En el transcurso de nuestra investigación teórica, en un primer momento hicimos un recorrido reflexionando acerca de las características de la modernidad, la cual traen consigo cierta caracterización de la ciencia y avances tecnológicos como elementos esenciales del siglo XXI. Las mismas ciencias duras comienzan a reconsiderar el pensamiento absoluto del siglo XIX dando paso a la postmodernidad. Posteriormente analizamos el paso del concepto de
yo individual, hacia el concepto de yo saturado o yo relacional planteado por Gergen (2001) y así teorizamos acerca de los nuevos roles emergentes de los miembros de la familia en comparación con la modernidad y como el siglo XXI presenta una familia conformada por miembros en posiciones más igualitarias, sin jerarquías, ni autoritarismos.
En la segunda parte de nuestra investigación nos centramos básicamente en la importancia de la comunicación coordinada colaborativa
dentro de nuestras constantes relaciones con los demás y como la comunicación presenta elementos relevantes entre ellos el lenguaje como acción. Adicionalmente, analizamos la importancia de las narraciones como espacios expresivos del lenguaje donde aparece el suplemento como manifestación de lo nuevo y novedoso, el cual permite el cambio y la aparición de nuevas formas narrativas como a su vez nuevas formas de vida. Concepto de suplemento tal como lo plantea Gergen (2006) y que es de interés para nuestra tesis.
En ésta tercera y última parte de nuestra investigación realizaremos un análisis retomando los elementos anteriores y de qué forma se hacen parte importante en la práctica terapéutica familiar. Para ello realizamos un recorrido por algunos buscadores de base de datos de información científica en la web, revistas o publicaciones de investigaciones que presentan un marco teórico desde el construccionismo social que nos pudieran permitir dicho análisis en relación a la práctica clínica con familias y de que forma la crítica a la modernidad, la comunicación coordinada colaborativa, el lenguaje, las narraciones y el suplemento son importantes para el trabajo clínico con familias.
Quisiéramos permitirnos aclarar que en este análisis teórico con aplicación a la Terapia Familiar que cuando nos referimos a la familia, estamos aludiendo a aquellos vínculos afectivos cercanos que buscan apoyo terapéutico clínico y han llevado un proceso a través de los aportes del construccionismo social específicamente desde los aportes de la propuesta de Kenneth Gergen.
Por lo anterior pasamos a revisar los conceptos más relevantes desde Kenneth Gergen como son la comunicación coordinada colaborativa, el aporte del suplemento en la Terapia Familiar, el nuevo rol del terapeuta y finalmente como la entrevista y la escucha como instrumentos que permiten emerger el cambio significativo en la práctica terapéutica con familias.
5.3.1. Comunicación Coordinada Colaborativa en la Terapia Familiar. Este nuevo enfoque postmoderno denominado construccionismo social contribuye epistemológicamente de manera diferente a la psicoterapia familiar en relación a la modernidad. Tanto el concepto de individuo, como el de realidad son
diversos, por lo tanto influirá de forma novedosa en el proceso terapéutico, donde la manera de intervenir será consecuente con los planteamientos del construccionismo social alejándose de la objetividad y racionalidad.
De acuerdo con lo anterior, vale la pena recordar que para el enfoque racionalista las personas normales son las que ven la realidad tal cual es, mientras que los individuos con un trastorno mental tienen una visión distorsionada de la realidad.
Esta nueva reflexión del enfoque terapéutico construccionista social difiere en gran medida del enfoque cognitivo tradicional, puesto que este último sostiene como punto central que la perturbación emocional o las reacciones afectivas intensas, dependen de las creencias irracionales y que sólo en la medida en que el paciente pueda lograr cambiarlas, cambiarán también las emociones. Por esta razón se entrena al paciente en estrategias cognitivas, se le enseña a identificar su irracionalidad y a detectar cómo estos causan lo que sienten y lo que ocurre de manera perturbadora en la experiencia de vida.
Reyes, R. y Mendoza, R. (1999), en su investigación que lleva por nombre de la ontología muda a las retóricas de la calidad: aproximaciones al construccionismo social, hace un interesante paralelo entre la modernidad y la postmodernidad. En la modernidad el ser humano conoce por sí mismo, como afirmaba Descarte pienso luego existo, pero para el construccionismo social, se propone una visión comunitaria, donde el conocer hace parte del entrelazado colectivo como afirma Gergen Me comunico luego existo. (citado por Reyes, R. y Mendoza, R. 1999, p.72). Conocer para la modernidad es necesitar de los
órganos de los sentidos, donde el conocimiento pasa por ellos al entendimiento de manera jerárquica. El hombre se considera como una tabula rasa. Para el construccionismo social y también para nuestra investigación, toda nominación es una construcción social que se va dando a través de las experiencias culturales tradicionales. Son procesos sociales o negociaciones colectivas que van enmarcando los significados. Y finalmente para la modernidad, el lenguaje es un descriptor de lo que se observa en el mundo, siendo esta observación rigurosa y precisa. Un lenguaje totalmente objetivo. En cambio, para el construccionismo social el lenguaje no describe una acción, es en sí misma una acción. El lenguaje es un espacio social de constitución de las relaciones sociales (Reyes, R. y Mendoza, R. 1999). El problema no es de número, sino de colectividad que implica la relacionalidad.
