Como se vio anteriormente, la Orinoquía cuenta con un enorme potencial para una producción agrícola que siente las bases de un desarrollo posterior. Este desarrollo debe ir de la mano con una producción petrolera que, contrario a las expectativas anteriores, aún se encuentra en expansión. La articulación entre la minería y la agricultura, en una región con enormes recursos ambientales que deben ser preservados, representa actualmente la encrucijada en el debate sobre el desarrollo de la región.
El dar lineamientos generales que no tengan en cuenta las especificidades subregionales de la Orinoquía puede ser confuso y llevar a una mala planificación regional con consecuencias graves en el desarrollo económico y social. Por este motivo, esta sección realiza un análisis del potencial productivo y los retos para su aprovechamiento a nivel de cada subregión identificada.
5.1 Piedemonte
El Piedemonte se caracteriza por ser la región más desarrollada de la Orinoquía. Esto se debe a que fue la primera en haber sido colonizada y a la dinámica dada por la cercanía con polos de desarrollo de la región Andina. Esta subregión concentra la mayor cantidad de población de la Orinoquía, cuenta con una industria insipiente, tierras fértiles que se están explotando y un alto nivel de urbanización. Asimismo, los recursos de las regalías de las explotaciones de Caño Limón, Cusiana y Cupiagua han favorecieron un mejoramiento de los indicadores sociales y permitido la migración de miles de personas a esta región.
La consolidación económica del Piedemonte se irá dando lentamente gracias a la cercanía de esta región con la zona andina. No obstante, un programa de promoción de la industria puede llevar a una consolidación más rápida. En la parte Norte, en Casanare, donde los principales productos agrícolas son el arroz y la palma de aceite, la industrialización probablemente deba girar en torno a este último producto, pero será modesta. En la parte Sur en el Meta, donde se cuenta con una oferta más diversificada de producción, la industrialización podría darse alrededor de la industria maderera apoyándose en el procesamiento del caucho y el cacao, la alimentación de pollos y cerdos con maíz y soya y también la palma.
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Como principal reto ambiental del Piedemonte se encuentra la conservación de las zonas de páramos de tal forma que se pueda garantizar la disponibilidad de agua de calidad desde el inicio de su recorrido por la cuenca del río Orinoco.
5.2 Sabanas Inundables
La subregión de las sabanas inundables se caracteriza por ser actualmente la segunda región con mayor dinamismo de colonización. Esta dinámica no necesariamente es deseable en la medida que hay un alto riesgo de irrumpir los ciclos de agua de la subregión por medio del desarrollo de la agricultura. Las características inundables de los suelos los hacen poco propicios para el desarrollo de algunos productos agrícolas, pero ideales para otros, como el arroz. Por lo tanto, se debe pensar más en esquemas de aprovechamiento ganadero y el desarrollo de algunos productos específicos.
En esta región es necesario promover una mayor institucionalidad ambiental. Las alteraciones del terreno que buscan prevenir inundaciones pueden ser muy riesgosas en términos de irrumpir los ciclos de regulación del agua. Esta región debe buscar desarrollar productos que vayan de acuerdo con las condiciones inundables de la región, para lo que puede ser necesario promover investigaciones en este sentido. Pensar en alternativas al sector petrolero es crítico en la medida que la subregión puede tener problemas de sostenibilidad económica ante el declive de la actividad petrolera.
5.3 Altillanura
La Altillanura es una región con un enorme potencial agrícola y sin tantas restricciones ambientales. El desarrollo productivo deberá estar acotado por las áreas protegidas y los resguardos indígenas, además de algunos lineamientos ambientales básicos de producción limpia y cuidado de ecosistemas naturales como los morichales y cuerpos de agua. Sin duda esta será una de las regiones con mayor nivel de desarrollo productivo en los próximos años, por lo que es necesario conocer los principales retos para su aprovechamiento.
La región ha sido comparada en muchas ocasiones con el Cerrado brasilero. Actualmente es bajo la inspiración en el caso exitoso de producción de maíz y soya en esta región, que algunos emprendedores se encuentran incursionando en su producción tecnificada en el Meta. Estas
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experiencias tienen asociado un riesgo alto, por ser innovadoras, pero esta actitud es precisamente el cambio necesario que plantea Rostow para la transformación productiva de la sociedad.
No obstante el éxito en términos productivos del Cerrado brasilero y su similitud en condiciones climáticas, terreno plano de fácil mecanización y la composición del suelo, el desarrollo de esta región fue realizado en condiciones diferentes a las del actual desarrollo de la Altillanura. La colonización del Cerrado fue realizada principalmente en los 60s y 70s por medio de incentivos del gobierno en la titulación de la tierra por su adecuación productiva.11 Adicionalmente se crearon varios programas gubernamentales de apoyo a la producción con consecuencias muy claras en el desarrollo agrícola de la región que pueden ser revisados en el documento de Soares, Vieira & Ramos (2006).
Como consecuencia, la colonización que se dio fue principalmente de familias campesinas provenientes del Sur de Brasil que iban en busca de nuevas oportunidades productivas. El papel de estas familias emprendedoras que llegaron a trabajar la tierra y volverla productiva en un contexto de economía cerrada hace unos 40 años permitió dar un desarrollo que tomó varios años para desarrollar buenas productividades y ser competitivo. Promover el desarrollo de cultivos en los cuales el país no ha sido competitivo a nivel internacional, es una apuesta arriesgada, pero necesaria para una región cuyo potencial apenas comienza a explotarse.
