cultivada tuvo un repunte, lo
anterior se explica en parte
porque la productividad por
hectárea comenzó a bajar y
cada vez se requiere de una
mayor extensión para intentar
mantener el mismo nivel de
producción. No obstante,
a pesar de ello, el potencial
producido ha empezado a
mermarse, a lo que se debe
agregar un incremento en
la incautación de toneladas
métricas de cocaína, lo que se
traduce en una menor cantidad
exportada en términos reales.
algo más de 20 .000 hectáreas, al pasar de 77 .870 en 2006 a 98 .000 en 2007 . Si bien estas oscilaciones no cambian el comportamiento descendente en los últimos siete años, generan algunas preguntas, en particular porqué, des- pués de un esfuerzo continuado para neutralizar la oferta, se vuelve a insinuar un aumento en la superficie cultivada . En efecto, la disminución en la super- ficie cultivada se presentó al mismo tiempo que se producía un crecimiento constante en las hectáreas asperjadas por fumigaciones y que fueron objeto de erradicaciones manuales, como se apre- cia en el gráfico, pues de 43 .172 en 1999, se pasó a 133 .116 en 2002 y a 219 .518 hectáreas en 2007 . Comparando los dos últimos quinquenios, se tiene que mientras que entre 1998 y 2002 se fu- migaron y/o erradicaron manualmente 391 .731 hectáreas, entre 2003 y 2007 lo fueron 733 .302, es decir un 87 .2% más . Un esfuerzo significativo sin duda alguna, por lo que se habría esperado que la superficie cultivada siguiera disminuyendo .
Un elemento adicional permite suponer que las hectáreas cultivadas deberían haber disminuido . En lo que respecta a la lucha contra el narcotráfico, y en particular los esfuerzos para reducir la oferta, se debe señalar que es de mayor efectividad la erradicación manual que la fumigación, pues mientras en el primer caso los cultivadores tienen que volver a sembrar, cuando se queman o se retiran las matas, lo que evita que las resiembren, en el segundo, por el con- trario, tienen la posibilidad de lavarlas, o las cosechan inmediatamente después
de la aspersión, por lo que disminuyen la pérdida de la hoja de coca y el cultivo se recupera . Se tiene por ello, que en la medida en que la erradicación manual aumenta su participación en el total de hectáreas erradicadas y/o fumigadas, la efectividad en la destrucción de cultivos y en la disminución de cosechas va en aumento . En efecto, las hectáreas erra- dicadas manualmente pasaron de repre- sentar entre el 1 .8% y el 2 .9% del total entre 2001 y 2004, al 19 .1% en 2005, al 19 .4% en 2006 y al 30 .2% en 2007 . Se estima que en 2008 se erradicarán ma- nualmente aproximadamente 100 .000 hectáreas, un 50% más que las 66 .385 erradicadas en 2007 y equivalentes, así mismo, a las 98 .000 hectáreas cultivadas estimadas para 2007 . Es muy posible
olítica de Seguridad Democrática
Gráfico No. 16
Fuente: Diran, Policía Nacional.
Procesado Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y DIH, Vicepresidencia de la República Evolución de las hectáreas fumigadas y erradicadas manualmente
y total de la superficie afectada
66.030 43.112 60 58.073 37 94.153 1745 130.364 2752 132.817 4011 136.551 2.607 138.775 32.705 172.025 41.346 153.134 66.385 66.030 43.172 58.110 95.898 133.116 136.828 139.158 171.480 213.371 219.518 0 50.000 100.000 150.000 200.000 250.000 Fumigadas Fumigadas y erradicadas Erradicadas manualmente 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 Gráfico No. 15
Fuente: En lo que respecta a las estimaciones sobre las hectáreas cultivadas, entre 1991 y 1999 se utilizaron cifras de la Dirección Nacional de Estupefacientes y el Departamento de Estado de los EEUU. A partir de 2000, se tomaron cifras del Sistema Nacional de Monitoreo, Simci, apoyado por UNDOC.
Evolución de las hectáreas cultivadas y de las hectáreas fumigadas y erradicadas manualmente
Hectáreas cultivadas Fumigadas y erradicadas 0 0 50.000 100.000 150.000 200.000 250.000 20.000 40.000 60.000 80.000 100.000 120.000 140.000 160.000 180.000 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 37.500 37.100 39.700 45.000 50.900 67.000 79.000 102.000 66.030 160.120 43.172 162.510 58.110 144.807 95.898 102.071 133.116 86.340 136.828 80.350 139.158 85.750 171.480 77.870 213.371 98.000 219.518
entonces que estos esfuerzos empiecen a verse reflejados más claramente en las próximas mediciones .
Sin embargo, no es consistente, en principio, que el área cultivada se recu- pere en un contexto en el que las labores de fumigación y erradicación manual se incrementaron considerablemente en los últimos siete años, y en el que las segun- das ganan cada vez más participación porcentual . Aunque las fumigaciones no destruyen el cultivo y existen importantes niveles de resiembras, los narcotraficantes y cultivadores utilizan además otras estrategias para no disminuir la oferta, tales como hacer siembras intercaladas o mezcladas; aplicar sustancias para aislar la superficie foliar al efecto del glifosato; lavar las hojas; aumentar la cantidad de lotes para que algunos no sean afectados; rotar las parcelas en una unidad productiva y disminuir el tamaño del lote, entre otros, con lo que pueden recuperar las hectáreas afectadas . En efecto, como lo señala recientemente un documento del Simci27, los narcotraficantes y
cultivadores aplican estrategias para no disminuir la oferta . No obstante, hay que advertir que el mismo documento pone de presente argumentos que van en contra de estos razonamientos . La resiembra supone ocho meses para que el cultivo arroje la primera cosecha y señala que al principio su productividad es más baja . Igualmente, el documento añade que la aspersión, según su grado de afectación, puede causar pérdida de
27 Ver: Naciones Unidas, UNDOC, Colombia, Monitoreo de cultivos de coca, 2008.
una o más cosechas, la disminución de la producción o su pérdida total .
Si bien es cierto que cultivadores y narcotraficantes vuelven a aprovechar los cultivos fumigados y hacen resiembras, no se puede descartar por ello que el aumento de la superficie cultivada entre los dos últimos años, al menos en parte, se deba más bien a que no se dispone de una línea de base confiable, que refleje un número de hectáreas cercano a la realidad a partir de un momento determinado . A lo anterior, se debe añadir las dificultades técnicas que se enfrentan, que no permite mantener la misma capacidad de detección en el tiempo . Es muy posible entonces que más que un aumento en los cultivos, lo que arrojan las cifras de 2007 es un mejor nivel de detección de hectáreas, que no se habían identificado en el pasado . El problema es importante porque significaría que no se dispone de un registro fiel a la realidad, lo que entorpece medir con precisión los efectos de las labores de fumigación y erradicación .