CAPÍTULO 3 ESTADO DEL ARTE DEL PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN
3.2 ANTECEDENTES DE ESTUDIOS RELACIONADOS CON EL USO DE TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA
TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN (TIC) Y EL TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD (TDAH)
Ford, Poe & Cox (1993) realizaron un estudio cuyo objetivo fue comparar los efectos que tienen los programas de computadores, como los formato tipo juego sobre el comportamiento de los niños con TDAH, en las áreas de matemáticas y español (lectura). Para este estudio, trabajaron con 18 estudiantes de tercer y cuarto grado de escolaridad. Las edades de los niños oscilaban entre los 8 y 11 años, y fueron divididos en tres grupos. El grupo uno, con ocho estudiantes identificados por los profesores como niños con TDAH; el grupo dos, conformado por estudiantes igualmente diagnosticados según un cuestionario, y el grupo tres, con diagnósticos clínicos de TDAH, y quienes tenían (o habían tenido) medicación. Durante un mes, un día a la semana se usaron cuatro paquetes informáticos comerciales, dos de matemáticas sobre multiplicación y adición; y dos de lectura y ejercicios prácticos con palabras compuestas, división de las mismas, definición correcta y vocabulario. Ambos paquetes incluían imágenes, sonidos, y acumulación de puntos.
Los resultados, revelaron que los estudiantes estaban más interesados en jugar que en hacer las actividades sugeridas; la falta de atención aumentaba con los programas que no eran de juego, lo que indica que hay elementos en estos programas informáticos que afectan la atención de los niños con TDAH.
Para Koscinski & Gast (1993) los problemas de aprendizaje en niños con TDAH pueden ser mejorados a través del uso de herramientas tecnológicas como CAI (Computer Aided Innovation), prueba de ello fueron los estudios que realizaron con seis niños entre los nueve y diez años de edad, de tercero y cuarto grado de escolaridad, con déficit de atención. El programa computarizado utilizado fue Authorware Professional, para enseñar la multiplicación. Los resultados demostraron que los seis estudiantes lograron aprender las operaciones y familiarizarse con el programa y los procedimientos, desarrollando más habilidades de tipo lógico.
Simó & Miranda (1999), realizaron una revisión de las investigaciones desarrolladas sobre la aplicación de la informática en el área educativa y en la evaluación y tratamiento del trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Con el objetivo de ofrecer un panorama general sobre este tema, exploraron las publicaciones referidas al tema entre enero de 1974 y junio de 1995. Los
resultados evidenciaron la escasez general en cuanto a la aplicabilidad de las TIC en esta área del conocimiento, encontraron deficiencias cualitativas y cuantitativas en los programas educativos, falta de formación docente, y falta de investigación sobre el tema.
Aunque las autoras no encontraron investigaciones cuyo objetivo fuese el uso de las TIC en la escritura, para el objetivo del presente estudio, interesan aquellas referencias relacionadas con hallazgos donde el uso del computador haya impactado, de algún modo, la escritura. En esta línea se menciona a Wood (1986) que estudió dos procedimientos para remediar los déficits atencionales de sujetos con daño cerebral. Este autor utilizó un entrenamiento en tareas con computador para mejorar el procesamiento de información y hacerlo selectivo y rápido. Los sujetos mostraron mejorías progresivas en sus habilidades de atención sostenida y eficacia en sus procesamientos; y mejoro la atención hacia tareas relacionadas con la escritura.
Las autoras también encontraron que Fraser, Belzner & Conte (1992) desarrollaron un procedimiento para tratar a un niño con TDAH, cuya edad era de ocho años y dos meses, que tenía dificultad en conseguir una buena disposición para atender a sus clases. Se le permitió por un tiempo extra de cinco minutos, manejar el computador si conseguía estar en clase prestando atención. El resultado muestra que el niño empezó a solicitar espontáneamente el computador para terminar sus tareas de escritura, ya que éste procedimiento le ayudaba a fijar la atención.
Las autoras concluyeron que es importante que se continúe con la implementación de las herramientas informáticas para el manejo de las dificultades de aprendizaje de la población con TDAH.
Sánchez, Pugzles, Milich, & Welsh, R., (1999) investigaron el impacto generado en los cambios de atención visual y la comprensión de historias en televisión por parte de los niños con TDAH en edades entre cuatro y seis años. Dos momentos marcaron la evaluación: la presencia y no presencia de juguetes en la sala de televisión. Todos los niños vieron, durante 23 minutos, una videograbación que consistía en 13 segmentos del programa educativo Plaza Sésamo. Los segmentos fueron narrados en forma tradicional y las historias tenían estructuras convencionales.
