2. TRANSFORMACIONES DEL ENTORNO BIOFÍSICO DEL HUMEDAL URBANO
2.4. Análisis de Resultados
3.3.1. Análisis Institucional
Como resultado de las reuniones y entrevistas realizadas a los representantes de la EAAB, SDA, el colectivo “Todos Somos Tibanica” y la lideresa ambiental Tina Fresneda, se obtuvieron las siguientes apreciaciones: en la primera pregunta se indagó sobre qué representaba Tibanica para estas instituciones, encontrando que, para la EAAB, es un lugar estratégico para la localidad de Bosa, ya que esta se encuentra en una zona en la que llueve poco y cuenta con pocos espacios verdes, por lo cual ha realizado distintas intervenciones buscando mejorar el déficit hídrico que presenta. La SDA considera que este se constituye en el único espacio verde de la localidad y coincide con la EAAB que por ser una zona seca es de vital importancia que se conserve. Para la representante de “Todos Somos Tibanica” es también un espacio verde en el que se respira diferente y que permite al ciudadano tener espacios de encuentro con la naturaleza, y para la lideresa, el humedal es un aula viva para la educación, es un refugio para la biodiversidad y mejora la calidad del aire.
Frente a las principales problemáticas que se perciben en el humedal, la EAAB mencionó el alto número de perros en su interior, el déficit hídrico, ya que el agua que llega al humedal es desde el nivel freático y no consideran apropiado conectar de nuevo al humedal con la quebrada Tibanica, ya que esta presenta un nivel alto de contaminación y la presencia de viviendas al interior del humedal, las cuales hasta el momento continúan en proceso de solución predial. Adicionalmente, se presentan dificultades frente a la manera de hacer gestión por parte de la población, la cual se enfoca más hacía la exigencia a las entidades y no en generar estrategias de apropiación o consecución de recursos, y por último, la discontinuidad en la asignación de recursos para el humedal.
La SDA considera que hay poco interés por parte de los habitantes cercanos para participar en actividades relacionadas con el humedal (jornadas de aseo, siembra de árboles, jornadas de vacunación y esterilización de mascotas), así como el aumento de perros al interior de Tibanica, a pesar de la gestión realizada con otras entidades para que sean retirados o esterilizados. Para “Todos Somos Tibanica” se presenta una contradicción entre lo que se menciona en las políticas y lo que realmente se ejecuta, así como la falta de apropiación por parte de entidades formales, ya que no existen programas fuertes desarrollados por ellas, son actividades aisladas. Finalmente, la lideresa ambiental, considera que hay una problemática relacionada con la falta de continuidad en los procesos desarrollados, así como una mala ejecución de obras al interior del humedal, lo que ha generado una falta de credibilidad en las instituciones y una disminución en el interés de la población por participar en actividades relacionadas con el humedal; adicionalmente considera que falta sentido de pertenencia por estos espacios, los cuales son empleados en ocasiones para realizar actividades ilícitas.
Frente a la visión futura del humedal, la EAAB busca mejorar la franja terrestre a través de un proceso que dio inicio en el primer semestre de 2018, que pretende elaborar abono a partir de material (buchón) extraído del humedal Juan Amarillo. Adicionalmente se pretende actualizar los diseños para la elaboración de un biofiltro que permita mejorar la calidad del agua que ingrese al humedal, así como evaluar varias alternativas que conecten al humedal con algún afluente (río Tunjuelo, río Bogotá o quebradas en Ciudad Bolívar). Esto se desarrollará a partir de una licitación que se estaría adjudicando a mediados del mes de enero de 2019 por cuatro meses y una vez conocidos los resultados de la actualización de diseños se iniciarían las obras a mediados de junio del mismo año. La SDA menciona que a futuro continuará desarrollando las actividades que son de su competencia de acuerdo con la Política Distrital de Humedales, y adicionalmente lo relacionado con la licitación para la actualización del Plan de Manejo Ambiental (PMA). En cuanto a obras o infraestructura, menciona que en el PMA se contempló la construcción de un aula ambiental y que por cuestiones presupuestales no se ha llevado a cabo, sin embargo, sí se hacen procesos de interpretación con los colegios y jardines infantiles. La representante de “Todos Somos Tibanica” proyecta a futuro al humedal como un espacio gestionado a partir de la educación ambiental y que pueda superar el déficit hídrico que presenta, así mismo considera que no se deben llevar a cabo ninguna obra o infraestructura ya que puede ser nocivo para el humedal y las especies
que allí habitan. Por último, para la lideresa de la localidad el humedal a futuro debe ser un ecosistema con mucha biodiversidad, seguro, consolidado como aula ambiental y con sus habitantes orgullosos de tenerlo cerca.
