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4. MARCO TEÓRICO

4.1. Género y su perspectiva

4.1.1 Antecedentes históricos

La grandeza de la Antropología y el feminismo reside en que históricamente han dado voz a la forma del pensamiento que existía silenciosamente para el mundo académico de las ciencias, construcciones que han llevado a cambiar la visión del mundo y a evolucionar como entes en búsqueda de la equidad e igualdad.

a) Los 70´s: la antropología femenina

Con el surgir del movimiento feminista, hacia la década de los 70´s nace la antropología de la mujer, dada la necesidad de cuestionar la falta de datos sobre la vida de

las mujeres en las sociedades estudiadas por los antropólogos, con la finalidad de buscar explicaciones de la posible opresión universal de la mujer, para ello se revisaron hipótesis unicausales de dicha opresión, debido al supuesto de que si la opresión de la mujer es realmente universal, la causa tiene que ser igualmente universal (Thüren, 1992). En este período destacan las antropólogas Nancy Chodorow, Sherry B. Ortner y Michelle Rosaldo, quienes despertaron bastante interés, en buena parte porque establecían que la “dominación masculina” era universal, y luego intentaban dar algún tipo de explicación (universal) para ese “hecho” (Ortner, 2006).

Por su parte, Nancy Chodorow se centraba en las relaciones y estructura familiar desde una perspectiva psicológica con influencia de los planteamientos freudianos (Ortner, 2006). Al respecto, afirma que “el rol universal de la maternidad de las mujeres tiene efectos tanto en el desarrollo de la personalidad masculina y femenina, y sobre el estrato relativo de los sexos” (Chodorow, 1974:66), esto debido a que las mujeres suelen encargarse de los(as) niños(as) pequeños(as) y son madres de una manera que los hombres no son padres; además, basándose en las relaciones psicoanalíticas de relaciones de objeto, explica que la opresión de las mujeres es el efecto de que existe una asimetría entre niño y niña al interactuar con la madre; de tal forma que el niño tiende a independizarse de una manera más radical que la niña, de tal manera que al hacerlo, los hombres tienden a ser más abstractos y desarrollar criterios más universalistas en sus relaciones humanas.

Sherry Ortner con una orientación influenciada por el estructuralismo de Lévi- Strauss, estudiaba los paralelismos entre las dicotomías mujer/hombre y naturaleza / cultura. En su artículo "¿Es la mujer al hombre como la naturaleza es a la cultura?", ofrece una explicación de la universalidad del estatus secundario de las mujeres, donde señala que todo el sistema es un constructo de la cultura en lugar de un hecho de la naturaleza, y por tanto la mujer no es "en realidad" más cerca de la naturaleza que el hombre (Ortner, 1974).

Michelle Rosaldo planteaba un modelo estructural que aunaba aspectos de la psicología, la organización social y cultural relacionados con la oposición entre lo público y lo privado (Ortner, 2006), explica que la subordinación femenina es el resultado de la

dicotomía público/ doméstico. Observa la maternidad como el factor que relega a las mujeres al espacio familiar. La gran dedicación de tiempo y esfuerzo que supone la crianza imposibilita a las mujeres para realizar las actividades del espacio público, mientras que los varones tienen la posibilidad de realizar éstas porque no soportan las mismas cargas que las mujeres.

b) Los años 80’s: etnocentrismo, relativismo, perspectivismo

En dicha década, se acentuó el problema de las relaciones entre el feminismo y la antropología, deriva del ectnocentrismo y el relativismo. Ya que había dos exigencias, un relativismo paralizador (antropología sin motivación política) y evitar las nuevas formas de etnocentrismo (feminismo occidental sin conciencia antropológica). De tal menara que surge la duda de cómo saber si el stratus de la mujer es realmente bajo, si por un lado estaba el androcentrismo antropológico y por el otro, el androcentrismo informativo (Thüren, 1992).

c) La situación alrededor de 1990: nuevas tendencias

En los noventa, la literatura antropológica sobre el género fue muy prolífica con el desarrollo de grandes teorías que pretenden explicar fenómenos comunes a todas las mujeres y a su vez se destacó la necesidad de estructurar conceptos tipológicos que ayuden a describir las relaciones entre los diferentes elementos de género y sus relaciones de poder. Así como tener una visión más procesual y dialéctica de la antropología de género (Thüren, 1992).

Uno de los principales objetivos de la antropología fue esclarecer hasta donde ciertas características y conductas humanas son aprendidas mediante la cultura, o ya están inscritas genéticamente en la naturaleza humana. Cómo la cultura expresa las diferencias (biológica) entre varones y mujeres que determinan la división de trabajo, marcando de manera importante la participación de ambos sexos en la vida política, económica, social y religiosa, así como, valores, actitudes y expectativas.

c) La situación a partir del año 2000

Durante el transcurso esta década, se ha incrementado notablemente la difusión y los estudios con perspectiva de género en los ámbitos político (Laguna et al., 2004; Arcos

et al., 2007), económico (Langer y Catino, 2006), social (Castellanos et al., 2005;Tepichin, 2009), educativo (Stacki y Monkman, 2003; Castaño-López et al., 2006; Buchmann et al., 2008), medio ambiental (PNUD-México, 2008), en salud (Gómez, 2002; Borrell et al., 2004; Castaño-López et al., 2006; Langer y Catino, 2006; PAHO, 2006) y desarrollo (López-Calva et al., 2003; PNUD, 2007; PNUD-México, 2008). Además, de la creación de índices (PNUD, 1991; PNUD, 2007; PNUD-México, 2008) que hacen posible la medición comparativa de los indicadores de género. Lo que resulta un gran avance con respecto al género; sin embargo, aún falta mucho por hacer a nivel nacional e internacional.