Cuando los juguetes eran presentados a los niños con TDAH su atención disminuyó significativamente en comparación con sus pares, quienes demostraron ser estratégicamente capaces de dividir la atención entre la televisión y el juguete mientras atienden la información del cuento. Lo que demuestra que los niños con TDAH no mantienen el mismo nivel de comprensión cuando su atención es reducida por la presencia de juguetes. Lo cual invita a establecer futuras intervenciones enfocadas hacia este aspecto, ya que en la etapa escolar se inicia
la habilidad de comprender y entender los cuentos e historias desarrollando habilidades cognitivas y estructurales de los segmentos narrativos básicos.
Según Pugzles et al. (1999), la historia en la mente humana, se presenta como una red de eventos relacionados causalmente, esta representación se codifica gracias a varias propiedades estructurales que caracterizan el hecho de recordar eventos en una historia. Así sus evaluaciones revelaron diferencias cuando la atención de los niños con TDAH era dividida, se evidenció, que los niños menores recuerdan mejor los eventos donde los adultos son el eje central de la historia. Además, las respuestas a las preguntas sobre las historias televisadas, dependen de la pregunta misma y de las condiciones contextuales que se dieron mientras se veía el programa de televisión.
Navarro, Ruiz, Alcalde, Marchena & Aguilar (2001) pusieron a prueba el uso de las herramientas informáticas para mejorar la atención con el programa “How to improve your Mental Skills”. Participaron del estudio 155 estudiantes con TDAH (73 hombres y 82 mujeres), de una escuela distrital de España, pertenecientes a los grados de sexto, séptimo y octavo. El programa computarizado fue usado en dos sesiones: práctica de relajación y entrenamiento de la atención y concentración, con cuatro juegos multimedia que enseñan habilidades, y un juego adicional de roles facilitado después de cada sesión.
Los estudiantes fueron divididos en tres grupos de 51, 53 y 51 participantes respectivamente, los dos primeros grupos recibieron entrenamiento por 10 días, 20 minutos por cada sesión. El primer grupo participaba en tres clases diferentes de juegos y los puntajes fueron grabados, el segundo grupo, jugó solamente “Tetris”, y el tercer grupo no recibió ninguna clase de entrenamiento, solo asistió a clases como normalmente se hace. Los resultados demostraron que el primer grupo logró habilidades atencionales significativas en comparación con los dos grupos restantes.
González & Oliver (2002) plantean que los programas educativos para personas con TDAH deben posibilitar actividades guiadas, autoevaluaciones, actividades autónomas, construcción social positiva, responsabilidad, autoestima, autocontrol en la conducta, etc. Concluyen que el acercamiento de estos niños a la tecnología, potencializa las habilidades y disminuye riesgos de incapacidad si los programas se establecen según las necesidades de los niños.
Solomonidou, Garagouni & Zafiropoulou (2004) investigaron los efectos del uso de un programa educativo con aplicaciones multimedia, construcción de escritura, ambiente abierto, internet y sus ayudas (texto, narración, imágenes, video, etc.), para establecer el comportamiento de los alumnos con TDAH y las actividades de aprendizaje más adecuadas.
Los estudiantes previamente diagnosticados que aceptaron participar fueron nueve con TDAH y cuatro sin este déficit, de quinto sexto grado, organizados en dos grupos: Uno, conformado por cinco estudiantes con TDAH que trabajaron individualmente, y el otro grupo integrado por cuatro estudiantes con TDAH que trabajaron con los otros cuatro participantes sin TDAH.
Se utilizaron tres programas comerciales educativos de historia, geografía, matemáticas y física. Los estudiantes debían llenar cuestionarios, resolver problemas, leer textos largos y cortos, atender a narraciones y videos, dibujar y escribir en Excel.
Las diferencias más importantes encontradas, se dieron entre los alumnos con y sin TDAH porque mientras leían textos largos y escuchaban narraciones aumentaron sus niveles de actividad. Los alumnos con TDAH que trabajaron solos, miraban los videos más cuidadosamente. Los estudiantes con TDAH del grupo con trabajo conjunto, estaban más atentos cuando tenían el control del computador, contrario a sus pares que se mostraban inactivos e inquietos. La conclusión general que dieron los autores fue que el desarrollo de herramientas digitales es necesario para fortalecer las habilidades de los estudiantes con TDAH, su comportamiento y su atención.
