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2.2. CAMBIOS Y SIGNIFICACIONES

2.2.3. Antecedentes del Teatro

Cundo miramos los antecedentes de las artes escénicas, comprendemos las razones que motivaron la construcción del Teatro de Cristóbal Colón, puesto que los más destacados escenarios del mundo no se han creado de la noche a la mañana, si no por el contrario, han sido resultado de hábitos y costumbres culturales de antaño.

Si nos remontamos al pasado, encontramos que los famosos anfiteatros al aire libre que florecieron por los griegos, sirvieron para representar las grandes

56 Luda Soto, Martha. Op. cit., pág. 3

57 Para conocer los efectos urbanos de las migraciones a Bogotá, véase el trabajo de Germán Mejía Pavony,

36 tragedias clásicas de la antigüedad, como son los dramas de Sófocles, Esquilo y Eurípides.

Al sobrevenir la dominación romana que desplazo la hegemonía griega, se construyeron los famosos coliseos en donde se organizaban festejos muchas veces de carácter brutal, como los combates de gladiadores, imponiendo la teoría que al pueblo debería ofrecérsele pan y circo.

A partir del siglo XVI el movimiento teatral adquirió mayor importancia en las sociedades de Inglaterra, España, Alemania y Francia. En las islas británicas alcanzó tal actividad su máximo esplendor con William Shakespeare en el famoso Teatro el Globo en Londres. Coincide este auge en España con el florecimiento del llamado Siglo de Oro, del cual pueden considerarse como sus dos mejores representantes a Pedro Calderón de la Barca y a Félix Lópe de Vega.

Cuando llegaron los conquistadores españoles a las tierras americanas, trajeron la costumbre de realizar montajes escénicos. Poco conocemos sobre las actividades escénicas que hubiesen tenido los aborígenes americanos, pero al analizar los ejemplos de la arquitectura maya o azteca, encontramos amplios exteriores que servían no sólo para llevar a cabo ceremonias religiosas y públicas sino para juegos de pelota o el montaje de ciertos espectáculos.

Aunque no pueden hacerse caracterizaciones en el teatro latinoamericano que sean válidas para todos los países, es posible afirmar, que todos han pasado por el mismo largo proceso histórico, debido al efecto profundo, duradero y homogeneinzante de la Conquista y la Colonia española. En la América precolombina ya existía un teatro de forma ritual o parateatral, donde la música, la danza y las recitaciones eran elementos del acto ceremonial.

El teatro español fue religioso o cortesano y generó en Latinoamérica un drama de imitación que tenía una doble función. El primer objetivo perseguido por el teatro fue convertir e instruir a los indígenas, así los autos religiosos se representaban como una prolongación de las ceremonias litúrgicas y se escenificaban especialmente los episodios de la Natividad y de la Pasión.

37 El siglo XIX es el siglo del teatro romántico y de la ópera. Los criollos descendientes de los españoles estaban más identificados con el mundo europeo y con la cultura foránea que con el mundo americano. Al heredar el poder político desean conservar el económico y apoyan su derecho en la cultura escrita y heredada de Europa. Se enseñaban los clásicos occidentales, la filosofía y la historia del viejo mundo, a la vez, que se ignoraba la cultura analfabeta y oral, pero propia.

La independencia política no condujo a una ruptura total con el referente cultural hispánico y el teatro siguió siendo español en sus temas, en sus autores y era representado por compañías extranjeras en las capitales. El teatro regional se hallaba en piezas cortas influenciadas por el sainete español que utilizaba una jerga pretendiendo imitar el habla popular. Sus temas giraban alrededor de los problemas del indio, del mestizo, del artesano y en general de los pobres. Este teatro popularizaba a los personajes populares y los deformaba como hace

Florencio Sánchez, en Moneda falsa o El desalojo. Es un teatro creado para el

pueblo pero que todavía no expresa una realidad autentica o una perspectiva popular.58

Entre las obras más conocidas del siglo XIX, encontramos Las Convulsiones, de

Luis Vargas Tejada que es una comedia que recoge aspectos de la vida capitalina en los años posteriores a la Revolución de Independencia. Basada en equívocos

e intrigas que, como afirma Carlos José Reyes, recuerdan La Mandrágora de

Maquiavelo o El Acero de Madrid de Lope de Vega 59

Otras de las comedias es Un Alcalde a la antigua y dos primos a la moderna, de

José María Samper, cuya temática se basa en el tópico del beatus ille. En el habla

también se da la dicotomía entre el lenguaje culto citadino y el ridículo provinciano, desde luego, es teatro hecho para el pueblo y el escritor desea, a través del dominio del lenguaje culto, dejar claro a qué clase pertenece.

58 Ver a Vargas Bustamante, Misael.

Cinco siglos de teatro colombiano. Teatro Colombiano. Ediciones Alba,

Bogotá, 1985.

59 Ver Reyes, Carlos José.

Aspectos del Teatro Colombiano en los siglos XIX y XX. Teatro Colombiano. P.

38 La cultura que los criollos y la aristocracia aceptaba como civilizada, era una cultura de importación, considerada como un patrimonio universal de la humanidad blanca. Buscaban semejanzas con Europa para sentirse participes de la cultura universal y de las tradiciones de una España, que como dice Manuel Galich, sólo se había ido con los virreyes y los soldados, pero permanecía con la iglesia y los criollos.60

Los antecedentes de este capital simbólico de la blancura, los analiza Santiago

Castro, quien le interesa demostrar que el habitus de blancura, como él lo llama,

estaba asociado con rasgos distintivos que las elites neogranadinas exhibían

39 3. EL ESPACIO DE CONCRECION

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