El concepto de sanación es sustituido por el de cambio dado en el
suplemento que implica una dimensión temporal y evolutiva. En esta forma de hacer terapia, el objetivo no es combatir las ideas irracionales del paciente o modificar o corregir sus hábitos disfuncionales, sino entender el sentido de la acción humana a lo largo del tiempo.
Es importante aclarar que cuando hablamos de construccionismo social, no estamos hablando de una nueva técnica que le aporta a la Terapia Familiar, se está es planteando un nuevo enfoque paradigmático que permite revisar la postura epistemológica en relación a la modernidad y la noción de sujeto. Por lo tanto, desde el construccionismo social, las críticas al paradigma moderno estarán presentes ya que se evita caer en el peligro de que el lenguaje sea descriptivo, único y unidireccional, lo que implica que el construccionismo social
cuestiona el modelo médico y la supuesta transformación que producían las técnicas dentro de la Terapia Familiar.
El aporte desde el pensamiento de Gergen (1996b) hacia la Terapia Familiar es fruto del descontento por aquellas técnicas terapéuticas tradicionales y por los libros que nosológicamente describen diagnósticos, dando paso a ubicar no de manera secundaria, sino primordial a la
comunicación coordinada colaborativa expresada a través de la narrativa, donde el esfuerzo por entender la vida se da en dicha narración y es aquí donde se apoya la idea de la acción humana que está dentro de la construcción social de la cual nos referíamos anteriormente.
La psicoterapia desde el construccionismo social como paradigma propuesto del siglo XXI y que le aporta al trabajo clínico con familias, da lugar a las narraciones, ya que es aquí donde se permite que el hombre construya y reconstruya sus significados a través de elementos centrales como son el lenguaje, la comunicación, la significación, el suplemento y también las emociones.
Este modelo alternativo, ha concebido de una manera distinta, los postulados de la cognitiva tradicional, puesto que este nuevo enfoque afirma que es en la aparición del suplemento dentro de nuestros diálogos que surge el cambio ya que somos seres relacionales, sociales y culturales. Es por esto, por ejemplo, que difieren en considerar que las emociones son productos secundarios del pensamiento como lo plantean las terapias racionalistas, porque para el enfoque posmodernista tanto los pensamientos como las
emociones son considerados como procesos constantes que surgen en la relación con los demás.
Botella, Pacheco y Herrero (1999) en su artículo: Pensamiento postmoderno constructivo y psicoterapia plantean en sus reflexiones finales que:
La psicoterapia es un escenario bien establecido para explicar y fabricar historias... Los clientes comienzan a reconocerse a sí mismos en el espejo de sus historias, siendo simultáneamente objetos, sujetos, y proyectos de sí mismos. En la protección del nicho terapéutico, pretenden conquistar la versatilidad de un texto (p.14).
La terapia se concibe como un proceso dialéctico, el cual, tiene un carácter bidireccional y el resultado de una terapia satisfactoria a menudo implica un cambio tanto en el paciente como en el terapeuta. Esta nueva mirada se centra en aspectos más importantes del individuo y que no han sido abarcados por otros modelos.
Por muchos años, el trabajo terapéutico con familias estaba en el marco de la cibernética que consideraba que la familia como sistema buscaba la homeostasis, entendida como metáfora de retorno a su estado de equilibrio anterior. Desde el construccionismo social, este concepto de homeostasis no está presente, pues no se espera volver a un retorno previamente establecido, siendo esta una característica importante que nos diferencia de las nociones tempranas de la Terapia Familiar, ya que dentro del trabajo clínico con familias desde el construccionismo social, las narraciones son reconstruidas a través de
un proceso temporal por la relación con el ambiente y con el medio. Adicionalmente, resaltamos nuevamente el concepto de Gergen de suplemento
que surge en el discurso, en los intercambios de diálogos y que conlleva a algo nuevo y novedoso, que no existía anteriormente y que no se trata de retornar a algo anterior como sí se planteaba con el concepto de homeostasis, por lo que nos despedimos del concepto de equilibrio estable sin dimensión de transcurso de temporalidad, ya que es en el discurso y en el suplemento que se posibilita dar el proceso de construcción y este esfuerzo está inextricablemente entrelazado con procesos de intercambio social, la historia y la cultura. (Reyes, R. y Mendoza, R. 1999, p.76).