Martínez S. (2007) considera que la inclusión de las TIC favorece la educación al convertirse en un elemento didáctico y pedagógico que fortalece los comportamientos adecuados en niños con TDAH. Es un elemento evaluativo que ayuda a diagnosticar y favorece la autonomía y la formación de nuevas habilidades y conocimientos. Expone la autora que un programa ideal debe ser motivador, capaz de seducir, con animaciones y multimedia moderados, con mensajes positivos al momento de un desacierto, diferentes grados de dificultad, acompañamiento verbal que motive y auto-regule a la vez, con tareas que acrecienten el aprendizaje.
Beamish, D. (2008) asegura que las tecnologías de la información y la comunicación, son herramientas que se deben incluir dentro del aula de clase para ayudar a niños con TDAH, tomando como punto a favor las normas legales que le favorecen. Como las leyes del derecho público en España, que protegen a los niños que presentan déficit atencional, brindándoles ayudas como recordatorios electrónicos, recordatorios con salida de voz, que les indican los pasos a seguir en una determinada tarea, ayuda para encontrar materiales, desarrollar y organizar ideas, etc.
Entre los trabajos investigativos que apoyan la visión de la autora se encuentran: 1. El trabajo realizado por Bender & Bender (1996) con el programa Kids Works II, que fue usado para maximizar experiencias de aprendizaje; 2. Las investigaciones de Epstein, Willis, Connors, & Johnson (2001), quienes usaron el programa RxMinder, compatible con Windows, basado en 10 recordatorios y recompensas;
3. Los estudios de Ota & DuPaul (2002) con el programa comercial matemático con formato de juego (Math blaster), usado para evaluar el comportamiento de tres jóvenes estudiantes de cuarto y sexto grado con TDAH; 4. Las observaciones de Currie Lee & Scheeler (2005), a un grupo de cuatro niños en edades de 12 a 14 años; dos de ellos en sexto y los otros dos en séptimo grado. A cada uno se le dieron pautas básicas: el reglamento y un PDA (Personal Data Assistant); 6. Los estudios de Clarfield & Stoner (2005), basados en los efectos de los programas de lectura que hay en la Internet como el Headsproud, evaluaron a tres niños de preescolar y primer grado, con TDAH, considerados por sus profesores con dificultades en la lectura. Por lo tanto, la lectura y comportamiento, fueron los elementos más relevantes en este estudio. Los resultados indican que los efectos de los programas con instrucción asistida con CAI (Computer Assisted Instruction), mejoraron la fluidez en lectura oral en todos los estudiantes.
Martínez S (2007) señala que todas las investigaciones citadas, aluden a que ciertas tecnologías son más eficaces que otras, pero ciertamente, propician un impacto positivo con mejores oportunidades de éxito académico, participaciones grupales, e integración con el entorno.
Tan & Cheung (2008) desarrollaron un estudio de caso con trabajo colaborativo para analizar el nivel de aceptación que los niños del grupo tenían hacia uno de sus compañeros con diagnóstico de TDAH. La experiencia se desarrolló en 10 sesiones de trabajo colaborativo con ayuda de un psicólogo y de una computadora durante 45 minutos por cinco semanas, y con programas automatizados de juegos de aventuras. Se hicieron pruebas individuales sobre el grado de sociabilidad, se aplicó el cuestionario al grupo de su clase, y luego de analizados los resultados, le eligieron dos compañeros de clase para trabajar juntos en un computador, por una semana. Uno de ellos era su mejor amigo y el otro había jugado ocasionalmente con él en la hora del descanso. Los tres hicieron un excelente trabajo en grupo. El juego “4th Grade Adventures: Puzzle of the Pyramid” fue seleccionado por ser un juego de aventuras y misterio que ayuda a aumentar habilidades matemáticas, de lenguaje, artes, geografía, ciencias y pensamiento lógico. Durante cada sesión, los tres participantes se turnaron para controlar el mouse por cinco minutos. El psicólogo se encargaba de que cada participante tomara su turno y sólo intervenía para reforzar comportamientos positivos. Los beneficios de este estudio fueron efectivos, creando un ambiente en igualdad, respeto, participación y colaboración. Cada sesión terminaba con un logro que era mostrado a la clase.