecarga en Cuidadores de familiares mayores Dependientes” encontró que la percepción de sobrecarga es muy elevada, pues en la Escala de la

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carga del cuidador la puntuación media de sobrecarga es de 65,5 por ciento lo cual informa de niveles de sobrecarga intensa en los participantes de este estudio. En un análisis más pormenorizado se observa que un 90% de los cuidadores experimentan importantes pensamientos de sentirse sobrecargados.

García (2006). Afirma que los cuidadores presentan una salud física deteriorada. Debido al grado de sobrecarga que experimentan. En su estudio encontró que el 63,4% declara un alto grado de sobrecarga 66,7 por ciento; y un 46,6 por ciento de los cuidadores a presentar una sobrecarga leve.

Jiménez (2003) En su estudio realizado en la ciudad de Lima; denominado “perfil epidemiológico del cuidador en el servicio de atención domiciliaria geriátrica de la clínica geriátrica, san José” encontró que, la sobrecarga del cuidador valorada mediante la entrevista de zarit revela un 50.4% de sobrecarga intensa y 49.6% sobrecarga leve.

Conceptualizando estos resultados, Llácer et al (2004) afirma que la sobrecarga que experimentan los cuidadores familiares está relacionada con las múltiples tareas que se tiene que desempeñar en la ayuda del adulto mayor dependiente.

Zarit et al (1985) la define como la experiencia subjetiva del cuidador de las demandas de atención, es un concepto multidimensional, con características objetivas y subjetivas. La carga objetiva corresponde a los cambios que debe realizar el cuidador en diversos ámbitos de la vida y la carga subjetiva se refiere a las reacciones emocionales frente a las demandas de cuidado. Se considera como amenaza a la salud física y mental del cuidador, lo cual puede asociarse a la dificultad persistente de cuidar; incluye problemas físicos, psicológicos y sociales que pueden estar experimentando los cuidadores.

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En el CUADRO N° 04, se observa que el 70 por ciento de cuidadores familiares del adulto mayor presentan un nivel de estrés severo, el 25 por ciento presentan un nivel de estrés moderado, mientras que solo un 5 por ciento de cuidadores presentan un nivel de estrés leve.

No se han encontrado estudios que reporten datos de la variable en estudio en poblaciones similares; Sin embargo, estos resultado coincide con el estudio de, IMSERSO (2005) sobre el cuidado que realizan a las personas adultas mayores, encontrando que un 32 por ciento de estos declara experimentar un estrés severo, un 29 por ciento presenta un estrés leve y solo un 9 por ciento no expreso estrés.

Rodríguez (2005) define al estrés como un conjunto de relaciones particulares entre las personas y la situación, siendo está valorada por la persona como algo que grava o excede sus propios recursos y que pone en peligro su propio bienestar personal. Un modelo explicativo de la relación entre los estresores y su impacto psicológico, considera que el estrés puede provocar efectos sobre la persona que depende de los factores situacionales y de afrontamiento incluyendo también el uso de apoyo emocional y las propias características psicológicas.

López y Crespo (2007) afirman que los cuidadores familiares están expuestos a situaciones de estrés que incrementan el riesgo de padecer problemas emocionales especialmente ansiedad y depresión y que por lo tanto son un grupo de especial atención en el momento de brindar el cuidado a los adultos mayores.

Citamos a, Ivancevich y Matterson (1992) quienes señalan que el estrés es una respuesta adaptativa, mediada por las características individuales y los procesos psicológicos, proceso perceptual, lo cual es a la vez consecuencia de alguna acción, de una situación o un evento externo que plantea a la persona especiales demandas físicas y psicológicas; el proceso que se inicia ante un conjunto de demandas ambientales que recibe el individuo, a las cuáles debe dar una respuesta adecuada, poniendo en marcha sus recursos de afrontamiento.

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De los Reyes (200) señala que el cuidado a los adultos mayores provoca problemas de diversa índole: influye en el desarrollo normal de sus actividades laborales, conlleva a privaciones en el cónyuge e hijos y restringe su vida social, del cuidador del mismo generando agotamiento físico, estrés y angustia, e incluso provoca en ellos disfunciones o desequilibrio en todos los miembros de la familia.

Por otro lado, Mateo et al (2007) afirma que cuidar de un familiar mayor dependiente en el propio hogar supone una situación de estrés que incrementa el riesgo de padecer importantes alteraciones emocionales y problemas físicos. Los cuidadores se verían muy beneficiados por programas de intervención dirigidos a enseñarles a manejar la situación de estrés con la que han de enfrentarse al asumir ese papel.

En el CUADRO N° 05, Se presenta las frecuencias absolutas del cruce de la variable dependiente Nivel de Estrés con la variable independiente Sobrecarga de Roles, del total de cuidadores familiares (40) Ninguno presento puntaje de No Sobrecarga; mientras que el 77.5 por ciento presentan sobrecarga intensa, y el 25 por ciento presenta sobrecarga leve

Del total de participantes con sobrecarga Intensa (77.5), el 75 por ciento (23) experimentan un nivel de estrés severo y el 22 por ciento (7) presentan un nivel de estrés moderado y solo un 3 por ciento (1) tienen un nivel de estrés leve; sin embargo los cuidadores que presentan un grado de sobrecarga leve (22.5), el 55.6 por ciento (5) presentan nivel de estrés severo, 33.3 por ciento (3) moderado y solo 11.1 por ciento (1) experimenta estrés leve. Respectivamente.

Se puede evidenciar porcentualmente que para una sobrecarga intensa hay un nivel de estrés severo.