En esta medida, qué tipo de productos terminen por cosecharse masivamente en la región va a depender principalmente de dos factores: las habilidades de los emprendedores detrás de estos productos y los incentivos o desincentivos que promueva el gobierno. Un ejemplo claro de esto último es el desarrollo de la palma africana y el arroz que cuentan con reglamentaciones favorables para su desarrollo.
Este documento enumera algunos de los productos que son viables en la Altillanura y las razones estratégicas o beneficios de apoyarlos. Cualquiera que sean los productos agrícolas estratégicos
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Esto consistía básicamente en la apertura de los terrenos por medio de la tala de la vegetación del Cerrado. Actualmente los impactos ambientales de esta política son fuertemente cuestionados, pero no son tema de análisis aquí en la medida que las praderas de la Altillanura no requieren de tala de bosque nativo para su adecuación.
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que por los que se apueste, para lograr un desarrollo competitivo y equitativo es importante tener en cuenta algunos factores críticos como el desarrollo de tecnologías adecuadas, las economías de escala y el generar esquemas incluyentes y asociativos.
La investigación continua sobre técnicas de mejoramiento de suelos, y el desarrollo de nuevas variedades mejor adaptadas a las condiciones de la región, son la base para obtener mayores productividades. Una buena investigación y desarrollo requiere de una cierta escala de producción, sino no se justifica, ni podría o debería ser financiada.
Además, el llegar a una escala mínima de producción a nivel de ciertos productos es una necesidad para la competitividad, en la medida que se aprovechen las economías de escala en la producción. Por ejemplo, Leibovich, Guterman & Llinás (2010) identifican a la baja escala de producción como uno de los principales retos para la competitividad del maíz y la soya en la Altillanura.
La actual limitación en la compra de terrenos dada por la Resolución 041 de 1996 inhibe que el desarrollo de una gran escala de producción se dé por medio de la llegada de grandes inversiones en capital. Desde el punto de vista del gobierno existen dos alternativas, ya sea entrar a revisar el área de restricción de compra de terrenos en la Altillanura, lo que puede ser difícil a nivel político y posiblemente indeseable en términos sociales, o promover un desarrollo sectorial de productos específicos basado en esquemas asociativos de relativamente pequeños productores para así garantizar tanto los beneficios económicos de las grandes escalas de producción como la promoción de la equidad.
5.4 Andén Orinocense
El Andén Orinocense es una zona en la que se debe buscar un mayor nivel de conservación. A diferencia de la Altillanura, esta región si cuenta con una zona boscosa y como la última frontera antes de la Amazonía, debe garantizar un aislamiento de posibles desarrollos agropecuarios extensivos y predadores. Por suerte, esta zona se encuentra aún apartada de estas dinámicas, pero esto a su vez hace más difícil abordar los problemas de seguridad alimentaria y bienestar social que requieren de una intervención.
Dado que la región se caracteriza por tener una gran cantidad de reservas indígenas, cualquier programa de desarrollo debe ser realizado con un enfoque diferencial que respete esta autoridad
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y contenga un fuerte énfasis en el desarrollo sostenible y la valoración de la cultura indígena. Uno de los principales riesgos de esta región es que la dinámica de enfrentamiento y repulsión de los actores armados los lleve a resguardarse en esta región, generando un incremento en los índices de violencia y la expansión de cultivos de coca.
5.5 La Macarena
Esta región cuenta con características únicas que obligan a su conservación ambiental y en este sentido se ha avanzado en la definición de los límites de los Parques Naturales, pero aún no se ha resuelto la política alrededor del Área de Manejo Especial de la Macarena (AMEM) que rodea al Parque Natural. Sin embargo, de cualquier manera es necesario plantear programas de desarrollo sostenible en estas áreas, pues muchas veces la siembra de coca cobijada por la restricción de fumigar en parques naturales, hacen que de estas áreas más proclives al conflicto.
No se puede desconocer que esta zona ha sido de control tradicional de las FARC, representa una de las retaguardias de la guerrilla y es una zona de control estratégico por su cercanía con Bogotá y su articulación con otras regiones del país, su topografía difícil y su excelente potencial agrícola. Si bien se han dado enormes avances en la seguridad de esta zona, aún hay bastante camino por recorrer. Por lo tanto, cualquier programa de desarrollo debe buscar romper con el ciclo perverso de causación circular existente entre la pobreza y la violencia, teniendo en cuenta las características medio-ambientales particulares de la zona.
Existen algunos programas de desarrollo alrededor de la Serranía de la Macarena. Por un lado el Plan de Consolidación Integral de la Macarena (PCIM) liderado por el gobierno articula una estrategia de intervención militar con una estrategia de apoyo productivo (DeShazo, McLean & Mendelson, 2009). Dada la naturaleza del conflicto en esa región, la combinación de una estrategia militar y productiva es apropiada, pero debe complementarse con una política de planificación y manejo en las áreas aledañas a los parques naturales, donde temas como la titulación de la tierra pueden ser críticos.
En las zonas apartadas del parque natural se pueden promover de forma competitiva algunos productos como el cacao, la palma africana, la caña de azúcar y los frutales, entre otros. Sin embargo, en la zona de influencia del parque es necesario realizar estudios para determinar qué
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métodos de desarrollo productivo sostenible pueden ser adecuados para mantener un balance con la conservación. Al interior del Parque Natural, la mejor estrategia productiva sería la promoción del turismo, sin embargo, un requisito fundamental para esto es garantizar la seguridad total de la zona. Por lo tanto, aunque se ha avanzado en seguridad, este tema sigue condicionando el potencial de desarrollo de la zona y algunas apuestas pueden ser viables únicamente en el mediano plazo.
6 PLANTEAMIENTOS TEÓRICOS Y RECOMENDACIONES PARA DESARROLLAR LA ORINOQUÍA