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LARCO HERRERA, 2011-

IV. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN

La adolescencia, periodo de transición, entre la niñez y la adultez; implica crecimiento físico como desarrollo cognitivo, psicológico, emocional y social. Para muchos es un periodo de incertidumbre inclusive de desesperación; para otros es una etapa de amistades internas, de aflojamiento de ligaduras con los padres y de sueños acerca del futuro. Durante esta etapa el adolescente debe desarrollar conocimientos, actitudes, funciones y habilidades que van a contribuir a su crecimiento y desarrollo personal, pero también el (ella) está muy interesado(a) en el tema de sexualidad y métodos anticonceptivos por lo que requiere informarse por todos los medios sobre dichos temas (Organización Mundial de la Salud, 2009).

El nivel de información que tenga el adolescente es una de las más importantes aventuras intelectuales y emocionales que se tiene desde la infancia y toma más énfasis en la adolescencia; es por ello que las fuentes de información como los parientes, amigos, escuela, texto, cine, música, sociedad, entre otros juegan un rol importante para ellos. (Sierra, 2001)

Papalia, (2005) refiere que la información que reciban los adolescentes permanece en el nivel intelectual y la formación se inserta en la personalidad, manifestándose en la conducta; siendo necesario motivarlos para que puedan trasladar a sus propias vivencias, comparándola con sus conocimientos previos relacionándolas con hechos actuales. La información recibida debe estar acorde a sus intereses, de tal manera que no permanezca sólo en el plano intelectual sino también en el plano afectivo y conductual.

En la presente investigación según nivel de información sobre anticoncepción del grupo en estudio (Tabla 1), se observa que este es calificado como regular a deficiente (53 por ciento, 37 por ciento respectivamente) y solo el 10

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por ciento posee un nivel de información bueno, resultados que según Schunk (2000) actualmente la información que se da a los adolescentes es más sobre sexualidad que anticoncepción, en el primer caso por ser un tema que está dejando de ser un tabú esto probablemente por influencia de la modernidad, globalización y nuevos estereotipos sexuales que permiten que padres y adolescentes hablen de ello con mucha confianza.

Schunk (2000), también menciona que el aprendizaje que tengan los adolescentes sobre anticoncepción, muchas veces se produce por descubrimiento, es decir que la información que el adolescente tenga probablemente sea porque él o ella han buscado, por diversas fuentes, el tema en relación al sexo opuesto, lo que trae consigo la inquietud y el deseo de iniciar prácticas sexuales. Por ello es importante que adquieran información sobre uso de métodos anticonceptivos aplicados en las prácticas coitales, pues de esto dependerá la seguridad de su salud sexual y reproductiva.

En el caso del grupo de los adolescentes con un buen nivel de información sobre anticoncepción (métodos anticonceptivos), significa que al tener conocimiento van a ser capaces de asumir con responsabilidad todo lo concerniente a su salud sexual y reproductiva, sin embargo sobre el tema en mención los adolescentes puedan mejorar su nivel de información teniendo siempre van a necesitan ampliar sus conocimientos, enriquecer su cultura, modificar su hábitos, sus prácticas y creencias erróneas, para que gocen de prácticas sexuales seguras (Organización Panamericana de la Salud, 2008).

Sobre el tema de anticoncepción no se puede confundir lo que es tener conocimiento y el estar informado; dado que estar informado va mucho más allá, es decir que se internaliza conocimiento sobre los métodos existentes, sus beneficios,

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sus posibles contraindicaciones y el uso correcto del método a elegir para luego poner en práctica cuando el momento lo requiera (Carmona, 2008).

Al contrastar los resultados de la presente investigación con otras investigaciones, estos son similares a los reportados por Rice (2000) quien en un estudio sobre: “Nivel de conocimiento de los métodos anticonceptivos y su uso en la población de adolescentes tardíos”, encontró que el 50 por ciento posee un nivel calificado como regular.

