TITULO I. MEMORIA INFORMATIVA
14. ANALISIS Y DIAGNÓSTICO URBANÍSTICO
14.1. GENERALIDADES
El municipio de La Pedraja de Portillo, como la mayor parte de los municipios castellanos conserva un modelo de ocupación tradicional basado en núcleos compactos centrados en elementos de arquitectura representativa como son la iglesia, la plaza, la fuente, etc.
Sin embargo ese modelo tradicional de ocupación del territorio está sufriendo en los últimos años una agresión constante a medida que las distancias se reducen desde el punto de vista de la relación espacio-tiempo. En efecto, lo núcleos urbanos tradicionalmente alejados de las vías de gran capacidad y no directamente colindantes con grandes núcleos urbanos, han mantenido una tendencia clara de despoblación.
Esta tendencia se refleja urbanísticamente en un escaso interés por la construcción e, incluso, por la rehabilitación de inmuebles generando per se
un problema urbanístico cual es la desaparición de los valores y construcciones tradicionales no históricas de los pequeños municipios. Pero, en los últimos 20-30 años la mejora de las capacidades del transporte público y privado, fundamentalmente, basado en el aumento de capacidad de las grandes vías interurbanas y el aumento del número de vehículos por habitante (en el año 1999 el 68% de los hogares disponían de automóvil y en el año 2001 era el 73,1%) ha reducido las distancias, en parámetros espacio-temporales, entre los núcleos rurales y la gran ciudad.
Este aumento de la proximidad temporal entre los grandes núcleos y los pueblos situados en sus proximidades ha generado una presión urbanística muy importante en los últimos años.
Este es el principal problema de éstos núcleos los cuales tienden a desarrollarse incontrolada y masivamente en torno a las vías de comunicación principales; sin embargo es a su vez, la principal oportunidad de recuperación social y económica de los mismos.
Esta situación ha generado diversos problemas concretos en el término municipal.
Es, sin duda, el principal problema urbanístico del término municipal. O bien, es la concreción del problema que puede llegar a suponer la cercanía a la capital junto con una falta de un control administrativo serio y riguroso.
Como se ha reflejado en el apartado 10.2.1 del presente documento se contabilizan un total de 8 urbanizaciones consolidadas, si bien es cierto que existen alguna otra que, actualmente, se está consolidando sin que se produzca una actuación administrativa que lo impida, como se ve a continuación:
La situación jurídica de estas urbanizaciones es complicada puesto que, en la mayoría de los casos, los actuales propietarios con los compradores de aquél que en su día parcelo los terrenos, si no hay terceros propietarios. Muchas de las parcelas posiblemente han accedido al Registro de la Propiedad aún a pesar de su actuación ilegal, basándose en la prescripción de la infracción, aunque su situación urbanística siga siendo de ilegalidad. Por tanto nos encontramos jurídicamente con fincas registrales, segregadas y adquiridas en compraventa, inscritas en el registro de la propiedad y construidas (incluso con piscinas o canchas de tenis) y dotadas de los servicios e infraestructuras básicos: energía eléctrica, agua y saneamiento (fosas sépticas).
La proliferación de las parcelaciones ilegales se ha convertido en este municipio en un problema de carácter territorial que se ha de abordar desde una doble perspectiva: por un lado la contención de las actuaciones para evitar un mayor deterioro del medio natural y el efecto llamada que –como
hemos visto- se sigue produciendo y por otro la regularización de lo existente, puesto que la situación generada no puede ser ignorada.
Ahora bien, desde el punto de vista urbanístico los dos procesos se han de abordar de modo diferente e, incluso, contradictorias.
En primer lugar, para evitar la proliferación de las actuaciones ilegales se ha de plantear una actuación administrativa decidida en el control de la actividad urbanística, bien sea por el Ayuntamiento de La Pedraja de Portillo o, de acuerdo con el art. 336 del RUCYL, por la Diputación Provincial de Valladolid o, incluso, por la Junta de Castilla y León, puesto que las actuaciones en desarrollo vulneran las DOTVAENT.
