4.2. ACERCA DE LA INTERPRETACIÓN DE LOS PERFILES
4.2.1. Anatomía Económica
Estos estudios consideran la distribución que los distintos productos alimenticios como carne, grasa muscular, grasa ósea y médula, adquieren en el cuerpo de un animal determinado. De esta forma, permiten evaluar la utilidad alimenticia de las distintas partes anatómicas y el aprovechamiento realizado de las diferentes especies representadas en los sitios arqueológicos. Este marco de referencia, tradicionalmente ha sido utilizado para discutir la representación de partes anatómicas como resultado de decisiones de transporte, sin embargo, también permiten evaluar esas frecuencias en relación a los distintos patrones de procesamiento utilizados para la obtención y consumo de productos diferentes (De Nigris 2004; Mengoni Goñalons 1999).
El interés en los estudios de anatomía económica surge a partir de las observaciones etnoarqueológicas de Binford (1978) entre los Nunamiut. A partir de estos trabajos, Binford consideró que la utilidad alimenticia de las partes anatómicas es uno de los principales factores que influyen en las decisiones de transporte que toman los grupos de cazadores. De esta forma, entiende que cualquier variabilidad en la frecuencia relativa de partes anatómicas entre sitios arqueológicos debería derivar de las dinámicas de su uso (Binford 1978). Para proveer un conocimiento específico acerca de la variabilidad anatómica que se puede esperar del desarrollo de distintas actividades, estimó la cantidad de carne, médula y grasa asociada a cada parte anatómica de dos ovejas (Ovis aries) y un
uno de estos productos. Luego construyó el General Utility Index (GUI) que considera a los diferentes productos nutritivos del animal y brinda valores más precisos sobre el aporte de cada unidad anatómica (Binford 1978). Finalmente modificó los valores
calculados para el índice de utilidad general (GUI) y creó el Modified General Index
Utility (MGUI) que refleja el hecho de que los animales no siempre son despostados en
partes esqueletales discretas sino que, algunas partes con bajo GUI pueden ir unidas a partes con alto GUI. Binford (1978) desarrolló un modelo predictivo para evaluar las distintas frecuencias de elementos transportados a los sitios en función de las diferentes estrategias de aprovechamiento de los recursos que los grupos cazadores-recolectores pueden desarrollar bajo distintas circunstancias. Este modelo postula el transporte al campamento de unidades anatómicas de alto rendimiento y abandono de aquellas que poseen baja utilidad en lugares de matanza.
Desde los trabajos de Binford se ha acrecentado la cantidad de índices de utilidad económica disponibles para evaluar las decisiones de transporte y estrategias de procesamientos empleadas para el aprovechamiento de numerosas especies (Belardi y Gómez Otero 1998; Borrero 1990; Brink y Dawe 1989; De Nigris y Mengoni Goñalons
2004; Emerson 1990; Giardina 2006; Lupo 1998; Lyman 1992, 1994; Lyman et al. 1992;
Madrigal y Holt 2002; Marani 2011; Mengoni Goñalons 1991, 1996; O´Connell et al.
1990; Olivera 2001; Outram y Rowley-Conwy 1998; Tívoli y Pérez 2009). En esta tesis,
para evaluar si la representación de partes anatómicas de Lama guanicoe (guanaco)
registradas en los conjuntos refleja una selección en términos de rendimiento económico, se utilizó el índice de utilidad de carne elaborado por Borrero (1990) y el índice de utilidad modificado propuesto por Lyman (1992). Estos valores de utilidad fueron correlacionados a través del coeficiente de correlación de Spearman con las frecuencias estimadas para las distintas unidades anatómicas de guanaco (MAU%). De esta manera, es posible generar hipótesis acerca de las distintas estrategias de transporte y selección de partes anatómicas en relación a su rendimiento económico.
La aplicación de estos marcos de referencia, como fue dicho anteriormente, y a pesar de sus limitaciones es útil ya que constituyen medios para aproximarse a decisiones humanas medibles y nos ofrecen una base de información importante para la interpretación de los conjuntos faunísticos de sitios arqueológicos, permitiéndonos incluso, asignarles cierta funcionalidad y facilitando la comparación entre conjuntos diferentes.
No obstante, creemos necesario considerar que difícilmente las decisiones humanas sólo hayan resultado de estimaciones acerca de las relaciones costo-beneficio sin que, en esas decisiones medien otras cuestiones más difíciles de reconocer arqueológicamente. Entre estas cuestiones consideramos la existencia de diferentes factores que pueden influir en las decisiones de transporte como son el tamaño de las presas, la distancia al campamento, la tecnología disponible para el procesamiento, la edad, el sexo y el estado nutricional de las presas, el interés en determinadas unidades anatómicas para la confección de instrumental óseo, la existencia de preferencias, o factores ideológicos como pueden ser los tabúes alimenticios (Bartram 1993; Binford 1978; Bunn 1993; Lupo 2007; Lupo y Schmitt 2005; De Nigris 2004, 2008; Metcalfe y Jones 1988; Oliver 1993; O´Connell 1995; Outram 2004; Politis 2007; Politis y Saunders 2002).
Si bien la presencia de partes de mediano a bajo rendimiento económico, muchas veces han sido explicadas como mecanismo de destrucción/transporte diferencial, trabajos recientes (Morín 2007; Rindel 2009) discuten profundamente estos modelos y ayudan a construir una nueva alternativa respecto de la presencia de falanges y metapodios en los sitios arqueológicos. Estas unidades anatómicas se caracterizan por tener grasas no saturadas a diferencia de aquellas unidades con alto contenido de masa muscular y médula (húmeros, fémures). La propuesta de Morín es importante porque observa que las grasas no saturadas son de fácil consumo humano y en general para los casos etnoarqueológicos, su recurrencia en los sitios de procesamiento y consumo, se debe a que esta grasa resulta más palatable y por lo tanto son preferidas. En base a esto y sin la mensura de Kcal. que aportarían las grasas saturadas, su consumo se privilegia por su sabor.
La ausencia de determinadas partes anatómicas también podría ser interpretada como resultado del sesgo introducido por un alto grado de fragmentación en la muestra como resultado de un procesamiento secundario y final para obtener mayor cantidad de sustancia grasa (De Nigris 2004; Gifford-González 1989a; 1993).