Así mismo la Universidad Centroccidental “Lisandro Alvarado” en su investigación titulada “Frecuencia de Embarazo y Nivel de información Sobre Métodos Anticonceptivos en las Adolescentes que acuden al Ambulatorio Urbano Tipo I “Dr. Rafael Pereira” Municipio Unión”, reportaron que el nivel de información sobre métodos anticonceptivos fue regular y estuvo representada por el 46 por ciento de la población en estudio.

Cabe resaltar que no se encontraron estudios que especifiquen el nivel de información que tienen los adolescentes sobre anticoncepción, lo cual es un dato preocupante ya que no se está priorizando la calidad de información brindada, porque al parecer solo se busca lograr coberturas dando información masiva a la población adolescente, sin cuidar que dicha información sea la adecuada y oportuna; es por ello que se hace necesario brindar información de calidad a los adolescentes sobre la salud sexual y reproductiva mediante programas participativos y sostenibles tanto a nivel de instituciones de salud y de educación.

En la Tabla 2, sobre prácticas sexuales de los adolescentes se observa que el mayor porcentaje (72 por ciento) optó por no tener prácticas sexuales, mientras que un (27.5 por ciento) de la población en estudio ya han tenido prácticas sexuales, resultados que son corroborados por Papalia (2005), quien señala que la

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actividad sexual en el adolescente tiene un importante significado por encontrase en la etapa del desarrollo de su identidad sexual, en la que se evidencian conductas de exploración sexual, negociándose la autonomía, intimidad en contextos sexuales que influyen significativamente en el modo de vida y repercute en la problemática de salud que puede aparecer en ese momento o en las sucesivas etapas del ciclo vital.

Los resultados anteriores al ser analizados, según edad de los adolescentes (Anexo 4), se encuentra que el inicio de su actividad sexual es durante la adolescencia temprana (15 años), resultado que probablemente está relacionado con la curiosidad y deseo de tener sensaciones placenteras, satisfacer sus impulsos sexuales, liberar tensiones, tener conquistas, deseo de pertenecer a alguien, expresar afecto o como una muestra de incapacidad de soportar las opresiones encaminadas a hacerlos que se ajusten a normas. Por otro lado se aprecia que las razones que llevan a evitar el coito está en el temor al embarazo o a las enfermedades de transmisión sexual, falta de enamoramiento, valores personales, culturales y religioso (Jiménez y Solera, 2009).

Al contrastar la presente investigación, con otras investigaciones se encuentran en estos difieren de los obtenidos por Urteaga (1998), quien en un estudio que realizó sobre “Conocimiento, Actitudes en Salud Reproductiva y Prácticas Sexuales de Unión Consensual”, reportando que el 66.1 por ciento de adolescentes tuvieron prácticas sexuales.

Esta investigación también al estudio realizado por De Dios y Medina (2006), sobre “Qué saben las adolescentes acerca de los métodos anticonceptivos y cómo los usan”, quien reportó que el 97 por ciento de adolescentes habrían tenido prácticas sexuales.

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Así mismo, esta investigación difiere de la realizada por Gonzales y Col (2007), sobre “Comportamientos Sexuales y Diferencias de Género en Adolescentes Usuarios de un Sistema Público de Salud Universitario”, quienes reportaron que el 100 por ciento de los adolescentes Chilenos habían tenido prácticas sexuales, lo cual indica que las prácticas sexuales en los adolescentes Chilenos es total, siendo ello realmente alarmante dado que los adolescentes se ven expuestos a diversos riesgos producto de la falta de experiencia sexual atribuida a la edad.

Resultados similares a la presente investigación reporta Moreno y Sicha (2000), quien menciona que el 76.1 por ciento de los adolescentes no han tenido prácticas sexuales a edades precoces. Otro estudio similar es realizado por Iparraguirre (2008), quien reportó que en el Perú, el 77 por ciento de los adolescentes no habían tenido prácticas sexuales a edades muy tempranas.

En forma similar se reporta el estudio titulado “Relaciones Sexuales en Adolescentes Colombianos y las Implicancias para la Salud Pública- Una revisión de la prevalencia y algunas variables asociadas”, en ella se reporta que el 72.8 por ciento no han tenido prácticas sexuales en adolescentes Colombianos lo cual refleja que tanto la realidad de la población adolescente Colombiana y Peruana concerniente a la tenencia de prácticas sexuales.