Independientemente de lo anterior, el planeamiento urbanístico mediante la clasificación de suelo establece las principales reglas para determinar los sectores, zonas o lugares aptos para la transformación urbanística que en este caso se está haciendo de forma descontrolada.
Así, desde el punto de vista del control del crecimiento y nacimiento de estas urbanizaciones el planeamiento debiera clasificar como Suelo Rústico todas estas urbanizaciones y sus terrenos contiguos, como establece el art. 30.e.4 –entre otros- del RUCYL.
Sin embargo, de acuerdo con el informe de la Comisión Territorial de Urbanismo de Valladolid, de julio de 2006, la clasificación de estos terrenos como suelo urbano, en la categoría de no consolidado, parece ser la única vía para regularizar la situación garantizando el derecho constitucional de la participación de la comunidad en las plusvalías urbanísticas.
Por otra parte la necesidad de regularizar lo existente no debería suponer la proliferación del número de viviendas o parcelaciones existentes. Así, la aplicación del art. 103.c del Reglamento de Urbanismo de Castilla y León permite, en estos casos, limitar la densidad máxima a la existente.
Así para los nuevos sectores de suelo urbano no consolidado que se delimitan, de acuerdo con el informe de la ctu, se limita la densidad máxima a la existente, entendiendo como tal la resultante de contabilizar una única vivienda por cada una de las parcelas actualmente existentes, puesto que se prohíbe la división o segregación de las mismas.
14.3. INFRAESTRUCTURAS
Desde el punto de vista de las infraestructuras es donde se manifiestan habitualmente los principales problemas urbanísticos de los pequeños núcleos, los cuales carecen de capacidad presupuestaria para dar servicio a
los habitantes existentes y máxime a los generados por la presión urbanística.
Así, el municipio de La Pedraja de Portillo tiene, además de posibles problemas cuantitativos –no hasta la fecha-, problemas de calidad del agua la cual presenta elevados contenidos en arsénico.
Dicho problema se ha solucionado mediante la captación de agua realizada a través de la Mancomunidad de Villa y Tierra de Portillo (0547002).
El municipio de la Pedraja deberá en todo caso garantizar que el suministro de cualquier desarrollo exterior al casco urbano se realice de forma independiente del núcleo urbano y con las condiciones mínimas de calidad exigibles.
14.4. OPORTUNIDADES DEL TÉRMINO MUNICIPAL
Como se ha descrito la creciente proximidad en el tiempo del núcleo urbano de La Pedraja de Portillo a al capital de provincia supone la principal oportunidad de recuperación económica y demográfica, así como la conservación del caserío tradicional.
En efecto, tras la etapa de abandono el ligero repunte poblacional viene a indicar un hecho relevante: la gente no abandona el pueblo, se queda y, por tanto, lo conserva.
Esta recuperación de la población no es siempre en primera vivienda ni de manera ordenada. Mucha gente lo que hace es rehabilitar, restaurar o recuperar las casas familiares para épocas estivales y fines de semana; en otras ocasiones las construyen nuevas para el mismo fin.
Sin embargo, se ha constatado el creciente interés de la población joven de instalarse permanentemente en el pueblo debido a su mayor capacidad de movilidad y a una oferta sustancialmente más económica que en la capital. Es pues, preciso, considerar este interés generado por estos núcleos para, mediante un desarrollo controlado y ordenado recuperar los cascos urbanos tradicionales.
14.5. CONCLUSION
El diagnóstico no puede ser sino de máxima peligrosidad. El municipio conserva, aún, valores propios de los cascos tradicionales más apartados los cuales se deberían conservar.
A su vez, se requiere una firme actuación en el control de la disciplina urbanística sin el cual el planeamiento urbanístico pierde toda su validez. Ahora bien, un municipio con la situación del que nos ocupa tampoco puede dejar pasar la oportunidad de la redacción de unas normas para establecer las previsiones que le permitan absorber las previsiones de crecimiento endógenas y, por qué no, reconducir la presión urbanística hacia desarrollos encauzados, ordenados y regulados urbanísticamente.