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Anexo B: Resumir información

In document El Auge de la comunicación corporativa (página 122-126)

En los tiempos que vivimos la información se ha convertido en un bien de incalculable valor. Pero, ¿toda la información —cabe preguntarse— tiene ese incalculable valor? La que ponen en

circulación los medios de comunicación, desde luego tiene un papel trascendental. Estas noticias no solamente dan cuenta de lo que ocurre, sino que construyen los contenidos claves sobre los que se asienta la mecánica del funcionamiento de nuestra sociedad.

Hemos llegado a un punto en el que solo existe aquello que se publica en los medios de comunicación; mientras lo que no sale publicado, aún siendo real, se sitúa en el territorio de la nada. Esta circunstancia no carece de lógica, puesto que tendemos a valorar aquello que

conocemos y pasa desapercibido para nosotros lo inédito.

Los medios de comunicación, desde sus orígenes hasta la incorporación de Internet,

ofrecen a las personas un prisma desde el que observar la realidad. Una fotografía en la que se fija qué es y qué no es noticia. Resulta curioso comprobar como el proceso de búsqueda de información de los periodistas en las redacciones no es más que una secuencia de rastreos de hechos que, tras su transformación en noticias, tienen su punto álgido en los momentos del cierre de edición; es decir, en esos instantes en los que se plantea con toda crudeza la disyuntiva de si un

acontecimiento alcanza la categoría de noticia publicable o no.

Es cierto que la palabra “cierre” ha dejado de tener mucho sentido en Internet, medio que permanece las 24 horas del día, pudiendo asumir continuos cambios y adaptaciones de los

contenidos. Pero lo que no ha variado es la distinción del concepto de lo que entra o no entra

lo tanto, de lo que es relevante o no, incluso teniendo en cuenta que en la red cabe todo. Al final, las noticias más seguidas en la red son las que se publican en webs prestigiosas. Estas webs responden a los criterios periodísticos generalmente aceptados en los medios informativos clásicos.

A pesar del panorama descrito sobre la noticia, es patente que en nuestro tiempo existe sobreabundancia de información. Esta circunstancia se explica por la convivencia de numeroso

medios de comunicación, quienes, desde el punto de vista tecnológico poseen una gran capacida productiva que les permite poner en circulación un ingente volumen de información.

Las consideraciones apuntadas hasta el momento nos sirven para averiguar el papel que juega la Comunicación Corporativa en este apartado. Para esta disciplina, el conocimiento de nuestro entorno viene de la mano de los medios de comunicación. Además, en el caso de la Comunicación en el seno de las organizaciones, las noticias de los medios son un termómetro (aunque no el único) que sirve para calibrar si la estrategia de las relaciones con el entorno es la adecuada.

Para la Comunicación Corporativa los medios de comunicación son fuentes inagotables de información que, bien tratadas, puede aportar datos fundamentales que faciliten la toma de determinadas decisiones en las empresas u otras organizaciones. Y cuando decimos tratar la

información, sencilla y básicamente nos referimos a resumirla, una tarea que ha sido y es la que ha otorgado y otorga mucha de la razón de ser de los denominados gabinetes de Prensa.

Los resúmenes sirven para obtener datos, opiniones que permitan estudiar un mercado, conocer nuevas tendencias de productos, analizar corrientes, reflexionar sobre candidatos para ingresar en nuestra empresa, conseguir puntos de vista de la competencia o de las instituciones que influyen en nuestro negocio...

Es conveniente destacar la misión que cumplen los clásicos resúmenes de prensa que a

diario se realizan. Su papel se ha visto reforzado en los últimos tiempos, porque resulta obvio que la capacidad de los medios para decidir qué es noticia, aunque relevante, palidece si la comparamos con el caudal desmedido de información puesto en circulación a cada momento.

Tal avalancha genera en ocasiones ansiedad en las personas: ¡no se puede ver todo, no se

puede analizar todo, hay muchas cosas que leer y no hay tiempo suficiente!, suele comentarse. Así,

resumir información contrarresta esa especie de ansiedad, pues funciona como el machete en esas películas de la selva con el que los aventureros, a través de la maleza, se abren camino para llegar al tesoro.