Investigaciones realizadas en México por Banda y Col (2008), titulado “Conducta Sexual de los Adolescentes de 12 a 19 años. CD. Victoria, Tamaulipas”, reporta que el 78 por ciento de adolescentes no tuvieron prácticas sexuales a temprana edad, siendo este resultado similar a la presente investigación.

En el presente estudio de investigación se encontraron algunos datos relevantes que no son variables de estudio, sin embargo nos ayudan a tener una

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clara visión del comportamiento sexual de los adolescentes, entre ellos la edad promedio de la primera práctica sexual de los encuestados fue a los 15 años (ANEXO 04) con predominio en el sexo masculino (ANEXO 08).

Otro dato relevante es sobre el uso de algún método anticonceptivo en su primera práctica sexual, siendo el uso del preservativo que mayormente en varones como en mujeres (61.9 y 60.4 por ciento respectivamente (Anexo 05, 06 y 07)).

En la presente investigación al relacionar el nivel de información de sobre métodos anticonceptivos y prácticas sexuales en adolescentes (Tabla 3), se aprecia que el grupo que no tuvo prácticas sexuales, mayormente presenta un nivel de información sobre anticoncepción de regular a deficiente (51.0 por ciento y 42.8 por ciento respectivamente) resaltando que existe un menor porcentaje (6.2 por ciento) de este grupo que tiene un nivel calificado como bueno, por otro lado, el grupo que si refiere prácticas sexuales, tienen un nivel de información sobre anticoncepción de regular a deficiente (58.2 por ciento y el 21.8 por ciento respectivamente).

Al aplicar la prueba estadística Chi cuadrado encontramos una relación altamente significativa, entre el nivel de información y prácticas sexuales dado que el valor “p” de la es menor de 0.002; es decir que cuando el nivel de información sobre métodos anticonceptivos es bueno, hay menor presencia de prácticas sexuales (6.2 por ciento).

Al analizar los resultados anteriores se puede precisar que la falta de información, sobre anticoncepción son algunas de las causas que trae consigo que los adolescentes inicien precozmente las prácticas sexuales, llevados por el impulso propio de los cambios hormonales de esta edad. (Chávez y Col, 2007).

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Por otro lado en el grupo cuyo nivel de información sobre anticoncepción es catalogada como regular o diferente se puede afirmar que probablemente ésta ha sido dada parcialmente o puede haber sido mal interpretado por el adolescente y el hecho de no tener relaciones sexuales probablemente está relacionado al temor, miedo a las relaciones sexuales que la familia le ha trasmitido.

Cuando la información es dada con calidad, claridad y está correctamente direccionada, dota al adolescente de las armas necesarias que le permiten tomar decisiones seguras e informadas, teniendo la plena convicción y seguridad de que su salud sexual y reproductiva no peligra.

Schunk (2000) afirma que es sumamente importante educar a los adolescentes en temas sexuales, lo cual no es una tarea fácil para los educadores y padres de familia, dado que tienen que luchar con sus miedos y temores frente a temas a enfrentar así como a posibles variables externas que puedan incidir notablemente en la toma de decisiones sexuales de los adolescentes, razón por la cual es prioridad brindar los elementos idóneos que les permitan tener conocimientos, actitudes y prácticas sexuales, conforme a sus necesidades para mejorar y/o mantener su salud sexual y reproductiva.

En la actualidad la mayor accesibilidad a la información sobre anticoncepción se evidencia al contrastar que muchos adolescentes se encuentran informados sobre temas antes mencionados al haberse informado a través de diversas fuentes de información masiva como son el internet, la televisión, la radio, los cines, las revistas, los periódicos muchas veces no certifican que la información brindada sea la adecuada, ya que existen factores asociados con la mala información circulante que solo buscan generar controversia al difundir temas catalogados como tabúes (Organización Panamericana de la Salud, 2008).