Para validar el grado de asociación de variables, los resultados obtenidos fueron sometidos a la Prueba D de Somers encontrándose un valor de 0, 201 con

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una probabilidad de P = 0, 299. Por lo cual se puede concluir que no existe asociación estadística entre las variables (p > 0.05); sin embargo existe una relación porcentual ya que se encontró altos niveles de sobrecarga y estrés en los cuidadores familiares en estudio.

Estos resultados coinciden con los porcentajes encontrados por, Campos y Solórzano (2006) en donde encontraron que de los 81 cuidadores familiares presentaron un grado de sobrecarga leve (67.94 por ciento) con tendencia a sobrecarga intensa (29.6 por ciento) y que el (51.9 por ciento) presento un nivel de estrés moderado y severo respectivamente además el 75.0 por ciento y el 25.0 por ciento habiendo presentado una sobrecarga intensa tuvieron un nivel de estrés moderado y severo respectivamente.

No se encontraron estudios similares pero, Díaz et al (2005) dice que la experiencia de cuidar involucra una gran responsabilidad y un enorme esfuerzo, provoca un aumento en la sobrecarga de roles del cuidador, la cual si no se logra manejar adecuadamente puede traer repercusiones físicas, mentales y socioeconómicas y, por lo tanto, comprometer la vida, la salud, el bienestar, el cuidado y autocuidado no sólo del cuidador, sino también de la persona dependiente de cuidados, por lo que se requiere de un soporte social más global.

Por su parte, Weiner (2002) señala que los cuidadores con mayores niveles de sobrecarga presentan síntomas psicológicos, que van desde la tristeza la preocupación hasta la frustración y la depresión, agudizando los niveles de sobrecarga.

Martínez (2003) y Castillo (2004) sostienen que los factores que más influyen en el deterioro físico y psicológico o estrés del cuidador son, el número de horas dedicadas al paciente que implica una disminución de tiempo libre del cuidador principal, costos económicos, además del estado en que se encuentra el paciente ya

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que el cuidador en pacientes en estado crítico es extremadamente exigente para los cuidadores familiares, analizando los resultados.

Por otro lado, García et al (2006) refiere que la sobrecarga tiene que ver con la dedicación al desempeño del rol de cuidador y con las características que determinan la demanda de cuidados; el tiempo de dedicación, la carga física, las actividades objetivas que desempeña el cuidador y la exposición a situaciones estresantes en relación con los cuidados. A su vez, define a la carga subjetiva como las actitudes y reacciones emocionales ante la experiencia de cuidar, y se relaciona con la forma en que se percibe la situación, tanto con las dificultades como con las recompensas.

Mccurry et al (1998) afirma que estrés proviene del cansancio y de los problemas continuos, posiblemente al insuficiente descanso, privacidad, ayuda, o tiempo para ellos mismos y donde su organismo nunca tienen la oportunidad de recuperarse; provocando en este señales de alerta para protegerse, las funciones esenciales como la respiración y el ritmo cardiaco se aceleran, mientras que otras funciones menos importantes como el sistema inmune, bajan de ritmo.

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CONCLUSIONES

El presente trabajo de investigación de tipo descriptivo, correlacional se realizó en el hospital Leoncio Prado de Huamachuco; con la finalidad de determinar la relación que existe entre la sobrecarga de roles y el nivel de estrés del cuidador familiar del adulto mayor con dependencia funcional. Del análisis de los resultados de cada una de las variables estudiadas, se llega a las siguiente conclusiones.

 Un alto porcentaje (77.5 por ciento) de cuidadores familiares de adulto mayor con dependencia funcional del Hospital Leoncio Prado de Huamachuco presentaron un grado de sobrecarga intensa.

 Un mayor porcentaje (70 por ciento) de cuidadores familiares de adulto mayor con dependencia funcional del Hospital Leoncio Prado de Huamachuco presentaron un nivel de estrés severo.

 Del porcentaje total de cuidadores familiares del adulto mayor con dependencia funcional el 75 por ciento presentan sobrecarga intensa y un nivel de estrés severo. Al relacionar las variables no se obtuvo significación estadística; por lo tanto, la sobrecarga de roles y el nivel de estrés del cuidador familiar del adulto mayor; del caso en estudio son independientes.

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RECOMENDACIONES

Los resultados obtenidos en el presente estudio nos permiten plantear las siguientes recomendaciones.

 No obstante que no haya diferencia estadística significativa entre las variables, pero si existe diferencia porcentual con un alto porcentaje de sobrecarga del cuidador familiar ; proponemos que debe incluirse dentro del plan de trabajo estrategias enfocadas hacia el cuidador y el fortalecimiento de una red de apoyo social, tanto en el seno de la familia como alrededor de ella; realizando un esfuerzo para la concientización de la familia y del propio cuidador en la necesidad de crear una red de soporte familiar para su beneficio, éste recibiría mayor apoyo emocional y social.

 Que los resultados obtenidos se utilicen para plantear investigaciones futuras donde se incluya no solo el estudio de sobrecarga de roles y nivel de estrés sino también otras variables como: calidad de vida del cuidador, sistema de parentesco, cotidianidad de vida del Cuidador Familiar con poblaciones con muestras más grandes, para representar mejores conclusiones.

 Que el estudio fortalezca el alcance de la enfermería comunitaria, como apoyo social y factor amortiguador de sobrecarga del cuidador familiar y ratifica la necesidad de establecer programas de intervención psicológica a los cuidadores, orientado hacia la enseñanza de habilidades y principalmente con intervenciones como educación, consejería, para proveer servicios centrados en las necesidades de los mismos involucrando a toda la familia.

 El cuidado de las personas adultas mayores no puede recaer sólo en un individuo, debe ser compartido con toda la familia del cuidador familiar, en forma igualitaria y equitativa.

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