En relación a la afectividad es importante relevar que los vínculos cercanos, tal como se expresan en la postmodernidad son distintos a la modernidad, siendo el lenguaje el vehículo de éste cambio. Se hace primordial la evolución del concepto de lenguaje postmoderno considerado como una acción y no como una técnica donde la práctica terapéutica proponía sus teorías y el terapeuta las imponía. El lenguaje, más que decir frases o palabras, nos mueve a hacer cosas o a realizar actos dentro del mundo relacional. El lenguaje es aquel espacio social de constitución de las relaciones sociales
(Reyes, R. y Mendoza, R. 1999, p.76). Por ende es en los discursos o narraciones, donde allí anida el lenguaje, donde se da el proceso de construcción o de-construcciones en la Terapia Familiar, dándose el cambio significativo en la expresión de la emoción y es lo que nosotros resaltamos basados en Gergen (2005) como suplemento.
Reyes, R. y Mendoza, R. (1999) resaltan dentro del trabajo clínico con familias tres elementos relevantes, los cuales son: la función de las narraciones
como la máxima expresión social, el análisis del discurso y los modos sociales que definen, modifican y se resignifican la misma experiencia social y es desde esta forma metodológica donde encontramos la manifestación de máxima productividad comunicacional. Por tanto, en línea con lo propuesto por Reyes y Mendoza y basados en el construccionismo social, colocamos en esta tesis teórica nuestro énfasis en la comunicación coordinada colaborativa como base fundamental del diálogo terapéutico. Se entiende por esto expresiones comunicacionales de parte de la familia dentro de terapia, las que son atentamente escuchadas y no pretendiendo dar consejos o recomendaciones directivas. Esto implica permitir el surgimiento de un abanico de discursos, dando paso a nuevas interpretaciones y nuevos suplementos en el intercambio comunicacional.
Molinari, (2003), en su investigación denominada: Psicología clínica en la postmodernidad: perspectivas desde el construccionismo social, presenta cuatro puntos de análisis para el trabajo práctico en psicología clínica en el aporte a las diversas formas de trabajo específicamente con familias.
En una primera instancia dentro del trabajo en psicología clínica es importante comprender desde el construccionismo social que el discurso y el lenguaje son expresiones de distintas posturas vitales, por tanto si planteamos una reflexión desde los aportes del construccionismo social a la Terapia Familiar, de alguna manera estamos proponiendo una práctica terapéutica validada por las relaciones o la experiencia cultural. Es participar de un convenio de conjunto de convenciones sociales (Molinari, 2003, p. 8), tanto en las relaciones del entorno familiar, como en la misma comunidad terapéutica, donde Gergen (2005) plantea que dentro del espacio terapéutico se presenta un
espacio de encuentro de diálogos y conversaciones que se van entrelazando, dando la posibilidad de emerger importantes cruces culturales y diversas expresiones, permitiendo así una nueva co-construcción de la vivencia familiar.
Como segundo, en la Terapia Familiar, es importante la forma particular y única como la familia expresa, describe o verbaliza la experiencia de la realidad desde las representaciones que se dan en las relaciones, ya que es aquí donde el lenguaje adquiere su significado basados en el contexto social, lo que implica que la coordinación de la que nos habla Gergen (2005) permite acceder al problema a partir de la comunicación para coordinarse socialmente dentro del dialogo terapéutico y pueda darse el cambio o suplemento como expresión de la comunicación coordinada colaborativa.
Como tercer aporte al trabajo clínico encontrado en esta investigación, Molinari (2003), nos permite analizar que dentro de la comunicación coordinada colaborativa, cualquier forma de descripción del mundo que se haga es válida y será siempre una acción social, lo que implica que cuando se habla de temas concretos, aparecen consigo construcciones sociales especificas, las cuales son creaciones de una realidad particular que por medio del lenguaje se accede a determinado contexto cultural especifico, por lo tanto, si planteamos una conversación entre terapeuta y familia en relación a la educación, por ejemplo, pueden aparecer palabras como estudiante, currículum, aula, profesor, diario de campo, pruebas, notas, números entre otras, las que van contextualizando dicha forma de comunicación .
Y finalmente como cuarto, las diversas formas de vida que surgen en las experiencias sociales, permiten dar paso al pluralismo y a las diferentes formas de expresar el mundo y la realidad, lo que enriquece el trabajo terapéutico con las múltiples posturas y visiones de vida y no solamente desde los lentes del terapeuta, lo que implica que en la práctica terapéutica no prima una única visión sobre otra, todas las expresiones lingüísticas son significativas dentro del espacio terapéutico (Gergen, 2005).