En consideración a las reuniones convocadas por la EAAB y el contratista AMCI, en las cuales estuvieron presentes representantes de la fundación “Creando Sueños”, de Aguas Bogotá, de las JAC de los barrios Los Olivos I y Manzanares, del colectivo ambiental “Todos Somos Tibanica”, de la Mesa Ambienta de Bosa, las administradoras de la urbanización Alameda del Parque y otros líderes de la localidad, fue posible evidenciar que estos representantes consideran que no se dio una adecuada información sobre el avance de las obras, así como la ejecución presupuestal. De igual manera, no se generó una convocatoria que permitiera la participación de la población en la siembra de árboles que ejecutó el contratista AMCI, como acción de compensación solicitada por la CAR por usar terrenos correspondientes al municipio de Soacha para realizar tratamiento con cal a los lodos extraídos del humedal. A ese respecto, fue bastante clara la posición de los representantes de las instituciones como la Mesa Ambiental “Todos Somos Tibanica” y las JAC en que ese tipo de actividades deben contar con la participación de la población, ya que esto genera sentido de apropiación.
Así mismo, se expusieron varias inquietudes respecto a la calidad de las intervenciones llevadas a cabo en las obras de reconformación hidrogeomorfológica del humedal, ya que se considera que, gracias a estas, el humedal ha ido perdiendo agua y que el espejo de agua conformado (que corresponde a 27.000m2) no tiene la profundidad necesaria. A este respecto, la EEAB y el contratista AMCI menciona que todas las obras han sido ejecutadas adecuadamente y que la pérdida de agua se debe más a procesos de evaporación. Por último, se le pide a la EAAB que se avance en la actualización de los diseños para la instalación del biofiltro ya que se cuenta con cerca de 1.300 millones para su ejecución gracias al convenio 1020-2017 celebrado con la Alcaldía de Bosa.
3.4. Análisis de Resultados
Al analizar los datos obtenidos, se evidencia una tendencia hacia percepciones positivas en el humedal Tibanica, un 51% reconoce algún atractivo, ya sea hacia sus componentes biofísicos o como espacio natural, mientras que un 33% menciona que no tiene ninguno. Al 73% de las personas les representa un lugar de agrado, una reserva natural, un lugar que provee beneficios y en el cual se pueden desarrollar actividades (educativas, recreodeportivas, entre otras), en contraposición el 12% lo considera un lugar inseguro, que genera sentimientos de miedo y una posición indiferente es reportada por otro 12% de los encuestados. Al 65% el humedal le agrada y le importa, el 38% considera que genera beneficios, mientas que un 34% considera perjuicios. El 72% le asigna algún valor (siendo más alto el de existencia) y a futuro un 77% de los encuestados quisiera verlo en mejores condiciones.
Los resultados indican que existe una relación entre las actividades desarrolladas en el humedal Tibanica, las percepciones de agrado–desagrado y los beneficios o perjuicios que genera estar cerca al humedal. En este sentido las personas que han realizado actividades, principalmente las relacionadas con la educación ambiental, son a las que les agrada y les importa el humedal y consideran que genera beneficios, mientras que los encuestados que no han desarrollado ninguna actividad, consideran que es un lugar que genera perjuicios, les desagrada y no les importa. Manuel (2003) registra una situación similar para tres humedales estudiados en la región de Nueva Escocia (Canadá), de los cuales el que recibe mayor cantidad de visitas (Settle Pond) es el que presenta valores más altos en cuanto a la cantidad de personas que identifican ventajas y que están de acuerdo con la descripción que este humedal hace parte del vecindario, mientras que donde se presentan respuestas más ambivalentes hacia afirmaciones positivas o neutrales corresponde al humedal que menos visitas recibe (Everette Street Marsh).
