CAPÍTULO 2. MARCO TEÓRICO Y ANÁLISIS
2.4. ANÁLISIS SECTORIAL
2.4.3. Análisis del sector en el Estado Zulia
La región Zuliana por su ubicación geográfica, sus extensas y propicias costas, constituye uno de los escenarios más adecuados para el desarrollo del cultivo de camarones y de otros productos del mar, que son bien apreciados en el mercado nacional e internacional. Esta experiencia representa una ventaja competitiva para el Estado respecto a dicha actividad económica,
por la existencia de infraestructuras y organismos gubernamentales que la supervisan, lo que hace que la región sea considerada un importante apoyo externo para la investigación en el área (Zapata 2011).
Villamizar (2011), señala que en el estado Zulia se concentra el mayor asentamiento de hectáreas cultivadas, debido a que las aguas del Lago de Maracaibo ya que poseen condiciones muy favorables, caracterizados por los nutrientes y la temperatura adecuada, considerando que estas aguas alimentan las piscinas artificiales donde crecen los camarones. Y añade que, el 90% de la producción nacional está ubicada en el occidente y el 10% está en Anzoátegui, Sucre e Isla de Coche, por lo que en Estado de Zulia se posee la mayoría de la producción.
Para hablar de la experiencia de las actividades camaroneras en el estado Zulia, es necesario resaltar su evolución histórica que ha atraído la atención de inversionistas y del estado venezolano a esta importante actividad agroindustrial de la región.
Si bien el cultivo de camarón se inicia en Venezuela en el año 1984, especialmente en todo en el occidente del país, años después comienzan las primeras experiencias en la zona del sector Sur del Lago del Estado de Zulia, resaltando que por su ubicación geográfica y por la cercanía al lago de Maracaibo,
representa un gran potencial de nutrientes para alimentar a este tipo de mariscos (Villamizar, 2011).
Asimismo, en el año 1995, se inicia el cultivo de camarón en una granja ubicada en el Zulia al sureste del Lago de Maracaibo (Agrícola Arapuey) utilizando el material genético desarrollado en el estado Falcón en fase experimental (Estado vecino del Zulia. El éxito de este cultivo, en unas condiciones naturales poco experimentadas en Latinoamérica, el cultivo en aguas de baja salinidad en un medio natural único en el continente, permitió la consolidación de esta granja camaronera y constituyendo un estímulo para el establecimiento de otras en la cuenca del Lago (Zapata, 2009).
Del mismo modo que anteriormente, a comienzos del año 2000 se comienza un acelerado desarrollo de granjas camaroneras en Venezuela, especialmente en los estados Falcón y Zulia, lo que origina un incremento de la demanda de postlarvas para el desarrollo de nuevos proyectos, permitiendo la consolidación de los laboratorios existentes y la construcción de otros en el país.
Desde el punto de vista de los recursos financieros, la inversión en principio viene de manos de particulares, pero desde el año 2002 se cuenta con el apoyo del Gobierno nacional, a través de un ente gubernamental de la región denominada Corporación del Zulia (Corpozulia), que está orientado a la
promoción del desarrollo socialista en el occidente de Venezuela. Este organismo regional otorga importantes créditos a los productores de este sector con el propósito principal de generar empleo en las zonas deprimidas (Villamizar, 2011).
Durante el año 2004 el número de granjas activas ha venido reduciendo sus operaciones, ocasionando la disminución del espejo de agua bajo cultivo de 8.000 a 4.000 hectáreas en poco más de un año debido ocasionado por la baja calidad genética del camarón en los cultivos (especies importadas). Sin embargo, y a pesar de todas las medidas tomadas, a finales del año 2004, se comienzan a registrar notorias mortalidades en las granjas del sur del lago de Maracaibo (estado Zulia), posteriormente extendidas hacia las situadas en las costas orientales, tal como indica INSOPESCA (2005), lo que ameritó el desarrollo de un plan de evaluación de las granjas afectadas, seguido de la implementación de un programa de caracterización de los impactos del virus Taura, que se comentaron en el epígrafe anterior.
Hasta la fecha, la producción de esta industria se lleva a cabo de forma controlada y supervisada a través del instituto gubernamental INSOPESCA. El gobierno venezolano viene desarrollando proyectos desde el 2006, en concreto dieciséis a nivel nacional, de los cuales seis de ellos afectan a la camaronicultura del Estado de Zulia. Estos tienen como objetivos principales la instalación de un centro para la mejora genética del
camarón, asistencia técnica para la construcción y operaciones de laboratorios, asistencia técnica para programas socialistas de soberanía alimenticia a la comunidad, recuperación de granjas camaroneras y, finalmente, dotación y puesta en marcha del Laboratorio de Producción de Postlarvas (INSOPESCA, 2010).
Otro de los beneficios que traen las empresas camaroneras a la comunidad se relacionan son las investigaciones y alianzas con las universidades, tales como el convenio entre la empresa Agrícola San José del Lago y la Universidad del Zulia, donde se fomenta intercambios educativos, científicos y culturales para alcanzar beneficios mutuos tales como el desarrollo de los recursos humanos, la ampliación del campo de la investigación, el establecimiento de prácticas profesionales y pasantías en el área de los recursos del suelos y aguas, etc. (Materano, 2012).
Según Zapata (2013), la situación de las empresas camaroneras activas en Venezuela antes expuesta, se mantiene a fecha de abril de 2013, es decir que existen sólo 16 granjas distribuidas, estado ubicadas doce de ellas en el Estado Zulia.