Básicamente, desde el construccionismo social se permite des-configurar esa asimetría dentro de la terapia clínica que seguían la línea de enfermedad, diagnosticar, recetar y supuestamente sanar, pero con la relevancia que le damos a la comunicación, al lenguaje y al suplemento, se posibilita la terapia como un encuentro donde la construcción de nuevos significados a partir del
suplemento se da en la comunicación colaborativa. Molinari afirma que (2003), La metáfora de pelar la cebolla, de bucear en las profundidades del inconsciente para hallar la verdad oculta, o de modelar la conducta de un hombre pasivo, cede lugar a la metáfora conversacional, donde la narración del paciente es reconstruido y la verdad surge del diálogo, en un proceso circular hermenéutico. (p.10)
Pero más que una verdad, es identificar la aparición del suplemento que permite dentro de la Terapia Familiar reconstruir experiencias, ya que el
suplemento se convierte en un signo que al aparecer nos permite reflexionar en que algo ha ocurrido dentro de las relaciones sociales y que da paso a la reconstrucción narrativa y por tanto a una forma de vida diferente (Gergen 2005).
Por tanto para Molinari (2003), la intención de la terapia construccionista social es la de transformar la narrativas regresivas en narrativas mas progresivas, por ejemplo, que las narraciones de pánico (narraciones regresivas) se tornen más divertidas (narraciones progresivas) o que las narraciones dentro de un contexto de tristeza tomen un giro mas aliviadoras y esto es relevante rescatarlo desde el concepto de suplemento como elemento de cambio.
Los construccionistas social, consideran que el suplemento comienza a emerger en la Terapia Familiar desde los primeros momentos en que la familia empieza a expresar el motivo por el cual llegan a consulta. Narrar el problema es parte de la narrativa que permite iniciar una co-construcción de la dificultad familiar y que ellos esperan menguar dicha problemática dentro del espacio clínico al cual han accedido.
En la investigación titulada de la demanda a la alarma de Ricardo Ramos (2002), psiquiatra terapeuta familiar, se pone en consideración el concepto de alarma como motor de consulta en las familias, resaltando la postura del terapeuta de not knowing, de no saber, donde sitúan dentro de la narración a los clientes como los expertos, al igual que lo plantea Gergen y que lo analizaremos más adelante.
La alarma o el problema surge cuando el sistema familiar no soporta más la conducta o alguna situación de uno o varios miembros de la familia, lo que implica que cuando los clientes piden ayuda al surgir un problema, el terapeuta de familia debe de enlazarse en diálogos comunicacionales que permiten entre
todos formar una comunidad y dar paso a las narraciones que manifiestan la inconformidad familiar. Dicho lo anterior, no es el esfuerzo del terapeuta el de silenciar la alarma, sino de reconstruir la dificultad o lo que han denominado problema a través de la comunidad técnica como lo llama Ramos (2002) haciendo alusión al encuentro clínico con el terapeuta.
La comunicación coordinada colaborativa posibilita dialogar los acontecimientos que producen la alarma o el problema dentro de la familia y que no son idénticos a la forma como los distintos miembros de la misma familia los narra y los expresa en terapia. Más aún, se modifica la forma de la narración de dicho acontecimiento o dificultad si ésta se realiza a diferentes personas en diversos roles, es decir, no sería lo mismo la manera como la familia narra el problema al terapeuta o como lo cuenta a un amigo o diferente si lo hace a un médico. Tampoco es igual la manera como el problema es contado por la esposa a como lo narra el esposo o el hijo adolescente. Esto permite enlazarse a nuestra investigación en la medida que la comunicación se expresa de diversos modos con sentimientos y emociones diferentes en cada persona. Adicionalmente, siendo la misma narración contada por una misma persona, pero narrada en diferentes días, podría ser expresada de forma totalmente diferente. Por lo tanto, al igual que la investigación de Ramos (2002). Para nuestra investigación, la objetividad se hace innecesaria y por consiguiente perjudicial para los clientes, ya que los impulsa a una insatisfacción de no ser comprendidos y vivir lo que el terapeuta les impone desde su diagnóstico o su etiquetamiento teórico disfuncional.
Laura Fruggeri (1996) en su artículo el proceso terapéutico como construcción social de cambio plantea el decaimiento de una terapia instructiva
de la cual es característica en la modernidad y la relevancia de la hermenéutica dentro de las conversaciones terapéuticas, donde los terapeutas de familia están en un proceso de transición de lo unidireccional hacia lo relacional.
Investigaciones realizadas sobre la conexión entre terapeuta y familia en diversas formas de intervención, manifiestan que la terapia instructiva ha causado desconfianza de parte de las familias hacia los terapeutas, familias con dificultades y que se niegan a buscar ayuda terapéutica dando como razón que