2. Marco Teórico
2.1. Antecedentes investigativos (Estado del arte)
Existe en la literatura, un buen referente en cuanto a las manifestaciones de la cultura ambiental, sin embargo, la mayoría de éstos estudios se han ocupado de interpretar cómo se dan éstos fenómenos sociales en individuos adultos, bien sea universitarios o
habitantes de alguna ciudad, evidenciándose pocos estudios realizados en los niveles educativos de primaria, básica secundaria o media vocacional.
A nivel internacional, los aportes en los trabajos de Corral (2010), Corral y Pinheiro (2004), Isaac-Márquez (2011), en México; Benegas y Marcén (1995) y Álvarez y Pedro Vega (2009), en España, se destacan por sus aportes en la conceptualización y correlación de las variables que definen la cultura ambiental en diversos escenarios y su implicación en la Educación Ambiental.
Respecto a los estudios empíricos sobre las manifestaciones pro ambientales y demás aspectos incluidos en el marco de la cultura ambiental, en diferentes comunidades se destacan los estudios de: Corraliza y Martín (2000), quienes realizaron un estudio sobre la correlación entre los valores, los comportamientos ambientales, las actitudes y los estilos de vida en una población de adultos en Madrid; Kibert (2000), publicó una investigación sobre la correlación entre actitudes, comportamientos y conocimientos en los estudiantes de la universidad de la Florida ; Pato, Ros y Tamayo (2005), en Brasil, investigaron acerca de la relación entre el comportamiento ecológico y las creencias ambientales en instituciones públicas de enseñanza media y universitaria; Hsu, (2004), evaluó los efectos de un curso de EA para la promoción de comportamientos pro ambientales en estudiantes universitarios de China. Todos estos estudios resaltan la importancia de incluir dentro de los planteamientos de la Educación Ambiental, una formación de actitudes, valores y comportamientos pro ambientales, para la transformación de las relaciones del hombre con su entorno.
A nivel local se pueden resaltar las investigaciones de Miranda (2013), de la Universidad del Tolima , quien describe aspectos de la cultura ambiental de los estudiantes de la Corporación Universitaria Adventista, en cuanto a las actitudes, creencias, valores y comportamientos; Bajonero y otros (2001), trabajaron alrededor de las actitudes hacia el ambiente desde una dimensión humana, con estudiantes de la universidad de la Sabana en Chía; Páramo y Gómez (1997), por su parte realizaron un estudio experimental sobre la medición de las actitudes hacia el medio ambiente en estudiantes de pregrado de la Universidad Pedagógica Nacional en Bogotá; Castro (2009), publicó en el un estudio sobre los valores, creencias y normas sociales en relación con el medio ambiente en habitantes de dos localidades de Bogotá.
En cuanto a los estudios relacionados con los comportamientos pro ambientales en estudiantes de primaria y secundaria a nivel internacional, se encuentran trabajos como el de Isaac-Márquez y otros (2011), quienes exploraron el grado de cultura ambiental de los estudiantes de bachillerato del municipio de Campeche, México. Otros estudios como el de Wu (2012 ), realizado en China en el año muestran la implementación de instrumentos como la Escala del Nuevo Paradigma Ecológico para la medición de actitudes y valores en los niños de primaria; en un estudio de Fraijo, Corral-Verdugo, Tapia y García (2012) se muestran los resultados de la aplicación de la escala de Orientación a la Sustentabilidad en estudiantes de educación básica en escuelas públicas de Hermosillo, México; Fernández- Crispín (2009), publicó un estudio sobre la concepción del modelo de civilización y de Educación Ambiental en instituciones de educación preescolar, primaria y universitaria de Puebla, México.
En el contexto escolar de las instituciones públicas de la ciudad de Bogotá, la Facultad de Educación de Universidad de la Sabana, en Chía, ha venido adelantando a lo largo de los últimos años, importantes investigaciones en el campo de la Cultura ambiental, que incluyen los estudios de Barreto y García (2015), sobre el fortalecimiento de las actitudes pro ambientales en estudiantes de grado sexto; Barreto y Jaimes (2015), desarrollaron una investigación en torno a la implementación de estrategias pedagógicas para el cuidado de lo público con estudiantes de secundaria; Barreto y Serrato (2015), realizaron un trabajo de investigación para implementar estrategias socioeducativas para el manejo de residuos plásticos por parte de los estudiantes que lideran el PRAE; Barreto y Moreno (2015), estudiaron el impacto del ecodiario como estrategia pedagógica para fortalecer los comportamientos pro ambientales de niños de quinto de primaria y sus familias; Barreto y Suavita (2015) implementaron algunas estrategias socioeducativas para la promoción de comportamientos pro ambientales en niños de transición, mejorando significativamente la disminución de residuos sólidos; Barreto, Velásquez, Medina, Moreno, Fagua y Serrato (2015), estudiaron la forma como los espacios escolares influyen en los comportamientos pro ambientales de los estudiantes de tres instituciones educativas, demostrando una relación bidireccional entre éstos dos elementos; por su parte Barreto, Olaya y de la Rosa (2015), estudiaron la importancia de las reglas pro ambientales en la construcción de la cultura ambiental en grupos de estudiantes de los grados sexto y séptimo de educación básica secundaria.
Como podemos observar, la gran mayoría de estudios en el campo de las actitudes y comportamientos pro ambientales han sido desarrollados con grupos de población adulta. En el campo de la educación formal los estudios encontrados se han llevado a cabo, principalmente en el nivel universitario, por lo cual éste estudio aportaría en la
consolidación de una literatura científica frente al tema, en los niveles de la básica secundaria, donde no ha sido suficientemente explorado éste campo.
En el ámbito pedagógico, se encuentran algunos trabajos que han planteado el desarrollo de las competencias científicas en el aula. Quiroga-Lobos y otros (2014), implementaron una iniciativa para desarrollar competencias científicas en párvulos, en algunos jardines infantiles de Chile. Por su parte, Romero y Pulido (2015), publicaron un estudio sobre la incidencia de las rutinas de pensamiento en el fortalecimiento de las habilidades científicas para observar y preguntar, en niños de cuarto grado de primaria. Así mismo, Palacino (2007) desarrolló un trabajo sobre las competencias comunicativas en el aprendizaje y la enseñanza de las ciencias naturales, desde la lúdica, el cual fue aplicado a un grupo de estudiantes de básica secundaria y media. Sin embargo, no se encontraron en la bibliografía trabajos que reporten cómo integrar las competencias científicas y pro ambientales con la visibilización del pensamiento como estrategia pedagógica en el campo de la Educación Ambiental, en estudiantes de secundaria.