De igual manera, se evidencia que los individuos que reconocen valores de existencia y de uso indirecto, son los que quisieran ver a futuro, el humedal en mejores condiciones y consideran que tiene un alto grado de responsabilidad frente al estado actual del humedal. Los que reconocen valores de opción, se orientan más por una visión del humedal como sitio recreodeportivo. En contraposición, las personas que consideran que el humedal no tiene ningún valor son los que
quisieran que se construyera sobre él. Estos resultados muestran una inclinación por parte de la población a valorar diferentes aspectos del humedal Tibanica, los cuales estarían direccionando visiones futuras de este espacio. En este aspecto, Pedersen et al., (2019) indica que la identificación de valores relacionados con los servicios ecosistémicos culturales, podría incrementar el valor total atribuido a los humedales urbanos y por lo tanto, motivar su permanencia a pesar del interés por otros usos de la tierra.
Otro punto importante, es el bajo conocimiento frente a políticas reglas o acuerdos que apliquen o se deban seguir en el humedal, lo que puede estar relacionado con el alto número de individuos que no han realizado actividades en el humedal y la baja presencia institucional que se refleja cuando los encuestados no tienen claro que institución es la encargada del mantenimiento del humedal y a su vez cuando los líderes de la localidad y las instituciones no formales se sienten aisladas de las obras que ejecutan la EAAB y sus contratistas. Esta situación fue evidenciada en la costa de Quintana Roo (México), donde se presentó un alto desconocimiento de la normatividad ambiental principalmente en amas de casa y agricultores (Padilla y Luna 2003).
Varios autores han encontrado que la percepción sobre los humedales cambia de acuerdo con las actividades que realizan los habitantes, el nivel educativo y la edad (Kaplowitz y Kerr 2003; Marín-Muñiz y Hernández 2016; Padilla y Luna 2003). Sin embargo, los resultados obtenidos en este estudio no arrojaron información concluyente frente a estos aspectos, lo cual podría explicarse debido a que ninguno de los encuestados fundamenta sus actividades de sustento en el humedal como si ocurre en los humedales en zonas más rurales, mientras que en los ubicados en zonas urbanas, son empleados para desarrollar actividades de educación y contemplación (Marín-Muñiz et al. 2016; Vilardy et al. 2011).
Al realizar una comparación entre las percepciones de la población cercana al humedal y de las instituciones, tanto formales como informales, se presentan varios contrastes, entre los que destacan la visón más conservadora de algunos líderes de la localidad, instituciones (Todos Somos Tibanica) y el 27% de las personas encuestadas, que consideran que en este espacio no se debe llevar a cabo ninguna obra, que debe ser conservado, suministrándole un caudal ecológico y que las obras desarrolladas por la EAAB y sus contratistas han generado impactos negativos, mientras
que para el 21% de los encuestados se deben construir senderos, infraestructura para recreación pasiva, deporte y para el 10% es mejor que sea rellenado y que se construyan viviendas.
Es importante destacar el inconformismo de los líderes y de entidades no formales frente a los procesos de convocatoria a la población aledaña en el momento de la ejecución de obras en el humedal, ya que no se han dado los espacios de participación y apropiación de estas. Una situación similar es reportada por Franco et al., (2015) en la Laguna de Fúquene en la cual los espacios de participación no cuentan con los recursos económicos ni los tiempos adecuados para su planeación, diseño e implementación, lo que genera una barrera para que la participación de los actores sociales sea útil en la toma de decisiones.
4. CONSTRUCCIÓN DE ESTRATEGIAS DE RESIGNIFICACIÓN DEL