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Sin embargo en estas fuentes masivas de información también se encuentran datos importantes, verídicos que buscan educar a la población adolescentes para que ellos puedan optar por actitudes que garanticen prácticas seguras para su salud sexual y reproductiva, teniendo como objetivo retrasar el inicio de prácticas sexuales, prevenir los embarazos tempranos y las infecciones de transmisión sexual teniendo en cuenta los contextos sociales y familiares en los que ocurren estos comportamientos (Organización Panamericana de la Salud, 2008).

Después de haber analizado los resultados arrojados podemos inferir que a mayor nivel de información sobre métodos anticonceptivos menor tenencia de prácticas sexuales, se deduce que al tener información sobre anticoncepción, métodos anticonceptivos implica hacer uso de ellos en las prácticas sexuales por ende su nivel de información va ser bueno. Por otro lado cabe resaltar que existen pocas investigaciones que tienen como variables de estudio las escalas planteadas razón por la cual no podemos contrastar en su totalidad.

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V. CONCLUSIONES

Del análisis y discusión de los resultados obtenidos en la investigación llegamos a las siguientes conclusiones:

1.- Del total de adolescentes en estudio referente al nivel de información sobre métodos anticonceptivos el 37 por ciento presenta un nivel de información deficiente, mientras que un 53 por ciento tienen un nivel de información regular, solo el 10 por ciento posee un nivel de información es bueno.

2.- Del total de adolescentes en un estudio según prácticas sexuales el 27.5 por ciento ya han tenido prácticas sexuales y el 72.5 por ciento no han iniciado prácticas sexuales.

3.- Existe una relación altamente significativa entre el nivel de información sobre anticoncepción y las prácticas sexuales de los adolescentes.

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VI. RECOMENDACIONES

1. Continuar con las investigaciones sobre las prácticas sexuales en nuestra población de estudio y de otras realidades a fin de comparar el patrón de conducta sexual durante la adolescencia en diferentes lugares de nuestra región.

2. Comprometer la participación del personal de enfermería en las Instituciones del nivel secundario de la localidad, a fin de brindar consejería a los adolescentes sobre temas relacionados con la sexualidad, además de un seguimiento y evaluación permanente de la salud integral.

3. Difundir los resultados en la I.E.N. “Santa Edelmira” para que las autoridades implementen en el curso de tutoría el amplio desarrollo de temas concernientes a la salud sexual, reproductiva con la finalidad de mejorar y diseñar estrategias de mejora continua de información, poniendo énfasis en la difusión de información de la diversidad de métodos anticonceptivos que deje explícito la importancia del uso de estos si se decide tener prácticas sexuales.

4. Promover la participación activa entre el Hospital de Vista Alegre con los adolescentes de la I.E.N. “Santa Edelmira” promoviendo la cobertura total de estos en el programa del escolar y adolescente, y a su vez sugerir el diseño, implementación y ejecución de un programa educativo que contemple la formación de consejeros estudiantiles capacitados en temas de salud sexual y reproductiva con la finalidad de que estos sean agentes multiplicadores en temas que busquen retrasar el inicio precoz de prácticas sexuales teniendo como objetivo brindar óptima información sobre métodos anticonceptivos, la adolescencia y sus cambios, autoestima, asertividad, habilidades sociales, factores protectores, entre otros, para así contribuir a

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que los adolescentes sean capaces de tomar decisiones seguras y responsables en lo concerniente a su salud sexual y reproductiva.

5. Realizar investigaciones de nivel de información sobre métodos anticonceptivos y prácticas sexuales con otras variables como sexo, edad, grado de instrucción, dinámica social y familiar, factores demográficos, socioeconómicas, de procedencia, entre otros.

6. Sugerir a las autoridades (alcalde, director de la UGEL, directores de las Instituciones Educativas, Director del Hospital, etc.) la implementación de escuela para padres; donde se impartan temas sobre salud sexual, con la finalidad de que estos sean los sujetos principales en la educación y orientación de sus hijos adolescentes.

7. Promover la toma responsable de decisiones en los/las adolescentes que han iniciado prácticas sexuales, donde los servicios de planificación familiar modifiquen sus patrones de atención y ayuden a canalizar la información de manera que faciliten el empleo correcto de métodos anticonceptivos.

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