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Antecedentes teóricos y empíricos

MESA: CONFLICTOS SOCIALES, ACCIONES COLECTIVAS Y

SENTIDOS E IDENTIDADES

2. Antecedentes teóricos y empíricos

El presente trabajo tiene como principales antecedentes, por un lado, a mi Trabajo Final de Grado (TFG) de la Licenciatura en Ciencia Política “Militancia contra Política. Tensiones y contradicciones desde las prácticas de una Organización de la Sociedad Civil” y mi TFG de la Licenciatura en Sociología “El nuevo sentido práctico de las luchas populares. Sobre los procesos de génesis y reconstrucción de habitus militantes en una experiencia político-organizativa del conurbano bonaerense”

(este último, aun en curso). En el primero, me propuse caracterizar el nuevo estado de la relación entre el Campo Político y el Campo Militante a partir del

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En este sentido, asumimos a la política como “[…] un conjunto de actividades especializadas,

a la vez que una dimensión no siempre explícita de las relaciones sociales” (Lagroye, 1994:10).

En efecto, en términos de Emilio de Ípola, la política puede ser concebida como una suerte de subsistema de lo social, dotado de funciones predeterminadas; o bien como “[…] la dimensión

de contingencia inherente a lo social, como su dimensión de apertura que posibilita la intervención eficaz de la decisión individual y colectiva sobre el mundo social y, en particular, que permite, dadas ciertas circunstancias, el cuestionamiento del principio estructurante de una sociedad, de su pacto social fundamental, ya para reafirmarlo, ya para subvertirlo e instituir un nuevo orden” (De Ípola, 2001: 9).

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abordaje explicativo y comprensivo de las prácticas de una Asociación Civil con una particular posición entre ambos campos, lo que fue posible asumiendo que

“[…] gran parte de los trabajos muestran como ejes importantes de la definición de la dinámica local a luchas, decisiones, políticas y programas que se generan desde el plano nacional o provincial” (Kessler, Svampa y González Bombal, 2010:23). En el segundo, por otra parte, pretendo profundizar en la reconstrucción de las estructuras estructuradas estructurantes, los sistemas de disposiciones que se encuentran en la base de las prácticas y representaciones políticas de los agentes en la misma asociación.

Es así que, como un intento de profundizar y expandir lo trabajado hasta el momento, el presente proyecto busca dar cuenta, en el marco de las nuevas dinámicas macrosociales de los espacios de disputa política y en un nuevo espacio territorial (Villa La Tela), de las prácticas, representaciones y construcciones identitarias que en esas condiciones desarrollan agentes colectivos “políticos” y “sociales”. Y todo ello, considerando las disputas, negociaciones e intercambios desarrollados entre ambos tipos de agentes y entre ellos y las instituciones estatales, en particular aquellas presentes en el territorio.

En cuanto a las transformaciones de los espacios de disputa política, reconocemos la centralidad de los aportes teóricos y empíricos de Pierre Bourdieu en torno al Campo Político, como un espacio de disputa relativamente autónomo al interior del mundo social en el que el objeto de las luchas es la imposición legítima de principios de visión y división del mundo, capaces de construir grupos que pueden incidir sobre la realidad (Bourdieu, 1999). Al mismo tiempo, retomamos investigadores, como Frank Poupeau y Fréderic Matonti, que siguiendo la misma línea teórica añaden el Campo Militante como concepto que permite dar cuenta de otro espacio de disputa, profundamente imbricado con el Campo Político, en el que otros agentes, con otros métodos, buscan incidir también en la construcción simbólica de grupos y clases (Poupeau, 2007).

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Con respecto a las prácticas particulares de grupos y organizaciones, entre las que incluimos las producciones de sentido y las construcciones identitarias, creemos fundamental retomar el análisis empírico de Cristina Pirker, que brinda algunas herramientas para dar cuenta de las transformaciones de las estrategias de movilización y participación política desde la noción de Habitus Militante (Pirker, 2007) y, con especial centralidad, los trabajos de Fernando Aiziczon, quien busca aprehender distintos procesos de acción política a través de las nociones interrelacionadas de Habitus Militantes, Marco maestro de significaciones y Cultura Política (Aiziczon, 2009 -2-, 2010, 2011 -2-).

En este sentido, cabe destacar que reviste gran centralidad para este proyecto abordar en su especificidad los procesos de producción de sentido sobre la experiencia colectiva, asumiendo que un sujeto político no puede ser entendido como mera derivación del posicionamiento social: éste no existe al margen del proceso de construcción y reconstrucción en que se conforma (Groppo, 2009). De este modo, pretendemos partir de la noción de Cultura Política, como la dimensión simbólica de los colectivos sociales que permite condensar el pensar y el hacer en una praxis política transformadora (Gohn, 2008)4, o, de manera más general, como la matriz simbólica de relación entre el Estado, la estructura político partidaria y la sociedad civil (Garretón, 1991)5, para luego ahondar en las dinámicas de producción colectiva propiamente simbólica.

Finalmente, en lo que respecta a las vinculaciones a establecerse entre organizaciones sociales, grupos políticos e instituciones estatales, consideramos antecedentes fundamentales las indagaciones de Sergio de Piero en torno a las Organizaciones de la Sociedad Civil y su relación históricamente configurada con el Estado y el sistema político (De Piero, 2003 y De Piero, 2005); la

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Aquí dejamos de lado la construcción clásica de Cultura Política elaborada por Almond y Verba en la década del ’60 (Almond y Verba, 1992), ya ampliamente criticada por sus limitaciones metodológicas y teóricas –vinculadas a un abordaje restringido de la democracia como régimen político- , así como también las propuestas más recientes de R. Putnam y R. Inglehart –por citar sólo dos ejemplos- que no rompen sustancialmente con esa tradición. 5

En este sentido, destacamos la necesidad de trabajar con herramientas conceptuales acordes, como es el caso de matrices de sentido - conjunto de principios genéticos de constitución de núcleos significantes socialmente condicionados y construidos- (Semán y Miguez, 2006).

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investigación de Mariana Barattini sobre las implicancias políticas y territoriales de las organizaciones sociales y políticas en sectores populares y su relación con diversas instancias estatales (Barattini, 2010), el trabajo de Agustina Gradin referido a la nueva modalidad de relación entre las organizaciones sociales y los procesos de gestión pública estatal (Gradin, 2011) y los abordajes de Laura Fiszman y Jimena Lara en torno a las organizaciones de la sociedad civil y su vinculación con las políticas públicas (Fiszman y Lara, 2009)

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