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2. LA CONTABILIDAD: UN RECORRIDO POR SU EVOLUCION HISTORICA Y

2.3. ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA CONTABILIDAD

La contabilidad, es una disciplina diseñada para satisfacer la necesidad de controlar los recursos a cargo del ente, en el desarrollo normal de su actividad económica, permitiendo, además, dar cuenta de estas operaciones a los diferentes usuarios. Es así como surge una vez que el hombre, requiere dejar evidencia de todas sus operaciones mercantiles, cuando la capacidad de su memoria no es suficiente.

Hablar de historia de la contabilidad puede resultar una labor bastante interesante, cuando a través de un recorrido en el tiempo, se logre presentar una serie de sucesos, que puedan generar cuestionamientos, escudriñando en el pensamiento de aquellos que un día vencieron el conformismo y se arriesgaron a equivocarse, pero marcaron un referente para lo que hoy es la contabilidad.

Por lo tanto, se hace necesario para el desarrollo del tema que atañe a la presente investigación, el realizar un recorrido para analizar cómo ha evolucionado la contabilidad a través del tiempo y cómo estos cambios han logrado demarcar una identidad histórica, haciendo comprensible la complejidad de los diferentes componentes que intervienen en la práctica y el conocimiento contable en la actualidad.

La contabilidad como prueba, como representación, como herramienta de control, como obligación fiscal, como requisito empresarial, o como referente financiero, debe recorrer indudablemente, las teorías del saber científico. Por esto es preciso decir que ésta ha evolucionado al ritmo de los cambios mismos de la humanidad, lo cual se evidencia desde el momento mismo en que el hombre adoptó el trueque de productos como principal actividad económica, que al ser tan habitual, dificultó la retención de dichos datos en la memoria del hombre, debiéndose hallar la manera de dejar constancia de ellos, intentando así cuantificar diversos aspectos de la sociedad. Es curioso ver como se dio inicio a lo que hoy conocemos como registro contable, aunque actualmente se haga de una forma más especializada.

De ahí que un tiempo más tarde hace su aparición la moneda como un bien de aceptación general, que se constituye hoy día como el instrumento de intercambio común, en todo tipo de negociación y que ha permitido que se consoliden muchos tipos de actividades económicas. Las prácticas contables fueron evolucionando poco a poco hasta un sistema de partida simple, la cual se perfeccionó hasta configurarse el método de partida doble que es la técnica contable de hoy en día.

Tiempo más tarde, la expansión del mercantilismo fue la encargada de hacer conocer en el nuevo mundo los saberes contables, pues entre los hombres con que se dice contaba Colón para la conquista de América, se encontraba un Contador. Es así como a partir de la conquista del territorio americano, se inicia una actividad económica muy ardua, esto debido no solo a la explotación a gran escala de los recursos naturales sino también por la comercialización de los

esclavos. Es así como logran imponer no solamente su cultura y costumbres sino también sus prácticas contables. Situación que no ha cambiado mucho, pues se percibe esta imposición en la actualidad con la intención de adopción y aplicación de las normas internacionales de contabilidad.

Cabe anotar que antes de la llegada de los españoles a tierra Colombiana, esta estaba conformada por territorios indígenas, los cuales tenían la costumbre de pagar tributo a los caciques. Durante la época de la conquista se crearon instituciones para el recaudo de los impuestos como la mita y el resguardo con el propósito de obtener ingresos para la corona.

Gracias al auge del comercio, resultado de la revolución industrial, la contabilidad comienza a tener modificaciones de forma y de fondo, bajo el nombre de “principios de la contabilidad” donde se evidenció mayor necesidad de información, caracterizándose esta época por el mero registro de las transacciones, en otras palabras, la tendencia era la teneduría de libros.

Ya en la era industrial, la contabilidad se caracterizó por la medición de los activos e ingresos, lo que provocó la necesidad de elaboración de los estados financieros, constituyéndose el beneficio neto, el documento de información que preparaban tanto para usuarios internos como externos. Con la aparición de las sociedades comerciales el papel de la contabilidad adquirió mayor importancia.

Para el contexto colombiano en esta época, más exactamente 1853, se da la aparición del primer código de comercio, el cual en lo que respecta a la contabilidad, en este código se obligó a llevar “cuenta y razón” de sus operaciones en tres libros: el diario, el mayor y el libro de inventarios y balances24.

De igual forma como resultado del gran desarrollo comercial, industrial y financiera del país surgió la necesidad de capacitación comercial y contable, por este motivo empiezan a crearse escuelas de comercio orientadas con modelos europeos. De este modo la contabilidad siguió avanzando a medida que el mismo comercio lo exigía, es así como se crea la figura del revisor fiscal por medio de la ley 58 de 1931, la cual en su artículo 46 da el reconocimiento a la profesión de contador juramentado, es así como al pasar los años se expidieron otras leyes que permitieron ir formando el engranaje para la reglamentación de la profesión contable (P.U.C). En 1951 se creó el instituto Nacional de Contadores Públicos

(INCP), cuatro años más tarde se organizó la academia colombiana de Contadores Públicos Titulados (Adeconti). Con la expedición de la ley 145 de 1960, por la cual se reglamentó definitivamente el ejercicio de la profesión y determinó las condiciones necesarias para su práctica. Un año más tarde con el decreto 1651 se reglamentó en Colombia el procedimiento tributario para el impuesto de renta25. La ley 43 de 1990 reglamentó la profesión de contador público, la cual busca que el contador público trabaje con los estándares más altos de profesionalismo, propendiéndose por los niveles más altos de desempeño. Hoy en día los principios y normas de contabilidad están descritos en el decreto 2649 de 1993, el cual reglamenta la contabilidad en general y expide los principios o normas de contabilidad generalmente aceptados, quedando con esto a la espera de una posible adopción de estándares internacionales que daría, desde luego un nuevo rumbo no solo a la ley, sino a la historia de la contabilidad, pues Colombia deberá adquirir el compromiso y la necesidad de adherirse a dicha normatividad, colocando a la profesión contable en una serie de dificultades por afrontar, ya que la contabilidad en Colombia ha estado configurada en cuanto a regulación, por estándares de manejo muy diferentes a los internacionales.

De este modo, con la evolución de las organizaciones, se han presentado múltiples situaciones y hechos económicos que carecen de una base normativa, conociéndose como “vacío de la norma” y estos han sido llenados por la DIAN y las superintendencias, mediante resoluciones y circulares que cumplen el objetivo de legislar sobre la contabilidad de aspectos especiales aplicables a las empresa bajo su vigilancia. Es así como se ha convertido la contabilidad en un lio normativo, en el que cada organismo de vigilancia y control legisla en materia contable, ocasionando con esto la emisión de un sinnúmero de normas que muchas veces tienden a crear confusión, a tal grado que se crean diversas interpretaciones.