El trabajo de resumir lleva implícito una selección de todo lo que nos ofrecen los medios de

comunicación para quedarnos con aquello que nos interesa y prescindir de lo demás. Se trata de dar un paso adelante en el proceso de comprimir y reducir la gran avalancha informativa, aunque dadas las circunstancias es muy probable que con elegir aquellas noticias que nos interesan como

empresa, institución, líder o sector, no sea suficiente.

La saturación informativa que vivimos es tal, que hay que afinar más aún. Lo adecuado sería volver a resumir lo ya resumido. El objetivo entonces, una vez efectuada la visión de conjunto con la selección de todo lo publicado, es destacar aquellas informaciones de más calidad, aquellas que son determinantes para ilustrar lo mejor posible un determinado estado de cosas.

A tal efecto, resulta interesante aplicar técnicas añadidas como analizar cualitativamente, con los criterios de la empresa, aquello que se ha publicado. Así, los responsables de la

organización pueden calibrar más fácilmente los asuntos que formaban parte de ese enorme volumen de información aparecido en los medios. También es aconsejable efectuar un listado concreto de las, por ejemplo, diez noticias más importantes, aquellas que son las claves de una jornada.

Otras de las cuestiones relacionadas con los resúmenes de las noticias publicadas en los medios de comunicación es su distribución. Todavía existe la tendencia a elaborar un solo resumen para el jefe, y ya está. Bien es cierto que, gracias a los sistemas internos de información, las

Intranets, se está imponiendo una mayor distribución a lo largo y ancho de las organizaciones. Esta segunda opción parece la más adecuada, dado que es la forma de conseguir el máximo partido de los instrumentos tecnológicos que tenemos a nuestro alcance. Por otra parte, los

resúmenes de información publicada, elaborados exclusivamente en papel, han quedado obsoletos, entre otras razones, por la laboriosidad de este sistema y por la limitada capacidad para su

distribución.

Hay que tener en cuenta que los resúmenes son, al fin y al cabo, información solvente para la organización. Otro aspecto de la distribución de estos contenidos informativos se refiere a la

ediciones que puedan fabricarse para según qué públicos. Esto quiere decir que es factible

confeccionar resúmenes de diferente naturaleza en función de las necesidades operativas. Parece lógico pensar que lo que necesitan unos departamentos no tiene porque interesar a otros.

En cualquier caso, la aplicación de criterios restrictivos no es muy aconsejable. Así, si, por ejemplo, aparece publicada una información claramente negativa para una organización en una determinada coyuntura, puede surgir la duda de si es aconsejable ponerla en circulación. No

hacerlo, por definición, significa no contar con un elemento más de conocimiento de la actualidad. Es como hurtar en un informe que existe un competidor fuerte a la vuelta de la esquina cuando nuestra empresa se plantea una costosa inversión.

Tampoco se puede olvidar que los resúmenes informativos del material publicado en los

medios de comunicación son una herramienta interna que, con flexibilidad, se deben adaptar única y exclusivamente a las necesidades internas de una determinada organización. Desde esta

perspectiva cabe la opción de introducir una información en un momento muy concreto o, por qué no, incluir tal información negativa pero analizada en función de nuestros propios intereses.

Recordemos que es nuestro resumen de prensa realizado para servir a nuestros objetivos, y no a los de otros.

Por fijar una norma que pueda generalizarse, podríamos entender que la distribución de trabajos incompletos por falta de información (al entender que lo mejor es silenciar una noticia publicada, negativa para nosotros), es una práctica contraproducente porque no reproduce una realidad tal y como es. Sí es procedente, en casos concretos, adaptar la noticia negativa en cuestión a través de un análisis, aplicando los criterios propios de nuestra filosofía interna. Y también es una opción viable retrasar durante un día una información porque su aparición podría ser desfavorable para la motivación de los profesionales que la reciban. Desde luego, conviene descartar el enfocar los resúmenes como una especie de autoflagelación. Siempre serán herramientas puestas en

circulación dentro de las acciones de Comunicación Interna con las miras puestas en el beneficio propio.

In document El Auge de la comunicación corporativa (página 122-126)